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Metiéndose a
cantantes


En medio de tanta telenovela
y teatro, Rolando Padilla, Henry
Soto y Alejandro Corona decidieron conformar La Orquesta de los
Actores, un trío dinámico que sustituirá el “vente tú” por un
show evocatorio de los ritmos
latinos más importantes de los cincuenta, sesenta y setenta.
La cosa va en serio.
Pablo Blanco. Fotos: Contratipo

En la telenovela Voltea pa’ que te enamores, de Venevisión, el tema Apuéstale al amor, que identifica la historia entre La Nena (Carolina Perpetuo) y Doroteo (Rolando Padilla) fue escrito por el mismo Padilla, quien
lo entona junto a sus colegas Henry
Soto y Alejandro Corona. Para
gran parte del público, la faceta
musical de estos artistas es toda
una primicia, para ellos es una historia
de vieja data. Todo surgió de un musical gestado en 2002, del que es artífice
el actor William Colmenares. Circunstancias del país engavetaron el espectáculo, hasta que, en 2005, se retomaron los ensayos y, finalmente, el año pasado,
los actores involucrados —a excepción de Colmenares, quien ahora trabaja en Miami— convirtieron la idea en La Orquesta de los Actores, una banda que ofrece,
a domicilio, un show de dos horas de duración en las que el trío, acompañado
de una gran orquesta, recorre los ritmos latinos más importantes surgidos desde
los años cincuenta hasta los setenta: cha cha chá, charanga y salsa brava, por mencionar algunos. El proyecto incluye, ahora, un disco en homenaje a Yanis Chimaras, quien formaba parte del colectivo. El actor —quien era estrecho amigo
de Soto— dejó un legado musical que formará parte de esta producción
independiente a lanzarse en 2008. Entre tanto, he aquí un registro de cómo
la banda interactúa fuera de la tarima.

Uno por uno

¿Desde cuándo cantan?

Henry: “Yo, desde que tengo uso de razón. Mi abuelo era músico de retreta en San Casimiro y mi papá tocaba el arpa y el saxo como los dioses. El siempre me decía
que no me metiera a cantante porque iba a estar todo el tiempo pelando. Y fíjate, terminé haciendo lo que yo quería hacer. La vida te lleva a eso”.  

Rolando: “Yo también vengo de una familia de cantantes: mis tíos Jaime Arteaga
y Nuria Requena de Arteaga fueron miembros fundadores del Orfeón Universitario.
Y aunque nunca estudié canto formalmente, viví de cantar, desde los 15 hasta los
26 años, en sitios nocturnos. Además, pertenecí a grupos de rock y de salsa y canté
por seis años consecutivos con el maestro Andy Durán. Y en este momento estoy haciendo de Pilatos en Jesucristo Superstar”. 

Alejandro: “Yo empecé a cantar a los 17 años  en la Escuela Juan Manuel Olivares.
El profesor de canto me señaló que yo tenía un registro vocal impresionante y me
dije: ‘Y entonces, ¿qué hago aquí?’. Y lo dejé. Comencé a hacer shows de
imitaciones, pero eso implicaba mucho bonche y me estaba consumiendo.
Por eso también lo dejé. Hasta el sol de hoy que estoy asumiendo el canto profesionalmente”.

¿Esta faceta es un “tigre” de ustedes?

Henry: “Yo tengo prohibido que lo llamemos así”.

Alejandro: “Lo que pasa es que él es ecologista, no le gusta matar tigres (risas). No sé, hay músicos que te dicen: ‘ya vengo, voy a matar un tigre en el Teresa Carreño’. Todo depende”.

Rolando: “Un tigre era antes, cuando nos poníamos a hacer esto en casa de alguien, como un ‘vente tú’. Ahora contamos con los mejores del país, tenemos gente de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y músicos que pide Gilberto Santa Rosa cuando viene a Venezuela, entre otros”.

¿Ensayan coreografías tipo Mery Cortez?

Rolando: “Tenemos dos coristas muy sincronizadas, pero nosotros somos un desastre. Bueno, hacemos un paso básico, ese de dos pa’ cá y dos pa’ llá. Cuando no, fluimos libremente, pues”.

Alejandro: “Bueno, es como si cada uno estuviese bailando con una pareja. Pero vamos a estar claros: esto es un show para el que baila. El público nos ve al principio, pero después ni nos paran porque se ponen a bailar”.

¿Cómo se siente el público al tener a una figura de la TV en vivo y directo?

