
Nadie reconoce a Nicole Kidman cuando
aparece convertida en la escritora inglesa Virgina Woolf |
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es pura literatura |
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Virginia
Woolf escribiría otras grandes novelas como Las
olas, Al faro y Orlando. Su obra sobrevive
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Las horas era el título tentativo
que tenía Virginia Woolf para Mrs. Dalloway,
su cuarta novela y, como dicen los especialistas, la primera
de sus grandes obras. "Marcó el momento cuando
una buena escritora se convierte en una gran escritora".
Fue escrita en 1923 cuando la autora tenía 42 años.
En la obra se narra un día en la vida de Clarissa Dalloway,
una inglesa de clase alta de 52 años casada con un
parlamentario de nombre Richard. Durante ese día la
señora Dalloway piensa ofrecer una fiesta muy especial
para la que se encarga de los más mínimos detalles.
Al paso de las páginas el lector va entendiendo que
detrás de la minuciosidad con la que el personaje prepara
la fiesta se esconde, realmente, la búsqueda de la
belleza... en medio de los preparativos recuerda un beso que
le dio una amiga hace muchos años y de pronto se da
cuenta de que ese beso fue con seguridad lo más importante
que le había pasado en la vida... Cuando Woolf terminó
de escribir Mrs. Dalloway regresaría a vivir
a Londres donde permaneció durante 16 años.
Se suicidó a los 59. Caminó al río Oudse,
metió una piedra en el bolsillo del abrigo y penetró
en él hasta que el agua la devorara. Con estas imágenes
empieza Las horas, tanto la novela como la película.
Michael Cunnigham, quien no sólo se ganó el
Pulitzer con su novela, ha declarado que debe ser el único
escritor estadounidense completamente feliz por la adaptación
cinematográfica que se ha hecho de su obra. Palabras
mayores.
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Michael Cunnigham
recibió el Premio Pulitzer 1999 por esta original
novela |
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Contando Las horas
Raúl Chacón Soto
Nicole Kidman, Meryl Streep y Julianne Moore
conforman el dream cast de una obra nada fácil que
habla del arte y la locura, la vida y la muerte, las decisiones
tomadas... La película de Stephen Daldry, que se estrena
este miércoles, lo tiene todo para triunfar en la noche de
los Oscars. Dicen que esta vez la australiana podría ganar
por una nariz...
¿Acaso se puede extraer de un solo día
en la vida de una mujer lo suficiente para una novela? Virginia
Woolf lo hizo, y de manera brillante, en Mrs. Dalloway...
y luego Michael Cunningham, un escritor estadounidense, lo volvió
a hacer en Las horas, sólo que él prefirió
no una sino tres mujeres. Lo hizo tan bien que se ganó el
Pulitzer de 1999, lo que no es poco decir. Un solo día en
la vida de tres mujeres -una de ellas, precisamente, Virginia Woolf-,
que también ha dado para una versión cinematográfica,
la cual, por los comentarios de los entendidos, no desmerece frente
al original literario (por el contrario, brilla con identidad propia)
y eso que muchos dudaban del éxito de una empresa a la que
casi calificaban de imposible -entre ellos Pedro Almodóvar,
quien es un gran admirador del texto y también quería
llevarlo a la gran pantalla-, pues en la obra de Cunningham abunda
la reflexión introspectiva, el reflejo del mundo interior
de los personajes.
Es una de las mejores del año, si no la mejor. Así
lo han dicho The New York Times, Newsweek, The New Yorker, Los
Angeles Times y la mayoría de las revistas especializadas
en cine (algunos la han calificado de pretenciosa, pero son los
menos). La sentencia cobra mayor significado si se considera que
la película fue estrenada en diciembre en pocas ciudades
(para que pudiera optar por el Oscar, un premio por el cual compite
en nueve categorías), en una temporada que estuvo caracterizada
por el lanzamiento de buenos títulos como Las pandillas
de Nueva York, Adaptation, Chicago y El señor de los anillos:
Las dos torres. A pesar de la humareda, la expectativa, entre
los amantes del cine y la literatura, era muy grande; después
de todo se trataba de una gran novela; del segundo trabajo de Stephen
Daldry, el director británico que ya había recibido
elogios con su ópera prima, Billy Elliot, y de un
cast de lujo, pues el trío de protagonistas estaba
conformado por Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep.
