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| Píldora
en gotas |
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l La
ingestión de sustancias provenientes del reino vegetal
con el fin de prevenir o interrumpir un embarazo aparece en
los papiros egipcios, donde se recomendaba la ingestión
de las semillas de ricino en el postparto con lo que se evitaba
el embarazo por lo menos por un año. Las mujeres de
Grecia y Roma bebían tisanas de raíces, hojas
y cortezas de árboles.
l En la década
de los años veinte, el fisiólogo Ludwing Haberlandt,
trabajando con el ginecólogo Otfried Otto Fellner,
administró extracto de ovario a animales de laboratorio
encontrando que se inhibía la fertilidad.
l La observación
clínica de que durante el embarazo no se libera ningún
óvulo y que la hormona que más se produce durante
este período es la progesterona, llevó al profesor
Russell Marker (1902-1995) a tratar de producir la hormona
en abundante cantidad y a un bajo costo. Para producir 1 mg.
de la progesterona natura1 se necesitaban los ovarios de 2.500
cochinas; esto la hacía una de las drogas más
costosas de la época.
l Marker se dedicó
a la tarea de buscar una sustancia parecida en el reino vegetal
que fuera más económica. Logró descubrir
que de las raíces de una planta llamada "cabeza
de negro" (Dioscorea mexicana), se podía obtener
la diosgenina que era un esteroide vegetal que podía
servir como punto de partida.
l En 1944 Marker experimenta
la Dioscorea barbasco, de donde se podía obtener más
fácilmente la diosgenina, con lo que logró disminuir
aún más su costo.
l Con la progesterona
fácilmente disponible, Gregory Pincus (1903-1967),
comenzó a ensayar la hormona con resultados excelentes
en conejos y ratas; sólo quedaba el problema de cómo
ensayarla en las mujeres.
l La primera administración
de progesterona sintética fue hecha por John Rock (1890-1984)
en la Universidad de Harvard. Se le administró la hormona
a 50 mujeres voluntarias y se pudo constatar que bloqueaba
la ovulación y era relativamente bien tolerada. De
estas mujeres, siete quedaron embarazadas luego del tratamiento
y de allí quedó la creencia de que la administración
de la pastilla era efectiva en el tratamiento de la esterilidad;
sin embargo, estudios posteriores demostraron que no era cierto
y que había sido un error en el diseño del trabajo
de investigación.
l En 1956, se ensayaron
varios compuestos sintéticos de progesterona, en dosis
variadas, sin saber que el producto estaba contaminado con
1% del estrógeno mestranol. Cuando se hicieron esfuerzos
para eliminar esta contaminación, se dieron cuenta
de que aparecía sangrado intermenstrual y que era necesaria
la asociación con un estrógeno para evitarlo.
Así se estableció el principio de la combinación
estrógeno-progestágeno.
l En 1957, el Enovid-E
fue aprobado para el tratamiento de los abortos y trastornos
menstruales y, en 1960, para su uso en anticoncepción.
Se desarrollaron nuevos compuestos y se redujeron las dosis
hasta llegar a los anticonceptivos que hoy se conocen.
Fuente: doctor Juan Aller,
presidente de Fertilab.
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La píldora anticonceptiva
42 años
Adrian Gibbs
Su evolución no ha cesado en sus cuatro
décadas de historia. Acaba de llegar a Venezuela una nueva pastilla
cuya dosis hormonal es 42 veces menor que la primera anticonceptiva
oral que aprobó la FDA en 1960. Los expertos aseguran que esta píldora
romperá los paradigmas en el mundo de la contracepción.
Suele decirse que
cuando una mujer cumple 35 años debe renunciar a los anticonceptivos
orales. Suele creerse también que, cuando se utiliza este
método contraceptivo, es necesario hacer una pausa al cabo
de cierto tiempo para evitar efectos indeseables. En torno a esta
pastilla se comentan tantas cosas -ciertas e inciertas- y hay tantos
mitos que muchas mujeres sanas y en edad fértil sienten miedo
de tomarla o dejan de hacerlo, exponiéndose a un embarazo
no deseado. Y resulta que la pildorita es toda una señora
de 42 años de edad, y el tiempo en ella -para fortuna de
las féminas- no ha pasado en vano, pues se han desarrollado
versiones más beneficiosas.
Hace cuatro décadas detonó una revolución sexual,
cuando la FDA aprobó en 1960 la pastilla que se convirtió,
al poco tiempo, en algo cotidiano para millones de mujeres en todo
el mundo, por su efectividad como método para evitar el embarazo,
y su carácter reversible, amén de otras ventajas como
la regularidad de los períodos menstruales y la reducción
de riesgos de cáncer de útero y de ovario.
Corrieron los años y empezaron a surgir ciertas creencias
como consecuencia de los efectos secundarios que se le endilgaban.
"Engorde, dolor en los senos, cefaleas, acné, tensión
alta, retención de líquidos... todo era culpa de la
pastilla, y no siempre era así", explica Juan Aller,
ginecólogo y fundador del centro Fertilab, de la Clínica
El Avila. Las mujeres, en consecuencia, empezaron a mirar de reojo
y con cierto recelo a los anticonceptivos orales.
Varios de estos mitos, aunados a la falta de educación sexual
entre los jóvenes, explican el hecho de que en nuestro país
sea muy bajo el porcentaje de mujeres venezolanas que usan esta
modalidad contraceptiva. "De 100% de venezolanas en edad fértil,
sólo un 12% usa anticonceptivos orales; esto es 600.000 mujeres,
lo que se traduce en un porcentaje significativo (25%) de embarazos
no deseados en adolescentes", apunta Aller.
