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revista Estampas
 


Mayré Martínez

Madera de ídolo

Su indiscutible talento vocal, su frescura y su carismática presencia
delante y detrás de las cámaras la han convertido en la gran
favorita de Latin American Idol. Desde los legendarios estudios Baires,
la venezolana conversó con Estampas sobre el inesperado giro que
dio su carrera a la salida del reality show Fama, sudor y lágrimas.

María de los Angeles Herrera / Buenos Aires. Enviada especial

La versión latina del popular programa de la cadena estadounidense Fox —que se transmite también por las pantallas de Sony Entertainment Television— llegará a su fin el próximo 26 de octubre. Sin importar lo que ocurra en la gala decisiva, Mayré es considerada por los venezolanos —e, incluso, por los latinoamericanos— como el nuevo rostro de la música dentro de la región, no sólo porque logró cautivar al público con una novedosa y firme propuesta vocal —método registrado que hasta lleva su nombre—, sino porque con su imagen sincera y desprovista de poses dejó claro que el talento resulta mucho más importante que el atractivo ofrecido por un rostro mediático.

Cuando esta nota fue redactada, aún faltaba poco menos de un mes para que se llevara a cabo la premiación; sin embargo, resulta perfectamente válido intuir que la chica estará allí, luego de haber convencido a todos con sus impecables interpretaciones, que han sido alabadas por el trío de evaluadores. La jazzista Elizabeth Meza ha comentado en repetidas oportunidades que Mayré es su favorita debido a la superioridad de su técnica vocal, el cantante Jon Secada ha destacado su dominio del escenario e, incluso, el productor musical y compositor Gustavo Sánchez —en apariencia el juez más difícil de convencer— ha celebrado la energía que irradia cada vez que toma el micrófono, llegando a felicitarla por ser “lo más cerca que hay de un ídolo”.

Quiero ser… Mayré es una chica bastante popular, al punto de que hasta la enciclopedia en línea Wikipedia ofrece un detallado resumen que da cuenta de sus logros desde mucho antes de que abandonara las filas del espacio de RCTV Fama, sudor y lágrimas para formar parte de Latin American Idol. Pero el apoyo conseguido no es, para nada, casual, pues su personalidad desenfadada, la calidez que emana de su amplísima sonrisa y, sin duda, la serenidad con que acepta las críticas han dado sus frutos. 

Estampas fue invitada a la noche del cuarto concierto, un homenaje al cantautor venezolano Franco De Vita. Los estudios Baires —ubicados en Don Torcuato, un recodo de las afueras de Buenos Aires— fueron el punto de encuentro para las más de 400 personas que decidieron presenciar la gala, en medio de un despliegue técnico que incluía, entre otras cosas, 10 cámaras —dos de ellas colocadas sobre una grúa para realizar tomas aéreas—, 60 luces robotizadas, una gran consola para la mezcla de sonidos en vivo, una decena de monitores de plasma y una gran pantalla luminosa utilizada como fondo.

En la mira
Nombre completo:
Mayré Andrea Martínez Blanco
Tipo de voz: soprano
Antes de Fama, sudor y lágrimas: fue la voz de varios comerciales,
corista de Ricardo Montaner y ganadora del Festival de la Canción Latinoamericana en el año 2000, por un tema que compuso junto
al productor musical y guitarrista Iván Weinreb.
Su mayor logro: haber creado
un método vocal que lleva su nombre y que imparte dentro de El arte de cantar, su academia de canto, reconocida en 2004 por la Asociación Internacional de Educación Musical como la mejor de Venezuela.

Aunque el auditorio era mayoritariamente argentino, la venezolana fue recibida por una lluvia de aplausos casi comparable a la que esa noche obtuvieron Noelia, Andrea y Hernán, el trío local de participantes que aún formaba parte de la competencia. Esta vez fue la canción que la chica eligió para conquistar al jurado, aunque poco quedó de la versión original hecha por De Vita, pues la caraqueña cambió los acordes del tema y lo incluyó dentro del género dance. Al terminar su presentación, los espectadores se mostraron gratamente sorprendidos y no faltó quien reconociera la arrolladora seguridad con que se pasea por los escenarios, y es que sus incursiones televisivas previas le dieron la confianza necesaria para despuntar en estas lides. Su actuación, sin embargo, no logró convencer del todo a los jueces, quienes minutos antes del concierto ya habían comentado que —para bien o para mal— Mayré inició la competencia con un nivel tan alto que es poca la evolución que se puede distinguir con el pasar de las semanas, a diferencia de lo ocurrido con participantes como Noelia y Efraín, quienes en cada concierto daban mayores demostraciones de talento y energía.
La apertura de Mayré a recibir las críticas de los jueces generó cierta suspicacia en el grupo de periodistas que asistieron a la gala y algunos hasta la catalogaron de “excesivamente cortés”; no obstante, una vez terminada la grabación, en su rostro se adivinaba la satisfacción de haber dado un paso más hacia lo que considera como su mayor objetivo.

