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Foto:www.ideasstock.com/corbis/robert llewellyn/cor








Las consecuencias de sufrir esta patología en el rostro y otras zonas
del cuerpo van más allá de tener una “fachada” fuera de lo común.
Muchos de sus dolientes tienden al aislamiento y a una baja
autoestima por no sentirse cómodos. La buena noticia es que para
un gran porcentaje el asunto es pasajero, mientras que para los que
no, igual existen tratamientos aplicados por manos expertas.
María Elisa Espinosa

Suficiente ya con lo que implica ser la “incomprendida” de la casa, como para que ahora Carola tenga que enfrentarse cada mañana ante el espejo con un rostro que se le ha ido corrugando poco a poco. Es su cara, sí, pero no es lo tersa que era antes. Esta muchacha ya no es la misma. La adolescencia no sólo la sorprendió con una rebeldía que —¡ojalá!, ruegan sus padres— se le matizará con el tiempo. Además está el acné, ese visitante inesperado que le toca las puertas, en distintos niveles de severidad, a aproximadamente 50 por ciento de los jóvenes menores de 21 años, según las estadísticas que manejan algunos especialistas, así como otros sostienen que más de 85 por ciento de la población la ha padecido alguna vez entre los 12 y 25 años y que sólo 20 por ciento requiere tratamiento.
Grosso modo, y en boca de la dermatóloga Jennifer Olaguíbel, el acné se puede explicar como “una patología de la piel caracterizada por el aumento de la secreción sebácea (o grasa) y la obstrucción de las glándulas que la producen”. Al ocurrir esto, se manifiesta en la cara lo que se conoce como el comedón o espinilla; es decir, una lesión primaria del acné que consiste en una pápula o elevación de la piel cuyo centro es de color levemente blanco o amarillento (en el caso del comedón cerrado), así como también se puede presentar en la forma de un orificio lleno de material sebáceo color negruzco (o comedón abierto conocido popularmente como “punto negro”).
Según se extiende la especialista, los comedones cerrados pueden inflamarse dando origen a lesiones denominadas papulo-pústulas, que son los comedones inflamados o llenos de pus que muchas veces pueden resultar tan severas que producen una fuerte inflamación. De ser así, no extraña la aparición de quistes y cicatrices, precisamente el caso de la joven Carola, quien en estos días parece no tenerlas todas consigo.


Hormonas inquietas

Las causas del acné aún no están totalmente claras. Se sabe que existe un incremento en  la secreción sebácea, una descamación cutánea inadecuada y la proliferación de ciertas bacterias como
el Propionibacterium acnes, el Staphylococcus epidermis y el Pityriosporum ovale, siendo el primero de ellos el más
directamente causal.

Lo cierto es que se presenta predominantemente en la cara, en el tercio superior del tórax y en los brazos y, tal como lo suscribe la doctora Olaguíbel, alrededor de la  mitad de los jóvenes menores de 21 años llegan a tener alguna manifestación de esta patología durante este período de sus vidas.


Todo ello parece estar relacionado con los cambios hormonales que ocurren entonces y la especialista explica por qué: “Al aumentar la actividad hormonal, se estimula la producción de sebo por parte de las glándulas sebáceas y esto predispone al acné. También podemos encontrar en personas adultas cuadros de acné sin que estén relacionados con cuadros patológicos, siendo ésta una proporción muy pequeña entre los casos”.

Existen enfermedades en las cuales se puede encontrar el acné como una manifestación clínica, como por ejemplo los estados de hiperandrogenismo; es decir, tumores que producen andrógenos y ovarios poliquísticos. Asimismo Olaguíbel se refiere a las enfermedades ocupacionales, como el acné producido por hidrocarburos que se puede observar en personas que laboran con petróleo y sus derivados. Pero, además, está el acné generado por medicamentos como los esteroides y el complejo B, así como el acné de origen cosmético que se presenta por el uso de productos para el cuidado del rostro y cuerpo preparados con fórmulas de alto contenido de aceites.

Atención integral

Si bien es un cuadro muy frecuente en la consulta de Medicina de adolescentes y Dermatología, la doctora advierte que el acné es considerado algo cosmético, restándole la importancia que realmente tiene, ya que limita al sujeto en su interacción social. El mejor ejemplo de esto es Carola, quien a partir de que comenzó a no reconocerse frente al espejo, prefirió aislarse de sus amigos y allegados.

