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Fotos: Cortesía Siempre Baile Imaginarios de Venezuela

Cascanueces...
y olé

Un grupo de venezolanos decidió romper esquemas y alteró el concepto de uno de los ballets más reconocidos y representados. En un espectáculo inédito, el mundo fantástico de El Cascanueces se hará realidad sobre un tablao flamenco. Entre taconeo y cante jondo, el cuento de Navidad, original de Tchaikovsky, tendrá sello gitano. Por Efraín Castillo

Como una obsesión. Así nació la versión flamenca de El Cascanueces que los caraqueños podrán apreciar del 21 al 30 de diciembre en el Teatro Santa Rosa de Lima de Caracas. La idea surgió hace más de tres años cuando María Graciela González, una de las bailaoras más reconocidas de la escena flamenca venezolana, le pidió a Juan Carlos Souki, joven director de 26 años de edad, que transformara el legendario ballet de Tchaikovsky en una historia que pudiera contarse al compás de sevillanas, guitarra y quejío. "María Graciela me dijo que estaba obsesionada con esta idea y que quería llenar de pasión el clásico cuento infantil, pero tuvimos que posponerlo porque requería tiempo," rememoró Souki, quien viene de realizar un postgrado en dirección escénica en Estados Unidos.

Hace seis meses se unieron de nuevo y, bajo la tutela de Producciones Siempre Baile (dirigida por González) e Imaginarios de Venezuela, concretaron el proyecto. "Siempre nos lo planteamos como una adaptación del ballet de Tchaikovski, porque queríamos conservar su línea dramática, su estructura y su música. Le agregamos diálogos a los dos actos y la hicimos más actual. Eso sí, nunca fue la premisa trasladar la historia a Andalucía."

Con una adaptación musical y coreográfica de marcado sello gitano, el espectáculo de dos actos y 70 minutos de duración juntará en el escenario a más de 60 bailarines, incluyendo niños y contará con escenografía multimedia y doce músicos en vivo.
El director sabe el riesgo que está corriendo al transformar un clásico del ballet casi tan sagrado como El lago de los cisnes. Aun así, lo asume como un reto creativo con el que quiere dejar huella en la audiencia, no sólo por la forma sino por la esencia del espectáculo. "El ballet es delicado y el flamenco mucho más desgarrador, pasional y de corazón abierto. Creo que al pasar esta obra por el filtro del flamenco, podemos hacerle llegar a la audiencia cosas del cuento original con mayor claridad y sentimiento. El flamenco es más instintivo y menos metafórico. Y al final queremos contar una historia que le llegue al público, mucho más allá del baile o la música".

Taconeo, sudor y lágrimas
La coreografía es el principal elemento que diferencia este espectáculo de las tradicionales versiones que cada Navidad disfruta el público. Como en el ballet, piernas y brazos siguen siendo las herramientas para cautivar a la audiencia, pero esta vez el zapateo, las vueltas, los marcajes y la escobilla sustituyen los pasos de puntillas. "Me dieron un guión, vi El Cascanueces y en un lienzo en blanco comencé a crear", dice Daniela Tugues, coreógrafa con 30 años de experiencia y estudios de flamenco en la Academia Amor de Dios de Madrid. "Estudié danza rusa original, vi videos de danzas chinas, de danza árabe y de comedia italiana y combiné esos estilos con elementos del flamenco. Tratamos de ser balanceados y de narrar una historia lo más ajustada posible al viaje alrededor del mundo que hacen los protagonistas en la versión original."

Daniela Tugues define la experiencia como una "irreverencia creativa" muy satisfactoria y una demostración de que el flamenco tiene un lenguaje tan universal como el ballet, el tango o cualquier otra disciplina. "Pusimos el ballet de El Cascanueces sobre una hornilla, porque el flamenco es una expresión apasionada. Ya al zapatear y al girar con la fuerza que hacen los bailaores se le está dando al espectáculo un nivel energético de mucha vibración, que estoy segura generará fuertes estados de ánimo, porque el flamenco es un recurso estético y emotivo capaz de expresar y de contar una historia"

Tres compañías de baile, incluyendo una infantil, ensayan día y noche para lograr las 12 coreografías creadas para este espectáculo. "Ahora El Cascanueces será color pasión", promete Daniela Tugues, quien también encabeza el elenco de bailaoras como el Hada de Caramelo.

