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 Giorgio Armani
Anécdotas de mis viajes
El magnate de la moda
prefiere
la vida sosegada
alejada de las pasarelas,
viajar en yate y comer en restaurantes.
John Arlidge
¿Viaja mucho?
“Tenemos 300 tiendas y 5.000 empleados en más de 38 países. Siempre estoy en constante movimiento. Además de presentar mis colecciones de cada estación en Milán, a menudo hago exhibiciones para mis clientes en ciudades como Moscú, Los Angeles, Shangai, Nueva York y Tokio. Pero no veo mis viajes como un trabajo. Los disfruto plenamente. Son estimulantes e inspiradores”.
¿Cuál es su destino preferido para pasar vacaciones?
“Todos los años, en agosto, viajo a una casa que tengo en la isla de Pantelleria, en la costa de Sicilia. Es una propiedad sencilla y tradicional construida en piedra. Cuando la compré, no había nada en la isla; ni agua potable ni electricidad. Tenía que llevar todo. Pero estaba enamorado del lugar —y aún lo estoy. Por otra parte, al trabajar en una ciudad agitada como Milán, siempre es importante despejar mi mente. Pantelleria ofrece un ambiente de colores, luces, aire fresco y horizontes continuos. Me permite ver el mundo de una forma distinta. Suelo pasear y nadar, y eso me relaja. Mis gustos son sencillos. No me gusta la vida nocturna, y los días en que solía bailar quedaron atrás”.
¿En qué prefiere viajar?
“Me encanta viajar en yate. Recientemente compré uno de 160 pies. Lo llamé Mariú por mi madre. Es mi pasión. Lo único que necesitas es el mar, buena compañía, comida apetitosa, y estar sin teléfonos”.
¿Qué recuerdos tiene de sus primeras vacaciones?
“Recuerdo estar con mi familia a la orilla de un lago cerca de Piacenza, un pueblito en las afueras de Milán donde crecí. Había un auto convertible con rines metalizados. Aún recuerdo el olor de los asientos de cuero, mezclado con el aroma que desprendían las tortillas de huevo que solíamos comer en el almuerzo”.
Tiene previsto abrir su primer hotel en Dubai. Otros hoteles similares han sido criticados por tener el mismo “estilo de muchos colores que Disneylandia”. ¿Cómo piensa evitarlo?
“No deseo que mi sentido de la estética domine mi experiencia en hotelería. En términos de moda, mi intención es crear diseños elegantes que a la vez sean sencillos. Mi propósito es nunca sobreponerme al carácter de la persona que luce mis creaciones. Si observas la alfombra roja antes de la ceremonia de entrega de los premios Oscar notarás que algunos diseñadores se dedican a elaborar trajes recargados que sólo llaman la atención de la prensa. Yo sólo desearía que los actores no dejaran de lucir y sentirse naturales, que sean ellos mismos. Si se aplica esta idea a la hotelería, el resultado es un ambiente elegante que a todas luces tiene un estilo Armani, pero que no hará que los huéspedes se sientan como en un parque temático”.
¿Qué le recomienda a las personas que visitan Milán?
“Me encantan los restaurantes tradicionales como Sant’Ambroeus en Corso Matteoti o el Marchesi en Via Santa Maria alla Porta. Hay una tienda maravillosa de delicateses llamada Peck, en Via Spadari. Es el lugar ideal para comprar regalos de último minuto. Si voy a comer en un restaurante, prefiero Osteria dell’ Operetta, en Corso da Porto Ticinese. Allí sirven el mejor risotto a la milanesa. Para disfrutar los mejores bollitos, otra de las especialidades italianas, me encanta ir a Antica Trattoria della Pesa, en Viale Pasubio. Y desde luego, cuando se trata de ir de compras, no hay como la tienda Armani, en Via Manzini”. l THE GUARDIAN NEWS SERVICE. DERECHOS DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION: SERVIO VILORIA
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