| La venganza
de Freda
Algunas mujeres harían cualquier cosa por retener
a su hombre.
Max Haines
James Wilson, como cualquier otro hombre ambicioso, dejó Inglaterra en 1947 en busca de fama y dinero en las colonias. Jimmy, de 32 años, aterrizó en Nueva Zelanda lleno de energía y vigor, pero con una aversión total hacia cualquier trabajo manual.
El escurridizo diablillo de Jimmy, en un breve período de tiempo, logró convertirse en el dueño de una gran granja de ovejas en las afueras de Aukland, así como en el poseedor de una sustanciosa cuenta bancaria. ¿Cómo hizo nuestro Jimmy para saltar a tales alturas financieras en tan corto tiempo? Elemental, querido Watson: se casó con la millonaria Norah Harwood. ¿Qué tenía de malo que Norah le llevara unos años? No puedes tenerlo todo.
La unión duró 16 años, justo hasta que en enero de 1964 Norah fue hallada muerta en el piso frente a la televisión. El doctor de la familia quedó desorientado sobre la causa de la muerte de Norah. Se negó a emitir un certificado de defunción. Una autopsia indicó que Norah había muerto por intoxicación con estricnina.
Cuando el maridito, Jimmy, fue interrogado, le dijo a los oficiales investigadores que él, como cientos de otros granjeros, guardaba varios productos que contenían estricnina. Usaba el veneno para controlar a los insectos. De hecho, almacenaba estricnina en una botella de limonada que estaba guardada en la cocina. Como Norah bebía una botella de limonada al día era posible que las confundiera y se hubiera bebido el veneno. Por supuesto que sólo era una teoría. Jimmy estaba en Wellington por negocios cuando su mujer murió.
La policía admitía que la teoría de Jimmy tenía sentido. Una botella de limonada medio vacía fue hallada junto al cuerpo. Contenía restos de estricnina. Corroboraron que Jimmy estaba en Wellington en el momento de la muerte de su esposa. También descubrieron que él había estado manteniendo un amorío con Freda Smart antes de que Norah pasara al más allá.
Para echarle gasolina al fuego, Jimmy se casó con Freda a los seis meses de la partida de Norah. Las lenguas eran incansables. La policía echó un vistazo. No había nada que pudieran hacer. Parecía que el simpático personaje había matado a su esposa para ganar control total sobre sus pertenencias y poder casarse con su amante.
A pesar del rumor este segundo matrimonio duró hasta 1979, cuando, aunque usted no lo crea, Freda comenzó a quejarse de dolores severos en el pecho que le hacían doler todo el cuerpo. Llamó al doctor, el mismo que no fuera capaz de asegurar la causa de la muerte de la ex señora Wilson tantos años antes.
El médico estaba muy enterado de las previas sospechas de la policía. Se dio cuenta que Freda había sido rechazada por algunos vecinos que tenía en la granja. De hecho Freda sólo tenía una amiga cercana: Jessica Lacey, quien tenía un almacén de comida cerca de la granja Wilson.
Los eventos se desarrollaron como una fotocopia de la muerte de Norah. Jimmy estaba en Wellington por negocios. La amiga de Freda, Jessica, llamó al doctor, pero éste llegó demasiado tarde. Freda estaba muerta y el doctor no tenía idea de lo que había causado la muerte de esta mujer de 53 años. Se negó a firmar el certificado de defunción y ordenó una autopsia.
Los resultados de la autopsia revelaron que la muerte se debía a envenenamiento con arsénico. La poción letal fue hallada en todos los órganos vitales y, tal vez más importante, en el cabello de la víctima, indicando que había sido envenenada durante un período prolongado.
En ese momento no se hablaba de accidente. Cuando los detectives descubrieron que Jimmy tenía una nueva amante fue arrestado e inculpado por la muerte de su esposa. El acusado negó vehementemente cualquier conocimiento sobre la muerte de Freda. Le dijo a la policía que no tenía razón alguna para asesinar a su esposa. No tenía nada para ganar financieramente, ya que la granja y el efectivo ya estaban a su nombre. Y en cuanto a su amante no quería casarse con ella y ella no quería casarse con él. Ya estaba teniendo tanto sexo como su corazón deseaba con el arreglo que mantenían.
