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Lumbago
Cuando la espalda pesa

La mayoría de las personas puede padecerlo, por lo menos, una vez en toda su vida. Aunque en gran parte de los casos el problema desaparece sin atención médica, existen otros en los que el padecimiento se hace crónico y requiere de la atención de un equipo médico multidisciplinario. Idalia De León

La mayoria de las personas ha padecido alguna vez en su vida de lumbago. El padecimiento, además de doloroso, es incapacitante, pues dificulta el normal desempeño diario. El gesto de quien sufre de este problema de la columna es inconfundible debido a que obliga al paciente a caminar con el torso ligeramente inclinado hacia delante.

La medicina identifica varios tipos de lumbagos de acuerdo con su origen,  —como el tumoral, que como su nombre lo indica tiene su causa en algún tumor—, aunque el lumbago mecánico es el más frecuente, pues constituye entre 80 y 90 por ciento de los casos. Pueden padecerlo hombres o mujeres y es más frecuente entre los 25 y los 60 años. Es el más común porque se origina después de haber realizado un movimiento brusco con el cuerpo o luego de una contusión. Usualmente, cuando se levanta del piso un objeto pesado de manera inadecuada, los pacientes acusan la aparición de un dolor en la zona lumbar (se ubica al final de la espalda, antes del coxis) que los obliga a marchar como si se llevara un peso en la espalda y a ejecutar con dificultad movimientos como subir escaleras. Raras veces las personas acuden a un especialista para encontrar alivio y prefieren automedicarse, debido a que, en muchas oportunidades, el dolor desaparece en estado de reposo y una vez transcurridas unas dos o tres semanas.

Específicamente, el lumbago se produce cuando el funcionamiento de los discos de la columna lumbar sufren algún tipo de alteración debido al desgaste (por razones de edad, tabaquismo, ingesta de alcohol, traumatismos, etcétera), artritis o a causa de una lesión. En este caso, las vértebras empiezan a ejercer presión sobre los nervios o sobre la médula espinal, produciendo el dolor característico del lumbago.

Como ya se dijo el lumbago mecánico es el más frecuente y de él se diferencian dos tipos: agudo y crónico.

El lumbago agudo no se prolonga más allá de un mes y puede desaparecer sin medicación y sólo con el cumplimiento de un reposo estricto. Las estadísticas sostienen que más de la mitad de los lumbagos crónicos ceden a las dos semanas de haberse iniciado. Aunque no existen pruebas científicas que avalen la eficacia de la exposición de la zona afectada al calor, algunos pacientes manifiestan alivio cuando se colocan compresas calientes, rayos infrarrojos o una manta eléctrica.

El lumbago crónico, como su nombre lo indica, implica que el problema se prolonga por más tiempo. Dado que el padecimiento no desaparece fácilmente, el lumbago crónico es una de las principales razones por las cuales los médicos reumatólogos son visitados con frecuencia. Cuando el dolor ya ha superado las seis semanas es muy probable que se trate de lumbago crónico. En este caso se recomienda un tratamiento que abarca la participación de un equipo de especialistas que atiendan el problema desde diferentes perspectivas. En principio, se debe buscar la opinión de un cirujano ortopédico o de un reumatólogo, quien realizará los exámenes y estudios necesarios para detectar la raíz del problema. Comúnmente, con el tratamiento farmacológico indicado por el médico tratante, se sugiere ponerse en manos de fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales, los cuales aplicarán terapias de fortalecimiento de la zona lumbar, así como recomendaciones sobre buenas posturas para el desenvolvimiento diario.

En caso de que el dolor no cediera completamente con el tratamiento aplicado, se contempla la posibilidad de una solución quirúrgica. l

PARA NO LAMENTAR

Debido a que la mayoría de las veces los lumbagos aparecen después de haber levantado algún peso de manera inadecuada, o tras alguna flexión brusca de la zona lumbar, las recomendaciones se centran en lograr que los individuos adquieran buenos hábitos posturales:
l Camine con garbo, con posición erguida, como si transitara por una pasarela. Como el caminar es un acto que se realiza de manera habitual y sin tener conciencia real de la actividad que se está ejecutando, procure verse en los reflejos de los vidrios de manera  que corrija rápidamente la postura en caso de que no fuese correcta.
l Cuando se encuentre de pie por mucho rato procure asentar bien los dos pies. El apoyarse sólo en uno de los dos lados puede ocasionar desviaciones en la columna.
l Jamás empuje objetos pesados con los pies.
l Agáchese cuando vaya a levantar algo del piso. Nunca doble la cintura para cargar el objeto.
l No permanezca sentado por más de media hora. La zona lumbar sufre especialmente en esta posición debido a la presión que se ejerce sobre los discos lumbares.
l Incorpore a su rutina el ejercicio físico. Especialmente es importante trabajar los músculos abdominales. Una musculatura en buen estado puede evitar lesiones en un momento determinado.
l Procure dormir en colchones de consistencia dura. Favorecen la buena ubicación de la columna cuando está en estado de reposo.

Fuente consultada: Guillermo Bajares. Cirujano de columna. Instituto de Columna de Caracas.
Tlf.: 508.6881/576.5808

 

 
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