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Celebrando la Navidad
 

La Navidad simboliza una Epoca para el reencuentro con nosotros mismos, con la Divinidad y con los demás. También representa una época para la conciliación, la entrega y la reflexión. Estimula en nosotros la expresión de los más lindos y buenos sentimientos. Tomemos la decisión de reforzar el sentido de hermandad, que nos permita acercarnos un poco más a los amigos y a la familia, para rescatar el vínculo que nos ha unido hasta este momento. Permitamos que la solidaridad despierte en nuestro interior, para invertir un poco más de tiempo, afecto y compasión en aquellas personas que necesitan un poco de nosotros, aun cuando sean desconocidos...
Frases como "La paz sea contigo", "Feliz Navidad", "Próspero año nuevo", que hemos repetido a lo largo de muchos años, pueden cobrar un nuevo y profundo significado en estos momentos. Tengamos una actitud más abierta y positiva que nos lleve a convivir en armonía.
Abre las puertas de tu vida y aun cuando te tropieces con la indiferencia y la apatía de otros, conéctate al espíritu de esta época y eleva tu corazón, motivación y entusiasmo, para compartir con los demás tus mejores sentimientos.
Deseo que esta Navidad sea el comienzo de una nueva y maravillosa etapa en nuestra vida, venzamos la apatía y pongamos en marcha la imaginación para llenar el ambiente a nuestro alrededor de esperanza. No importa que tan difíciles hayan sido los días previos a la época de Navidad, recordemos que todo pasa... y qué siempre podemos volver a comenzar, con más fuerza, valor y determinación.

Para una Navidad diferente
Busca la reconciliación. Toma la decisión valiente de perdonar y llenarte de amor. Limpia tu corazón de resentimientos y odios, recordando que la persona más afectada con estos sentimientos eres tú. Recuerda que es la vida quien suelta los nuditos que nos mantuvieron atados al pasado, cuando perdonamos desde el corazón. Perdónate a ti mismo, por los errores y las equivocaciones y levántate para comenzar un presente nuevo y renovado. Acércate a tus seres queridos.

Reúnete en familia. Evita el enfrentamiento, las discusiones y el recuerdo de los momentos tristes. Utiliza el reencuentro para rescatar las anécdotas de los gratos momentos, para intercambiar el afecto, a través de frases de reconocimiento y gratitud. Conviértete en un elemento conciliador y favorece el acercamiento entre los unos y los otros.

Realiza actos de bondad. Abre tu corazón y déjate llevar por el espíritu amoroso de la Navidad y comparte con un extraño un regalo, un juguete, un plato de comida caliente, una visita, una sonrisa, una acción amorosa y desinteresada dirigida a suavizar su condición de soledad o necesidad. Recuerda que compartir con otros un poco de lo que tenemos hará que la abundancia se manifieste siempre en nuestra vida cotidiana. Si tienes niños, cuéntales sobre tu iniciativa y hazlos partícipes de cada acto de bondad que vayas a realizar.

Rescata las tradiciones. Recuerda lo que te gustaba de las navidades cuando eras pequeño, visualiza los momentos felices que compartiste con tu familia. Consigue esa receta especial de la abuela y prepárala de nuevo. Reunirse para compartir, cocinar y contar historias renueva y fortalece el sentido de familia.

Enseña a tus hijos el valor del regalo. Evita angustiarte por no tener el dinero suficiente para comprarlos y vuelve a la idea de hacerlos con las manos. Lo más importante de los regalos no es el costo sino el sentimiento que encierran por dentro. Cuando hacemos algo con las manos, regalamos tiempo, dedicación, amor y trabajo.

Date un espacio para la reflexión. Detenernos de vez en cuando para revisar la dirección que llevamos, nos ayudará a retomar el camino si lo consideramos adecuado o a rectificarlo si nos damos cuenta de que lo perdimos... Revisa lo que has vivido a lo largo del año, sin juzgarte, simplemente obsérvate. Conéctate a la Presencia de lo Sagrado dentro y fuera de ti. No olvides que estás hecho de espíritu divino y que el recordar tu esencia te permitirá recobrar el balance que has perdido. Practica algunos momentos de recogimiento, oración, meditación o contemplación.
Que los buenos sentimientos que encierra la Navidad se queden contigo y te acompañen a vivir cada día... que sea una época para nuevos comienzos, para la reconciliación y el fortalecimiento de tus relaciones a través del amor, que tus sueños se hagan realidad y para que vuelvas al reencuentro de ti mismo y del Señor Dios.
Suelta el pasado, no te preocupes por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y ¡todo va a estar bien!


maytte@maytte.com

 
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