- Una década con Aterciopelados
- El monitor se pasea por la televisión
 CRONICA
- Y encima adelgaza
- Contando Las horas
- Dumnont & Regalado. A cuatro ojos
- Helados: la nota cálida
BELLEZA
- Color con cuidado
PSICOLOGIA
- Como criar a un hijo lector
NUTRICION
- La sal de la vida
BAZAR
- Vida de perros
COCINA
- La auyama
TENDENCIA
- Celulares: curiosidades
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 
Cuatro ideas
Cuando se hace uso de los libros como un medio para enriquecer el juego de los chiquitos y ampliar sus conocimientos acerca de lo que más le gusta hacer, permitiéndoles que se acerquen sin presiones, se está cultivando de modo amoroso el hábito de leer. He aquí cuatro maneras:
l Cuando se sale a pasear con los niños, una de los destinos puede ser una librería. En la actualidad, casi todas tienen alguna sección dedicada a la literatura infantil. Se puede hacer una parada en estos lugares, sentarse en el piso a ver los cuentos, seleccionar algunos para leerlos en el lugar y, si es posible, adquirir alguno.
l Cuando los niños están más grandes, se pueden hacer con ellos rótulos en casa, para indicarles dónde se encuentran cosas importantes, como por ejemplo, lo que contiene cada gaveta de su closet; o rotular los envases contenedores de los juguetes.
l Puede resultar muy estimulante jugar al correo: enviarle cartas o dejárselas sobre la cama para que las vean apenas se levanten, o cuando lleguen del colegio.
l Otra actividad que disfrutan mucho los niños y que los ayuda a hacerse conscientes de los sonidos de las palabras y de las letras, es el hacer juegos con los sonidos de las palabras como palmear las palabras de acuerdo al número de sílabas: "ma-ri-po-sa". Luego ellos pueden buscar palabras que rimen o que suenen parecidas, por ejemplo, "¿Qué palabra sonará como ratón?"…Y ellos pueden responder "cajón, jamón, jabón o camión".

Cómo criar a un hijo lector
Adriana Gibbs
Una especialista orienta a los padres sobre cómo abrirles caminos a los hijos hacia el mundo de la lengua escrita.

Conocer otras culturas, tener la posibilidad de sumergirse en una historia paralela vivenciando esas sensaciones tan particulares que suscitan las palabras, poder transitar por lo reflexivo... esto y mucho más son las múltiples ventanas que ofrecen los libros. Para María Esperanza Díaz, licenciada en Educación Preescolar y directora del Centro de Enriquecimiento Infantil, bien vale la pena el regalo de abrirle a los pequeños las puertas a los libros, al mundo de lo escrito.
Para ella, no hay que dejar esta tarea para mañana. "Desde que el bebé está en el vientre ya está sintiendo las emociones y sensaciones que vive la madre. Si desde el embarazo tratamos al bebé como gente que es, hablándole y saludándole, captará el bienestar amoroso de un afuera que está listo para darle la bienvenida. Generalmente, los papás y hermanos mayores también le hablan a esa barriga, y los bebés responden dando pataditas. Es una forma hermosa de comunicación", afirma Díaz García.
En esta misma línea, la especialista recomienda un contacto cercano, tanto verbal como corporal, con el recién nacido. "Lo ideal es ir presentándole el mundo, haciéndole partícipe de lo que ocurre a su alrededor y le incumbe. 'Mira, bebé, te vino a visitar la abuela' o 'Vamos a cambiarte los pañales, la toallita está muy fría'. Es decir, le comentamos lo que va ocurriendo, a fin de que él vaya desarrollando conciencia acerca de lo que le acontece y pueda ir conociendo y sintiendo; prever y anticipar los eventos que le puedan suceder. Por supuesto que cualquiera diría que un recién nacido no comprende lo que hablamos, pero un bebé capta bien la presencia amorosa de la madre o del padre, su tono de voz, su calidez y su actitud frente a él, ya que está en capacidad de realizar asociaciones entre su experiencia y su pensamiento aún rudimentario", explica Díaz García.