Alejandro: “Bueno, cuando entran Henry y Rolando las chamas gritan, cuando entro
yo, se intrigan. Hasta que me oyen cantar porque, modestia aparte, lo hago muy bien”.
Henry: “Una vez en un club nocturno estuvimos 45 minutos posando para las fotos de los celulares de las chamas mientras intentábamos cantar. Y cuando cantamos con la Dimensión Latina una muchacha me echó un agarrón del que todavía me acuerdo”.

O sea, en ese sentido son como unos Menudo...

Rolando: “Pero pa’ cuarentones (risas). Yo diría, más bien, que un Reencuentro (de Menudo)”.

¿Quién es el más sobrado? 

Rolando: “No, nada de sobrados. No hay divismos”.

Alejandro: “Eso no es cierto. Yo en los ensayos siempre pido café con ron. En las presentaciones una botella de whisky 18 años y comida. También una mujer que me abanique para no sudar tanto mientras canto”.

¿Y el más romántico?

Rolando y Alejandro (al unisono): “Henry”. 

Henry: “¡Ah!, ¿yo? ¿Será por llorón?”.

¿Lloras en escena?

Henry: “No. Eso se lo dejé a la Lupe”.

Alejandro: “Pero sí te pones como melodramático, hablas de tu vida y yo te chalequeo.  Eso a la gente le encanta”. 

¿Y el galán?

Alejandro: “Henry es galán, pero Rolando es que el que sale pa’ lante porque Henry es casado”.

Rolando: “Yo llevo cuatro divorcios, tengo 44 años y cuatro hijos. Juégate el 444 pal’ Zulia (risas)”.


¿Se les ha ido el gallo en vivo?

Henry:
“Uff, a mí sí”.

Alejandro: “Claro que no. Puede que hayas desafinado una nota, pero yo jamás he escuchado un gallo tuyo”.

Henry: “A mí, una vez, Henry Stephen, a quien admiro profundamente, me dijo que cantar era como encontrar un tubo por donde pasa la voz. Una vez que uno encuentra ese tubo no debe salirse de él, es un ejercicio para conocer tus propias limitaciones vocales”.

¿Qué temas disfrutan más?

Rolando: “Alejandro los de Héctor Lavoe, Henry los de Tito Rodríguez y yo los de Rubén Blades. ¿O me equivoco?”.

¿Para ustedes es más rentable actuar que cantar?

Alejandro: “A mí me gusta más actuar y además nunca pegué un disco. Una vez produje uno con Miguel Angel Landa, en una onda humorística, pero nadie lo compró, no tuvo promoción”.

Rolando: “Yo sí pegué un disco: el de los Cinco de Jackson, todavía lo tengo pegado en la pared de mi cuarto. No sé, creo que es rentable para nosotros en la forma en la que lo estamos haciendo”.

Henry: “Hablando de discos, cuando yo hice el Randú de Kassandra, una disquera, que no voy a mencionar, quería que yo grabara tres álbumes de baladas, bajo los arreglos de Miguel Delgado Estévez, quien, como se sabe, es una eminencia musical de este país. Pero ni Miguel ni yo entendíamos la propuesta de esta empresa. En definitiva, querían que yo hiciera algo así como lo que hizo Carlos Mata, sólo que él lo hizo bien. Lo mío, salvo los arreglos de Miguel, era un desastre. Y en el contrato me tenían como en una jaula, no podía cantar con más nadie”.

Alejandro: “De hecho, el tema La Jaula de oro se lo escribió Henry a Lila Morillo”.

Henry: “(Risas) Exacto. De esa misma época de Kassandra, cuando nos tocó recorrer países como Yugoslavia y Macedonia, yo me llevaba cuatros, cantaba y se los regalaba a los fanáticos de la telenovela. Era algo muy rico. Ellos conocieron el cuatro a través de Randú”.

Alejandro: “Que era gitano y lo que tocaba era la pandereta”.

¿Se sumarán más actores al proyecto? 

Henry:
“Siempre tenemos invitados especiales. Estamos preparando algo para
Beatriz Valdés. Y hasta ahora nos ha acompañado en escena gente como Daniel Somaró, Carlos Cruz y Wilmer Machado (mejor conocido como Coquito).
Y, por supuesto, queremos tener a Elba Escobar”.

Alejandro: “Pero si invitamos a Elba tenemos que meter bolero, porque ese es el género que ella ha desarrollado. Hasta ahora tenemos montados sólo dos boleros,
los dejamos siempre para el final”.

¿Cuáles son sus expectativas?

Rolando: “Pasarla bien y que la gente la pase bien con nosotros”.