No es una obra fácil Las horas. Cunningham recrea
un día en la vida de tres mujeres -Virginia Woolf (Kidman),
Laura Brown (Moore) y Clarissa Vaughan (Streep)- que habitan en
ciudades distintas en tres épocas también diferentes.
Las tres historias (que se van intercalando) llevan su vida independiente
aunque el lector va descubriendo de a poco las distintas conexiones
que se establecen entre ellas. Es como si unas resonaran en otras.
El lazo evidente -y no se preocupe porque estas horas no le serán
contadas- es la novela Mrs. Dalloway. El primer relato es
el que concierne a la escritora británica. El autor la muestra
en Richmond un día de 1923 cuando está, precisamente,
pensando cómo empezar la novela... "La señora
Dalloway dijo que compraría las flores ella misma",
decide Virginia, y le parece perfecto; Laura Brown es una ama de
casa que vive en Los Angeles por el año 1949, quien encuentra
sofocante cumplir sus roles de esposa y madre y se ha quedado enganchada
a la novela desde esa primera frase; y Clarissa Vaughan es una editora
neoyorquina de fines de siglo que decide ir ella misma a comprar
las flores para la fiesta que le brindará a su mejor amigo
en la noche, un escritor que se ha ganado un premio importante,
que está enfermo de sida y quien siempre le ha dicho, desde
que eran jóvenes, "la señora Dalloway".
Gran parte de los méritos se los lleva el escritor David
Hare. Se sabía que no era nada fácil llevar Las horas
al lenguaje cinematográfico, pero lo hizo y, al parecer,
con excelentes resultados. El guionista ha declarado que se sintió
atraído por la original estructura de la novela y, en especial,
por la idea central de la obra: "la vida de una mujer, en un
día cualquiera, es el arco de su verdadera existencia".
Cuenta que el autor Michael Cunningham le había dicho que
sobre esa premisa había trabajado Woolf y luego, él
mismo. Ahora le correspondía a Hare hacer lo propio para
el cine. Con el propósito de que no se calificara la cinta
con el adjetivo "literario", decidió no recurrir
a la voz en off y tampoco a flashbacks que entorpecieran
el ya atractivo contrapunteo, lleno de ecos y resonancias, que se
establecen entre las tres historias. Por ello se permitió
hasta imaginar escenas, para que los hechos reflejaran lo que en
el texto sólo se sabía a través de pensamientos.
Han dicho que sólo permitiéndose tales libertades
logró una adecuada adaptación al nuevo medio.
El director Stephen Daldry ha confesado que leyó el guión
antes que la novela. Ambos textos le sedujeron sobre todo porque
tocan temas que le son de interés, como la relación
entre la vida y la muerte, madres e hijos, arte y locura, y recuerdos
y remordimientos. A su juicio, la película es sobre el costo
de las decisiones que se toman en la vida. La crítica le
ha elogiado la manera como logró las conexiones entre las
diferentes historias y el ritmo general de la narración.
Quizás gran parte del acierto se deba a que los tres relatos
fueron ensayados antes de proceder a la filmación, algo no
muy frecuente cuando se hace cine. Tales jornadas no sólo
le afinaron el trabajo sino que le permitieron darse el lujo de
extraer lo máximo de tres de las mejores actrices de la actualidad.