¿Cómo evaluarías tu experiencia en Fama, sudor y lágrimas con la que ahora tienes dentro de Latin American Idol?
Fama, sudor y lágrimas fue una experiencia maravillosa, un show que le permite al venezolano darse a conocer localmente, además de que te da la preparación para salir a mostrar tu talento fuera del país. El día que entré comenté: ‘Yo veo este programa como trampolín’, porque tengo mi estudio de grabación, compongo y produzco, pero no tenía dinero para darme a conocer y que la gente escuchara mi música. Ganar o no, ciertamente, no importaba, porque lo que ganamos en promoción se pierde de vista. Es muy buena la plataforma que te dan y tienes que tener la inteligencia para saber usarla, porque después va a ser complicado que te puedan apoyar, y es normal, porque RCTV es un canal de televisión, no una disquera; en cambio este programa sí ha sacado artistas que se ven, los ves en los Grammys, la gente compra sus discos y eso era lo que quería para mí… Siempre lo digo: para mí Fama... fue un postgrado y ahora estoy haciendo un doctorado, porque Latin American Idol envuelve a todo el continente”.

¿Es cierto que tuviste que pedirle a tus amigos que no votaran por ti para ser eliminada de Fama, sudor y lágrimas y participar en la preselección de Latin American Idol?
“Eso es un tema complicado, porque de alguna manera allá (en Venezuela) se riega absolutamente todo y llegó un momento en que, de verdad, yo era muy conocida, sobre todo por la gente que veía el programa, que era un montón. Y yo le comenté a la gente a mi alrededor ‘me muero por ir a Latin American Idol, pero no voy a poder estar en los dos lugares al mismo tiempo’.

El 26 de marzo dejaste el reality show venezolano y ya en julio estabas dando tus primeros pasos dentro de la versión latina de American Idol. ¿Cómo y cuándo te enteraste de la existencia de este programa?
“A mí me dicen Dory, la pececita de Buscando a Nemo, porque yo soy muy despistada (risas). Sé que me enteré antes, incluso Fama, sudor y lágrimas iba a terminar en diciembre, por lo que yo no tenía ningún problema, así que debo haberme enterado en noviembre. Me acuerdo que empezaron a sacar promociones en Sony: ‘pronto, Latin American Idol, junio’ —dice mientras modula su voz, tratando de imitar el tono de las presentadoras del popular canal de televisión por cable—. Yo siempre veía American Idol y decía: ‘¡Dios mío!, ¿por qué no existe una versión latina?’. De hecho, quise participar porque yo hablo inglés, pero tenía que ser norteamericana. Además, yo soy totalmente latina, ahí quizá descuadraría, ¿no?. Entonces soñaba cada vez que veía el programa ‘Señor, que hagan algo en Latinoamérica’. El día que salió la promoción me entró una desesperación increíble”.

¿Desde que llegaste a Buenos Aires cómo ha sido tu rutina diaria?
“Se ocupan muchísimo de nosotros y están superpendientes. Es una rutina de ir a clases de canto, de ir a ensayar, al gimnasio, a las grabaciones, sobre todo ir a grabar entrevistas, porque se está moviendo muchísimo la promoción del programa. Es una rutina muy divertida que nos permite también ensayar muchísimo, cosa importante para nosotros, para poder sentir la seguridad que un artista debe tener en escena”.

