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Astrid Carolina Herrera
Cómoda en su piel

Después del éxito de La mujer de Judas, Astrid Carolina Herrera vuelve a la televisión con aires renovados. Estrenando look y con el reto de ser una villana fuera de lote en Sabor a ti, la ex Miss Mundo habla con Estampas sobre cómo ha crecido en 17 años de carrera artística. Idalia De León. Foto: Contratipo

Astrid Carolina Herrera se toma su trabajo muy en serio. Tanto, que cuando los productores de Sabor a ti -la novela que transmite Venevisión en su horario estelar-le pidieron que se cortara el cabello para el papel de Raiza, no lo pensó mucho, y al igual que Rapunzel renunció a su emblemática cabellera. Para preparar el personaje se hizo otra exigencia: Poner, por primera vez en su vida, los pies en un gimnasio. Después de todo interpretaría a una ex tenista y ex modelo, y quería lucir con el tono muscular de una atleta. Su incursión por el gimnasio no duró mucho, pues 16 horas de grabación no dejan tiempo, así que, sobre la marcha vive el reto de desdoblarse y ser Raiza. "Es que el personaje es difícil en el sentido de que es muy diferente a mí. Es muy polifacético. Trato de que no se me escape, de que no se me cuele Astrid por ahí. Me imagino que cuando vaya pasando el tiempo, estará más adherido a mi, a la piel. Tiene muchos matices y si no estoy pendiente puede quedar todo lineal. Veo los capítulos y me critico".

Astrid ya tiene 41 años cumplidos, la experiencia de 14 novelas y el reto de haber aceptado un papel "fisiquista" como el que interpreta en Sabor a ti. Sólo una cosa le preocupa con la interpretación de este personaje: la reacción que ha tenido la gente: "Me llama la atención la doble moral que hay en este país. Cuando se acabó La mujer de Judas, el personaje había matado a 17 personas, y la gente decía: "qué personaje tan espectacular, que chévere". Ahora, con Raiza, me dicen "pero qué mujer tan mala, qué terrible". El asunto es que está planteado el problema de la infidelidad, de la seducción; es decir, que para la gente, Raiza es más mala que la otra que mató a 17. Son unos códigos morales que me dejan con la boca abierta".

¿Te costó mucho cortarte el pelo?
"Me dio un ataque de risa, pero de puro nervio. Creo que aunque estaba en un momento de mi vida en el que me encantaba mi pelo largo y todo lo que implicaba, creo que el reto del personaje no me dejó hacerle mucho cerebro al asunto. Al principio la gente se sorprendía y después me decía '¡Qué bien te ves!', 'Qué fresca'. Me gustaría tenerlo más largo, pero tengo que reconocer que es un elemento que ha ayudado a darle ciertas características al personaje que interpreto".

¿Y cómo te va con el personaje de villana?
"No había hecho un papel como este. El otro de mala que hice, que no sabía que era tan mala sino hasta el final de la novela, fue La mujer de Judas. Por otra parte, si al empezar mi carrera hubiese hecho sólo papeles de mujeres seductoras a lo mejor me hubiesen etiquetado de bomba sexy, como una mujer sensual solamente. Para mí era muy importante para demostrar otras facetas, yo no creo que ahora la gente vea que soy sólo seductora, y no vea lo polifacético que hay en mi carrera actoral. Esto es lo que me permite aceptar un papel tan fisiquista, por decirlo de una manera, como el de Raiza. Estoy en un momento de mi ser en que me siento muy segura, de manera que si llegara a mis oídos algún comentario suspicaz, tengo la fortaleza para combatirlo y seguir adelante sin tambalear".

¿Qué te dejó ese personaje?
"Un premio internacional en México, mucho aprendizaje y el cariño de la gente. Un escalón más en cuanto al nivel profesional".