Henry: Las mías son muchas. Después de que produje la canción Otra mentira
más
, de mi personaje de Kike en Ciudad Bendita, me han invitado a que
concurse para interpretar temas de otras telenovelas de Venevisión”.

¿Si les va muy bien dejarían la actuación?

Rolando: “No lo creo; la circunstancia afortunada para impulsar la banda fue, precisamente, el éxito que obtuvimos con nuestras telenovelas: Henry como Kike, Alejandro como Etcétera en Ciudad Bendita y yo como Doroteo en Voltea pa’
que te enamores
. De hecho, uno de los atractivos de la orquesta es que somos
figuras de la televisión”.

Henry: “Aunque las verdaderas estrellas son esos músicos de primera que nos acompañan”.

De Ambar a Juan Lobo

La lista de actores y animadores venezolanos que tienen en el canto un segundo oficio comienza a crecer. Estos son algunos de los más exitosos casos

Perseverancia vocal 

El mejor —o al menos el más famoso— ejemplo criollo de combinación de canto y actuación
se llama María Conchita Alonso.
La cubano–venezolana que comenzara como
damita joven de Cabrujas pronto se dio
a conocer con un alter-ego musical llamado
Ambar. Y hasta el sol de hoy son tarareados estribillos de sus hits pasados como Acaríciame
y Noche de copas. Eso sin mencionar su paso
por Broadway gracias a El beso de la mujer
araña
y sus varias nominaciones a los premios Grammy. Desde Los Angeles ella misma
echa el cuento. “Lo de Ambar fue una idea de Polygram, el sello disquero que me lanzó.
Como yo ya era conocida, ellos querían atrapar
la curiosidad de la gente con una campaña
de intriga. En la radio hacían concursos para
que le gente dijera quién era Ambar y la audiencia pensaba que se trataba de alguna cantante internacional. Hasta que dijeron: ‘¡Ambar es María Conchita!’. Y así se llamó mi primera gira por el país”. Actualmente, la artista prepara el lanzamiento de un nuevo disco, aún sin nombre,  en el que hay —según cuenta— “baladas y rapiditas”, y cuyo tema promocional
será Soy. “Eso de ser actriz y cantante requiere, principalmente, que uno cuente con
un buen equipo de trabajo. Lo demás es creer en ti, ser perseverante y, por supuesto,
vivir en un país libre”.

Foto: Damián Dovarganes


A lo Alejandra Guzmán 

La polémica Miss Universo 1996,
Alicia Machado
, fue otra
que no se amilanó a la hora
de agarrar el micrófono y poner
en el mercado, a principios de 2004,
un álbum que lleva su nombre
y en el que apostó por un pop al estilo
de la también polémica Alejandra
Guzmán. Hasta la fecha se ha
presentado en varios shows televisivos
locales y extranjeros y ha anunciado
el lanzamiento de un segundo disco.



Foto: Cortesía Venevisión

El arabito
de la salsa

Samir Bazzi,

a quien se le había visto incansablemente conducir el Mega
Match
, y que ahora está a cargo de El gran navegante, junto
a Daniel Sarcos, en el Canal de la Colina, decidió
meterse a salsero, usando el apodo que da título a esta nota. “Comencé en el canto con profesores particulares. Mi primer álbum, Un nuevo camino, lo grabé con Codisco, que
es un sello colombiano muy respetado internacionalmente.
De allí se extrajo Tú eres la única, mi primer sencillo
promocional. Con la misma disquera voy a grabar mi segunda producción que estoy preparando poco a poco. Mis músicos
son todos venezolanos. Y aunque no es algo que haya sido
muy difundido he tenido mucho éxito con mis presentaciones
en vivo. A la gente que ama la salsa le gusta mi trabajo”.

Foto: Cortesía Venevisión

Todo va
a salir bien


Desde que interpretara el tema de amor de los protagonistas —Nuestra Historia— en Cosita Rica, Roque Valero hizo pública su vocación para el canto. No en vano el actor entonó, posteriormente, el tema de la telenovela Sabor a ti, titulado Vengo a contar contigo, además de asumir, recientemente, el rol de Juan Lobo en Ciudad Bendita, de nuevo el papel de un cantante que comienza a abrirse camino y que finalmente logra el éxito comercial. ¿Acaso su propia historia? Dos discos —Cae el amor y Todo va a salir bien—  conforman
su carrera musical. Y su voz ya se oye fuera de nuestras fronteras.

 

 

Ida y vuelta

He aquí a quienes lo intentaron y, por una u otra razón, lo dejaron para retomar el oficio
con el que se dieron a conocer. A los experimentos de Carlos Mata, Guillermo Dávila,
Daniel Sarcos y Franklin Vírgüez se suman los siguientes


Esos amores...
 
