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Visionarias del mundo

Tres mujeres de excepción fueron laureadas con el premio Rolex que otorga —cada dos años— la casa relojera. Aquí sus historias... Adriana Gibbs

Punto a punto renace un arte

Chanda Shroff, India

La bella y esmerada artesanía del bordado
a mano se remonta a varios miles de años.
Una de sus cunas es Kutch, un rincón del
Estado de Gujarat, en India. Conocido por
la diversidad de sus estilos intrincados el
bordado kutchi se vio amenazado en los
años sesenta por el creciente uso de máquinas
y telas sintéticas. Pero pudo más el incansable trabajo de Chanda Shroff.

Firmemente decidida a lograr que las técnicas tradicionales del bordado kutchi se transmitan
a las futuras generaciones de mujeres, esta
mujer fundó, en 1969, Shrujan —que significa creatividad en sánscrito—, una organización dedicada a ayudar a las comunidades
de Kutch, que comparten una rica tradición
de bordado.

Más que un simple adorno de artículos del
hogar, para la gente de Kutch el bordado
es un medio importante de expresión
personal, social y espiritual. Cada pieza
de intrincado bordado aporta creatividad
y belleza a la vida diaria y ofrece un apreciado contraste con la rudeza del clima y la
austeridad del paisaje. Hoy en día, cada comunidad conserva sus propios y distintivos motivos y manuales de bordados, transmitidos
de generación en generación y que comprenden 16 estilos diferentes. Muchos puntos son comunes, pero las bordadoras crean combinaciones con un alto grado de complejidad. El bordado rabari, por ejemplo, es vigoroso y sus diseños se toman de la mitología y se inspiran en los alrededores desérticos. El bordado ahir es de estilo curvilíneo y está animado con motivos tales como pavos reales, loros, escorpiones, elefantes y flores. En el bordado soof, en cambio, se utiliza un solo punto para crear diseños sumamente geométricos.

Con la creación de Shrujan, mujeres que nunca habían tenido la oportunidad de encontrarse, empezaron a trabajar juntas y han ido creando un espacio común.
Hasta la fecha, Shrujan, cuya sede se encuentra cerca de Bhuj, la capital
de Kutch, ha beneficiado directamente a más de 22.000 mujeres.

Shroff fue laureada de los premios Rolex por su plan para garantizar la supervivencia de una forma de arte exquisita y crear una fuente de ingresos sostenible para las mujeres de Kutch.

En palabras de Chanda

¿Qué repercusión tuvo su
proyecto en la vida de las
jóvenes de Kutch?


“Shrujan les proporcionó una plataforma donde expresar la fuerza que escondían dentro de ellas. En una sociedad tradicionalmente patriarcal, los ingresos que ganan actualmente implican que el dominio masculino empieza a disminuir”.

¿Qué la motivó a iniciar este
proyecto?


“Por un lado me fascinaban las habilidades de estas mujeres y, por el otro, me consternaba su pobreza. Me di cuenta de que la solución a su drama estaba en sus propias manos, en el saber que utilizaban para decorar su casa y su vida. Al hacerlo, también encontré mi vocación, el rumbo que quería que tomara mi vida”.

La madre de los cálaos

Pilai Poonswad, Tailandia

Heroica y valiente ha sido la cruzada
emprendida por Pilai Poonswad. Esta microbióloga logró que cazadores furtivos
y taladores ilegales dejaran de saquear las riquezas naturales de las selvas tropicales
de Tailandia meridional. No sólo eso: logró convertirlos en protectores de unas hermosas aves, cuya especie se consideraba extinguida.

Esta ave —el cálao— es el corazón del proyecto que le ha valido ser laureada de los Premios Rolex. En Tailandia hay 13 de las 31 especies
de cálaos de Asia; una de ellas podría estar
casi extinguida; cinco están en peligro, cuatro están casi en peligro y tres son vulnerables.
Una tercera parte de las selvas donde viven
los cálaos ha sido talada. Su interés por
estas aves surgió cuando su profesor y mentor,
el doctor Elliott McClure, famoso ornitólogo
estadounidense, le pidió que sirviera de guía
a un equipo de documentalistas de la BBC
que querían filmar cálaos. La búsqueda
de estas aves resultó difícil. Un guardia forestal
le señaló un nido activo. Poonswad se dirigió
hacia allí y con las primeras luces oyó a una
hembra escondida en el hueco de un árbol, golpeando. Fascinada, aguardó inmóvil
mientras miraba al gran cálao macho alimentar a su aprisionada compañera con frutas
del bosque, a través de un pequeño hueco en el tronco sellado del árbol.

Estas aves consumen hasta 80 especies de frutos y diseminan las semillas de éstos por varias hectáreas de selva. De ahí que los cálaos sean fundamentales para la conservación de la selva. Pero las aves muy rara vez diseminan las semillas de los árboles donde anidan y si éstos desaparecieran, los cálaos podrían extinguirse y, después, también desaparecerían los árboles y plantas que ayudan a propagar.
La tarea de Pilai Poonswad para salvar cálaos no ha sido fácil ni segura. Ella visitó
por primera vez Budo-Sungai Padi en 1994. Fue allí donde conoció a Asae Masae,
un cazador de cálaos. “La gente es tan pobre”, comenta Poonswad refiriéndose a él
y otros pobladores. “Prácticamente no tienen ingresos, excepto lo que pueden recibir como obreros de las plantaciones, que es muy poco. Cazar dos crías de cálaos
de las especies más raras les aporta el equivalente a un año de paga y forma parte
de su medio de subsistencia”.

Ella visitó a todos los pobladores y les explicó su plan de pagarles para que le ayudaran a localizar nidos de cálaos y cuidarlos. También destacó los beneficios económicos del ecoturismo y les informó de las consecuencias que tendrían para sus hijos el saqueo de la selva. Su pasión y sinceridad conquistó los corazones y Masae, con su brillante conocimiento de la selva, pasó a ser su más estrecho colaborador, un depredador convertido en protector.

Poonswad ha trabajado incansablemente para recaudar fondos destinados a la protección de más de 100 nidos. Hoy en día, esta infatigable profesora de biología es considerada una autoridad mundial en cálaos asiáticos; entre los conservacionistas, se la conoce como “Gran madre de los cálaos”.

En palabras de pilai

¿Por qué los cálaos son interesantes y es preciso salvarlos?

“Los cálaos son aves grandes, carismáticas. Su cría es un hecho biológico excepcional,
ya que la hembra se encierra en una cavidad natural de un árbol grande dejando sólo
una estrecha abertura a través de la cual el macho la alimenta, y luego también a su
cría, durante todo el ciclo de anidado, que dura de tres a cuatro meses. Los cálaos son omnívoros, pero su principal alimento son las frutas y su dieta comprende más de 80 especies vegetales, para las cuales los cálaos han llegado a ser el principal agente de diseminación. No sería exagerado afirmar que los cálaos desempeñan un rol clave en
la sustentación de la diversidad de plantas de la selva”.

¿Qué resultados espera obtener con su proyecto a largo plazo?

“Mi esperanza para el futuro es que podamos encontrar más piezas del rompecabezas
(de la vida en la selva). Como sucede con la investigación sobre cálaos, debemos estudiar las interacciones de otras plantas y animales de la selva. Debemos alentar a los biólogos para que repitan este programa con otras especies y que les sirva de modelo. Esta sería
una enorme fuente de conocimientos para las nuevas generaciones. Después de todo,
es la ecología de todos nosotros”.

Una escuela itinerante

Alexandra Lavrillier, Francia

Alexandra Lavrillier es francesa,
pero siempre se sintió oriunda
del Gran Norte. “De niña, pasaba
horas en el Museo del Hombre
de París extasiada frente a las vitrinas de los inuitas y los pueblos de Siberia”, recuerda. Actualmente vive en Siberia gran parte del año, lejos de las comodidades parisinas, en una región mucho más austera e inclemente:
la plena taiga siberiana donde
en invierno la temperatura puede descender hasta 50° C bajo cero.

En 1994, tras haber adquirido sólidos conocimientos de ruso en el Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales y en el Centro de Estudios Mongoles y Siberianos de París,
y haber aprendido yakute, idioma vernáculo de Siberia, con inmigrantes que residían en Francia, la joven Alexandra, acompaña una expedición organizada por varios fotógrafos franceses. En calidad de intérprete y etnóloga de esa expedición, durante tres meses recorre de arriba a abajo la Yacusia, esa región de Siberia que la fascinaba en su infancia. Es entonces cuando el encuentro con el pueblo evenco cambia su vida. “Fueron quienes mejor me acogieron en toda Siberia; además, habían conservado su idioma y su cultura mejor que nadie”, comenta. Doce años después, su pasión sigue intacta. Hoy en día, etnóloga de prestigio, Alexandra Lavrillier, de 36 años, está casada con un nómada evenco de los Montes Stanovói y tienen una hija.

