Cuando el
asesinato sale
muy mal
Un esposo, un típico estadounidense, mata
a su cónyuge, se hiere
de gravedad
y finalmente
se suicida
Fue la llamada telefónica más dramática que el operador Gary McLaughlin había recibido. Una llamada que nunca olvidaría. La noche del lunes 23 de octubre de 1989, McLaughlin estaba a cargo de la línea de emergencia del Centro de Comunicaciones de la Policía Estatal en Boston. Levantó el auricular y escuchó una voz masculina sollozar: "Mi esposa ha sido abaleada, me dieron un tiro". La llamada procedía del teléfono celular de un automóvil.
McLaughlin instó a su interlocutor a que le indicara dónde estaba. El hombre en el auto no estaba seguro. McLaughlin le imploró que no colgara. Descubrió que su nombre era Chuck Stuart y que estaba conduciendo un Toyota Cressida azul. El operador averiguó que el hombre y su esposa habían sido abaleados y robados. El ladrón había huido con las llaves del auto, pero Chuck explicó que tenía una copia. El asaltante obligó a los Stuart a conducir hasta un área apartada de Mission Hill antes de dispararles y huir. Chuck simplemente no sabía dónde estaba. No podía ver aviso alguno con el nombre de la calle ni ningún edificio que pudiera reconocer.
Mientras conversaban, ya había patrullas de la policía inspeccionando Mission Hill en busca del hombre herido. Poco tiempo después, Chuck Stuart escuchó las sirenas de la policía. Finalmente había llegado la ayuda. Carol Stuart, quien tenía siete meses de embarazo, había recibido un balazo en la cabeza. Fue llevada de emergencia al Brigham and Woman's Hospital, donde la sometieron a una cesárea para extraerle al bebé. La criatura fue un varón de aproximadamente kilo y medio Un sacerdote bautizó al infante Christopher, como habían pensado ponerle los padres meses atrás. Seis horas después de ser herida, Carol murió sin recuperar el conocimiento.
Chuck fue llevado en ambulancia al Boston City Hospital. Su estado era extremadamente grave. Una sola bala había causado daños en su hígado, tracto urológico, estómago e intestinos. Durante los primeros días se debatió entre la vida y la muerte, pero a medida que pasaba el tiempo todo parecía indicar que se recuperaría. En las siguientes semanas en la unidad de cuidados intensivos perdió cerca de 25 kilos. Como si todo esto no fuera suficiente, había sido sometido a una operación de colostomía.
Cuando recuperó el conocimiento, la policía interrogó a Chuck. Él y Carol habían estado en el distrito Mission Hill, que no era el área más segura de Boston, para asistir a clases de parto profiláctico. Según Chuck, esperaban a que un semáforo cambiara cuando un hombre negro, armado con una pistola plateada, se subió al auto. Les ordenó que condujeran hasta una calle oscura y solitaria. Les pidió las llaves del vehículo, el dinero y las joyas, cosas que la pareja le entregó de inmediato. El asaltante exigió la billetera de Chuck. Cuando éste le dijo que no portaba billetera, el ladrón enloqueció. Le disparó a Carol en la cabeza y luego apuntó el arma a la cabeza de su otra víctima. Disparó y falló. Luego le disparó en un costado. El agresor huyó en medio de la noche. Chuck le dio una descripción detallada del agresor a la policía. El asesino era un hombre negro de ojos cafés, entre 25 y 35 años de edad, de unos 1,80 metros de estatura y aproximadamente 70 kilos de peso. Tenía un pequeño corte afro. Estaba vestido con un mono deportivo negro con dos o tres franjas rojas en la manga de la chaqueta.
La historia del hombre horriblemente herido, su esposa en estado asesinada y la cesárea tuvo un profundo impacto en los ciudadanos de Boston. ¿La gente decente no estaba segura en una vía pública esperando que cambiara un semáforo? Todos querían que el asesino fuera capturado. La mayor presión se ejerció sobre la comunidad negra. Los hombres que se asemejaban a la descripción dada por la víctima eran detenidos en las calles y registrados. La tensión racial aumentó notablemente en la ciudad.
