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La
vida en rosa
Edith Monge
Dejarse seducir por las burbujas del champaña
rosado es la consigna para las fiestas de fin de año. Toda una tendencia
que ya se instala en los saraos más apetecibles del país.
Según
el diseñador de modas Karl Lagerfeld, el color rosa es el
único que goza del privilegio de tener su propio grupo de
rock: Pink Floyd; una canción: La vida en rosa (por
estos lados añadirían, también, La bachata
rosa), y, por supuesto, su propio champaña: la Moët
Rosé. Lagerfeld también recuerda que, hace cuarenta
años, Diana Vreeland, la sacerdotisa de la moda, urgía
a las personas a "pensar en rosa".
Este color, uno de los más emblemáticos de India,
representa la frescura y la belleza de la flor que le ha dado su
nombre, a la vez que se asocia con un estado de ánimo optimista
y apacible. También evoca lo sutil en la naturaleza, la suavidad
de lo femenino.
Brindar con Rosé
En las últimas dos décadas, el champagne Rosé
es infaltable en los grandes acontecimientos, como las festividades
decembrinas, aunque su presencia ya es reseñada en un escrito
anónimo de 1668, cuando el prensado de las uvas se hacía
a mano y el champaña variaba del rojo al rosado.
En la actualidad, el método que se emplea más frecuentemente
para obtener este espumoso consiste en mezclar vinos blancos con
entre ocho y diez por ciento de vino rojo. El tinte rosáceo
no afecta, de ninguna manera, la delicadeza y ligereza del vino.
El propósito del Rosé es sustituir el vino rojo en
comidas acompañadas usualmente con champaña.
Grandes bebedores
de champaña
El país donde se toma la mayor cantidad de champaña
es Suiza, seguido por Holanda, Japón, Luxemburgo, Suecia,
Gran Bretaña, Francia y Canadá. En Asia, los japoneses
adoran el Rosé al reconocer sus valores sutiles y
femeninos.
En Venezuela, pese a los altibajos de la economía, los adoradores
del champaña se mantienen fieles a sus burbujas y, últimamente,
el furor por el Rosé también se ha instalado
en estas tierras donde su demanda va en crecimiento.
Almacenar para disfrutar
El vino Rosé debe ser almacenado en un sótano a temperatura
fresca y constante entre 10 y 12 grados centígrados.
En buena compañía
Si se deja seducir por el Rosé, tenga en cuenta que
es ideal como acompañante de asados marinados, pescados y
mariscos, así como de carne blanca y cordero. Los vegetales
deben ser maduros y sabrosos, rociados de aceite de oliva. Sus sabores
serán fuertes debido al efecto producido por la combinación
de queso de cabra y las bayas. El Rosé realza los platos
donde se contrastan los sabores.
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