¡Pero qué caspa!
Por aquello de la estética, muchos prefieren ocultarla; sin embargo, la dermatitis seborreica es una enfermedad bastante común que aqueja a millones de personas alrededor del globo. Aunque se desconoce el origen de esta molesta afección, está comprobado que el estrés, el uso de productos cosméticos
e, incluso, el clima pueden agravarla. María de los Angeles Herrera
Tener caspa es mucho más frecuente de lo que muchos piensan. El portal especializado WrongDiagnosis.com estima que 50 millones de estadounidenses padecen de esta afección, generada por el desprendimiento excesivo de las células muertas del cuero cabelludo que caen en forma de escamas blanquecinas o amarillentas. Excluir las prendas negras del guardarropa y abusar de los champús anticaspa son las primeras medidas que suelen tomar aquellos que la enfrentan por primera vez; sin embargo, lo ideal es acudir a un dermatólogo que además de prescribir el tratamiento más adecuado, le ayudará a determinar cuáles son los agentes internos y externos que generan las crisis para que pueda mantener la caspa a raya.
La dermatóloga Elena Machado de Kabbabe explica que “La caspa, en realidad, es una variante de una enfermedad de la piel que se llama dermatitis seborreica”, padecimiento que se traduce en una inflamación de las capas superiores de la piel como reacción ante la producción de grasa, que puede afectar —además del cuero cabelludo— zonas donde hay una mayor concentración de glándulas sebáceas, entre ellas las cejas, pestañas, los costados de la nariz y el tercio superior del tórax. “Lo que se conoce como caspa —añade la especialista— es ese polvo fino y seco que se obtiene luego del rascado o, a veces, espontáneamente. En unos pacientes el polvo es más seco que en otros y algunos pueden presentar costras o pápulas en las etapas más severas de la enfermedad”.
Cuestión de piel
Según la revista especializada DSalud, un cuero cabelludo sano está compuesto, aproximadamente, por 30 capas de células queratinizadas que se encargan de resguardar al cráneo de las agresiones externas —como los agentes contaminantes y los climas extremos—. Cuando ya han madurado, las células se eliminan de forma espontánea, gracias a un ciclo que se lleva a cabo cada 20 ó 30 días, y la descamación resulta casi imperceptible para el ojo humano. Por el contrario, cuando una persona padece de caspa el ciclo presenta un trastorno, pues el recambio de la piel se produce de forma masiva cada cuatro u ocho días y, al desprenderse, las células muertas se acumulan cerca de la raíz del cabello, lo cual tiene un efecto antiestético considerable, debido a la notoriedad de las blanquecinas escamas; amén de otros síntomas molestos como la presencia de picazón e, incluso, ardor del cuero cabelludo, aumento de la pérdida del cabello y, en casos más severos, la presencia de pápulas y costras en la región temporal (en los laterales de la cabeza), debido a que la concentración de grasa es mucho mayor en esa zona.
Aunque muchos logran controlar esta afección con los champús anticaspa de venta libre, en ocasiones el problema no cede y es cuando las personas deben acudir al dermatólogo para que evalúe la enfermedad y determine si se trata de una falla en el tratamiento aplicado o si la caspa es una manifestación de un padecimiento de mayor gravedad, pues ciertas enfermedades del sistema inmunológico pueden producirla.
La pregunta que todos se hacen es por qué algunos sufren de caspa y otros no. Los científicos aún no han llegado a ninguna conclusión al respecto. Todos coinciden en que la presencia de caspa y de dermatitis seborreica es más frecuente en quienes tienen una predisposición genética, debido a que provienen de familias que la padecen; pero hay otros factores influyentes respecto a los cuales las respuestas no son tan unánimes.
El popular Pityrosporum ovale, hongo al que muchos le atribuyen estas molestas escamas, no siempre es la causa. Según explica Machado de Kabbabe, “El Pityrosporum ovale juega un papel importante en la formación de la dermatitis seborreica, por eso es que la respuesta a ciertos medicamentos es positiva si está presente, pero no siempre se requiere que el hongo esté allí para que haya caspa, pueden influir otras variables”. Crisis de estrés, cambios hormonales —especialmente durante la adolescencia—, falta de higiene en cabellos grasosos, empleo de productos muy alcaloides que causan desequilibrios en el PH, cambios climáticos extremos (climas excesivamente calurosos y húmedos o fríos y secos) y hasta una mala alimentación pueden ser considerados como factores de riesgo capaces de alterar el ciclo natural de renovación de la dermis del cuero cabelludo.

Adiós a las escamas
“Tengo caspa, ¿y ahora qué?”. Esa es una de las expresiones más comunes en quienes constantemente deben lidiar con esta afección. Luego de recibir una evaluación dermatológica, el especialista sugiere el empleo de un champú con una fórmula especial, generalmente con componentes como ácido salicílico, derivados del sulfuro de selenio y piritionato de zinc, que van destinados a controlar la producción excesiva de grasa; o con ketoconazol, cuando la enfermedad se debe a la presencia del Pityrosporum ovale.
El empleo de estos productos, según Machado de Kabbabe, debe ser de forma escalonada, dos o tres veces por semana durante, aproximadamente, tres semanas, tiempo en el cual suele apreciarse una mejoría; luego se comienza a disminuir la dosis hasta que sólo se emplea una vez a la semana, como medida de mantenimiento en pacientes que presentan crisis periódicas de caspa. Advierte la dermatóloga que “estos champús no deben ser usados durante períodos muy prolongados, porque se genera lo que se denomina tolerancia: llega un momento en que dejan de hacerle efecto a los pacientes, porque el cuero cabelludo se acostumbra a ellos”.
Dependiendo de la severidad del caso, es posible que el especialista sólo sugiera el uso de champús medicados, pero si la caspa no cede se recomiendan lociones capilares con esteroides que tienen un efecto antiinflamatorio. Luego del lavado del cabello, el tónico es colocado sobre la zona afectada y se masajea suavemente para impregnar el cuero cabelludo. “Los pacientes —comenta Machado de Kabbabe— se acostumbran tanto a la efectividad de estas lociones que pasan años usándolas y eso es nocivo, debido a que el uso prolongado de esteroides a la larga puede producir atrofia del cuero cabelludo y disminuir las defensas locales, siendo propensa la zona a infecciones bacteriales, infecciones por hongos y a otras complicaciones adicionales”. Con estos tratamientos, por lo general, la caspa puede ser controlada; sin embargo, si la dermatitis seborreica se manifiesta a través de lesiones mucho más severas los dermatólogos recomiendan el uso de ungüentos o cremas de aplicación local. l
mherrera@eluniversal.com
| AL PIE DE LA LETRA |
Muchos son los especialistas en dermatología y estilismo que han alzado su voz para dar a conocer sus recomendaciones a quienes padecen de caspa:
• Si está sometido a situaciones de angustia, presión y estrés debe aprender a manejarlas correctamente. Un terapeuta puede llegar a convertirse en un excelente aliado.
• Procure evitar el uso del secador.
• No se coloque perfumes o colonias en el cabello, pues el cuero cabelludo tiende a resecarse. Tampoco abuse de los tintes y los químicos, porque agravarán su condición.
• No aplique gelatina o productos capilares en la raíz del cabello, sólo desde la mitad hasta las puntas.
• Utilice un champú neutro (sin detergente) o en su defecto use uno que sea apropiado para su tipo de pelo. No emplee productos de higiene o cosméticos que no estén específicamente diseñados para el cabello, entre ellos jabones en barra, betadine, cremas corporales y talco.
• Lleve una dieta balanceada, que contemple proteínas, vegetales y carbohidratos.
• Si además de caspa, usted tiene una piel delicada y alérgica, vigile muy de cerca la reacción de su cuero cabelludo ante la aplicación de cualquier producto para el cuidado del cabello, incluso de aquellos catalogados como naturistas.
• Evite tocarse constantemente el cabello, ya que se pondrá grasoso mucho más rápido y esto puede empeorar la caspa. |
Especialista consultado:
Elena Machado de Kabbabe. Dermatóloga.
Policlínica Metropolitana. Telf.: 985.4017.
Fuentes consultadas:
Manual Merck de información médica general
Fundamentos de medicina. Dermatología. Editorial Corporación para Investigaciones Biológicas.
•www.aeped.es •www.hair-factory.com
•www.elmundo.es/salud •www.dsalud.com
•www.mujeraldia.com •www.headandshoulders.es
•www.womenandinfants.org •www.wrongdiagnosis.com
Enciclopedia Medline Plus. www.nlm.nih.gov
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