¿Sientes que has tenido una evolución como artista?
“Totalmente. Vocalmente me siento cada vez más yo, siento que hago lo que realmente quiero hacer y que cada vez me imponen menos. Habrá mucha gente a la que le gustará y habrá mucha gente a la que no, pero yo siento que estoy donde tengo que estar y no dejo que me afecte todo lo que escucho, sino que tomo lo que de verdad me funciona y veo quién me lo está diciendo, porque todo el mundo te dice diez mil cosas y te vuelves loco. He aprendido a escuchar, pero después sentándome a evaluar quién me lo dijo y por qué”.

En Fama, sudor y lágrimas siempre criticaron que te paseabas por todos los géneros pero que no tenías un estilo propio. Ahora que sientes que lo encontraste, ¿cómo lo definirías?
“Mi estilo es una latinidad mezclada con un lenguaje universal, que tiene mucha influencia anglo, africana y de muchos lugares. He tenido el privilegio de escuchar mucha música por mi academia de canto —El arte de cantar—. Alumnos me traen cosas nuevas, superdiferentes, que yo jamás había escuchado, desde tango hasta rancheras, cualquier tipo de música latina, anglo, europea. Tengo demasiadas influencias y mi música es como una gran mezcla”.

¿Cuál es el talón de Aquiles de Mayré?
“Me critico demasiado. Me destruyo. Me veo y siempre tengo algo que criticarme. Me siento orgullosa cuando bajo del escenario y no se me olvidó la letra y vocalmente di lo que iba a dar y logré lo que planifiqué. Claro, cuando me siento y lo veo siempre tengo algo que criticarme. ¡Qué fastidio, ya basta! (risas). Nunca me siento y digo: ‘Perfecto’, y creo que hace falta, por lo menos un día, decirlo”.

Pero cuando recibes críticas de los jurados las aceptas con mucho aplomo. ¿Cómo haces para mantener la calma?
“Siempre que me están diciendo algo pienso que es por amor y con buena intención. El que te lo dice feo es porque no tiene las herramientas para decírtelo bonito, pero siempre hay una buena intención y así la persona no te quiera te está haciendo un bien, porque te está haciendo escuchar algo que necesitas oír, porque por algo Dios te puso a esa persona ahí para que te lo dijera. La gente me dice: ‘¡Ay!, pero pareces hipócrita’, o me dicen: ‘Mayré, tú pones una cara de me sabe a chocolate lo que están diciendo, de a mí no me importa porque a mí sí me gusta’. Pero ¡no! (risas). Es todo lo contrario. Más bien, me da satisfacción que alguien no siempre piense lo mismo que yo, porque sería muy aburrido”.

Tu novio está en Caracas, ¿cómo ha sido su apoyo a distancia?
“Es increíble. El está superinvolucrado, buscando votos todo el día, hablando de mí, llamándome, mandándome lo que necesite y buscando el dinero y la posibilidad de venirse en cualquier momento para apoyarme en los conciertos. Aún no ha podido venir porque está full de trabajo y está apoyándome mucho con la academia también. Me siento muy bien con que él esté en Venezuela, porque me hace sentir que todas las cosas van bien, que eso que dejé allá —que tanto trabajo me costó— también está bajo control. Sí me encantaría verlo aquí, pero quizá me daría un poco de estrés sentir que no le presto atención. Pienso en él muchas veces en el día, pero realmente estoy totalmente enfocada y no quisiera que nada me saque de esto que es mucho más antiguo que cualquier amor. Este es mi primer amor, la música y el privilegio de poder hablarle y cantarle a todo el mundo”.

¿Quién es tu mayor competencia dentro de Latin American Idol?
“Soy fan número uno de cada uno de mis compañeros, tanto que lloro cuando los escucho cantar y me entristezco si algo falla y me involucro mucho con ellos también. Todos son demasiado buenos. Es muy extraño, siempre me preguntan eso, pero cada uno está lleno de sorpresas y cada vez que volteo veo a mi lado una fuerte competencia. Cada uno tiene sus debilidades y fortalezas”.