“Es frecuente que el paciente describa que se siente poco atractivo, poco higiénico ante la vista de los demás, con baja autoestima y en casos más severos pueden encontrarse síntomas de depresión”, expone la especialista antes de advertir que, “incluso pacientes
que sufrieron de acné durante su adolescencia y que presentan lesiones cicatriciales como consecuencia de ello, siguen teniendo sentimientos de minusvalía pese al paso del tiempo”.

En casos como éste, así como en otros más complejos, a la doctora Olaguíbel no le quedan dudas de la necesidad de tratar el asunto bajo un enfoque multidisciplinario en el que, además del dermatólogo, intervengan un endocrinólogo, un psicólogo y un cirujano plástico, de tal manera que el paciente se beneficie de una atención integral.

¿Pero acaso se puede curar el acné? En el caso de la patología que se presenta en adolescentes, la especialista asegura que suele desaparecer alrededor de los 21 años. Pero hablar de curación como tal va a depender de la causa del mismo y que se dé con el procedimiento adecuado. l

mespinosa@eluniversal.com

Fuentes consultadas:

Doctora Jennifer Olaguibel, dermatologa de Consultorios
Raymi, El Paraiso. Telfs: (0212) 451-9938 y 0412-8201584.
www.wikipedia.com  www.ondasalud.com

Algunos mitos



1l No existe evidencia de que formas
de acné severas originen lesiones malignas.

2l No existe evidencia clara de que el acné o la severidad de su cuadro estén relacionados con la
dieta. Sin embargo, recientes estudios no
concluyentes pretenden relacionarlo con la
ingestión de lácteos.

3lEn ocasiones los pacientes suelen manifestar empeoramiento de su cuadro con la ingestión de
ciertos alimentos ricos en grasas, aunque no existe evidencia contundente al respecto, según refiere la especialista consultada.



¿Cómo tratarlo?



El tratamiento es individualizado, y tiene que ser así, en virtud de que no sólo depende de la intensidad del cuadro (leve, moderado, severo y muy severo), sino también de factores como la edad, las costumbres, la profesión, las patologías asociadas y los recursos económicos. No obstante, como medidas generales para todos los casos se recomienda evitar el uso de cosméticos grasos y lavar la piel con agua y jabón neutro o antiséptico.

Básicamente existen dos modalidades de tratamiento: tópico y sistémico. La elección de uno u otro dependerá de la gravedad de la patología. Un acné leve o moderado se puede abordar, en primera elección, con tratamientos tópicos locales como el peróxido de benzoilo, pero además son útiles los retinoides tópicos (como la tretinoína, isotretinoína y el adapaleno). En caso de que se sospeche de infección, suelen emplearse —también de manera tópica— antibióticos como eritromicina o clindamicina; la aplicación de cualquiera de ellos junto con un retinoide puede mejorar los resultados. Dicho tratamiento debe ser efectivo al cabo de dos o tres meses; de no ser así puede intentarse tratamiento oral.

En los casos de acné severo se emplea un tratamiento sistémico que incluye la indicación de antibióticos orales (tetraciclinas, eritromicina, minociclina y clindamicina), además de anticonceptivos orales e isotretinoína. Este último fármaco debe ser controlado celosamente por el dermatólogo debido a los efectos secundarios que puede traer su aplicación; entre ellos: sequedad de mucosas, trastornos hepáticos y de lípidos; en el caso de que lo tomen las mujeres, es estrictamente necesario la utilización en paralelo de anticoncepción hormonal, puesto que su componente puede producir malformaciones en el embrión o feto.

Si se trata de un acné muy severo, se indica un tratamiento sistémico que incluya isotretinoína. Pero igualmente podría ser necesario en algunos pacientes un procedimiento quirúrgico para realizar el drenaje de los quistes, así como la eliminación mecánica de los comedones como tratamiento complementario, aunque la especialista no está de acuerdo con dicho procedimiento por considerarlo contraproducente.

Con respecto a las cicatrices secundarias, están indicados procedimientos como peelings, microdermabrasión y dermabrasión, cirugía, láser resurfacing y sustancias de relleno. La terapia fotodinámica, con ácido aminolevulínico, está en período de prueba.












 
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