
Un baño
De luz
Muchas dudas surgen a la hora de limpiar las prendas, sobre todo las que necesitan un tratamiento especial por su antigüedad o por las piedras preciosas que poseen. Mientras algunos las envían a joyerías, hay quienes recurren
a recetas caseras; entérese de lo que debe y no debe hacer para aumentar
la vida útil de sus joyas. Por María de los Ángeles Herrera
Sin importar la nobleza del material con que están elaborados sus zarcillos, anillos, pulseras y cadenas, el uso diario las opaca y tiende a cambiar su apariencia y color original. Tanto el mantenimiento que usted les dé a sus prendas como los cuidados que tenga a la hora de guardarlas pueden ayudarle a preservarlas durante mucho más tiempo; sin embargo, existen muchísimas contradicciones en cuanto a los tratamientos más adecuados para cada tipo de material. Mayer Eskinazi, quien tiene más de 20 años de experiencia en el mercado joyero venezolano, explica cómo debe almacenar sus alhajas, cuáles son los tratamientos más efectivos y en cuáles casos es necesario acudir a una joyería.
De oro puro
A pesar de ser considerado como el metal más noble, debido a su reducida capacidad de oxidación frente a agentes naturales y químicos, el oro es un elemento que debe recibir mantenimiento con cierta frecuencia para que su brillo permanezca intacto. Según explica Eskinazi, si las prendas elaboradas con este material no están rayadas y no poseen hendiduras donde el sucio esté acumulado, se pueden limpiar
en casa.
A pesar de que existen dos tipos de oro, el amarillo y el blanco —que cuenta con un baño de rodio responsable de su tan característico brillo—, los métodos para su limpieza son muy similares, pero todo dependerá de si son piezas lisas —como cadenas, aros de boda, pulseras o argollas— o si cuentan con apliques de piedras preciosas o sintéticas. En el primer caso usted debe colocar agua y lavaplatos líquido— en una concentración bastante baja— dentro de una olla y, justo cuando esté hirviendo el agua, introducir la prenda en su interior durante unos cuantos minutos. Advierte Eskinazi que el líquido no debe evaporarse, pues el calor directo afectaría la pieza: "Lo que se quiere —aclara— es que el movimiento producido por el hervor elimine el sucio acumulado entre los eslabones de una cadena, por ejemplo". Una vez que la retire del fuego, simplemente enjuague con agua natural y seque con un trozo de tela suave, sin frotarla para evitar que se raye. Este proceso de hervido tiene prácticamente el mismo efecto que el ultrasonido aplicado en las joyerías, pues las vibraciones que produce ayudan a que se desprenda el sucio acumulado en los diferentes segmentos de la prenda.
Por otra parte, si las alhajas poseen algún tipo de piedra, lo mejor que puede hacer es humedecer un cepillo de cerdas suaves en agua jabonosa y frotar delicadamente el espacio entre el oro y ésta, para luego enjuagar con agua y dejar secar a la sombra, en un lugar ventilado. Ahora bien, es importante aclarar que si sus joyas de oro están rayadas, nunca podrá eliminar su opacidad sin antes acudir a un joyero que lleve a cabo una pulitura especial en el caso del oro amarillo, o que le coloque un nuevo baño de rodio cuando se trate de oro blanco, un material que, por su composición, es mucho más delicado y propenso a sufrir rayones.
Con brillo propio
A pesar de su inigualable
capacidad para conducir el
calor y la electricidad, la plata
es un metal que se ha limitado
al mundo de la decoración
y de la joyería, debido a su luminosidad, su maleabilidad
y, por supuesto, a su bajo costo.
Sin embargo, es un elemento
que, con el uso cotidiano, tiende
a oxidarse con facilidad; pero
si la plata es legítima usted podrá eliminar las manchas sin mayor inconveniente. "La puede limpiar
cualquier persona en casa, no es
necesario ir a la joyería. Se desmancha con productos para pulitura que se venden hasta en los supermercados, aunque lo más fácil es limpiarla con pasta de dientes", comenta Eskinazi, quien recuerda que sus abuelos le enseñaron a utilizar un paño seco y muy suave, untado con dentífrico, para sacarle brillo a las prendas de plata sin rayarlas. Aunque muchos culminan el proceso en ese punto, explica que luego deben enjuagar la prenda con agua a temperatura ambiente y dejarla secar en un lugar ventilado, pues es importante eliminar los restos de humedad antes de guardarla para evitar que se manche nuevamente.
Si bien es un poco más costosa, la plata con baño de rodio se ha vuelto muy popular debido a que es mucho más brillante que la tradicional; no obstante, es tan delicada como el oro blanco y, por ello, tanto la limpieza de las piezas como los cuidados que usted debe propinarle deberán ser similares: si son prendas lisas deben hervirse y si tienen apliques es mejor utilizar agua jabonosa y un cepillo suave. El experto en joyería no recomienda mandar a darle un baño de rodio a las piezas que ya usted ha comprado, debido a que no todas las aleaciones soportan bien este revestimiento y pueden quedar áreas opacas; por otra parte, si la prenda tiene piedras, se deben desmontar primero antes de darle el baño de rodio, proceso que, además de engorroso, resultaría costoso.
