Julio Iglesias
¨Aún tengo muchas
sorpresas que dar¨
El cantautor español, con fama mundial de playboy, dice vivir esta etapa de su vida con sosiego y agradecimiento por las glorias de su estrellato. A sus 63 años, espera su octavo hijo y promociona Romantic Classics, su segundo álbum en inglés, que ya llegó a Venezuela.
Pablo Blanco/Fotos: Cortesia Sony BMG
Su nombre es conocido en casi todo el mundo. El mismo señala, con cierta humildad, que tiene fans desde Finlandia hasta China. En 40 años de carrera artística, se ha ganado adjetivos como “el latino más caliente” —como le decían en Italia, en sus inicios— y le ha dado de comer, hasta la saciedad, a la prensa del corazón de su madre patria, gracias, principalmente, a su fama de playboy y sus controversiales relaciones familiares. De su primer matrimonio con Isabel Presley nacieron: Chábeli (María Isabel), Julio José y Enrique (estos dos últimos siguieron sus pasos en la música). Del segundo, con la holandesa Miranda Johanna Rijnsburguer, son fruto los —aún— pequeños: Miguel Alejandro, Rodrigo y las gemelas Cristina y Victoria, sin mencionar el bebé que viene en camino y que nacerá en abril de 2007.
En Venezuela —y valga decir en toda Latinoamérica—, durante los años setenta y ochenta eran muchas las que suspiraban por su eterno bronceado mediterráneo. No en balde, a este personaje se le puede llamar “el hombre de los récords”: ha vendido más de 250 millones de discos en el mundo y ha obtenido más de 2.600 discos de oro y platino. A esto se suma lo publicado por el Instituto Cervantes: Iglesias es uno de los españoles más buscados en Internet (con algo más de 50 mil búsquedas), después de los pintores Pablo Picasso y Salvador Dalí y por encima del actor Antonio Banderas. ¿Cuál es su fórmula? Se dice que se obsesiona con cada palabra de sus líricas hasta obtener el efecto deseado. Sabe que no posee una gran voz y hasta bromea al respecto, quizás porque es obvio que ese detalle no ha afectado su prolífica carrera.
Segundo debut
El motivo de este encuentro telefónico con el artista responde al reciente lanzamiento, en el país, de su segundo disco en inglés, Romantic Classics, una recopilación de éxitos de los sesenta, setenta y ochenta. Su marcado acento español se siente, en esta oportunidad, en baladas emblemáticas de artistas igualmente emblemáticos: Careless Whisper, antes en la voz de George Michael; Right Here Waiting, el primer éxito de Richard Marx, y una versión en inglés del tema Somos Novios de Armando Manzanero titulada It’s Impossible. Todo bajo la batuta de dos pesos pesados: el productor británico Albert Hammond y el compositor canadiense Robbie Buchanan.
En serio y en broma
Con desenfado, un gran sentido del humor, y sin intermediarios corporativos, Iglesias se encarga de hacer la llamada a Estampas desde Punta Cana, República Dominicana, uno de sus lugares de residencia, aparte de Marbella, España y Miami, Estados Unidos.
¿Qué es lo que más le gusta de Romantic Classics?
“Que es un disco con el que —creo— mucha gente va a reactivar su vida sexual (risas). Quería complacer a mi público con un segundo álbum en inglés, después de Crazy, y lo que se me ocurrió fue hacer estas versiones nostálgicas”.
Muchos de los temas versionados fueron interpretados, originalmente, por sex symbols. ¿Se considera usted el equivalente hispano, quizás un Elvis Presley...?
“¿Elvis? ¡No! Jamás, imagínate... Más bien un ‘pelvis’ hispano (risas)”.
¿Sigue siendo un Casanova incorregible?
“Casanova despreciaba a las mujeres, yo las venero”.
En el portal www.20minutos.es se publicó que usted dijo que, a sus 63 años, todavía puede seducir...

“Hay cosas que no sé de dónde las sacan.
A los 63 años, con suerte puedo seducir a mi mujer y créeme que me cuesta (risas). La persona más importante que uno debe seducir es a uno mismo. Y eso yo lo he logrado gracias a mi público. Gracias al cariño de la gente es que yo, aún, puedo mirarme en el espejo sin miedos ni complejos por tener la edad que tengo. También gracias a que me siento bien conmigo mismo, a mis ganas de vivir, de apasionarme y de tener hijos...”.
En definitiva, la paternidad le agrada...
“Es la lección más importante que yo he aprendido de las mujeres. Es un estado de generosidad plena, de grandeza humana”.
¿Qué le aconsejaría a los que quieren ser padres después de los 60 años?
“Que no lo hagan (risas). Ponlo así: ‘que
no lo hagan’ y agrega que me eché a reír cuando lo dije. Pero, hablando en serio,
es una decisión muy grave”.
Pero usted lo planificó...
“Si yo no planifico a esta edad... (risas)”.
¿Qué otras lecciones ha aprendido
de las féminas?
“Su sentido de la estética. Si yo fuera homosexual, sería un homosexual histórico porque sé, perfectamente, cómo combinar los colores al vestirme. Es otra cosa que
le agradezco a las mujeres”.
¿Qué opina de la cirugía estética?
“Es un recurso que se puede aprovechar con lógica, no con fanatismo. Yo, por ejemplo, sólo me he hecho una y ya no me hago más. Es una lástima que sea un privilegio de pocos”.
También comentó que a esta edad es que ha aprendido a cantar...
