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Trastornos de la sudoración
1. Hiperhidrosis: exceso
de sudoración
2. Anhidrosis: ausencia de sudor
3. Bromhidrosis: mal olor en el sudor
4. Cromhidrosis: alteraciones del color del sudor
Solución casera
Leche de magnesia
Por contener elevadas concentraciones de clorhidróxido
de aluminio, disminuye considerablemente la transpiración.
Antitranspirante
Vs desodorante
Antitranspirantes: disminuyen
o inhiben la cantidad de sudor
generada en las axilas sin bloquear
su transpiración natural. La función que ellos
ejercen radica en reducir
el tamaño de los poros por donde se desprende el
sudor. Combaten tanto el olor desagradable como la humedad
y llegan a la raíz del problema.
Su eficacia es duradera.
Desodorantes: controlan y reducen
el mal olor pero no actúan contra la humedad. Su
acción no es duradera.
Consejos
Mantener una higiene meticulosa. Si es necesario,
puede realizarla dos veces al día.
Secarse bien los pies, sobre todo entre los dedos.
Usar ropa y calzado con materiales naturales como
el algodón, que permiten la transpiración
de la piel.
Desarrollar actividades como el yoga y prácticas
de relajación, que ayuden a disminuir el estrés
y las preocupaciones diarias.
Una dieta saludable y bien balanceada.
El uso diario de antitranspirantes, sobre todo después
del baño.
Seguir el tratamiento asignado para mejorar el trastorno
que se padece.
Mantener la calma y la paciencia ante todo, para
resolver el problema, ya que encontrando el origen de la
causa se busca la solución.
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Transpiración descontrolada
María Isabella Salas
Cuando la sudoración se torna excesiva,
podría deberse a un trastorno que los especialistas denominan
hiperhidrosis. He aquí algunas recomendaciones para las personas
que padecen el problema
Hacer ejercicio
y emprender una labor donde se requiera un esfuerzo no es un problema
si se suda lo normal, pero hay personas que hasta con aire acondicionado
transpiran como si fuese un día caluroso. Un individuo con
esta patología se siente molesto y avergonzado. Llega a bañarse
hasta dos y tres veces por día y a cambiarse de ropa porque
no aguanta sentirse mojado por el sudor. Le da pena salir y que
sus amigos o compañeros de trabajo le observen las marcas
en sus camisas a nivel de las axilas. Si maneja, las manos se le
resbalan, si va a tomar un papel se las puede ver negras, si va
a firmar un documento, éste puede salir estropeado, si se
sienta en un puesto, puede dejarlo mojado, y si va a salir con su
pareja ya ni la mano le puede tomar. De esta manera, la calidad
de vida de la persona se ve afectada.
Si se siente identificado con lo mencionado anteriormente, lo que
usted está padeciendo es una enfermedad benigna denominada
hiperhidrosis, y existen especialistas que mediante tratamiento
pueden ayudarle a superarlo.
Presencia inoportuna.
El sudor es una reacción natural del organismo que controla
la temperatura corporal y es estimulado por las altas temperaturas,
la realización de actividades y el ejercicio físico
o las situaciones emocionales. De igual forma, ayuda a eliminar
toxinas. Sin embargo, cuando su producción es excesiva se
denomina hiperhidrosis, "un trastorno de sudoración
en el que hay un aumento en la producción del sudor",
afirma el doctor José Angulo Márquez, dermátologo
e internista. La sudoración puede manifestarse de forma global
(en todo el cuerpo) o concentrarse en zonas específicas como
axilas, manos y pies, puntos claves de manifestación de este
síntoma, pero de igual forma puede haber sudoración
excesiva e innecesaria en la cara, espalda y punta de la nariz,
entre otros, provocando, en casos extremos, descamación,
fisuras, infecciones y otras complicaciones.
El doctor Mario Paolillo, endocrino y médico internista,
explica que la hiperhidrosis es, básicamente, "un proceso
que suele acompañar una alteración del sistema simpático
y parasimpático". Estos sistemas no dependen de la voluntad,
uno acelera y el otro frena la sudoración por lo que cuando
existe un descontrol, se produce esta situación tan desagradable
para la mayoría de las personas que la sufren.
Más de la cuenta.
