| “Si Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara unos minutos de vida... Dormiría poco y sonreiría más. Daría valor a las cosas por lo que significan y no por lo que valen. Caminaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y disfrutaría sin culpa un gran helado de chocolate…
Si Dios me obsequiara ese trozo más de vida, vestiría sencillo y me tiraría a tomar el sol, descubriendo no sólo mi cuerpo sino mi alma, También escribiría mi odio sobre el hielo y me sentaría a esperar a que saliera el sol. Tampoco dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero... que la quiero. A mis amigos les probaría qué equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A los niños les daría alas, pero dejaría que aprendieran a volar solos. Les recordaría que no hay necesidad de vivir en la cima de la montaña, pues la felicidad puede estar en el fondo del valle. Y no olvidaría lo poderoso que es un gesto de amor, pues cuando un bebé aprieta por primera vez el dedo de su padre, lo tendrá atrapado para siempre”. (La marioneta).
Me encanta detenerme unos minutos para escuchar a la gente donde quiera que voy. Mi esposo se burla de mí y me dice, cuando comienzo a hablar con un desconocido en la fila del banco, en una cafetería o en una librería: “Manolito”, haciendo referencia a mi papá, quien con su carácter extravertido me enseñó a ser sociable. Me encanta iniciar una conversación con cualquier persona y escucharla atentamente, disfruto inmensamente al oír sus opiniones, sus simples comentarios, me dan una visión y una comprensión más amplia de la vida cotidiana y de todas sus manifestaciones, la posibilidad de aportar algo para contribuir a su felicidad y un vislumbre de la eternidad.
Las lecciones y los mensajes siempre están ahí, sólo basta prestar un poco de atención y abrir nuestra mente y espíritu para reconocerlos y aprender de ellos. Esa palabra de consuelo, la respuesta que tanto necesitamos, ese consejo de vida que necesitamos, esa señal divina que estamos esperando... puede ya estar ahí, pero no podemos reconocerla. “Cuando el discípulo está listo el maestro aparece”. Por eso tenemos que estar atentos y despiertos para hacerlo.
Algunas personas han sido como maestros para mí, he aprendido de sus historias de vida verdades sencillas pero profundas. Siempre tengo un cuaderno que viaja conmigo, donde anoto algunas de las reflexiones o las frases que me recuerdan lo que he aprendido. Hoy quiero compartir algunas de ellas contigo porque tienen un gran significado para mí. Seguramente te parecerán conocidas, casi tuyas, pero siempre es bueno recordarlas de vez en cuando.
Aprende a disfrutar de las cosas sencillas que te ofrece la vida cada día, no permitas que el estrés, el exceso de compromisos y las responsabilidades te impidan hacerlo. Muchas veces la expectativa de todo aquello que deseamos en un momento de la vida, nos sabotea la posibilidad de reconocer todo que ya tenemos.
Para poner en práctica
- Contempla el atardecer al menos una vez a la semana
- Abraza a tus seres queridos con frecuencia y diles que los quieres
- Saluda de corazón al menos a tres desconocidos cada día
- No te preocupes por el futuro, pues no servirá de nada
- Canta, tararea tus canciones preferidas, que no te dé pena desafinar
- Mira a los ojos a las personas cuando les ha bles y sonríeles
- Una vez al día haz algo que te guste, que te emocione
- Nunca lastimes a nadie, pero tampoco permitas que te lastimen a ti
- Conserva las cartas de amor, los estados de cuentas tíralos rápido
- Escribe en la roca los elogios y en la arena los insultos
- Di gracias y por favor todas las veces que necesites hacerlo
- Gasta siempre mucho menos de lo que ganes y ahorra siempre 10%
- Trata siempre a las personas como quieres que te traten a ti
- No actúes por miedo sino por pasión
- Nunca hables mal de nadie, si no tienes nada bueno que decir mejor quédate callado
- Nunca discutas, veas televisión o comas en tu cuarto
- Reconoce tus errores y aprende de ellos
- No manipules a otros, nada lo justifica
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar bien! l
LA REVISTA ESTAMPAS DE EL UNIVERSAL Y LA FUNDACION COMPARTIR, TE INVITAN AL TALLER DE MAYTTE: “RELAX TOTAL”. APRENDEREMOS A USAR LA RELAJACION COMO UNA HERRAMIENTA PARA AFRONTAR LAS CRISIS, SUPERAR EL ESTRES Y ELIMINAR LA ANSIEDAD. FECHA: DOMINGO 23 DE ABRIL. HORA:10 AM A 12 M. ENTRADA LIBRE. PARQUE DEL ESTE. SECTOR TROTADORES. INFO:0212-614.0500. WWW.MAYTTE.COM
MAYTTE, me encantan sus programas y leo fielmente su columna, he tomado valor para escribirle y le pido que no publique mi nombre. Soy una persona casada con un hombre que no me valora, estoy metida todo el día en la casa sin hacer nada que en realidad me haga sentir que mi vida vale la pena. Me considero una persona incapaz de cambiar mi situación y, aunque usted no lo crea, me miro en el espejo y siento desprecio por mi misma. ¡No sé que hacer, ayúdeme, por favor!
