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Madres
canguro:
Una alternativa
para los prematuros
Muchas de las futuras mamás tienen
el temor recurrente de que sus niños
nazcan antes de tiempo o con problemas de peso. Ahora existe una
opción basada en el contacto piel con piel entre madre e
hijo, que garantiza la exitosa evolución de estos delicados
pequeños. María de los
Angeles Herrera
Pese a que los bebes prematuros o bajos de
peso necesitan muchos cuidados especiales, no hay nada mejor que
el contacto con sus padres para ayudarlos a superar las complicaciones
de su precoz nacimiento. El método madre canguro, una técnica
de reciente implantación en Venezuela, promete reducir el
tiempo de hospitalización de estos pequeños, a cambio
de una activa participación de la familia en el proceso de
recuperación. Sepa que aunque el camino a seguir es difícil,
las satisfacciones son incontables.
El mundo está lleno de bebés
prematuros que han sobrevivido para ser exitosos, entre ellos Isaac
Newton, Bruce Lee, y hasta el escritor argentino Jorge Luis Borges.
¿No se ha preguntado cómo hicieron los padres de estos
precoces niños para criarlos, cuando ni siquiera se habían
inventado las incubadoras?
Antiguamente existía la costumbre de
resguardar a los bebés prematuros en cajas de zapatos, colocadas
cerca de la cocina de la casa para mantenerlos calientes, y de alimentarlos
con goteros llenos de leche materna, debido a que aún eran
muy inmaduros para succionar. Durante mucho tiempo la incubadora
sustituyó esas prácticas, pero recientemente se ha
comprobado que la implantación de la técnica madre
canguro, además de crear un estrecho vínculo emocional
entre el niño y su madre, tiene increíbles beneficios
para la salud del bebé.
Al estilo marsupial
La neonatóloga Unice Lample, Coordinadora del programa Madre
Canguro en Venezuela, señala que esta técnica "consiste
en mantener al bebé piel con piel con su mamá, en
forma vertical sobre el tórax durante las 24 horas del día,
cuando están en la casa, y en el hospital, por los períodos
de tiempo en que se hace el entrenamiento", de esta manera
se logra el control de la temperatura, lo cual es vital para la
evolución satisfactoria del niño.
No todos los recién nacidos son susceptibles
de recibir esta terapia, sólo aplica a los que tienen menos
de 37 semanas de gestación, o bien a los que nacen con un
peso inferior a 2.500 gramos. El inicio de este tratamiento es variable,
dependerá de la salud general del pequeño y de la
disposición de sus padres. En un comienzo se realiza un entrenamiento
intrahospitalario, que dura varias horas al día, lo cual
garantiza la debida capacitación de la madre para el manejo
de su hijo, una vez que sea dado de alta. Cuando el niño
regresa a su casa, debe permanecer durante las 24 horas del día
en posición canguro, hasta el momento en que él mismo
decide abandonarla, esto generalmente ocurre cerca de las 40 semanas
de edad gestacional corregida, que es cuando en realidad el niño
debería nacer.
Por el delicado estado de los niños
prematuros, se les hace un seguimiento estricto cuando son dados
de alta, lo cual incluye exámenes para verificar su desarrollo
neurológico y psicomotor. En un principio la madre debe llevar
a su pequeño a las consultas todos los días, porque
es preciso monitorear su evolución y la ganancia de peso;
a medida que va mejorando y comienza a ganar 20 gramos al día,
los chequeos se realizan cada dos o tres jornadas. Desde el momento
en que abandona la posición canguro, el médico revisará
al bebé una vez por semana, hasta que alcanza las 40 semanas.
Las consultas se espaciarán progresivamente y llegarán
al ritmo de una vez por mes, lo cual se extenderá hasta que
el niño cumpla su primer año de edad.
Sabia naturaleza
Los beneficios de esta práctica son ilimitados, en parte
porque pretende emular las condiciones naturales existentes en el
útero de la madre. La doctora Lample señala que la
función primordial de esta terapia es que ayuda a mantener
la temperatura de los pequeños, debido a que los prematuros
o de bajo peso al nacer tienen dificultades para estabilizar su
calor corporal. Además, agrega que "cuando el bebé
está en la posición canguro controla muy bien su frecuencia
cardiaca y su frecuencia respiratoria, porque los movimientos toráxicos
de la madre y sus latidos permiten mantener la sintonía del
bebé en esas funciones". El contacto piel con piel hace
que el pequeño madure neurológicamente más
rápido y se logra una mejor nutrición, debido a que
la cercanía con el pecho de su mamá lo motiva a realizar
movimientos de succión, independientemente de que sea muy
prematuro.
Respecto a los beneficios que obtiene la madre
mediante la terapia, ésta le permite establecer un estrecho
vínculo sentimental con el niño y tener confianza
en su capacidad para cuidarlo. Así mismo, la familia tiende
a estar más unida en torno a la protección del bebé
canguro, sentimiento que generalmente irradia a los vecinos y parientes
lejanos, quienes están prestos a colaborar con los padres.
Todo esto reduce notablemente la tasa de abandono infantil, que
es muy alta cuando se trata de los prematuros.
Otra de las bondades de la terapia madre canguro,
según esta especialista, "es la incorporación
pronta del bebé a su casa, disminuyendo los períodos
de hospitalización prolongada que suelen tener estos niños,
y con ello el riesgo de presentar infecciones", lo cual representa
un importante ahorro tanto para los padres, como para el centro
hospitalario en el que está recluido el niño.

Detalles importantes
Existen muchos datos que los padres deben manejar antes de iniciar
la terapia, la mayoría de ellos están relacionados
con sus temores personales y con la alimentación del bebé,
sus cuidados especiales y la medicación sugerida por los
especialistas.
La doctora Lample recomienda que la madre
confíe en sí misma, sin importar la edad que tenga,
porque su disposición personal y la capacitación que
le den los especialistas serán la clave para una exitosa
integración al programa. Es importante que busque apoyo en
la familia, debido a que es muy fácil que sus temores la
hagan cometer errores comunes, como incrementar el consumo de lácteos
creyendo que su cantidad de leche aumentará, quitarle la
lactancia exclusiva al bebé antes de tiempo para recurrir
a complementos más nutritivos, o limitar la manipulación
del bebé ante su inexperiencia; de igual manera, es indispensable
que la madre cuente con ayuda dentro de su entorno directo, debido
a que ella necesita tiempo para descansar e ir al baño, momentos
en los que una persona -su mamá, una hermana o el padre del
bebé- tendrá que sustituirla.
Por otra parte, es necesario que sepa
que los bebés prematuros se alimentan exclusivamente con
leche materna y que comen más frecuentemente que los que
no lo son, aproximadamente cada 90 minutos durante el día
y cada dos horas durante la noche. La posición canguro facilita
su nutrición porque al estar permanentemente cerca de los
senos, el niño puede mostrar señales de que tiene
apetito, para que la madre lo ayude a alimentarse. Es clave que
ésta aprenda a estimular sus pechos para que la producción
de leche aumente; además, debe estar clara en que el uso
de teteros y chupones no está recomendado, porque modifican
los patrones de succión del pequeño, es preferible
que utilice un vasito, una cucharilla o un beberito, especie de
taza parcialmente tapada, que impide el derrame del líquido
que contiene. El patrón de alimentación se modifica
a medida que el bebé canguro va madurando, hasta que llega
a demandar comida cada tres horas, pero esto debe depender exclusivamente
de sus necesidades.
Respecto a los cuidados específicos
que necesita este tipo de bebé, sepa que está prohibido
bañarlo hasta que abandone el canguro; sin embargo, cada
vez que le cambie el pañal debe limpiarle la colita y los
genitales con un algodón mojado en agua tibia. Adicionalmente,
es bueno que estimule al niño con delicados masajes, utilizando
aceite de girasol. Toques circulares con las yemas de los dedos
en las sienes del pequeño, en su espalda, pecho y abdomen,
le ayudarán; pero debe hacerlo rápidamente para evitar
la pérdida de calor excesivo.
Finalmente, los médicos le prescribirán
una serie de medicamentos que colaborarán con la evolución
del pequeño, pero es necesario que siga las instrucciones
al pie de la letra para que surtan efecto. Drogas para prevenir
vómitos, para mejorar la respiración y suplementos
de hierro y vitaminas, son las principales medicinas sugeridas.
mherrera@eluniversal.com
| Listo
para el canguro |
| Un bebé está completamente
listo para recibir la terapia madre canguro cuando:
l
Se ha adaptado a la vida extrauterina.
l
Ha superado las patologías agudas y problemas respiratorios,
lo cual implica no depender de una máquina o del suministro
de oxígeno para mantenerse con vida.
l
Logra regular su temperatura en un ambiente térmico
neutro.
l
Es capaz de succionar, deglutir y respirar coordinadamente.
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| Equipo
básico |
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Para la madre
Top canguro: franela strapless de tela sintética
expandible que permitirá mantener al bebé en
la posición adecuada.
Bata o vestido: es necesario
que tenga una abertura delantera para poder colocar al bebé
con facilidad y monitorearlo constantemente.
Para el bebé
Mientras permanece en la posición canguro, el niño
sólo va a necesitar camisetas de algodón sin
mangas, gorritos, escarpines y pañales. Todos deben
ser lavados con agua y jabón azul, sin añadir
enjuague, esto evitará posibles irritaciones.
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| El
caso venezolano |
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Venezuela ha esperado pacientemente por la llegada de este
método, aun cuando nuestros vecinos de Colombia fueron
sus creadores en 1978. Por ahora, sólo la Maternidad
Concepción Palacios de Caracas cuenta con personal
entrenado para poner en práctica el programa madre
canguro, pero los recursos de los que disponen son insuficientes
para organizar ciclos de enseñanza; además de
que ni siquiera disponen de una infraestructura adecuada para
estas sesiones terapéuticas.
Si desea obtener mayor información puede consultar
a las doctoras Eunice Lample y María Elena Torres,
encargadas de la administración de la terapia en este
conocido centro de salud.
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| Experiencia
reconfortante |
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Liliana Bastidas
A los 16 años es bastante difícil lo que le
ha tocado vivir. Su primer bebé nació de 37
semanas con un peso de 1.880 kilogramos, por lo que tuvo que
pasar mes y medio internado en terapia intensiva. Aunque tiene
pocos días practicando la terapia madre canguro, siente
que su pequeño ha mejorado y que hasta la reconoce
cuando lo coloca sobre su pecho.
Luisana Marín
Esta joven de 22 años tuvo una niña de 26 semanas
y 800 gramos de peso, por lo cual permaneció en terapia
intensiva durante más de cuatro meses. Luisana y su
pareja estuvieron practicando la terapia unos días,
pero una crisis respiratoria de la pequeña los obligó
a abandonar el tratamiento. Tras una gran cantidad de complicaciones,
como conjuntivitis, daño en la retina y una colostomía,
la hija de Luisana está lista para recibir de nuevo
la terapia.
Marín siente que la niña se tranquiliza cuando
siente su calor y, para ella, la experiencia ha sido renovadora
porque participa activamente en la recuperación de
su pequeña.
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