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ESTE ES UN LUGAR DE ENTRENAMIENTO PERMANENTE

Actores
 al gimnasio

Tras haberse formado
en la Actors Studio Drama School de Nueva York, Matilda Corral busca con pasión profesionalizar la actuación en Venezuela.

Andrés Schafer

La vitrina
El estacionamiento está repleto ese martes a las 7:00 pm. Al evento, en un local adyacente al Banco del Libro, asisten profesionales del mundo del espectáculo. Se trata de uno de los dos show cases que anualmente realiza el Gimnasio de Actores dirigido por Matilda Corral. Allí, sus “entrenados” presentarán ante productores, directores y agentes de casting del cine, la televisión y el teatro, monólogos cortos o escenas trabajadas con otros compañeros, para intentar entrar a un mercado “imperfecto”: el de actor profesional. Institución más que consagrada en todos los países que cuentan con cierta industria cultural, el show case se intenta establecer en Venezuela por primera vez con regularidad. “Este es apenas el tercero que hacemos —dice Matilda, agregando que los otros dos tuvieron lugar en 2005—,  pero ya ha habido algunos resultados. Varios actores han salido a participar en cortometrajes, otros en comerciales, e incluso uno de ellos, Guillermo García, formó parte del elenco en una obra teatral dirigida por Aníbal Grum, y de allí pasó a la sitcom Guayoyo Express de Televen”. Pero tras la vitrina que “exhibe” el talento, hay un proyecto más amplio.

Una vida en el teatro
No hay un momento en la vida de Matilda en el que no haya hecho teatro. “Es mi profesión desde niña”, dice con seguridad. Su infancia transcurrió en el traspatio de la casa de sus abuelos en El Paraíso, donde ella y sus cuarenta primos escenificaban obras los domingos. Matilda escribía los textos el viernes, los dirigía los sábados, “y los domingos todos los tíos tenían que calarse a los niños con su teatro”.  Luego de graduarse como Técnico Superior Universitario en Publicidad, trabajar como redactora creativa, y hacer un sinfín de talleres, como muchos aspirantes a actor, se graduó en el Programa de Formación en Servicio de Profesionales en Teatro (Profeser) del Instituto de Estudios Teatrales IUDET.  

LOS PRODUCTORES, DIRECTORES
Y AGENTES OBSERVAN DURANTE EL
SHOW CASE A LOS ACTORES

Al enterarse de que del legendario Actors Studio de Nueva York se generó el postgrado Actors Studio Drama School, grabó su audición en video y la envió. Y la aceptaron.  Así comenzó tres años de estudios y un año de pasantías, no sin pasar los clásicos apuros de cualquier forastero. “Nunca tuve un lugar propio para vivir. Me mudé varias veces, siempre compartiendo apartamentos con amigos y conocidos…Los venezolanos allá son muy solidarios. Incluso Aquiles Báez hizo un concierto en el restaurante de una venezolana para ayudarme a pagar la Universidad”.

Matilda recuerda el cambio que significó trabajar en otro idioma. “Cierras los ojos y entiendes la mitad —dice—, pero redescubres las palabras. Allá la relación con el lenguaje es distinta. Te piden, por ejemplo, hacer los énfasis en verbos, negaciones, afirmaciones y números. Aquí se enfatiza adjetivos y adverbios”.

Una razón probable para nuestra grandilocuencia escénica. Es distinto decir: “Era una casa bella”, donde el énfasis en el verbo (era) expresa además un sentimiento de pérdida, que “era una casa bella”, en que el énfasis en el adjetivo es exageración por redundante (ya sabemos que la casa era bella).