¿Qué es lo que más te gusta de actuar?
"Lo que más me gusta de actuar es la versatilidad, que no es monótono. Me gusta matarme buscando en la cabeza qué características le puedo poner al personaje, qué cosas puedo agarrar de mi entorno y ponérselas al personaje. Poder transmitir diferentes tipos de emociones a los espectadores; mostrar lo camaleónica y polifacética que puedo ser".

¿Cómo te sientes con el lugar en el que estás ahora?
"No es algo con lo que haya pensado. Si se trabaja con responsabilidad, probablemente se llegue a unos lugares a los que otros no podrán llegar porque no trabajan con la misma seriedad. Creo que los niveles que uno alcanza son producto de la constancia, de la dedicación, del respeto hacia lo que uno hace. Lo más importante para mí es que queda demostrado, y me perdonas la falta de modestia, que no todas las misses son solamente niñas lindas que salen del Miss Venezuela. Claro está, que el primer trabajo que haga cualquiera de estas niñas no es el mismo al que hará más adelante, porque tiene que haber un crecimiento profesional cuando hay talento".

¿Qué más te dejó, apartando la actuación, haber ganado el Miss Mundo?
"Creo que básicamente ese es el aporte. Creo que hacerme el inicio más fácil por el aval que representaba, sobre todo en un país como Venezuela, donde prácticamente uno se convierte en un monumento nacional: María Lionza y las misses. Es que el reconocimiento público es un aval para que ciertas cosas se te hagan más fáciles en un camino tan difícil como es el medio de la farándula. Hay gente que te dice, 'claro, ella llegó porque era Miss Mundo'. Pero ojo, yo no tengo 17 años trabajando en esto por haber sido Miss Mundo".

¿El oficio te hizo qué tipo de persona? ¿En qué te moldeó?
"Me hizo menos tímida. En familia soy más locuaz pero afuera soy más tímida. La verdad es que la timidez siempre la he disimulado bien. Si lo pienso mejor te diría que a lo mejor otra carrera me hubiese ayudado de la misma manera, pero en todo caso, el ser menos tímida forma parte de mi crecimiento, y no sé si achacárselo a la actuación. Creo que la actuación me ha hecho más casera. Cuando uno vive tan expuesto, se aprende a recelar más el entorno íntimo. Este oficio me ha hecho ser una gran defensora de lo privado. También me hizo más fuerte".

¿Cómo te llevas con la popularidad?
"Me la vacilo. Cuando salí del concurso era una presión muy grande. Yo, antes, nunca hubiese dado una entrevista así (en jeans, cholas y pinzas en el cabello). Ahora, como que tener el titulito de actriz me da más libertad. Un título de belleza no te da tantas libertades como el de actriz. Una actriz puede decir soy loca. Uno aprende a relajarse un poco. Ahora me vacilo si la prensa dice que tengo cuatro orejas. Me digo, 'soy un fenómeno, tengo cuatro orejas'".

¿La vida empieza a los cuarenta?
"No chica, la vida empieza desde que el espermatozoide fecunda al óvulo. Qué te puedo decir… Lo que pasa es que las cosas se van mejorando con el tiempo. Uno se va asentando más, se va haciendo más consciente de lo que uno representa; es por eso que uno puede darse ciertas libertades con toda la seguridad del mundo sin que el entorno te vaya a desequilibrar. Yo no hubiese podido hacer La mujer de Judas hace diez años. No tenía ese poder, ese control escénico".

¿Cuando has estado fuera de las cámaras en qué has ocupado tu tiempo?
"Estuve buscando bebé. El médico me dice que no he quedado embarazada porque el año pasado viajé mucho. Ahora tuve que suspender esa búsqueda para más adelante, porque si yo quedo embarazada ahora, los ejecutivos del canal me matan".

¿Por qué quieres ser madre?
"No sé, cada vez que veo a mis sobrinos me pregunto cómo seré con mis hijos. Si no llega a pasar entenderé que no tenía que pasar. Me inspiran ternura, curiosidad".
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Ver también en Encuentros:
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- Defensa contra todo riesgo

 
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