Y has pensado qué ocurriría si ganas. ¿Qué sería lo primero que haría Mayré?
“Dar un concierto con todos mis amigos, con los nueve finalistas, que nos fuéramos de gira a cantar todos. Y de no ganar haría lo mismo: ir a la gira del que ganó (risas) y hacer mi disco, por supuesto”.

mherrera@eluniversal.com

 

 

 

"Erika, una animadora experta, y Mayré, una voz que promete. Esta dupla venezolana acapara la atención de los seguidores de la nueva tribuna de la música latina"

 

 

 

Erika: Siempre pana

A Erika De La Vega le cambió por completo la vida cuando aceptó la propuesta de conducir —junto a Monchi Balestra— la versión latina del reality show American Idol. Además trasladar su base de operaciones a Buenos Aires —desde donde incluso graba el programa radial Si lo pienso no lo digo, con Luis Chataing y Miguel Arias—, la joven animadora ha tenido que adaptarse al ritmo de una ciudad totalmente nocturna, donde se cena después de las diez de la noche y se rumbea luego de las dos de la mañana; y ni hablar de la diferencia climática, cambio que —a su juicio— ha sido el más duro de sobrellevar.

Su rutina diaria también se transformó, pues desde que vive en la lujosa zona de Puerto Madero —donde todas las calles tienen nombre de mujer— hasta le ha provocado dejar a un lado el gimnasio para trotar a orillas del Río de la Plata. Dentro de ese torbellino de novedades, sin duda, el mayor reto vino dado por su intervención dentro del programa: “Por más que sea el mismo concepto que el de Fama, sudor y lágrimas, ahora estoy trabajando con una pareja. Al principio no me hallaba, no sabía dónde ponerme el micrófono para esperar a que la otra persona hablara, pero son cosas que vas aprendiendo y que vas viendo en cámara… Los tiempos que tenemos para hablar también son muy cortos, porque lo importante es que canten los participantes y que hable el jurado”. El cambio, aunque drástico, resultó bastante positivo, ya que le ha permitido reflexionar sobre su desempeño en la pantalla. “Me he dado cuenta de que no las sé todas y que todavía me queda mucho por aprender”.  

Estar lejos también ha complicado sus incursiones radiales, debido al tiempo que le toma ponerse al día. “Me estoy leyendo más periódicos que cuando estaba en Venezuela —comenta—, porque cuando uno está fuera la noticia es totalmente distinta y no me gusta sentirme así, porque Chataing está empapado de todo. Allá no hacía eso, me leía uno matutino y remataba con El Mundo, pero acá hasta veo la señal abierta de Globovisión”.

En medio de la distancia, muchos han sentido que su estilo e, incluso, su acento se han visto afectados. Respecto a su vestuario, Erika señala que se ha dado la licencia de experimentar. Quizá, por la magnitud del programa, me han pedido vestirme un poquito más formal y me abrí a que ‘sí vale, vamos a ponernos eso, ¿eso se usa aquí en Argentina?, bueno, déjame ver cómo me queda’. Tengo una vestuarista que me trae varias opciones y la escucho mucho, sabe de moda y tiene argumentos buenos. De repente no me pongo algo porque me parece muy raro y digo ‘me van a matar en Venezuela’, pero sí me he atrevido a vestirme raro. Yo casi nunca la he pegado con la ropa, así que eso no me quita el sueño”. Y sobre su forma de hablar, advierte que ha hecho de todo para que no se le pegue el tono argentino: “Si tengo que hablar con un argentino digo todas las palabras que no digo en Venezuela —full, chimbo, chama, todo eso—. ¿Malas palabras?, todas, para que no se me vaya el tumbao venezolano. Te juro que lo he peleado como Don Quijote con los molinos”.

Al ser interrogada sobre sus favoritos dentro del concurso, la animadora no dudó en responder: “A mí me gusta Hernán (en competencia para ese momento), porque me gusta la gente con originalidad, la gente que propone algo distinto. El es rockero y ha marcado su estilo, no importa lo que venga”.

Antes de terminar la entrevista, surge la pregunta obligada sobre la supuesta relación que mantiene con el actor Jean Paul Leroux, noticia que le ha dado la vuelta al país desde su partida hacia la capital argentina. Erika enfatiza que no tiene idea de dónde surgió el rumor, pues ambos forman parte de “una cofradía de gente donde está Ana María Simon, Edgard Ramírez y otros amigos mutuos… Me da risa porque hemos viajado por toda Venezuela juntos y nunca han dicho nada. El es el delegado de curso, el más buena conducta de todo el grupo, y Ana María y yo somos sus panas malandras. Esa es la relación que yo tengo con él”.

 

FOTOS: CORTESIA SONY ENTERTAINMENT TELEVISION

 



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