Desde el mar
Las llamadas reinas de las gemas siempre han sido un símbolo inequívoco de elegancia y buen gusto, pero para mantener intacta su apariencia es necesario brindarles los cuidados adecuados, puesto que son propensas a perder la humedad que tienen en su interior debido a los cambios ambientales, especialmente la radiación solar y la contaminación. Adicionalmente, las perlas son muy susceptibles a mancharse luego del contacto con productos químicos, desde maquillaje y fijadores para el cabello hasta perfumes y jabones abrasivos, pero —a diferencia de otras piedras— esos daños son permanentes; también se rayan fácilmente, así que no es recomendable que estén en contacto con otras piezas, especialmente los diamantes. Si bien existen tratamientos especiales que son comercializados internacionalmente, como el fabricado para la limpieza de las perlas cultivadas de Tahití, Mayer Eskinazi recomienda enjuagarlas con agua natural y, en caso de que se hayan ensuciado, utilizar un poquito de agua con unas gotas de jabón neutro para untar la perla, utilizando únicamente los dedos, puesto que los cepillos de cualquier tipo las rayarían. Antes de guardarlas, es importante dejar secar bien los hilos que unen collares y pulseras, y siempre colocar las perlas en un joyero recubierto de tela donde no entren en contacto con la luz, para evitar su deshidratación. "La perla —advierte— es para usarla e inmediatamente guardarla. No debes tenerla dando vueltas por ningún otro lado de la casa". De igual manera es necesario revisarlas antes de colocárselas, para garantizar que los cordeles y las monturas donde han sido insertadas no estén flojos.
Total transparencia
Las piedras, tanto naturales como sintéticas,
requieren tratamientos diferentes. Los brillantes, que a juicio de Eskinazi figuran entre los más populares en Venezuela, probablemente
por su infaltable presencia en los anillos
de compromiso, son las piedras más resistentes, por ello puede aplicarles la misma limpieza
que a las prendas de oro, ya que soportan
el hervor y hasta un aseo cuidadoso con
jabón neutro y un cepillito de cerdas suaves; limpieza que también puede ser aplicada
sin problemas a piedras como el ópalo, el
citrino, la aguamarina, el topacio, la amatista,
la turmalina, el granate, el rubí y el zafiro.
Mención aparte merecen las esmeraldas
que, por su constitución, no soportan el
calor ni el uso de cepillos especiales.
Dado que su intenso verdor viene dado
por unos aceites minerales que forman
parte de su estructura natural, las esmeraldas
sólo deben ser manipuladas por los joyeros,
quienes determinarán el sistema
de mantenimiento más adecuado.
En la otra acera se encuentran los zircones, piedras artificiales que —por su bajo costo— se usan como sustitutos de los diamantes y de muchas gemas de colores que se requieren para elaborar gargantillas y anillos de grado. Debido a que son sintéticas —aclara el experto en joyería—, aguantan todo tipo de tratamiento, incluso el hervor; sin embargo, hay que revisar el montaje de las piedras porque si están flojas pueden caerse con los movimientos producidos durante este proceso.
Por separado
Es bastante común que las personas utilicen cajitas o bolsitas plásticas para guardar algunas de sus joyas, especialmente
si van de viaje; también hay quienes adquieren envoltorios
de tela o gamuza, pero no se percatan de que tienen un revestimiento plástico en su interior. Debido a la humedad ambiental, el contacto del plástico con algunas de las prendas, especialmente las de plata, acelera el proceso de oxidación;
por esto, lo mejor es guardarlas en cofres o joyeros de madera revestidos con tela o en cajitas con una base de algodón,
teniendo cuidado de colocar cada pieza por separado
para evitar que el roce entre ellas pueda rayarlas.
Con cuidado
Sus mejores aliados a la hora de rescatar el brillo
de sus prendas son un trozo de tela que sea lo suficientemente suave como para evitar rayones —son perfectas las franelas de algodón usadas—
y un cepillo de cerdas suaves, preferiblemente de bebé.
Recuerde que debe emplear un jabón líquido de composición suave, y siempre diluido en agua para que no deteriore los materiales de sus alhajas.
Cada vez que utilice una pieza debe evitar que entre en contacto con alguna sustancia química, desde lavaplatos y detergentes, en el caso de pulseras y anillos, hasta fijadores, productos para el cabello, perfumes o maquillaje, cuando se trata de cadenas
o zarcillos. Para lograrlo debe colocarse las prendas cuando haya terminado sus labores. El sudor y el calor son dos de los peores enemigos de sus joyas, por ello debe evitar tenerlas puestas en medio
de prácticas deportivas o cuando se disponga a dormir.
|