La primera mención conocida de los evencos, cazadores y criadores de renos, se remonta al siglo XVII, cuando el imperio ruso, en constante expansión hacia el Este, entra en contacto con este grupo étnico. Por entonces, el respeto a la diversidad cultural no estaba al orden del día
y, con el paso de los siglos, la condición de los evencos no mejoraría. Al pueblo evenco le hizo falta una voluntad de hierro y gran valor para conservar sus creencias y tradiciones, en muchos casos, guardando un estricto secreto.

Alexandra sabía que para preservar el futuro
de la cultura evenca, la educación de los niños era determinante. Durante ocho años dedicó
todo su tiempo y su energía a crear esa
escuela itinerante con la que soñaban los evencos nómadas desde hacía mucho tiempo. Dicha escuela se estableció y funciona desde principios de 2006 tras la exitosa campaña que ha llevado a cabo la etnóloga francesa para superar los múltiples obstáculos administrativos que se erigían en su camino. Acabó por lograr
lo que nadie había logrado: una escuela
nómada para un pueblo de Siberia.

Ahora, finalmente, los niños evencos disponen
de una escuela que viaja con ellos y se adapta
a su estilo de vida y, lo que es más importante,
ya no tienen que separarse de sus padres durante el año escolar. El Premio Rolex otorgado a Alexandra Lavrillier permitirá costear el funcionamiento de la escuela por un período crucial de tres años como mínimo, comprar material didáctico, un equipo multimedia y pagar los salarios de las tres maestras, entre ellas, Alexandra.

En palabras de alexandra

¿Qué se propone lograr con
la creación de esta escuela
nómada?


“Esta escuela también les permitirá a los niños evencos conservar e, incluso, reavivar su idioma y su cultura. Prevemos contratar más maestros para llegar a un mayor número de niños, principalmente aquellos que viven en las regiones más lejanas de la taiga”.

¿En esta escuela nómada
se impartirá el programa
escolar ruso?


“Sí, y añadiremos cursos de francés, inglés e informática. Si quieren crear microempresas, y muchos piensan hacerlo, los evencos deben disponer de los conocimientos necesarios para buscar información sobre las leyes y seguir los procedimientos administrativos”.

¿Y en lo que respecta
a la tradición?


“Al permanecer con los suyos, los niños evencos aprenderán a pescar y a conducir
los renos que se utilizan para todos los desplazamientos. Además, gracias a la escuela, participarán en la preparación de varios libros y manuales sobre su entorno, su estilo
de vida, sus creencias y su idioma que, gracias al Premio Rolex, podrán publicarse y distribuirse a los niños evencos de Rusia”.

Los Premios Rolex
a la Iniciativa

tienen por objeto alentar el espíritu
de mujeres y hombres visionarios
de todo el mundo, poniendo a su disposición el apoyo financiero
y el reconocimiento necesarios
para llevar a cabo proyectos innovadores y realizables
que mejoren el conocimiento
y el bienestar de la humanidad.
Estos premios se convocan cada
dos años, habiéndose celebrado
ya once ediciones. Los cinco
principales campos de actividad
son: Ciencia y medicina,
Tecnología e innovación,
Exploración y descubrimientos,
Medio ambiente y Patrimonio cultural. No hay restricciones para optar a este reconocimiento. Toda persona, de cualquier edad, nacionalidad u origen, puede presentar su candidatura.
Se trata, por lo general, de personas cuyas posibilidades de acceso a las fuentes tradicionales de financiación son escasas o nulas. Los Premios Rolex financian trabajos nuevos o en vías de ejecución, y ayudan así a completar iniciativas sobre-salientes, en vez de recompensar logros pasados. Cada uno de los cinco laureados, elegidos entre los candidatos que presentan los proyectos más excepcionales, recibe 100.000 dólares y un cronómetro Rolex de oro. Los ganadores deberán destinar el premio a la realización o conclusión de sus innovadores proyectos. Los posibles candidatos pueden obtener más información sobre los Premios Rolex y en particular un formulario de inscripción, consultando en el site www.rolexawards.com.

Fotos: Cortesía Rolex

 

 



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