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Hora de DORMIR
hora de
SUFRIR
Las estadísticas no susurran, casi lo gritan: los hombres roncan más que las mujeres. Y cuando el ruido entra en el cuarto, los efectos amenazan hasta el sentimiento más genuino de amor
Por Néstor Luis Llabanero
Él dijo: "hasta que la muerte nos separe". Con eso le demostraba cuánto la amaba. Ella, que siempre jugó a ganarle en demostración de cariño, le respondió que lo de ambos continuaría hasta cuando se consiguieran en el cielo. Sin embargo, formalizada la relación, se produjo un escenario poco estimulante: él roncaba; ella no pegaba un ojo en toda la noche. Él insistió, entonces, en la eternidad; ella comenzó a pensarlo una y otra vez. Y la mujer no tiene reparo en manifestarlo: "Yo creo que el ronquido sí es causal de divorcio", dice Andreína, de 34 años de edad, profesional del campo de las telecomunicaciones.
Por supuesto, no da la cara de forma pública. Apenas se pone al teléfono para hablar de su crisis personal. Lo hace desde el consultorio de la doctora Aminta Parra, psicóloga clínica, pero, para beneficio de Andreína -¡gracias a Dios!-, es también sexóloga.
El amor que le tiene a su marido no se ha agotado en año y medio que llevan de relación puertas adentro. Se han conocido en sus mañas. Y asegura estar aún más entusiasmada. Sin embargo, cuando llega la hora de dormir, realmente lo que se desvela para ella es la hora de sufrir.
"A mí me pasa con mi pareja, él tiene apnea del sueño, y no sólo es que no puedo dormir por el ruido que produce sino porque tranca la respiración y salta en la cama y me despierta", sigue contando en un testimonial que suena a suplicio. "Yo, por ejemplo, que duermo a su lado, lo tengo pegado a la oreja. En ocasiones, prefiero dormirme yo primero porque si espero que él lo haga antes, no duermo esa noche. Se nos ha convertido en un problema. Estoy convenciéndolo para que se someta a tratamiento y lo regularice porque la verdad es que se trata de una situación que va más allá de mi disposición a entenderlo".
Cuando habla, Andreína no da tiempo a preguntas. No deja de explicar el tormento en que se le ha convertido cada noche de sueño. Jadea su monólogo. "Dormir es una necesidad fisiológica y, sencillamente, yo no estoy descansando. Me agota, me agobia y busco el recurso de dormir en otra habitación para poder descansar.
Nosotros somos pareja desde hace año y medio y estamos así desde que comenzamos. Antes no era tan frecuente el compartir juntos como ahora que somos estables. Ya él está concientizando porque también está agotado. No es un señor obeso, más bien es flaquito, sufre de apnea del sueño. Imagínate que tú estés en una misma habitación, en una misma cama, con alguien pegado a ti, como si te hablaran, gritaran o susurraran desagradablemente al oído durante toda una noche. Se sienten hasta los cortes de respiración e inmediatamente se producen saltos porque se asfixia. Si no me despierta el ruido, me despierta el sobresalto. Es más, se le seca la lengua, parece un loro, y busca desesperado agua. Yo no creo que el ronquido mata el amor, pero sí desespera a las parejas. Yo soy solidaria con él, pero va más allá de los sentimientos. Yo me levanto agotada, estoy irritable y no rindo en el resto del día. No entiendo a las mujeres cuando las escucho decir: 'qué bello mi gordo que ronca'. Eso no lo entiendo. Yo no ronco, lo que puedo hacer, de vez en cuando, es hablar sola, pero eso no le hace daño a nadie".
ELLOS, LOS RESPONSABLES
A pesar de que en Venezuela lo que hay son subregistros, pues el ronquido se tiene como una atención de lujo ante lo que se entiende como la "verdadera" salud, la Academia Americana de Otorrinolaringología lleva estadísticas que indican ronquidos de hasta 85 decibeles. Un nivel que puede considerarse como un ruido por encima de lo humanamente soportable. Es superior al tráfico de una ciudad, que se ubica en 80.
Los datos, proporcionados por el doctor Enrique Iturriaga, otorrinolaringólogo del Centro Médico Docente La Trinidad, indican que decibeles de 90 se asocian a las motos en su mayor intensidad, y a 100 decibeles el despegue de un avión. "Esto pasa a ser un ruido con dolor".