“Eso sí es totalmente cierto. Es que yo nunca fui cantante por naturaleza. Tú sabes
que, en algunas familias, siempre se vislumbra lo que van a hacer los pequeños cuando crezcan: ‘fulanito seguro va a ser médico’, o ‘el otro se va a meter a ingeniero, de mí no se decía un carrizo (risas). Mi vocación la descubrí tarde; mi carrera se comenzó a gestar después de que escribí una canción, se la mostré a un amigo
y él me dijo: ‘oye, qué buen tema’”.
¿Y por qué ahora sí se siente cantante?
“Hay anécdotas que lo explican mejor. Hace unos 20 años, Charlie Cooperman, el presidente de CBS —que, en ese entonces, era el sello disquero al que yo pertenecía—me invitó a hacer un dueto, nada menos que con Barbra Streisand. Yo le dije: ‘Charlie, yo no soy capaz de hacer eso, no puedo llegar a los niveles vocales de esa señora’. Y hace como 20 días, estuve invitado al programa de Martha Stewart, en Nueva York, y canté algunos temas en vivo. Al terminar mi presentación me conseguí
a Cooperman, quien ahora es directivo de la compañía de Martha. Me dio un codazo
y me dijo: ‘Ahora sí que cantas, desgraciado’ (risas)”.
O sea, que ha mejorado...
“Imagino que sí. De lo contrario no hubiera hecho duetos con Frank Sinatra, Stevie Wonder, Sting y mi apreciado José Luis Rodríguez. Son gente que no va a cantar con alguien que no lo haga bien”.
De ese grupo, ¿cuál es su predilecto?
“Sinatra y otros dos inmortales: Nat ‘King’ Cole y Elvis Presley. Son los tres que más se recuerdan y los tres guardan algo en común: le cantan a la audiencia al oído. Nunca han estado por encima de los pueblos, más bien representan las voces de los pueblos. (Comienza a cantar): Unforgettable... in everyway....”.
¿Qué ha sido lo más cruel que le han dicho en su vida?
“‘Qué bien cantas’” (risas).
¿Qué le haría enloquecer?
“Yo estoy un poco loquete, a decir verdad. De lo contrario no seguiría cantando después de 40 años de trayectoria. Me gusta estar loco, sorprender a los demás con un poco de locura. Es que en mis momentos de locura son en los que me pongo más creativo. Debo agregar que soy un loco disciplinado; mis indisciplinas las tengo dominadas. Creo que es algo genético”.
¿Qué nuevo récord le gustaría batir?
“Hay una frase que dijo Jack Nicholson en una entrevista, de la cual me apropié porque me pareció genial: ‘Yo aún tengo muchas sorpresas que dar’. No sé, creo que voy a vivir hasta el último día. Porque hay gente que nace cuando muere y hay gente que está viva, aún después de muerta. Yo no quiero vivir después de muerto, pero hasta el último día quiero vivir”.
¿Qué le agradece a la vida?
“Estar vivo. Tener a mi público”.
¿Qué opina del público venezolano?
“Que es uno de los mejores. Estoy presentándome en Venezuela desde 1972, me conozco el país de pies a cabeza, allí tengo muchos afectos y he tenido muchos amores. Yo estoy seguro de que muchos venezolanos conocen muy bien todos mis temas. Por ejemplo, si te menciono Hey, ¿te la sabes?... Bueno, si la escuchas, te acuerdas, aunque no te guste (risas)”.l
pblanco@eluniversal.com
| Cantante por accidente |
En sus años mozos, Julio Iglesias era un excelente deportista, jugaba como portero del equipo Real Madrid. Además cursó estudios de
Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. A sus 20 años, sufrió un gravísimo accidente de tránsito que lo dejó semiparalítico. Hasta ese entonces, nunca había pensando en ser cantante hasta que el enfermero que lo cuidaba, Eladio Magdaleno, le regaló una guitarra y se aprendió los acordes básicos. En ese entonces, pasaba horas enteras oyendo radio
y escribiendo poemas, llenos de versos tristes y románticos, a los que, posteriormente, acompañó con su guitarra. Cuando volvió a caminar— contra todos los pronósticos— se fue a estudiar a Londres. En sus
noches de rumba se animaba a cantar en el Air Port Pub; improvisaba canciones de Tom Jones y Los Beatles, entre otros. Un buen día se presentó en Discos Columbia y les ofreció a sus ejecutivos su tema La vida sigue igual, para que lo interpretara otro artista. Los directivos le preguntaron: “¿Por qué no lo cantas tú?”.
Y el respondió: “Porque yo no soy cantante”. Al final, los interesados lo convencieron de que se inscribiera en el Festival de Benidorm. Sorpresivamente, ganó y, por ende, firmó su primer contrato con ese sello disquero. En 1983, recibe un Disco de Diamantes, un galardón del Libro Guinnes de los Récords por vender más discos en más idiomas que ningún otro artista musical en la historia (alemán, inglés, francés, italiano, portugués, español y japonés). El 8 de septiembre de 1997 se conviertió en el primer artista hispano en recibir el premio Ascap Pied Piper Award, uno de los más prestigiosos del mundo de la música, otorgado por la Asociación para las Artes de Estados Unidos. Desde esa fecha, se celebra en Miami El Día de Julio Iglesias. Según lo publicado en www.juliomusic.com, cada 30 segundos, una emisora radial de cualquier parte del mundo coloca una canción suya.
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