Vestuario de pasarela
El escenario de El Cascanueces Flamenco también será una gran pasarela, porque desde París llegaron los bocetos del vestuario que usarán bailarines y actores en esta recreación. Los productores contrataron al venezolano Oscar Carvallo, quien desde el año 2001 se residenció en la capital francesa y, con una tienda propia; se abre camino en el competido mundo de la moda internacional. "Para mí, lo más interesante es que Oscar está en conexión con todo lo que está pasando en el mundo de la moda y trae códigos distintos a los de las artes escénicas, lo que puede enriquecer el espectáculo", asegura Juan Carlos Souki. "Carvallo es arriesgado, experimentado y le gusta ahondar en el concepto y el discurso de las historias."

Si piensa que verá en escena los típicos trajes
de flamenco, con lunares, volantes y batas de
cola, está equivocado. Los diseños de Carvallo incluyen grandes vestidos armados para recrear a las hadas del cuento original y trajes combinados de chaqueta y pantalón negro con flequillos para que los ratones del cuento se vean muy chic, aun teniendo cola. "Yo creo que no sólo está diseñando
trajes, sino creando un mundo con sus telas", remata Souki.

El cante jondo de Tchaikovsky
Difícilmente Tchaikovsky habrá imaginado que las piezas musicales de delicado romanticismo orquestal que creó para El Cascanueces podrían ser adaptadas al ritmo de guitarra flamenca.
Dos venezolanos se tomaron la licencia: Pedro Chacón (musicólogo del Instituto Universitario
de Estudios Musicales y guitarrista con 11 años de experiencia en el mundo de la música gitana) y Xavier Lozada, productor de música electrónica y teatral. Para Chacón, la tarea no fue nada fácil.
De hecho, confiesa que en varias oportunidades
se negó a la posibilidad de trabajar en este espectáculo "por respeto a la partitura". Sin embargo, la idea lo envolvió en un reto profesional. "El Cascanueces es uno
de los clásicos más conocidos no sólo de Tchaikovsky sino de los compositores académicos, y pasarlo a ritmo de flamenco fue bastante complicado, porque uno
sabe que el público maneja estas melodías y si no acepta la adaptación,
el trabajo no sirve. Además, estamos hablando de dos géneros muy distintos"

Aun así, cree que logró hacer un buen trabajo. Adaptó las partituras y las redujo
de la grandilocuencia sinfónica a las pequeñas dimensiones del flamenco.
"La diferencia está en el ritmo principalmente y en algunos elementos que
tuve que cambiar para que adquiriera las características míticas del flamenco."

Chacón espera que la adaptación musical guste a las grandes audiencias. "Esta obra está hecha para el público y no para los músicos académicos o los seguidores del flamenco. Queremos que todos la disfruten, especialmente los niños". El cello, la viola, los violines y la flauta acompañarán a las guitarras, a los cajones y hasta a una cantaora, mientras los personajes de El Cascanueces viajan por el mundo de realidad y fantasía de la historia.

Dos estilos, un mismo mensaje
Para Juan Carlos Souki, El Cascanueces es el vivo ejemplo de que las historias universales son eternas. Por eso ve más similitudes que diferencias entre la obra original y la que él está montando. "Siempre me gustó la fusión de estilos y buscar el denominador común entre cada uno de ellos. Creo que lo más importante es el mensaje que subyace a la música y la coreografía. El Cascanueces es una historia muy inspiradora que hace que los niños sientan pasión por imaginar y conocer el mundo, pero, a la vez, nos habla sobre el poder del amor. Eso es lo más importante que queremos quede en la audiencia, y no sólo en los niños, sino en toda la familia."
El público tiene la última palabra, pero desde ya, los productores trabajan sobre la idea de exportarlo. Darlo a conocer entre figuras del teatro y el flamenco internacional es uno de los objetivos a mediano plazo. "Esta primera temporada será un experimento para nosotros y dependiendo de la reacción del público podríamos llevarlo a Madrid o Nueva York"

Por ahora, Clarita y su cascanueces taconearán en Caracas con la esperanza de que al final de la historia no todo haya sido un sueño, como en el cuento original. ¿El público dirá Olé? A partir del 21 de diciembre se sabrá.