Comparativamente, vale saber que el sueño se molesta cuando se expone a 30 decibeles. Mientras que las personas hablan -si son educadas- en un promedio de 25 decibeles.
Si de números se trata, se tiene como una exactitud, en cualquier parte de la Tierra, que son los hombres a quienes se les responsabiliza de producir tales ruidos. Mucho más que las mujeres. El balance se establece, por lo regular, en 60% contra 40%, respectivamente.
En Estados Unidos, el ronquido es la segunda causa de reclamo de las parejas que se divorcian.
Hay ronquidos de hasta 85 DECIBELES. Un ruido SUPERIOR al tráfico de una ciudad, que es de 80
foto: www.shutterstock.com/doreen salcher QUE NO SE ROMPA EL AMOR
La sexóloga Aminta Parra ampara la realidad del ronquido como causal de conflicto de pareja. Y le atribuye, de acuerdo con su experiencia profesional, motivo de amenazas de divorcio por parte de quien duerme con un roncador. "Generalmente hay tanto malestar porque no se puede dormir, que empieza uno de los miembros de la pareja a abandonar la habitación conyugal, se genera el distanciamiento, se establecen discordias maritales, la frecuencia sexual disminuye porque, ante la pérdida de espontaneidad, ya hay que planificar la actividad sexual, especialmente cuando son jóvenes y no hay una adecuada comunicación sexual que ayude a aclarar".
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79% de los encuestados manifestó haber recurrido a dormir SEPARADOS
por esa causa |
Cifras manejadas por los otorrinolaringólogos Enrique Iturriaga y Yolanda Requena revelan que 39 % de roncadores creía que los ronquidos habían repercutido negativamente sobre sus relaciones de pareja. De hecho, 56 % manifestó que había sido motivo de discusiones. Y más dramático todavía, hasta 79 % de los encuestados manifestó haber recurrido a dormir separados por esa causa. Las cifras indicaron que una décima parte de la muestra consideró la separación física o la ruptura de la relación.
Más allá de las causas del ronquido, para lo cual Parra recomienda la visita al especialista del área, admite que la calidad de vida se ve alterada. "Yo he tenido casos donde ella era una traductora simultánea; es decir, una persona con demasiada sensibilidad auditiva; entonces la situación (del ronquido) le resultaba intolerable. Se salía de la habitación y, en consecuencia, disminuyeron los encuentros sexuales, conocieron la insatisfacción y le vieron la cara a los conflictos. Se rompió una relación que era positiva porque no se buscó ayuda a tiempo".
Menos lamentable resulta otro caso, donde "él era un músico, también de gran sensibilidad auditiva, y estos ronquidos de la mujer eran graves para la pareja".
Pero son casos salvables cuando se atienden. Se mejora el diálogo sexual y puede reconstruirse la relación. No tiene que ser un mal de morir si se atiende adecuadamente. Porque no está comprometida la parte afectiva. De no atenderse, el ronquido mata el amor".
RUIDOS Y SOBRESALTOS
El ronquido es una de las grandes pruebas de fuego para quien lo enfrente. Desafía hasta al de temperamento más equilibrado. Lo que puede justificarse, como acto de amor, como una simple respiración fuerte, puede terminar convirtiéndose en una roncopatía que lleve a una pareja feliz a atravesar el momento más desdichado.
El doctor Enrique Iturriaga admite que el ronquido puede alterar todo el mecanismo de descanso de una pareja. "La víctima del ronquido no sólo es quien se queda despierto, sino también quien ronca mientras duerme".
Por un lado, quien no lo experimenta pero lo sufre puede, al día siguiente, padecer de somnolencia, irritabilidad, fatiga, bajo rendimiento laboral y depresión; y, por otro lado, quien sí ronca se enfrenta a fotofobia y cefaleas. "Es un individuo tan agobiado e irritable que, en situación de ronquido extremo, rompe trato con su mujer, hijos y compañeros de trabajo. De manera que roncar no es gracioso ni es hacer ruido ni es molestar a otro".
También puede revelar, según la versión médica, una situación de apnea, que es el cese de la respiración, por más de diez segundos, durante varios períodos continuos a lo largo de la noche o en cualquier momento del día.
Iturriaga describe el cuadro como el hecho de que mientras se duerme, el individuo se tranca y al rato despierta sobresaltado, dando brincos. "Eso quiere decir que dejó de respirar y disparó una señal de alarma ante la falta de oxígeno", explica. La buena noticia es que no todo roncador hace apnea.
POR QUÉ MIENTRAS DUERME
Definido como un ruido, el ronquido es la vibración inspiratoria de la musculatura faríngea. Sucede que durante la inspiración, cuando se acelera el flujo de aire para que éste entre -porque el espacio es estrecho- las paredes del conducto por donde pasa el aire se colapsan y vibran", explica Enrique Iturriaga. Es, por decirlo de alguna manera gráfica, como si la garganta se transformara en un ring donde todos los elementos constitutivos comienzan una pelea de golpes entre sí.
El otorrino dice que el ronquido ocurre mientras la persona duerme porque es cuando se dan cambios posturales que lo propician y, también, las vías aéreas toman otra posición. "Parte de la vía aérea, por ejemplo, son músculos, y a veces se da que la base de la lengua se acerca más a la pared posterior de ese ducto y se estrecha. Además, cuando uno duerme hay más relajación muscular. Y cambia el ritmo respiratorio. Todos esos son cambios fisiológicos que acontecen mientras se duerme".

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| El sistema de pilares es lo más novedoso presentado por la ciencia médica para RESOLVER el problema de los ronquidos |
PRÓTESIS PARA EL PALADAR
Las causas y tratamientos son variables. Lo primero es diagnosticar. La doctora Yolanda Requena, otorrinolaringóloga del Centro Médico de Caracas, en San Bernardino, aconseja que mientras se llegue a una solución, la persona imposibilitada para dormir puede usar unos tapones en sus oídos. "Así evita escuchar los sonidos molestos". Éstos se adquieren en cualquier farmacia o supermercados de salud. Requena asegura que funcionan "muy bien".
El otro escenario posible es que el roncador se coloque una pelota en la espalda, a fin de permanecer de lado y así evitar que la lengua obstruya el paso de aire. La posición boca arriba propicia el ronquido.
Entre las soluciones coincide con el doctor Iturriaga, quien destaca el sistema de pilares como lo más novedoso presentado por la ciencia médica. En su caso, ya lo ha instalado en dos pacientes de Venezuela.
Son tres prótesis que se incrustan en el paladar con la ayuda de una pistola. Se insertan una al lado de la otra, de forma permanente, lo que garantiza su rigidez. Como no hay movimiento, no hay ronquido. Es una intervención que se hace con anestesia local y sólo amerita minutos de quirófano.
nllabanero@eluniversal.com
Deje de roncar y atienda
•Cuando una persona ronca puede ser por un pobre tono muscular en la lengua y garganta.
•También se produce en situaciones de un excesivo relajamiento muscular, que puede ocurrir por alcohol u otras drogas. O en el sueño profundo, cuando la lengua cae hacia atrás invadiendo la faringe y produciendo obstrucción al flujo del aire.
•Se presenta en casos de tejido redundante en garganta. Es lo que sucede en niños con grandes amígdalas o adenoides, y en personas obesas.
•En cuadros de obstrucción nasal se requiere un esfuerzo mayor para la inspiración, lo que crea un vacío oro-faringe, acentuándose el colapso de los tejidos redundantes.
•Para superar el problema, debe adoptarse una actitud saludable, con ejercicio físico, que mejore el tono muscular y ayude a ganar el peso adecuado.
•Evite tranquilizantes, pastillas para dormir y los antihistamínicos.
•Asesórese con el especialista sobre la conveniencia de una cirugía
•Olvide el alcohol y las comidas copiosas tres horas antes de dormir.
•Procure no dormir boca arriba. En esta posición el ronquido es más intenso.
•Suba ligeramente la cabecera de la cama.
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Coordenadas
•Dr. Enrique Iturriaga Casanova. Otorrinolaringología, cirugía cervico-facial.
• Dra. Yolanda Requena. Otorrinolaringología.
Av. Juan de Villegas. Edificio Centro Galeno. Piso 2. Anexo del Centro Médico de Caracas. San Bernardino. Caracas.
Telfs.: (0212) 552.2215 y 550.1045
•Dra. Aminta Parra, Psicóloga y sexóloga de la Unidad de Terapia y Educación Sexual.
Centro Profesional Santa Paula. Torre A. Piso 6. Consultorio 66A.
Telfs.: (0212) 985.4633 / 4312
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