Los especialistas aseguran que esta condición la padecen
más venezolanos de lo que se cree; realmente el número
de casos es elevado y es motivo de consulta con mucha frecuencia
en consultorios de dermatólogos, endocrinos, internistas
y hasta psicólogos, ya que este problema repercute en la
falta de seguridad y baja autoestima de la persona.
Su manifestación no sólo se da en los hombres, también
las mujeres se han visto en grandes aprietos por esta causa. Sin
embargo, comenta el doctor Angulo, quienes más acuden a la
consulta son las féminas, no porque sean ellas las que más
padecen el desorden, sino porque el mismo les crea más preocupación
y ansiedad que a los hombres.
Cuando el paciente acude a una consulta médica es muy frecuente
escuchar: "Doctor, sudo mucho, me sudan las manos, a veces
goteo". Realmente es una situación insoportable, por
lo que necesita atención médica ya que se sale de
los cánones normales en que se puede dar una hiperhidrosis
como respuesta normal del cuerpo ante un estímulo que es
el calor o el ejercicio.
Los adolescentes son mucho más propensos a padecer de hiperhidrosis
porque en esta etapa de la vida empiezan a desarrollarse los síntomas.
En ese caso se puede interpretar, explica el doctor José
Angulo, que podría haber alteraciones hormonales asociadas
al desequilibrio hormonal característico de la adolescencia,
por lo que es conveniente dar una tregua para ir por un diagnóstico
más preciso. Es más, puede ocurrir que todas estas
manifestaciones sean producto del miedo que se presenta en un momento
determinado como cuando se asiste a un examen, ante una situación
dificultosa, sorpresiva, de novedad o simplemente emocional. Y al
sentir angustia o estrés por lo que se está padeciendo,
se tiende a sudar más.
Cuando la causa es otra.
El doctor Mario Paolillo agrega que también puede existir
una causa de tipo endocrino, el exceso de hormonas tiroideas médicamente
conocido como hipertiroidismo, lo que produce una hipersudoración
porque se genera una gran sensación de calor. "El exceso
de hormonas tiroideas aumenta de manera importante el consumo de
oxígeno, la combustión del cuerpo y una gran sudoración",
acota Paolillo. Por este motivo, lo primero que se hace cuando un
paciente llega con problemas de sudoración es descartar,
mediante análisis de sangre, que no existan problemas de
tiroides.
Normalmente, una persona que padece de hipertiroidismo, además
de los síntomas característicos, suele tener sudoración,
calor y manos calientes, lo que no sucede cuando hay hiperhidrosis
por razones emocionales, en donde las manos y los pies presentan
más bien una sudoración fría.
Los especialistas aseguran que el problema, cuando se padece de
este desarreglo de las glándulas sudoríparas, es de
tipo estético, cosmético y social. A nadie le gusta
estar con la camisa mojada o la blusa manchada de sudor, eso produce
mucha incomodidad. Lo mismo sucede cuando se tienen las manos frías
y sudorosas, o las medias y los zapatos empegostados y empapados
por la sudoración, lo que produce inconformidad, desagrado,
limitación psicoafectiva y social.
Una solución.
Mucho se habla de los tratamientos aplicados en estos casos. Cada
uno debe ser personal. El doctor Angulo Márquez explica que
cuando se tiene una causa precisa se trata la etiología;
es decir, cuando se consigue el origen o el problema que provoca
la hiperhidrosis se aplica el tratamiento más adecuado. Dependiendo
de la causa que lo produce, se puede recetar hasta sustancias antitranspirantes
que contengan clorhidróxido de aluminio a diferentes concentraciones.
Estas pueden venir en desodorantes, lociones y soluciones. Además,
agrega el doctor Paolillo, existen las inyecciones de toxina botulínica
en axilas y manos con excelentes resultados. Sin embargo, es bueno
destacar que éstas deben ser aplicadas por manos expertas
para suministrar la dosis correcta, ya que se está hablando
de toxinas que en pequeñas cantidades funcionan terapéuticamente.
De igual forma, agrega el galeno, el tratamiento quirúrgico
es muy válido en estos casos y consiste en hacer un corte
del sistema nervioso simpático y parasimpático que
inhiben la sudoración.
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