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Mortífera vigilancia
Max Haines
Este agente de policía atrapó casi por azar a uno de los ladrones más buscados

Pese a lo que se ve en la televisión, son raras las ocasiones en que un agente de la policía se ve envuelto en una lucha a puño limpio y a vida o muerte con un asesino.
En 1913, ocurrió un incidente de ese tipo en una pequeña ciudad en una bahía de Union Bay, Columbia Británica (Canadá). El agente de policía John McKenzie era el único representante de la ley en la ciudad. McKenzie resolvía disputas y se cercioraba de que los hombres que hubieran bebido demasiado durmieran en la prisión local hasta que se les pasara la borrachera. No tenía medios para capturar a los criminales que llegaban por la costa de la isla de Vancouver y robaban en casas y negocios cualquier cosa que podían llevarse.
Los robos se estaban produciendo desde hacía un año. Como en la orilla del mar quedaron huellas de la barca de los ladrones, se supo que los bandidos llegaban por barco en plena noche, seleccionaban sus blancos con cuidado y se marchaban del mismo modo que habían llegado.
El jefe de la Policía Provincial, David Stevenson, tenía a su cargo a todos los agentes de la isla. Le pareció que tarde o temprano los asaltantes irían a Union Bay; y, más en concreto, al establecimiento comercial más grande de la ciudad, el almacén Fraser y Bishop's.
Stevenson les encargó a los agentes Harry Westaway y Gordon Ross la tarea exclusiva de vigilar el almacén. Los dos agentes, aunque eran principiantes, estaban bien entrenados. Se apostaron en la oficina de correos de la ciudad, desde donde podían vigilar bien el almacén Fraser y Bishop's.
Cuando el sol se puso en la segunda noche de su vigilia de 24 horas, Westaway pensó que vio una luz que salía del almacén. Los dos agentes de policía, armados sólo con sus porras, entraron en el almacén. Ross les gritó a los ladrones que pusieran las manos en alto y se rindieran.
En vez de entregarse, los dos hombres salieron de detrás de un mostrador. Uno apuntó con un revólver y, en un instante, Westaway resultó herido en el pecho. Cayó al suelo, muerto, mientras su compañero y el asesino luchaban por hacerse con el arma. El otro bandido huyó.
Ross no tenía ni idea de que el hombre con el que estaba luchando era el famoso Henry Wagner, más conocido como "Flying Dutchman" ("Holandés Furtivo"). Wagner había eliminado a Butch Cassidy y Sundance Kid. Había realizado osados robos en trenes y bancos, y, además, era un consumado ladrón de ganado cuatrero.
En esos momentos, él y su compañero de correrías, Bill Julian, eran buscados, "vivos o muertos", por haber matado al jefe de la oficina de correos del Estado de Washington el año anterior. Estos dos bandidos, desesperados, se habían ido de Estados Unidos y habían realizado una serie de asaltos por barca en las ciudades costeras de la isla de Vancouver.
Tanto Wagner como Ross eran jóvenes, fuertes y estaban en estupenda condición física. Ambos sabían, mientras rodaban por el suelo del almacén, que estaban librando un combate de vida o muerte.
Mientras luchaban, Wagner le puso las manos a Ross alrededor de la garganta. Ross, que no podía asestarle un buen puñetazo, le metió a Wagner la mano en la boca. Wagner apretó los dientes, arrancándole de cuajo al policía dos dedos por los nudillos.
De alguna manera, Wagner logró agarrar su revólver. Ross, consciente de que la pelea estaba decantándose en favor de su adversario, sintió cómo le golpeaba en la cara con la culata del revólver. Ross, quien sintió que su fuerza disminuía, intentó atrapar su porra, que estaba en el suelo, y lo logró. Desesperadamente, le dio a Wagner un golpe en el estómago con la porra.
Wagner vaciló lo suficiente como para que el agente de policía le golpeara varias veces en la cabeza con la porra hasta que al final Wagner pareció quedar inconsciente.
Ross, a quien le dolía muchísimo la herida de la mano, se relajó mientras Wagner yacía indefenso en el suelo, pero Wagner le estaba engañando. El experimentado criminal estaba haciéndose el inconsciente. Le pegó un buen golpetazo a Ross en el brazo, lanzando su porra al aire. En la refriega, el revólver de Wagner atravesó la habitación. Entonces, los dos hombres iniciaron un combate cuerpo a cuerpo, sin armas, sin interferencia alguna: dos caballeros luchando por sus vidas.
Los combatientes rodaron por el suelo, que para entonces estaba lleno de cristales rotos, alimentos enlatados y sangre. Mientras luchaban, una vez más Wagner intentó ahogar a Ross rodeándole el cuello con las manos y de nuevo los dedos de Ross buscaron algo que pudiera utilizar como arma. Encontró su porra, con la que golpeó a Wagner en la cabeza hasta que no quedó duda alguna de que el hombre estaba inconsciente.
Ross esposó a su prisionero y observó a su compañero, que yacía en el suelo, dándose cuenta entonces de que estaba muerto. Ross, debilitado por su prolongado combate y la terrible herida de la mano, reunió todas sus fuerzas para llegar, arrastrándose, a la fachada de la tienda y tirar su porra por una ventana. De esta manera, llamó la atención de McKenzie, quien se precipitó al interior. Se quedó horrorizado al ver a dos hombres ensangrentados en medio de artículos tirados por el suelo, junto al cadáver de Westaway.
A McKenzie le pareció reconocer al bandido que aparecía en un cartel de "se busca" que había visto en Nanaimo. Le pidió al hombre esposado que se identificara. La respuesta fue la que esperaba: "Henry Wagner". Después de interrogar a Wagner se supo que su compañero, que se había dado a la fuga, era Bill Julian.
McKenzie informó a Ross que acababa de capturar a uno de los hombres más buscados del oeste de Estados Unidos. Ross se convirtió en un héroe, a su pesar, y nunca logró recuperarse de la pérdida de su compañero, Harry Westaway.
Al cabo de unos días, se supo que Bill Julian estaba en la isla Lasqueti, donde la pareja de bandidos tenía un cobertizo desde el que preparaba sus ataques a las ciudades costeras. Se recuperó gran parte del botín saqueado el año anterior en viviendas y negocios.
Bill Julian colaboró totalmente con las autoridades para salvar su propio pellejo. Confirmó que el tiroteo se había producido como Ross lo había descrito.
Tanto Wagner como Julian fueron juzgados en Nanaimo en el verano de 1913. Bill Julian fue sentenciado a cinco años de cárcel por su participación. Henry Wagner, el célebre "Flying Dutchman", fue sentenciado a muerte.
El 28 de agosto de 1913, Henry Wagner fue colgado en Nanaimo. Un hombre insistió en presenciar la ejecución: el agente de policía Gordon Ross.

 
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