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Antonia
San Juan
"No soy una cabra loca"
Raúl Chacón Soto. Fotos: Oswer Díaz
La actriz española que triunfó de la mano
de Pedro Almodóvar lleva una vida muy distinta a la que suelen tener
los personajes que interpreta. Nunca ha fumado, nunca ha bebido
y, mucho menos, droga ha probado. Afirma tajantemente: la noche
es para dormir.
La corbata que adorna la blusa ceñida
podría sugerir cierta ambigüedad, pero lo cierto es
que su feminidad es a toda prueba. De rubio encendido, la actriz
se apareció por estas tierras gracias al impacto que produjo
Agrado, el papel de transexual que le otorgara Pedro Almodóvar
en Todo sobre mi madre, justamente el rol del que ahora quiere aprovecharse
(y desprenderse) para mostrar al público quién ha
sido y quién es, realmente, Antonia San Juan. La "popular
desconocida", como ella misma se define, tenía más
de veinte años dedicada al teatro en su país; incluso,
había filmado tres películas antes de que la escogiera
Almodóvar e hiciera reír a todo el mundo con aquel
célebre parlamento sobre lo que cuesta ser auténtica
por estos días. El toque mágico del director manchego
no sólo le ha brindado el lugar que ocupa hoy en día
sino que le ha garantizado -ella misma lo asegura-, sus próximos
50 años de vida. "Cuando pensé que todo se iba
a quedar en hacer monólogos aparece Almodóvar. Ahora
duermo tranquila". Cuatro años después del gran
éxito la actriz ha visto crecer su carrera con participaciones
en películas como Asfalto, Amnesia (lo último de Gabriele
Salvatores, el ganador del Oscar por Mediterráneo), Piedras
(la revelación en el Festival de Berlín) y, más
recientemente, Octavia. También ha probado la dirección
-ha estrenado un corto titulado V.O. (Versión original) realizado
en conjunto con su esposo, Luis Miguel Seguí, y ya se prepara
para rodar su primer largometraje, Los caminos del deseo. El tiempo,
que parece sobrarle, le ha alcanzado para empezar a escribir una
novela que llamará Pepa y, por supuesto, para continuar sobre
el escenario, una pasión que no le abandona y que pronto
la llevará a montar la pieza El veneno del teatro en la capital
española.
Actúa, dirige, escribe...
"Sí, pero no soy una actriz del Renacimiento".
¿Cómo llegó a dirigir en cine?
"De manera accidental... digamos que es una suma de cosas.
Yo no me planteo ser una directora de cine. Donde quiero que se
me sitúe es como actriz... lo que pasa es que cuando tienes
otras inquietudes, está bien expresarlas".
¿Qué tipo de personajes se le dan mejor?
"Yo puedo funcionar perfectamente tanto en comedia como en
drama. Lo paradójico es que la gente va al cine a reírse,
pero se reconoce más a una actriz dramática... y hacer
drama es lo más fácil... yo quiero hacer las dos cosas".
Sus últimos papeles en el cine han sido dramáticos...
"Sí. En Asfalto soy la madre de la chica. Hago una ex
actriz porno en Amnesia y, en Octavia, una madre de una niña
drogadicta en la Salamanca aristocrática. Es un personaje
costumbrista, una mujer muy sufrida que ha sido religiosa. En Piedras
soy una madre, con una niña retrasada mental, que dirige
un bar... ella no ejerce, está de coordinadora de sus pupilas".
¿Qué la ha llevado a trabajar en esos proyectos?
"A mí lo que me interesa es el cine de autor... es el
cine en el que quiero trabajar, el que quiero dirigir. No me interesa
el cine de guapos o de guapas... me interesan los actores que puedan
contar cosas, que tengan vivencias y una formación... que
sean capaces de transformarse y ponerse al servicio del personaje;
que puedan, como los camaleones, teñirse del color del personaje...
Una de mis grandes metas es poder trabajar en Sudamérica".
¿Le gusta el cine de algún director sudamericano
en particular?
"De muchísimos... Me encantan Aristarain, Mignona, Ripstein,
Campanella... sé que es un cine en el que encajo perfectamente,
pero todavía no ha llegado el momento".
Y usted también escribe...
"Muchísimo".
Su obra Mujeres ligeramente alteradas...
"Yo no le puse ese título... se lo puso la editorial
que tenía mucho criterio (y se ríe)...".
Es el retrato de mujeres obsesivas, neuróticas, en momentos
de crisis...
"Porque es lo rico... representarlas... soportarlas en la vida
es un horror, pero son personajes que están llenos de riqueza".
¿Cuán "ligeramente alterada" es usted?
"Soy bastante tranquila, pero también tengo mis momentos,
quiero decir que si se me saca de mis casillas y se me pide mi parte
tremenda, la tengo y soy muy tremenda... pero digamos que soy buena
en el buen sentido de la palabra... soy bastante agradable, bastante
fácil de llevar... una santa no soy ni quiero serlo, no quiero
ser nunca la Madre Teresa de Calcuta".
¿Ya ha publicado una segunda obra?
"Ahora estoy en la escritura de una novela... la estoy armando
toda en la cabeza. Está previsto sacarla a finales del año
que viene. Se llamará Pepa".
¿Usted se está convirtiendo en una especie de portavoz
del género femenino?
"No... En Los caminos del deseo, aunque hay muchas mujeres,
todas están acompañando al protagonista, el hilo conductor
es él... lo que pasa es que la mujer ha monologado durante
siglos en su casa, sola... la mujer tiene una parte mucho más
rica que el hombre precisamente por esa soledad...".
Un crítico español, a propósito de Otras
mujeres, la pieza con la que se presenta en Venezuela, ha dicho
que usted le otorga un toque canallesco y oscuro a los personajes...
"Quizás es la mirada de él, que me quiere ver
canalla y oscura... pero no, la verdad es que cuando ves la obra
te das cuenta de que hay un toque canalla porque para mí
las palabras son sólo palabras... Yo, en el escenario, utilizo
palabras que pueden resultar mal sonantes, no me reprimo... pero,
¡hombre!, lo que sí me parecería terrible sería
plagiar un libro... ser una plagiadora, eso sí que es un
horror. A lo mejor quito la televisión si me están
mostrando cadáveres o una 'patera' (embarcación que
usan los inmigrantes ilegales que llegan a España) donde
están muertos los hombres... eso sí me ruboriza".
  
Amor a la enésima
vista. Antonia San Juan no contradice sus palabras. Se muestra
como una mujer sencilla y accesible. En Valencia, ciudad que le
dio hospedaje como invitada del III Festival Internacional de las
Artes, responde a todas las preguntas y concede tiempo al fotógrafo.
Dice que está muy contenta de estar en este país,
donde, por cierto, vive una buena parte de su familia, gente que
no conoce y que llegó desde Cuba hace ya muchos años.
Compara los colores y sabores con los de su tierra natal, las islas
Canarias. Se siente en casa. El tema Almodóvar es ineludible.
Ya en la rueda de prensa había aclarado algunas cosas. Una
de ellas, que el famoso monólogo de la película no
fue escrito por ella sino por el cineasta. Otro, que la relación
no fue producto de un amor a primera vista, todo lo contrario: "Hubo
más trabajo. Fue a verme, yo me acerqué. Sentí
que era mi oportunidad. Me dice que quería hacerme una prueba.
Me cortó el pelo, me metió prótesis, me rodó
en video, en cine, me dio la réplica con otros actores, me
hizo bajar como ocho kilos... siempre me decía: es otra cosa
lo que yo busco, pero vamos a hacer otra prueba.... fueron tres
semanas de incertidumbre".
¿Qué hay que tener para ser una chica Almodóvar?
"Yo creo que ni él mismo lo sabe... no lo sé,
porque no tiene nada que ver Victoria Abril con Marisa Paredes,
con Cecilia Roth, con Rossy De Palma, con Carmen Maura... yo creo
que es el entendimiento al que uno puede llegar con él, es
el resultado, lo que se ve en la pantalla... y conseguir transmitir
su espíritu, su pensamiento".
Las chicas Almodóvar son alocadas, impulsivas, desprejuiciadas,
liberales... ¿Comparte alguno de esos rasgos?
"Alocada no soy, para nada... La noche se ha hecho para dormir.
Soy diurna totalmente: me encanta levantarme temprano, me encanta
el día. Soy totalmente monógama, no fumo, no he bebido
nunca... lamento decepcionar a la gente que pueda pensar que soy
una cabra loca... no lo fui nunca ni lo soy".
Y ¿cómo vivió los años de la movida?
"Yo no viví la movida... La viví en mi casa,
trabajando, escribiendo y haciendo mis monólogos... de todas
maneras, por obligación, viví un poco la noche, porque
al trabajar en café-teatros... pero entonces lo único
que deseaba era llegar a mi casa pronto, acostarme".
Usted ha declarado que desde hace años va al psicoanalista...
"Me psicoanalizo desde hace siete años y estudio psicoanálisis
desde hace seis, en Madrid. De hecho todos mis textos están
un poco impregnados de ese pensamiento".
Le ha servido para escribir, para actuar...
"Para todo... para poder entender mejor la vida, para entenderme
yo y entender mejor a los demás. Yo creo que todos, con un
poco de psicoanálisis, nos llevaríamos mejor. Se lo
aconsejo a todo el mundo... con un buen psicoanalista que también
se psicoanalice".
Es conocida su afición por los animales, dicen que los
recoge de la calle....
"Sí, el último me mordió... un perro que
me dio mucha pena. Lo que pasa es que estoy un poco loca con este
tema... me gustan mucho los animales pero no se puede andar recogiendo
a todos los que uno encuentra por allí. Hace poco vi a una
paloma que estaba mal y también me la llevé a casa...
se me murió en las manos y fue una gran tragedia para mí.
Lloré más que cuando se murió mi padre... no
sé, me parece a mí, aunque resulte exagerado".
¿Ya vio Hable con ella?
"Me encantó. Me parece que es la mejor película
de Pedro (Almodóvar)... los actores están sublimes.
Fíjate que para poder decirte que es mejor que Todo sobre
mi madre, donde yo salgo, es que es mejor...".
rchacon@eluniversal.com
Ver también en Encuentros:
- Walter de los milagros
- Retazos marroquíes
- La píldora anticonceptiva
- El triunfo de David
Bisbal
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