La animadora y actriz Viviana Gibelli no pudo evitar sucumbir en eso de afinar sus cuerdas vocales para preparar
un álbum homónimo, producido por un grandeliga en estas
lides: Ruddy La Scala. De ese primer y único álbum sonó insistentemente Amores de amigos. “Me parece mentira
que la gente todavía se acuerde de esa canción —comenta Viviana entre risas— pero eso quiere decir que
no me fue tan mal. La primera persona que se dio cuenta
de que yo cantaba fue Joaquín Riviera,  quien me puso
a entonar algunos temas en los musicales de Venevisión.
Fue él quien me llevó a Sony para producir mi álbum.
Ruddy quería que yo llegara a sus tonos, imagínate tú.
Pero debo recalcar que fue una experiencia muy grata,
hasta me fui de gira por el interior del país. El sello tenía
en proyecto dos álbumes más, pero todo coincidió:
en ese momento me dieron el papel de Pamela Rey
en El país de las mujeres y yo me desgarraba las vestiduras
por ese personaje, por lo cual tuve que posponer lo del canto. No creo que retome lo de hacer un disco, pero sí me interesa el musical. De hecho, hace unos años, los actuales productores de Jesucristo Superstar me propusieron llevar
al teatro la película The Producers. Yo tendría el papel de Uma Thurman en la cinta.
Es algo que quedó pendiente”.

Foto: Cortesía Venevisión

Dámela que tú la tienes

A pesar de su corta incursión en el showbusiness local, Solmaira Castillo —la hermana de la animadora Judith Castillo— es probablemente recordada por quienes, en 1991, coreaban Dámela que tú la tienes, todo un hit premonitorio del reggaeton.  En el clip promocional Castillo portaba un par de botas por encima de la rodilla y un corte a lo niña bonita teñido de rojo. En el foro virtual La máquina del tiempo se detalla que, en los estribillos, la acompañaban el rapero Tony Escobar, quien en ese momento también estaba a cargo de la miniteca Sandy Lane, y Ricky Rap (Ricardo Espinoza, locutor de la época y ahora empresario discográfico). Y el coro dice: “Dámela que tú la tienes, ya no me la niegues más. Dámela que tú la tienes, mi vida, dame la oportunidad”.

Foto: Vicente Correale

De novela  

El caso de Caridad Canelón —según explica—
es a la inversa: es una cantante que incursionó
en la actuación. “Yo canto desde que comencé mi carrera artística, es decir, desde que tenía tres años.
Mi papá trabajaba en la Televisora Nacional Canal 5,
que era en ese entonces el canal del Estado. Allí
yo era la mascota de un programa que conducían
Aníbal Abreu y Pedro Miguel Suárez, dos músicos
super respetados en ese canal. Grabé discos infantiles en 45 revoluciones con un sello que se llama El Palacio de la música. Incluían temas como Soldadito Español, Danza Marabina y Violín Gitano. Cuando cumplí ocho años fui invitada a cantar en el show de Carmen Julia Alvarez, que a sus 12 años ya era toda una estrella.
De adulta grabé tres LP’s con Sonográfica que contenían la música de tres telenovelas de RCTV:
Atrévete
, de la telenovela del mismo nombre, El hombre que yo amo, para Mi amada Beatriz,
y por último, Sueños, que incluía el tema El amor no se puede detener de Gardenia, una
de las tantas producciones que protagonicé junto a Orlando Urdaneta. Entre otras cosas
me ha tocado compartir el escenario con Armando Manzanero, cuando vino al país a promocionar su álbum Nada Personal.  En definitiva, creo que la música es algo que voy
a retomar porque si Dios me dio este don, yo debería aprovecharlo, ¿verdad?”. 


Rápido espejismo  

La eterna Niña Bonita, Ruddy Rodríguez, también hizo sus pininos en el mercado discográfico en plenos noventa. Un pop fusionado con tambores caracterizaba a Espejismo, su primer hit que daba nombre a su también primer álbum, promocionado con un videoclip de lo más urbano, con la artista ataviada con una larga peluca amarilla. Del mismo disco sonó también la balada Me Enamoré que fue tema del dramático mexicano Alcanzar una estrella transmitido por RCTV en la misma década. El broche de oro de esta incursión fue la interpretación de Espejismo, en vivo y directo, durante los Premios Ronda, con Ruddy vestida como Madonna durante sugira Blond Ambition, dejando casi al descubierto sus atributos, cual Janet Jackson en la gala del Super Bowl 2004.

pblanco@eluniversal.com

 

 


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