Y lo cierto es que el método ha evolucionado a favor de las
mujeres, pues los laboratorios han orientado sus esfuerzos hacia
la obtención de nuevos productos con menor carga hormonal
para reducir los efectos secundarios.
"Se ha conseguido -continúa Aller- y no sólo
eso, pues se han descubierto beneficios adicionales que ofrecen
estos anticonceptivos. Se cree, por ejemplo, que las mujeres que
los toman deben hacer una pausa cada cierto tiempo, y resulta que
las píldoras de baja dosis hormonal pueden usarse durante
varios años, sin que ello implique algún problema".
Y, contrario a lo que se creía, las mujeres de 40 a 50 años
pueden beneficiarse adicionalmente con este método.
En el país acaba de introducirse en el mercado un nuevo anticonceptivo
oral. Se llama Minesse y la llaman "la píldora superlight",
por su bajísima dosis hormonal. Tiene 15 mcg de etinilestradiol
(estrógeno) y 60 mcg de gestodeno (progestágeno),
lo que representa 42 veces menos carga hormonal que la primera píldora
anticonceptiva, la cual tenía 100 miligramos de estrógeno
y 2.500 de progestágeno. Aller destaca que es la píldora
con más baja carga hormonal que existe en el mundo, hecho
que incide en una reducción significativa de efectos secundarios,
pero eso sí, sin disminuir su eficacia contraceptiva. "Su
aparición marcará nuevos rumbos en la historia de
los anticonceptivos orales", puntualiza.
Protección
a 99%. La píldora es una combinación de progestágeno
y estrógeno, aunque también hay versiones que sólo
contienen progestágeno para adecuarse a determinadas circunstancias,
como la lactancia, por ejemplo. Los anticonceptivos orales impiden
que los ovarios liberen óvulos y mantienen el moco cervical
espeso para que el esperma no pueda atravesarlo con facilidad. Su
eficacia en la prevención del embarazo es de un 99%. "En
el mercado venezolano hay 22 marcas de píldoras combinadas
con distintas dosis hormonales. La decisión debe tomarse
bajo la asesoría médica, y tomando en cuenta la situación
particular de la paciente", explica Aller.
Las píldoras se administran una vez al día durante
tres semanas, se suspenden durante una semana para que tenga lugar
el período menstrual y luego se comienza otra vez. En ocasiones,
se incluyen píldoras inactivas para establecer el hábito
de la toma. En el caso de Minesse se propone un nuevo régimen
de dosificación de 28 días, el cual busca hacer de
la toma un verdadero hábito para minimizar los posibles olvidos.
Al tiempo de ofrecer ventajas, los anticonceptivos tienen algunos
inconvenientes: hay que acordarse de tomarlos todos los días
y no protegen de las enfermedades de transmisión sexual.
Entre los efectos adversos que se asocian a la píldora figuran
las náuseas, molestias gástricas, dolor mamario, hinchazón,
retención de líquidos, aumento de la presión
arterial y depresión. El más frecuente, en el caso
de las píldoras con baja dosis de estrógenos, es el
sangrado irregular inesperado. "Pero esto suele normalizarse
a los pocos meses de la administración de la píldora,
cuando el cuerpo se ha adaptado a la toma de las hormonas",
advierte Aller. No debe haber preocupación por el manchado
ocasional, pues desaparece al poco tiempo.
"Estos anticonceptivos de baja dosis conllevan pocos riesgos
para la salud y otorgan beneficios, ya que reducen la aparición
de dolores menstruales, regulan las hemorragias y disminuyen la
incidencia de quistes mamarios. Por si fuera poco, las mujeres que
han seguido un tratamiento con píldoras tienen menos probabilidades
de tener artritis reumatoide y osteoporosis", señala
el especialista al tiempo de sustentar lo dicho con algunas cifras.
Su empleo reduce la probabilidad de desarrollo de cáncer
en el ovario por lo menos en un 40%. Esta protección dura
hasta 15 años después de haber dejado de tomar los
anticonceptivos. Igualmente reduce la posibilidad de cáncer
endometrial, cerca de 40%. Y elimina en un 50% el riesgo de infección
en las trompas de Falopio.
Advertencias.
Uno de sus inconvenientes es el olvido de la toma. Mujeres olvidadizas
no son buenas candidatas para este método; especialmente
en el caso de las de baja dosis. Es importante tomarlas todos los
días a la misma hora, para su eficacia. Si hay olvido dentro
de las 12 horas siguientes a la hora habitual, la persona puede
tomarla inmediatamente y continuar como de costumbre. Y si la omisión
se recuerda después de 12 horas de la toma rutinaria, existe
riesgo de embarazo, por lo que se sugiere el uso de un método
anticonceptivo de barrera hasta la próxima menstruación.
Antes de tomarlas, la persona debe someterse a exámenes para
descartar trastornos potencialmente peligrosos. Para las mujeres
hipertensas no es recomendable este tipo de método; los cigarrillos
y los anticonceptivos orales no se llevan bien, por lo que las fumadoras
no deben usar este método contraceptivo.
"Estos efectos se deben básicamente a los estrógenos
que contiene la píldora, y casi no se reportan en los casos
de píldoras con dosis hormonales mínimas", dice
Aller. Eso sí: se debe consultar al médico si hay
dolor abdominal severo, dolor torácico, debilidad, visión
borrosa o ictericia (tono amarillento de la piel y los ojos).
Cuando no es recomendable
Mujeres fumadoras e hipertensas
Si la persona tiene una enfermedad hepática activa o tumores
Presenta altos niveles de triglicéridos
Si tiene problemas de várices
Si tiene cáncer de mama o de útero
Si tiene coágulos de sangre
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