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Ser positivos
previene la

DEMENCIA SENIL

Una nueva investigación
sugiere que la gente
relajada y extrovertida
es menos propensa
a desarrollar el mal
de Alzheimer
Por Tate Gunnerson

La gente sociable que no se angustia por menudencias pudiera tener más posibilidades de recordar pequeñas cosas al envejecer, de acuerdo con una nueva investigación en torno a la relación entre personalidad y la incidencia del mal de Alzheimer.

"La gente mayor que es activa, extrovertida y relajada pudiera ser menos propensa a desarrollar demencia", dijo el autor del estudio, Hui-Xin Wang, quien trabaja en el Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia.

El estudio, publicado en la edición del 20 de enero de Neurology, se suma a un creciente corpus de evidencia que apunta a que existe una relación entre los rasgos de la personalidad, el estilo de viday el mal de Alzheimer.

Según el National Institute on Aging (Instituto Nacional de Envejecimiento) de Estados Unidos, el mal de Alzheimer afecta actualmente a entre 2,4 y 4,5 millones de ciudadanos de ese país, y esa cifra aumentaría significativamente a medida que la población envejece, a menos que la enfermedad pueda tratarse o prevenirse de manera efectiva.

Los investigadores interrogaron a 506 ancianos con respecto a los rasgos de su personalidad y su estilo de vida, a fin de medir su sociabilidad y predisposición al estrés. Después de seis años, 144 personas habían desarrollado algún grado de demencia, pero los científicos descubrieron que la gente calmada y más relajada, independientemente de si tenían vidas sociales activas o no, era 50% menos propensa a presentar demencia que quienes tenían niveles más altos de neurosis.
Las personas que eran tanto calmadas como extrovertidas y tenían vidas sociales activas, también eran 50% menos propensas a desarrollar demencia.

El estudio determinó que la gente menos neurótica era más calmada y se sentía más satisfecha consigo misma que los individuos más neuróticos, mientras que las personas extrovertidas tendían a ser más socialmente activas y optimistas que la gente menos extrovertida.

COMPARTIR ES PREVENIR
"Las estrategias para cambiar el estilo de vida, tales como tener un estilo de vida activo, participar en distintas actividades de esparcimiento -es decir, actividades mentales, sociales y físicas- o poseer una extensa red de contactos sociales, pueden proteger contra la demencia", indicó Wang.

Tener un estilo de vida activo o poseer una extensa red de contactos sociales puede proteger contra la DEMENCIA

Sin embargo, los investigadores dicen que se necesitan más estudios a fin de determinar si la gente feliz es menos propensa a desarrollar demencia o si el Alzheimer ejerce influencia en el bienestar incluso antes de que puedan identificarse los síntomas.

"La principal limitación del presente estudio es que la personalidad se evaluó sólo en una ocasión", dijo Wang. "Aunque los rasgos de la personalidad suelen ser estables a lo largo de la vida, se han observado diferencias individuales en la edad adulta avanzada".

"Una de las cosas que está clara es que la patología del mal de Alzheimer comienza mucho antes de que se presenten los síntomas", indicó William H. Thies, vicepresidente médico y científico de la Alzheimer's Association de Estados Unidos. "Pudiéramos estar en capacidad de encontrar a estas personas que actualmente no consideraríamos que tengan Alzheimer, pero que sí estimaríamos que presentan un riesgo suficientemente elevado como para contemplar alguna clase de intervención".

No obstante, los científicos que investigan el mal de Alzheimer advierten que la población que nació durante la explosión de natalidad posterior a la II Guerra Mundial y está en proceso de envejecimiento continuará ejerciendo presión sobre el ya sobrecargado sistema de salud del país del norte.

"Nuestros recursos para hacer cualquier clase de trabajo sobre el Alzheimer se están reduciendo en un tiempo en que la población para esta enfermedad está aumentando, y claramente hay un desfase entre el imperativo de salud pública que nos presenta el Alzheimer y nuestra reacción al mal", dijo Thies. "Lo que realmente necesitamos son recursos suficientes para encontrar factores de riesgo modificables que podamos cambiar, de forma que podamos reducir el riesgo de la enfermedad".

 

Traducción: José Peralta / HealthDay. the New York Times

 
 
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