Kidman, Moore y Streep lucen en plena madurez interpretativa. Quienes
las han visto en esta película aseguran que rozan la perfección,
modelando unos personajes ricos en matices. Así también
lo consideró el jurado del recién finalizado Festival
de Cine de Berlín, que no supo por quién de las tres
decidirse para otorgarle el Oso de Plata a la mejor y acabó
premiando a las tres. Con todo, quizás haya sido Kidman quien
ha recibido las mejores críticas al transformarse en la escritora
británica con prótesis de nariz incluida. Se ve tan
distinta y tan creíble que los espectadores ni siquiera la
reconocen. Ya se llevó el Globo de Oro y pocos dudan de que
se gane el Oscar el próximo domingo, lo que resarciría
de alguna manera la frustración del año pasado cuando
lo perdió ante Halle Berry. Pero las otras dos no se quedan
atrás. Por si fuera poco, el trío está respaldado
por un elenco en el que figuran Miranda Richardson, Ed Harris, Toni
Collette (la de La boda de Muriel) y Claire Danes.
Un solo día en la vida de una mujer da para mucho. Como bien
se dice en Mrs. Dalloway: "Es muy, muy peligroso vivir,
incluso, un día cualquiera"... La película, según
los entendidos, no hace más que confirmarlo. Se están
contando las horas.
rchacon@eluniversal.com
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Tres X Tres
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Clarissa/Meryl
Clarissa es la única de las tres heroínas que
vive en los tiempos que corren y lleva un estilo de vida completamente
contemporáneo con familia nada convencional incluida.
"Ella es como muchas mujeres de hoy que sienten que su
vida dio un giro en algún punto y no entienden exactamente
cómo y por qué. De lo que se trata en la película
es de las expectativas que se tienen y las oportunidades que
se presentan para lograrlas".
Streep acaba de superar a Katharine Hepburn como la actriz
con más nominaciones al Oscar, pero no lo ha conseguido
por su trabajo en esta película, sino por su labor,
también increíble, en Adaptation, de Spike Jonze.
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| La
suya no era una gran pelea, una pelea espectacular; no fue más
que una riña en una esquina -ni siquiera entonces pensaron
que su amistad hubiera sufrido daños graves- y sin embargo
cuando ella mira hacia atrás, parece definitiva; parece
como el momento en el que el futuro posible llegó a su
fin y otro empezó.* |
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Laura/Julianne
Uno de los aspectos más relevantes
de la historia de Laura para Moore es su complicada relación
con el hijo. "Cuando hice la película mi hijo
tenía tres años y medio y estaba embarazada
de mi hija, así que entendía la conexión
que se establece entre madre e hijo. El que ese niño
estuviera tan conectado con su madre y pudiera sentir su depresión,
lo perdida que estaba, fue absolutamente conmovedor para mí...
Laura tomó la única decisión que podía
tomar al final de la historia... no tenía opciones,
ninguna".
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| Súbitamente
parece fácil hornear una torta, criar un niño.
Ama a su hijo limpiamente, como aman las madres -no la molesta,
no quiere irse. Ama a su marido y está contenta de estar
casada. Es posible (no parece imposible) que se haya deslizado
al otro lado de una línea invisible, la línea
que siempre la ha separado de lo que preferiría sentir,
de lo que preferiría ser.* |
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Virginia/Nicole
Kidman se sumergió en el mundo de Woolf. Hizo una
profunda investigación, leyó sus biografías,
sus cartas y todo lo que tuviera que ver con el Grupo Bloomsbury.
"Parte de interpretar a alguien que realmente existió
es encontrar su esencia... experimenté cambiando mi
cara, la manera como camino, como hablo, ese tipo de cosas.
Física y emocionalmente todo vino a mí al mismo
tiempo"... En la transformación ayudó mucho
el trabajo de vestuario de Ann Roth pero, sobre todo, las
palabras que pusieron en su boca tanto Cunningham como Hare.
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| Ella
lo imagina buscándola por toda la casa, mirando en el
jardín. Piensa en él saliendo a toda prisa, pasando
frente al cuerpo del petirrojo... corriendo colina abajo. Se
siente inmensamente triste por él. Debería decirle
que su premonición no era del todo equivocada; que de
hecho sí organizó una especie de huida, que de
hecho sí había planeado desaparecer.* |
Ver también
en Encuentros:
- Dumont&Regalado.
A cuatro ojos
- Helados: la nota cálida
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