EL APRENDIZAJE NO TERMINA NUNCA

Entrenamiento constante
Desde el comienzo, Matilda intentó generar vínculos con Caracas. El Teatro Trasnocho se inauguró con la visita de una profesora del Actors Studio Master Class dictando un taller de dos días. Al terminar sus estudios, ya tenía un proyecto para regresar: su Gimnasio de Actores.“Imaginen una luz, que recorre su cuerpo…”. Varias personas con los ojos cerrados yacen en el suelo. Los ejercicios empiezan como siempre en este tipo de cosas: parecen ridiculeces esotéricas. Pero poco a poco, Matilda los va llevando, con la mano segura que revela su formación, en una sostenida sesión de calentamiento actoral, durante gran parte de la cual ninguno abrirá los ojos, y harán cosas cada vez más complicadas, que tienen utilidad práctica: concentración, imaginación, motivación, relación con el espacio, relación con los demás. Al cabo de hora y media, incluso si uno ha estado observando solamente, siente que está listo para empezar a actuar. Lo que sigue es el trabajo en escenas que los actores han estado preparando, lecturas de otras nuevas, acercamiento al personaje mediante imágenes. El Gimnasio de Actores está pensado como un lugar de entrenamiento permanente, al que se lleva tanto material sobre el cual se está trabajando, como otros que tal vez nunca tengan demanda, pero que el actor quiere explorar para su desarrollo particular. “El aprendizaje en el teatro no termina nunca”, dice Matilda. Pero también participan principiantes en la profesión. “Ese no es exactamente el enfoque que recibí en mi formación, pero tuve que adaptar lo que aprendí a la realidad del país”, acota. “Aquí hay pocas posibilidades de formación”.
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Una Leyenda de la actuacion
Fundado en 1947 en Nueva York por actores y directores de teatro y cine, el Actors Studio no es una escuela de actuación, sino un espacio de entrenamiento para profesionales. El acceso es sumamente difícil, pero después todo es gratis: el Studio vive de los aportes voluntarios de sus miembros. Dos veces a la semana se producen los encuentros en busca del feed back de los colegas. Pero no sólo actores asisten, sino también dramaturgos y directores. “Tennessee Williams trabajó allí su pieza La rosa tatuada —dice Matilde—. Llevaba el texto, un director hacía la puesta, los actores lo actuaban, se hacían críticas, correcciones, y a veces cambios totales…”. El lugar alcanzó fama mundial en los años 50, al pasar por él estrellas del cine como Marlon Brando, James Dean y Marilyn Monroe. Al morir su jefe sempiterno, Lee Strasberg, la dirección pasó a ser rotativa y en triunviratos. En algún momento, James Lipton propuso lograr entradas por otros medios. Así nació el programa de TV Inside the Actos Studio (que en Venezuela transmite el canal por cable Film&Arts), y el postgrado universitario Actors Studio Drama School que, ahora sí, era para formar gente de teatro: actores, directores y dramaturgos. Pero estudiar allí no significa entrar al propio Actors Studio: Matilda cuenta que el propio Harvey Keitel fue rechazado once veces antes de entrar. 

Mover la mata
“El ambiente de teatro en Venezuela está conformado por grupos y compañías, muy cerrados, es muy difícil entrar”, dice.

Este es un problema para los nuevos actores que quieren acceder al mercado. De ahí precisamente la necesidad del show case, que además orienta el trabajo a fines prácticos, pues mucha gente se queda en el “tallerismo” permanente y no logra, o no se atreve a dar el salto. Mireya Guanipa, una de las más reconocidas directoras de casting en el país, cuenta: “Cuando estábamos en preproducción para la película de Miranda, fui con Diego Rísquez al show case del año pasado. De allí sacamos a un inglés y un español para la película. En esa muestra vi, además, a Jean Paul Leroux, al gordo Canache y a Lilita Pestana. A mí me parece muy bien. Es una muestra corta, que presenta nuevos talentos. Uno puede colocarlos en muchas cosas: comerciales, cine, programas de televisión”.

Ahora, Matilda quiere recomenzar otra iniciativa suya: el Espacio de Actores, que tuvo lugar en la Casa del Artista de abril a agosto de 2005. La idea aquí es abrirse a otros profesionales que no entrenan en el Gimnasio, y trabajar, además de la actuación, la dirección y la dramaturgia. Es una forma de lograr un intercambio entre creadores, y con ello, de dinamizar un mundo teatral que, actualmente en Venezuela, busca articularse.

Coordenadas
Más información: Av. Luis Roche, Altamira Sur, al lado del Banco del Libro.
Sesiones: martes y jueves de 7:00 a 10:00 pm.
Inscripción continua durante todo el año, previa entrevista. Tel: 0416-400.3190
email: gimnasiodeactores@gmail.com

FOTOS: NATALIA BRAND. ASISTENTE DE FOTOGRAFIA: RAFAEL CARBONELL

 

 

Ver también en Encuentros:
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