La manera en como nos percibimos afecta todos los aspectos de nuestra vida: familia, trabajo, amistades, salud… Si por alguna razón no nos aceptamos, seremos incapaces de lograr cambiar el rumbo y el estilo de nuestra vida. Es importante, antes que nada, que trabajes para recuperar y fortalecer tu autoestima, sólo así podrás sentirte mejor. Olvídate de repetir las frases: “soy incapaz” , “no puedo”... bórralas de tu mente y cámbialas por otras que sean afirmativas: ”Yo soy capaz”,”Yo sí puedo”, “Merezco una vida mejor”... así, poco a poco, irás reprogramando tu manera de pensar. Reconoce tu valor personal, no te sientas impotente ni desesperada frente a la situación que enfrentas, recuerda que todo es para aprender. Comienza a aceptarte y asume la responsabilidad de tus elecciones y de tus actos, pues sólo tú puedes hacer cambiar tu vida. Nadie es culpable de lo que tú vives. Haz una lista con todas tus cualidades y habilidades, reconoce tus virtudes.
Al hacerla debes ser muy sincera, actúa con seguridad, sé genuina y sincera, deja de sentirte una victima más. Aprecia y valora tu trabajo en casa, piensa en lo importante que es para tus seres queridos. Evita poner tu atención en lo que crees que te hace falta y reconoce todas las ventajas de tu posición para que puedas disfrutarlas. Tómate tu tiempo para pensar en lo que te gustaría hacer, independientemente de que no tengas los recursos o la disposición para hacerlo en el momento, y anótalo en una lista. Luego compara tus dos listas y trata de ver lo que tienes y cómo esto te puede ayudar a conseguir tus metas. Comienza a actuar cada día, para acercarte a tus objetivos; pueden ser pequeñas metas pero siempre dirigidas a lograr lo que quieres. Olvídate de la perfección, nuestra estima disminuye cuando nos ponemos esta como meta, y recuerda que compararnos con las demás personas es dañino para nosotros, pues siempre habrá personas más arriba o más abajo que nosotros, de modo que nunca seremos libres emocionalmente hasta que dejemos de compararnos con los demás. Hay un lugar que sólo tú puedes llenar, encuéntralo y siéntete a gusto en él.

¡HOLA!, SEÑORA MAYTTE: en mi casa el ser más importante no es mi esposo ni soy yo. Es la televisión. Desde que se levantan todos prenden este aparato. Primero las noticias, que son el desayuno de todos los días, y luego vienen los magazines y más tarde las novelas. Mi esposo se intoxica con noticias de muerte y violencia, y mis hijas con novelas tontas, donde el hombre rico siempre se casa con la niña pobre. Ni yo, que odio la TV, me salvo, pues de vez en cuando veo mis programas de cocina a escondidas. Ya nadie conversa en casa y las reuniones y las comidas son en la cama, viendo el programa de turno. ¿Cómo cree que nos podremos liberar de este mal moderno? C.E.L.
En muchos casos esa pequeña caja que nos muestra un mundo mas allá de nuestra realidad, atrapa la atención de muchas personas alrededor del mundo en especial la de los niños, que en la mayoría de los casos, son recibidos por la televisión, que los acompaña hasta que llegan sus padres de trabajar. Si podemos conectarnos con ella a voluntad y con conciencia, seguramente servirá para informarnos o divertirnos a ratos. Pero si dejamos que nos penetre, en especial con las noticias negativas, seguramente será una gran causa de estrés. Muchas personas son adictas a este aparato, que debería ser un aliado pero que se ha convertido en un enemigo que nos roba el recurso más valioso que tenemos: el tiempo. Algunas sugerencias para rescatar la vida en familia: evitemos prender la TV para acompañarnos, y en su lugar pongamos un poco de música, iniciemos una buena conversación o si estás cocinando invita a tu pareja e hijos a que te acompañen o participen de la preparación.
Usen el TV para ver un programa determinado y luego apágalo. Inclusive puedes usar el programador (sleep) para que se apague después del programa. También es importante negociar con tus hijos las horas de televisión; trata de crear actividades divertidas a esas horas, como servir un postre, invitar a sus amigos, una hora de arte o pintura. Evita poner los televisores en los cuartos de los niños. Si no tienes nada que hacer no prendas la TV para acompañarte, mejor llama a una amiga, sal a dar una vuelta, o termina de leer ese libro que empezaste hace tanto tiempo…
maytte@maytte.com
|