Cuando la policía interrogó a la amante de Jimmy esta corroboró su historia en cada detalle. Ella no quería su dinero, ni quería una relación permanente con él. ¿Qué debe hacer una chica? Sólo quería pasarla bien con un hombre casado. A veces se pone solitaria la noche en las granjas de ovejas. La historia de la amante fastidiaba a la policía. Seguro que un hombre, cuya mujer ha fallecido bajo circunstancias sospechosas, no va a ser tan estúpido como para usar el mismo método para deshacerse de la segunda esposa. Además si Jimmy realmente quería deshacerse de Freda, podría haberse divorciado con poco esfuerzo y dinero.
Jimmy complicó las cosas un poco más cuando juró nunca haber guardado arsénico en la casa, ni haberlo comprado. La policía chequeó esto, pero no pudieron encontrar registro alguno de que Jimmy hubiera comprado arsénico.
Los detectives dejaron los detalles de lado. Estaban seguros que este sujeto había asesinado a las dos esposas. No iba a salirse con la suya con dos asesinatos. Jimmy fue interrogado hasta que finalmente se quebró. Confesó haber matado a la primera esposa, Norah, al poner la estricnina en la botella de limonada. Conocía muy bien la costumbre de su esposa de beber limonada todos los días. Ella guardaba las botellas en fila en un estante y las tomaba en orden cuando miraba su programa de televisión por las tardes. De esta manera Jimmy sabía el día y el momento en que cada botella sería consumida. Se aseguró de estar en Wellington cuando ella consumiera la limonada envenenada.
Freda sabía de su plan y le había advertido que no lo hiciera porque pensaba que lo descubrirían. Realmente amaba a Jimmy y quería ser su esposa. Jimmy ignoró las advertencias de Freda y llevó adelante el asesinato de Norah a la perfección. Había una cosa que quería dejar clara: No había matado a su segunda esposa, Freda.
Como había pasado un período de tiempo tan largo desde la muerte de Norah, se decidió juzgar a Jimmy por la muerte de Freda. En el juicio de Jimmy los abogados fiscales dijeron que la teoría acerca del motivo para el asesinato de Freda era su culpa por saber sobre la muerte de Norah. También sabía de la amante de su esposo. Cuando él le pidió el divorcio, ella se negó, amenazándolo con revelar lo que sabía sobre la muerte de Norah. Para sellar su lengua para siempre Jimmy la envenenó.
Jimmy fue sentenciado por la muerte de Freda. La policía estaba un poco desorientada. El hombre tenía muy poco que perder si confesaba sobre el segundo asesinato, pero así y todo decía ser inocente con insistencia.
Un hombre quebrado, su pelo gris, su cara demacrada: Jimmy Wilson se paró frente a las autoridades el 24 de abril de 1980, y oyó como era sentenciado a cadena perpetua. Cuando el veredicto fue anunciado Jimmy se desplomó en el suelo con un ataque cardíaco. Se recuperó y fue transferido al hospital de la prisión. Menos de un mes más tarde sufrió un segundo ataque y murió. Antes de morir, juró a los presentes no haber asesinado a su segunda esposa.
Unos pocos días después de la muerte de Jimmy, Jessica Lacey fue a la estación de policía. Reveló que Freda estaba muy enamorada de su marido. Mientras envejecía, vivía con miedo de perderlo por una mujer más joven. Freda le contó a Jessica sobre sus miedos más grandes. Jessica le sugirió que se divorciara, lo cual la dejaría en buena posición económica.
Freda no quería saber nada de esa sugerencia. Le dijo a Jessica que Jimmy había asesinado a su primera esposa. Si ella presionaba por un divorcio, temía que él no dudara en matarla también a ella. Jessica no estuvo de acuerdo, y le dijo que ningún hombre sería tan estúpido como para matar a dos esposas de la misma forma. A Freda no le interesó. Por sobre todas las cosas quería evitar que otra mujer se quedara con Jimmy.
Freda continuó contándole a Jessica que ella sabía que el arsénico quedaba en el cuerpo y era fácil de encontrar en una autopsia. Jessica le prometió a Freda que nunca revelaría su secreto, pero ahora, que tanto Freda como Jimmy estaban muertos, sentía que podía contarlo sin traicionarla.
Freda Wilson lentamente se había envenenado ella misma para que su marido fuera culpado por su muerte. l
Ilustraciones: David Márquez |