Chuck se convirtió en héroe, mientras que Carol quedaba como una santa. Su pasado le daba credibilidad a su imagen de "típica pareja estadounidense". Los padres de Chuck eran trabajadores irlandeses. Tenía tres hermanos. Después de ir a la escuela secundaria, asistió a una escuela de oficios y se convirtió en cocinero. Cuando conoció a Carol, una estudiante universitaria brillante y alegre, pensó que podría superarse en otro campo. Fue aceptado como aprendiz en Kakas and Sons, una prestigiosa tienda de pieles que había estado en el negocio desde 1858. Llegó a ser un empleado ambicioso y valorado. Recibió ascensos hasta convertirse en gerente del negocio, y debía rendir cuentas sólo a los dueños. Sus ingresos en el momento de la tragedia superaban los 100.000 dólares al año.
Carol también había progresado en su carrera. Se graduó en leyes y ganaba una considerable suma cuando fue asesinada. Los Stuart vivían en una cómoda casa en el suburbio Reading de Boston. En cuatro años de matrimonio, la pareja había avanzado un largo camino. El "sueño americano" estaba cumplido, pero el futuro de Carol había sido apagado por la presión de un dedo contra un gatillo.
Unas 800 personas asistieron al servicio fúnebre en la iglesia St. James en Medford. Los dolientes tenían una expresión de profundo dolor. Entretanto, la intensa persecución policial del asesino aparentemente había rendido fruto. Willie Bennett, un maleante de poca monta, fue detenido. Coincidía con la descripción suministrada por Chuck.
El jueves 9 de noviembre, 17 días después de
su nacimiento, el bebé Christopher Stuart estaba cerca de la muerte. Chuck pidió ver a su hijo.
Lo transportaron en ambulancia al hospital, donde pudo verlo antes de que el bebé expirara. El 5 de diciembre, Chuck fue dado de alta. Sin esposa,
sin hijo y cargando una bolsa de colostomía, se dispuso a recoger los pedazos de su vida. Uno
de los pedazos era de 82.000 dólares de un seguro de vida contratado para Carol en su lugar de trabajo. Chuck preguntó por el dinero poco después
de salir del hospital.
Había otra tarea que Chuck debía realizar. Tenía que tratar de identificar el asesino de su esposa en una fila de sospechosos. Lo hizo sin vacilar. Lo que nadie sabía era que Willie Bennett no guardaba ninguna relación con los Stuart. El hombre que conocía toda la historia era un hermano de Chuck, Matthew Stuart. Esta es la historia que Matthew le contó a toda la familia y su abogado antes de informar a la policía. Unos 10 días antes de la desgracia, Chuck le había propuesto estafar a una compañía de seguros simulando un falso robo. La víspera de la tragedia, los hermanos se reunieron. Chuck condujo a Matthew a una calle desierta en Mission Hill. Le dijo que lo encontraría allí a la noche siguiente, justo en ese mismo lugar, entre las 8:15 y las 8:30. En ese momento arrojaría un paquete al auto de Matthew. Todo lo que éste debía hacer era deshacerse del mismo.
A la noche siguiente, Matthew se presentó. Chuck lanzó un paquete desde su auto al de su hermano. Matthew afirma que nunca vio a Carol en el vehículo. Luego examinó el paquete. Contenía un revolver cromado, un bolso de mujer, maquillaje y joyas. Matthew arrojó todo al río Pines.
Sin embargo, ¿cómo sabría la policía que esta increíble historia era cierta? Matthew Stuart había guardado algo que pensó que quizás su hermano querría conservar. Era el anillo de compromiso de Carol.
Matthew advirtió a su hermano de su intención de ir a la policía. Las cosas se le ponían difíciles a Chuck. Temprano en la mañana del 4 de enero de 1990, Chuck Stuart se suicidó al saltar del puente Tobin a las oscuras aguas del río Mystic. Dejó una nota cuyo contenido nunca fue divulgado. El arma del asesinato se recuperó posteriormente del río Pines. Resultó ser una pistola que le habían robado al patrono de Chuck, Kakas and Sons.
¿Por qué Chuck Stuart, mató a su esposa, su hijo y se hirió de gravedad? La mejor teoría era que Chuck quería convertirse en su propio jefe. Aunque le había ido bien financieramente, ansiaba abrir su propio restaurante. También hay evidencia de que estaba involucrado con otra mujer. Se pensó que al matar a su esposa y su bebé, él quedaría libre para casarse con esta otra mujer y al mismo tiempo recibir la póliza de 82.000 dólares como capital inicial para su restaurante. Había tenido la intención de herirse superficialmente, pero en lugar de ello casi se había matado.
Traducción: José Peralta. ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net
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