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Actividad
física y menopausia:
sus ventajas
l La gimnasia disminuye el
riesgo de enfermedad cardiovascular.
l Ayuda a controlar el peso
y a mantenerlo con un plan de alimentación adecuado.
Además, disminuye y ayuda a controlar el apetito.
l Disminuye el índice
de diabetes tipo II o del adulto (hoy es una epidemia por
el sedentarismo y sobrepeso).
l Aumenta el nivel de colesterol
bueno o HDL en la sangre.
l Ayuda a incrementar la fuerza
y la masa muscular. También fortalece los huesos y
disminuye la incidencia de osteoporosis.
l En intensidad moderada,
fortalece el sistema inmunológico.
l Mejora el equilibrio, evitando
caídas y fracturas, además del estado de ánimo
y el humor.
l En muchos casos disminuye
los dolores de cabeza.
l Mejora la calidad del sueño
y la agilidad mental.
Errores
a evitar
Estas son algunas de las equivocaciones que cometen las
mujeres al iniciar un programa de entrenamiento:
l No establecer objetivos
y prioridades para el plan de actividad física.
l Pensar que es demasiado
tarde para comenzar.
l Creer que porque realizan
actividad física pueden comer más. ¿La
excusa? Sentir que el ejercicio les abre el apetito.
l No realizar una evaluación
medica periódica para evaluar la actividad más
adecuada.
l Comenzar con una intensidad
inadecuada o exagerada que les ocasiona dolores musculares,
cansancio y lesiones.
l Elegir un lugar para
hacer gimnasia con poco control o supervisión. Esta
es una de las causas más importantes de abandono.
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¡Entrénate!
Belén Ortega
Nunca es tarde para empezar. Consejos para
las mujeres que recién se inician o buscan intensificar su entrenamiento.
"Cuando hablo con mujeres que han
superado los 40 años siempre les digo que la actividad física
realizada en forma regular es, para ellas, como las vacunas para
los chicos: indispensable. Así como no dejarían a
uno de sus hijos sin vacunar, ellas tampoco pueden dejar de hacer
ejercicio por los peligros que acarrea el sedentarismo para la salud
de la mujer y, además, por el envejecimiento prematuro que
ocasiona", dice la doctora Patricia Sangenis, médica
cardióloga, especialista en Medicina del Deporte.
Las actividades físicas aconsejadas para las que nunca realizaron
deporte -o desean continuar entrenando- son justamente aquellas
que ayudan a cuidar tanto la salud como la estética. Aquí,
algunas de las recomendaciones de esta especialista
Beneficios puntuales: Para cuidar
el aparato cardiovascular hay que realizar 30 minutos de actividad
aeróbica todos los días. Esto es, una actividad que
"se puede mantener por más de tres minutos y que necesita
oxígeno para producir energía", explica Sangenis.
La más recomendada es la caminata activa. A paso moderado,
hay que recorrer una cuadra en dos minutos, como promedio. En seis
meses, se debe alcanzar un paso activo de un minuto por cuadra.
Para darle mayor intensidad: comenzar con un braceo activo. "Las
que quieren lograr un mayor entrenamiento podrán llevar muñequeras
de medio kilo en las manos o mancuernas de uno a dos kilogramos",
dice la médica.
Otras alternativas aeróbicas: Bicicleta
fija o de paseo, remo, natación o clases de gimnasia aeróbica
(siempre que la intensidad se regule según las necesidades
individuales). Aunque la hipotonía muscular se acelera a
partir de los 40, siempre se puede conseguir un buen tono. La clave
es la regularidad.
Actividades desaconsejadas: Como mínimo,
tres veces por semana conviene realizar alguna actividad que implique
traslado, para fortalecer los huesos, especialmente en lo que respecta
a la cadera. "Pero es común que algunas exageren y practiquen
actividades de alta intensidad que pueden perjudicar las articulaciones,
ocasionar dolor o lesiones. En general, se deben evitar las actividades
de alto impacto o con mucho rebote para cuidar las articulaciones
y la piel", advierte.
Recomendado para los huesos: Ejercicios
de sobrecarga muscular con pesas, apara-
tos, bandas elásticas o utilizando el peso de su propio cuerpo.
De dos a cuatro veces por semana. Para prevenir la osteoporosis,
reforzar el trabajo de cadera y columna vertebral.
Para evitar la flaccidez de la piel:
Tener especial cuidado con los ejercicios de rebote (saltos, trote),
cuando hay sobrepeso.
Cuando existen
problemas
Según Sangenis, todas las personas deberían realizar
una evaluación física antes de comenzar a practicar
un deporte o hacer gimnasia. "En el caso de la osteoporosis,
es fundamental la actividad física, especialmente los ejercicios
de sobrecarga o fuerza muscular. En la hipertensión leve
o moderada, está recomendada la actividad aeróbica:
caminata, bicicleta o natación. Aquí es vital que
el médico marque el nivel de frecuencia cardíaca a
utilizar para no correr riesgos y lograr los máximos beneficios.
En la hipertensión severa la actividad física está
contraindicada hasta corregirla", dice la especialista. En
una paciente coronaria es imprescindible que el ejercicio esté
indicado por su cardiólogo: sólo él puede medir
riesgos y beneficios, según la medicación y el grado
de severidad de la enfermedad. Ejercicios indicados para prevenir:
una combinación de aeróbicos, de tonificación
muscular con cargas bajas a moderadas y alguna actividad recreativa.
¿Por dónde
empiezo?
Según estudios de la Universidad de Harvard, las personas
que realizan planes de actividad física controlados pueden
obtener beneficios para la fuerza muscular, el corazón, las
arterias y los huesos, a cualquier edad. "La clave es comenzar
con intensidades bajas y, de acuerdo con la adaptación, ir
incrementándolas", dice la especialista. Yo recomiendo
empezar con una frecuencia de tres veces por semana para llegar,
al cabo de un año, a realizar alguna actividad física
todos los días. No se puede recuperar en una semana todo
el tiempo perdido. Las intensidades altas y los planes muy exigentes
son el principal enemigo". Conviene comenzar con una simple
caminata de 12 a 20 minutos y agregarle un minuto cada semana, hasta
llegar a una hora, tres veces por semana. El resto de los días,
con media hora a cuarenta y cinco minutos es suficiente. No olvide
la elongación posterior al ejercicio.
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