Coordenadas
Producción: Siempre Baile e Imaginarios de Venezuela
Actuaciones especiales: Javier Vidal, Julie Restifo, María Alejandra Martín, Antonio Deli, Giovanni Reali, Deive Garcés.
Funciones: Del 21 al 30 de diciembre
Lugar: Teatro Santa Rosa de Lima, Caracas.
Costo: Desde 90 mil bolívares (Bs. F 90) hasta 130 mil bolívares (Bs. F 130)
Mayor información: Tiendas Esperanto

Iefcastillo@eluniversal.com

 

Un elenco con salero

Aunque El Cascanueces Flamenco es un espectáculo fundamentalmente de baile
y música, el director convocó a jóvenes y veteranos actores de teatro y televisión
para darle vida a la historia a través de diálogos. El cartel incluye, entre otros, a Julie
Restifo, Javier Vidal, María Alejandra Martín, Giovanni Reali, Antonio Deli y el cotizado
modelo Deive Garcés, quien probará suerte como actor. Para todos, participar
en esta versión es un reto artístico


"Estoy muy contenta con el proyecto. Su creador es inteligente
y siempre he creído en la gente joven, sobre todo cuando toma
con tanta pasión el quehacer escénico. Le doy la bienvenida
a esta versión flamenca de El Cascanueces, porque tenemos muchísimos años viendo el montaje clásico y creo que
hacen falta proyectos con una mirada distinta. Además,
como actriz, me gusta explorar nuevos caminos".
Julie restifo


"Estoy expectante ante el espectáculo. Es un riesgo artístico,
pero desde mis inicios en el teatro, me han gustado los riesgos. Además, estoy encantado de tener la oportunidad de formar parte
de un espectáculo que incluye música, baile y mucha gente en el escenario. De seguro lo colocaré en mi currículo, aunque, por supuesto, voy a actuar, no voy a bailar".
Javier Vidal


"Me parece súper interesante combinar un clásico como El Cascanueces con el flamenco. Además, la idea de trabajar en el teatro con niños y para la familia me llena muchísimo. Yo hice teatro infantil y ensayar con pequeños bailarines me da mucha energía. No me gusta encasillarme y siempre busco crecer con cosas diferentes. Creo que será un espectáculo delicioso. Le tengo mucha fe al talento de este joven director y siempre quise trabajar con él".
María Alejandra Martín



"Estoy súper agradecido, porque esta será mi primera incursión
en el teatro. Muchos me han conocido como modelo, pero ya tengo tres años de formación actoral y estos proyectos son los que te
dan el crecimiento. Participar en la obra, además, me parece
una excelente oportunidad para llevarle alegría a la gente,
en medio de toda esta situación. Aunque tengo compromisos internacionales, estaré presente del 25 al 30 de diciembre".
Deive Garcés

 
El clásico con 115 años de vida
La historia de El Cascanueces se inició en Rusia hace
más de un siglo y desde entonces, no ha perdido vigencia
entre niños y adultos. La pieza está basada en un cuento
del prusiano Ernest Elliot escrito en el año 1816 y en la
obra musical que el compositor Pior Tchaikovsky culminó
en 1890. El legendario Teatro Mariinsky de San Petersburgo, Rusia, fue el escenario en el que la pieza vio luz por primera
vez en 1892. Desde entonces, miles de compañías de
ballet alrededor del planeta han montado El Cascanueces.
El reconocido Rudolph Nureyev y hasta el venezolano
Vicente Nebrada forman parte de la lista de coreógrafos
que se han inspirado para dar vida al cuento en el que
una niña llamada Clarita recibe de regalo de Navidad
un cascanueces con forma de soldado que cobra vida
en sus sueños, la ayuda a vencer un ejército de
ratones, la acompaña en un viaje por el mundo
y hasta le enseña la belleza del amor.

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