No hay edad para comenzar
María Esperanza Díaz señala que para incentivar a un pequeño lector es fundamental favorecer el desarrollo de su capacidad de concentración. "Hay que respetar los momentos de contemplación y observación natural que tienen ellos en sus juegos y en sus conductas exploratorias. A través de la observación del bebé, de lo que hace y cómo lo hace, encontrando momentos para que escuche música, cantarle y ofrecerle palabras melódicas o rimas animadas. Así los niños van desarrollando su capacidad de alerta a los sonidos y movimientos, y su atención hacia el adulto que les habla", explica. Asegura que los bebés, aún de muy corta edad, disfrutan de un libro de imágenes sencillas, especialmente si el adulto le canta alguna canción relacionada con la imagen que se presenta.
La especialista destaca que en estudios recientes se ha encontrado que los lectores precoces provienen de familias donde la lectura tiene un papel preponderante y forma parte del día a día. No son hogares donde se hacen esfuerzos por enseñar a leer a los niños; por el contrario, ellos tienen la posibilidad de observar a los padres u otros adultos disfrutando de la lectura. Los libros están incorporados a la cotidianidad y son utilizados para ayudar a los pequeños a encontrar respuestas a las múltiples preguntas que se hacen. "Es efectivo darles material que permita y estimule el garabateo y la escritura espontánea. Una actividad que disfrutan mucho los niños es el dibujar libremente, acompañados de mamá o papá, para compartir lo que están representando. De esta manera podemos escribir a un lado del dibujo lo que él dice haber pintado, aunque esta representación no sea aún reconocible para el adulto. El apoyo de la escritura permite que podamos leer y decir '¡Ah!, pintaste una ballena. Aquí dice ballena'. Cuando están un poquito más grandes, ellos disfrutan mucho creando sus propios cuentos. Con un par de hojas dobladas por la mitad y engrapadas se puede hacer un pequeño libro que los niños podrán rellenar con dibujos a medida que van describiendo lo que va sucediendo. Los padres pueden ir escribiendo su relato fidedigno página a página. La posibilidad de que el cuento sea leído por otros, o en días posteriores, le permite al niño descubrir que una de las características de la lengua escrita es la permanencia en el tiempo del mensaje escrito", señala Díaz García.
De igual manera, explica que es importante acompañar al niño a descubrir la utilidad del conocimiento y de la lectura. Esta se puede integrar en las situaciones cotidianas de la familia, en las cuales se esté usando lo escrito para algún fin específico, como cuando se obtiene información en un instructivo para poner a funcionar un juguete o cuando se busca información en el periódico acerca del lugar y hora de una obra de teatro o película. "La idea es que el niño se vaya percatando de todas aquellas situaciones en las que se usa la lectura, pero de una manera más consciente. Por ejemplo, cuando se sale a comprar pan se le puede comentar: 'Necesitamos pan, vamos a buscar una panadería…¡Mira! Ahí dice panadería'. Al darle una medicina se podría comentar 'Déjame ver qué dice el empaque acerca de cuánto debo darte… Ah, aquí dice que debo darte una cucharadita cada 12 horas'. Al ir a un centro comercial, y pasar cerca de los cines, se pueden hacer comentarios sobre lo que dicen los carteles publicitarios de las películas". Todo esto contribuye a que el pequeño se vaya haciendo consciente de la funcionalidad de la lengua escrita; él se va percatando que el mundo de lo escrito está allí para ofrecerle información, prevenirlo con indicaciones, entretenerle y divertirle.

Sin presiones
Para esta pedagoga, la lectura debe acercársele al niño amorosa y oportunamente, vinculándose así con lo placentero, lo cálido que puede representar estar sentado en las piernas de mamá o del abuelo, mientras se le lee una historia, o estar acostado con papá mientras éste, con voz grave, relata cómo Pedro atrapa al lobo gracias a su sagacidad. En este sentido la lectura de cuentos, desde temprana edad, es clave fundamental en el proceso. Leer cuentos con frecuencia y hacer de esto, un momento grato, divertido y con significado para el niño, es una de las mejores vías para ayudarlo a descubrir la pasión por las historias. "Cuando la lectura ocupa un lugar importante en la vida de los niños y de sus familias, los pequeños suelen estar siempre ávidos por saber más acerca de lo que van descubriendo en cada una de las historias; comienzan a hacer preguntas interesándose acerca del significado de la vida y de los fenómenos que se suceden en ella".
Eso sí, cada niño tiene su propio ritmo y el objetivo de los padres nunca puede ser empujarlo al aprendizaje de la lecto-escritura apresuradamente. El aprendizaje tanto de la lectura como de la escritura está impregnado de muchas expectativas, pues en esta sociedad competitiva muchas veces los niños se ven presionados a adquirir una serie de destrezas o conocimientos mecánicos y parcializados que obvian precisamente todo lo vinculado con el placer, llevándolos en una loca carrera por libros de lectura llenos de frases sin sentido, o de historias carentes de significado o de valor literario. "Hay que ofrecerle el mundo de lo escrito como quien ofrece un manjar servido en una hermosa fuente y sobre una bella mesa, invitando a comer, disfrutando uno de la buena comida y dando la oportunidad de que el otro se acerque por su propia iniciativa", puntualiza.

Los pediatras recetan libros
Una interesante iniciativa es digna de imitación en estas geografías. La Sociedad Argentina de Pediatría concibió un programa de promoción de la lectura que están llevando a cabo 12.000 especialistas en hospitales y clínicas de todo el país. La primera pregunta que se formuló tras presentar dicho plan fue por qué los pediatras del país están interesados en que los niños lean. "Es una inversión para la salud, entendiéndola como el desarrollo integral, que no es sólo recibir nutrientes relacionados con el alimento, sino también con el afecto y el estímulo intelectual y cultural. Leer cuentos a los chicos desde las etapas iniciales, ayuda a la salud", respondió el presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría.
La idea del programa es que el médico, además de no olvidarse de darle las vacunas y hacerle su control de salud, también supervise cómo está la comunicación de los padres con el pequeño y de qué manera se les estimula el gusto por los libros. Para los pediatras, ésta puede ser una forma más de evaluar cómo los niños están desarrollando su lenguaje.
El proyecto ya comenzó en ese país. Hay pediatras que colocan libros infantiles en la sala de espera. "Los niños piden a los padres que les lean y a la salida del consultorio algunos preguntaron si podían llevárselo y devolverlo en la próxima visita. Otros conversaron sobre lo que leyeron y entraron a la consulta con muchas preguntas", contó uno de los médicos participantes del plan.
Al cierre de la presentación se hizo la pregunta de por qué tener en cuenta a la literatura en momentos de crisis y urgencias nutricionales que atender en los niños de todo el país. La respuesta del pediatra fue enfática: "Precisamente porque estamos mal es que tenemos que ocuparnos de estas cosas. La crisis por la que estamos pasando nos ha enseñado a valorar la importancia de la cultura para el manejo de la esperanza y los valores en momentos difíciles". Definitivamente, es un proyecto que bien valdría la pena llevarlo a cabo por estos predios.


 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso