Que no sea un pedigüeño
Es conveniente la visita al veterinario a tiempo o siempre que se observen
cambios de comportamiento. Marilin Pino A. Suele ocurrir con los perros. A la hora de la comida se alborotan y quieren casi sentarse a la mesa. Aunque es natural que se dispare su olfato ante el estímulo de los alimentos que se van a servir, ellos tienen su propio horario para alimentarse. El control por parte del dueño es vital para que no se convierta en un animal latoso, que pide a los dueños de casa y a visitantes por igual.
La educación es la clave del asunto. Desde que llega a casa, por primera vez, hay que establecer los parámetros de las comidas. Algunos especialistas recomiendan que las mascotas coman antes que sus dueños y demás miembros de casa. Así estarán llenos y no sentirán necesidad de más alimento.
No obstante, los perros tienen un mecanismo para generar lástima a través de la mirada. Esta se torna tan triste y melancólica que puede generar el más profundo sentimiento de culpa en el dueño. Lo manipula, en palabras sencillas y en muchas ocasiones logran su cometido: más comida.
Orden en la mesa
Si el perro está bien educado, en la mayoría de los casos bastará con levantar un poco la voz para que se aquiete. Una orden en tono fuerte y firme le indicará al canino que su comportamiento no es el más adecuado.
La violencia como forma de castigo no es aconsejable; realmente bajo ninguna circunstancia. Lo ideal es mantener una comunicación directa con la mascota, que entienda bien los comandos u órdenes que le da su amo, de manera que la interacción no requiera el uso de la fuerza.
Si bien es cierto que las mascotas tienen sus alimentos especializados, pueden comer algunos de la dieta humana: un poco de carne, pollo, queso. Pero hay que tener claro que sólo un poco (un bocadillo) y debe dársele al final cuando haya terminado la hora de la comida. Esto para que la mascota no confunda su hora de comer con la de sus dueños.
Esté atento si tiene gatos, pues suelen ser más audaces. Saltan sobre la mesa y se llevan lo que esté más cerca. Suelen ser más difíciles de educar, pero sí es posible.l
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Me llamo Luma Martínez. Nací en Pastor (Colombia) pero vivo en Caracas. Soy muy feliz con mis nuevos papás; me gusta jugar, correr, pasear todos los días y salir en el carro. Le mando muchos besos a mis tíos Viky y Jaime en Pastor (Colombia)
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Hola, mi nombre es Boxi. Soy un lindo boxer atigrado; aunque no lo parezca soy muy cariñoso, juguetón y algo destructor, si no que lo digan mis dueños cuando les agarro sin querer sus cosas y las rompo. Lo cierto del caso es que soy el consentido de mi casa porque a la final todos hacen lo que yo quiero, ¿qué tal? |
Hola, mi nombre es Chelo. Soy un loro real, me encanta comer la pasta que hace mi mamá, odio que los hombres de la casa me toquen la cola y soy un rumbero, porque duermo a las 11:00 de la noche |
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| Hola a todos, me llamo Brandy Bartoli, y soy el consentido de la casa; tengo ya ocho añitos y mis papás están muy orgullosos de tenerme y quererme muchisísimo. Besos perrunos y hasta pronto |
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