- Memorable actuación
- Estrenos de la vida real
- Es temporada de premios

- Sin remordimientos

 CRONICA
- De género
- Bajo la ley de Jude Law
SALUD
- Tratamientos corporales
- Cuando la idea es desintoxicarse
BELLEZA
- Adiós a la piel lagarto
COCINA
- Más recetas ligeras
MASCOTAS
- Diversión y entrenamiento
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Cuando la idea es desintoxicarse

De lo que se trata es de renunciar, temporalmente, a ciertos tipos de alimentos que contienen toxinas con el objetivo de purificar y limpiar el cuerpo de todo lo “malo”. Hay muchísimas dietas de este tipo a disposición de los interesados. Acá encontrará algunas de ellas y sabrá de los riesgos que debe tomar en cuenta si decide seguirlas. Raúl Chacón Soto

“¡No vuelvo a comer ni a beber tanto nunca más en mi vida!”. Cuántas veces habrá usted dicho lo mismo, sobre todo cada vez que se termina la Navidad; y el Año Viejo, que seguramente no olvida, ha dado paso a uno nuevo con su carga de buenos propósitos, muchos de ellos inalcanzables. ¡Se acabaron los excesos!, y qué mejor manera de darle cumplimiento a ese mandato que empezar por aliviarle las cargas a ese organismo que se ha visto sobrecargado de trabajo al procesar tanto alimento y alcohol en pocos días. Una dieta de desintoxicación, entonces, como salvavidas, para, por lo menos, recuperar el aliento, y así emprender objetivos mayores. Pero, ¿qué características debe tener una dieta para que se cumpla con el objetivo de desintoxicar?

Lo básico detrás de una dieta de este tipo es, lógicamente, la renuncia a consumir alimentos que contienen toxinas. Quienes están a favor de estos regímenes sostienen que debido a distintas causas —estrés, deshidratación, contaminación ambiental, consumo de alcohol, cigarrillo—, el cuerpo no elimina la totalidad de las toxinas —sustancias químicas que pueden provenir de los alimentos o del agua, e incluso del aire que se respira—, a través de los desechos —heces, sudor y orina—. Por el contrario, afirman que las perniciosas sustancias permanecen en el organismo, específicamente en el aparato digestivo y en el sistema linfático, lo que trae como consecuencia males tan diversos como fatiga crónica, impurezas en la piel, dolores de cabeza, náuseas, ojos sin vida y hasta cabello y cutis sin brillo.

El objetivo, entonces, es “limpiar” al cuerpo por dentro, sobre todo después de tanto exceso navideño. Aunque las dietas de desintoxicación varían —hay muchísimas circulando por allí—, la mayoría lleva implícita una versión de ayuno; en otras palabras, dejar de comer por un par de días para luego reintroducir gradualmente ciertos alimentos. Una dieta típica supone, por ejemplo, uno o dos días de alimentos líquidos, y otros cuatro o cinco en los que se añade arroz integral, frutas y verduras cocidas al vapor. Se prohíbe, por supuesto, el consumo de alcohol, de refrescos, alimentos procesados y con exceso de grasas y de azúcar.

Se afirman muchas cosas sobre los beneficios de este tipo de dietas, pero siempre se debe tener cuidado con ellas. Lo primero que hay que saber es que estos regímenes son de estricto corto plazo, pues no hay nada mejor para el organismo que mantener una alimentación balanceada que aporte todos los nutrientes necesarios para su normal desarrollo y funcionamiento —el cuerpo humano está perfectamente diseñado para purificarse a sí mismo. El hígado y los riñones funcionarán como se debe si se sigue una dieta que incluya fibras, frutas, verduras y abundante agua—. Las dietas de desintoxicación, entonces, se recomiendan no para ayudar a adelgazar sino para ayudar a limpiar el cuerpo, sobre todo después de someterlo a un bombardeo inusual de toxinas.

Otro aspecto importante, es que no son una muy buena idea para ciertos grupos de la población, como pueden serlo el de los adolescentes, pues ellos necesitan alimentarse muy bien y consumir grandes cantidades de calorías y proteínas para reforzar su desarrollo. Si se trata de jóvenes deportistas, olvídelo. Tampoco son recomendables para las personas que tienen diabetes, nivel bajo de azúcar en la sangre o sufren de algún tipo de trastorno alimentario. Por último, un buen consejo: no hay mejor manera para conseguir un cuerpo sano y desintoxicado que mantener una dieta equilibrada todos los días del año...

Desintoxicación en 24 horas
(Es prácticamente un ayuno porque sólo permite el consumo de alimentos líquidos)

Al levantarse
Tome un vaso de agua con unas gotas de limón tan pronto como se despierte (ayuda a la limpieza de los intestinos).

Desayuno
Un vaso de 230 ml de jugo de fruta
Si le da sed durante la mañana puede tomar un vaso de agua sola o con unas gotas de limón.

Almuerzo
Otro vaso de jugo. Durante la tarde puede volver a tomar agua o una infusión a base de hierbas.

Cena
Debe sentirse orgulloso si a esta hora ha logrado sobreponerse a la sensación de hambre. Ahora puede tomarse el último vaso de jugo. Del mismo modo, podrá tomar agua si le da sed más tarde.

Antes de dormir
Es la hora de un nuevo vaso de agua con unas gotas de limón.

Dicen que quien logra completar esta dieta se despertará al día siguiente lleno de energía y con un mayor sentido de bienestar. Los jugos de frutas tienen ventajas sobre el agua sola. Además de su poder desintoxicante, son una fuente excelente de vitaminas, minerales y aminoácidos. Son fáciles de digerir y brindan descanso al estómago y a los intestinos, por su contenido de enzimas vegetales que facilitan la digestión y la absorción. También conviene saber que tienen un efecto alcalinizante. El cuerpo debe mantener un delicado equilibrio pH, que debería inclinarse más hacia el lado alcalino, si bien tanto consumo de alimentos dulces y refinados provocan lo contrario. Una dieta de pura agua nunca debe ser recomendada. Y recuerde, no se debe permanecer con una dieta severa de desintoxicación por más de dos días.

Una dieta de dos días
Por las mañanas, y también antes de acostarse, tome una taza de agua que haya hervido durante cinco minutos a la que se le agrega un ajo machacado. Hay que tomarla lo más caliente posible.

Desayuno
Frutas (preferiblemente manzana, durazno, pera o lechosa)

Almuerzo
Una gran ensalada sazonada con un poco de sal y limón

Cena
Una taza de caldo vegetal
Un poco de verdura (o unas espinacas hervidas)
Fruta

Recomendaciones
Esta dieta la puede hacer cualquiera. Sólo deben evitarla o consultar al médico, las personas embarazadas o sujetas a algún tratamiento con medicamentos.

Este régimen se puede realizar cada dos meses. No se debe seguir más de dos días. Lo mejor es hacerlo un fin de semana y, si es en compañía, mejor, para comparar el logro de objetivos. Si decide hacerlo de esta manera, prepárese desde la semana anterior evitando el consumo de alimentos que sabe perjudiciales y tomando mucha agua. La noche del viernes evite salir a tomar o comer con amigos. Lo mejor que puede hacer es escoger un buen libro o una buena película y pasar la noche completamente relajado. Incluso puede terminar la jornada en la bañera y con una sesión de aromaterapia.

Advertencia
Seguir este tipo de dietas puede convertirse en un hábito adictivo. A algunas personas realmente les gusta realizar esta clase de purificaciones, lo que se deba, quizás, a que no consumir alimentos produce una sensación especial, muy parecida a la estimulación que a otras personas les produce la nicotina o el alcohol. Esta moda puede convertirse en una adicción peligrosa por los problemas de salud que vienen asociados, incluyendo trastornos alimentarios graves e, incluso, la muerte. l

rchacon@eluniversal.com

Empiece “limpio” el año

Aunque hay muchas maneras de empezar un régimen de desintoxicación, existen ciertas recomendaciones que son generales y que se listarán a continuación. Echeles un vistazo y no se arrepienta antes de empezar.

1. Muchas frutas y vegetales. La piedra angular de toda buena dieta de desintoxicación es el alto consumo de frutas y vegetales. Este consejo no debe ser una sorpresa para nadie, pues de lo que se trata es de darle un descanso a ese hígado agotado de trabajar. Este tipo de alimentos, además, contiene una gran cantidad de nutrientes como la vitamina C y los betacarotenos, que son insustituibles a la hora de librar la batalla contra los agentes agresores. Así que consuma mucha remolacha, cebolla, ajo, limones, zanahorias, alcachofas y vegetales de hoja verde. Lo mejor sería que dos terceras partes de su dieta fueran alimentos de este tipo.

2. Coma natural. Algunos alimentos son especialmente perjudiciales por su alto contenido en toxinas. Evite, por ejemplo, todos los que tengan aditivos como colorantes, sabores artificiales, preservativos y edulcorantes. Absténgase de comer productos lácteos y carnes rojas.

3. Prefiera lo “orgánico”. En Estados Unidos y Europa es cada vez mayor el número de personas que prefiere los alimentos orgánicos. Hay quienes descalifican a este tipo de productos alegando que contienen toxinas naturales en mayor cantidad que los alimentos procesados en gran escala, pero lo cierto es que estas toxinas han estado presentes en la dieta humana desde hace miles de años por lo que el cuerpo ha aprendido a lidiar con ellas. No se puede decir lo mismo de los agentes tóxicos como herbicidas, pesticidas y fungicidas.

4. Prepárese a tomar agua y más agua. Mantener alto el consumo de agua es esencial para emprender cualquier programa de desintoxicación. Este líquido diluye las toxinas y ayuda a acelerar su eliminación a través de la orina y el sudor. Por si fuera poco, ayuda a regular la función intestinal. Por lo menos se deben tomar dos litros de agua mineral diariamente (no tome la que viene del chorro). El objetivo es mantener la orina de un color amarillo muy pálido.

5. Cero copas. Ya todos saben que el alcohol puede ser tóxico para el hígado. Así que si se decide por unos días de “purificación”, lo mejor es que no acepte la invitación a una noche de tragos.

6. Cero café. La cafeína no sólo aumenta la toxicidad sino que disminuye la capacidad del organismo para ocuparse de ella. Lo que sucede es que es un factor de estrés para el hígado y contribuye a la deshidratación del cuerpo al aumentar la producción de orina. Por supuesto que sufrirá por uno o dos días los dolores de cabeza o el malestar que usualmente acompañan a quienes cortan el hábito, pero tome mucha agua y supere el mal rato. Habrá valido la pena.

7. Mantenga la regularidad a la hora de ir al baño. Las heces están llenas de toxinas así que mientras más rápido se deshaga de ellas, mejor. Una estancia prolongada puede causar que algunas de estas toxinas sean absorbidas a través de las paredes del intestino e ingresen de nuevo al organismo. Lo recomendable es, de nuevo, que tome mucha agua y que agregue a su dieta alimentos ricos en fibra como avena, frutas y vegetales. ¿Cuántas veces habrá que repetir esto?

8. Sude. El cuerpo elimina toxinas por la piel a través del sudor. Una manera de conseguirlo es ejercitándose. Otra, brindándose una sesión en el sauna o en el baño de vapor. Unos 15 minutos de tratamiento, dos o tres veces a la semana, le ayudarán a mantenerse limpio.

9. Cepille su piel. Así como lo lee. Compre un cepillo para la piel en las tiendas especializadas y proceda a cepillarse el cuerpo en dirección al corazón. Los expertos aseguran que, de esta manera, estará estimulando el sistema linfático y, también, ayudando a la eliminación de toxinas.

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso