- La más grande actriz viviente. Se Dice: Joaquín Cortés.
- Una ruta admirable. La cirugía se estrena en TV. El Click: construcción olímpica.

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Ana Karina

Al casarse, circuló el rumor de que se despediría definitivamente de la actuación para convertirse a tiempo completo en la señora de Pérez Recao, a solicitud del susodicho. No hubo tal retiro. Luego de una breve participación en Cosita Rica, la actriz ha regresado a la pantalla chica, en Sabor a ti, la nueva telenovela de Venevisión. Adriana Gibbs. Foto: Carlos Márquez

En la revista Exceso, el periodista Simón Villamizar aseguró que ella es una mujer blindada que ha demostrado su capacidad de sortear obstáculos, al igual que los personajes que le ha tocado encarnar en las telenovelas. En 1995, Ana Karina Manco se precipitó contra un alambrado eléctrico a bordo de un ultraliviano. Estuvo en coma, luego hospitalizada durante varias semanas y, por meses, en terapia de rehabilitación. Hace dos años celebró su boda con el empresario Vicente Pérez Recao, que no pudo realizarse en Caracas por los eventos de abril 2002, pero que sí se llevó a cabo, luego de ciertos tropiezos, en Miami.

Sus dos primeros años de casada estuvo retirada de la televisión, pero ha retornado: ahora se levanta todos los días a las 6:30 am, tiene dos meses que no hace ejercicios por las pautas de grabación y su tiempo libre está más comprimido. Una conversación —durante su hora de almuerzo— da cuenta de la Ana Karina que está de vuelta.

En el set
-¿Qué puede decirnos del dramático que la trae de regreso?
“Mi personaje se llama Miranda y mi compañero es Miguel De León. Fue él, justamente, con quien me tocó trabajar la primera vez después del accidente. La historia se ha repetido”.

-¿Cuál ha sido la telenovela de su vida?
“Sería absurdo no nombrar Amantes de luna llena, donde personifiqué a Chocolate. La gente todavía me llama así. Otra que me gustó mucho fue El desprecio, de Julio César Mármol”.

-¿Y el personaje que más desafíos le ha significado?
“En una telenovela que duró poco, Anabel, hice el papel de Marisela, una maracucha. Hay gente de Maracaibo que piensa que soy maracucha”.

-De no ser actriz... ¿a qué se hubiese dedicado?
“Soy abogada de profesión y soy actriz de alma. Me hubiese encantado ser bailarina o cantante. Yo amo la música. Me despierto con música, me baño con música; para mí es indispensable. Hay gente que le molesta la música, para mí es la vida. En la mañana puedo escuchar desde Bacilos hasta Pavarotti. La señora que trabaja en mi casa me dice que le encanta estar en ella porque siempre hay música. Ah... también me fascina bailar”.

-¿Quiénes son sus mejores amigas dentro del medio? ¿y fuera del medio?
“Mi mamá y mi hermana. En el medio nunca he tenido una mejor amiga, me la he llevado bien con todas, nunca he tenido problemas; por supuesto, hay gente a la que le tengo más cariño, con la que he compartido más. Entre ellas puedo nombrar a Maricarmen Regueiro, Verónica Ortiz, Guillermo Dávila, Víctor Cámara...”.

Fuera del set
-Usted ha dicho que su temperamento es fuerte... ¿heredado o forjado?
“Mi temperamento es alegre; ahora bien, tengo el carácter fuerte. Forjado, sin duda. Estamos en una sociedad en la que si eres muy chévere, empiezan a faltarte el respeto y te subestiman. He trabajado desde los 15 años, he pasado por muchas circunstancias en la vida que me han hecho ser fuerte. Me gustan las cosas como deben ser, correctamente, bien hechas y cuando no es así digo lo que siento. Agrégale a eso el vozarrón que tengo: hablo y parece que regañara. La gente realmente no ha visto cómo me molesto: soy Hulk. Mi voz intimida, subo un decibel y la gente imagina otra cosa”.

-La prensa ha destacado su férrea voluntad... ¿dónde está la vulnerabilidad de Ana Karina?
“Soy supersentimental, lo que pasa es que no lo expreso. Soy como el champaña: si se mueve un poquito, sale un espumero, pero en seguida se queda tranquilito. Yo exploto, pero cuando paso la página, olvido todo. Diría que me siento vulnerable cuando se meten con mis afectos, eso me mueve el piso”.

-¿Qué la hace llorar? ¿Llora con frecuencia?
“Me he vuelto llorona. La impotencia me hace llorar, y la injusticia con la gente que quiero. Me convierto en un león enjaulado”.

-¿Qué la hace reír?
“Todo. Vivo en mi cúpula de cristal. Yo disfruto sola mi casa, la playa, un centro comercial. Soy ‘reilona’, más no burlona”.

-¿Qué consecuencias tuvo en Ana Karina el accidente que tuvo hace casi diez años? ¿Ha vuelto a volar en ultraliviano?
“Cicatrices internas y externas. Las primeras siempre las voy a tener guardaditas, nunca se olvidan. Las externas los demás me las ven; yo ni me las siento. Y no, no he vuelto a volar en ultraliviano. Me tiré en paracaídas y no lo vuelvo a hacer”.

En pareja
-¿Qué balance haría de sus dos años de matrimonio? ¿En qué la ha cambiado?¿Qué ha aprendido?
“He aprendido a respetarme y a hacerme respetar. He aprendido que cuando te quieren, te admiran, te respetan, te hacen sentir grande. He aprendido a ser más fuerte, a no tenerle lástima a la gente. Me he disciplinado. Vicente es un hombre encantador”.

- ¿Cocina en casa?
“Yo no cocino. Vicente me cocina, pero tampoco sabe cocinar... (se ríe). Los fines de semana prepara nuestras comidas dietéticas, un plato con pavo, queso mozzarella y tomate, que es divino. También me prepara yogurt con granola, almendras y miel. El cocina cosas riquísimas y dietéticas porque los dos vivimos a dieta y hacemos full ejercicios. El tiene su entrenador y yo tengo mi entrenadora, pero tengo dos meses sin ejercitarme desde que comencé en la novela... ya desaparecieron todos los músculos que había hecho. En estos dos años de casada hemos viajado mucho y por eso es que vivimos a dieta”.

-¿Qué suelen hacer los viernes en la noche?
“Cualquier cosa, lo que nos provoque. Quedarnos echados en la cama viendo una película, o irnos a un cine o a una reunión, o todo el fin de semana a la playa. Me gusta salir de Caracas los fines de semana; eso nos oxigena”.

-¿Qué playa frecuentan?
“La Tortuga es mi playa preferida”.

-¿Qué aficiones comparten?
“Los ejercicios, el cine, el gusto por viajar, bucear; a Vicente le gusta mucho leer, a mí no tanto”.

-¿Celosa? ¿celoso?
“Ni él ni yo. Eso es lo mejor que me pudo haber pasado en mi vida”.

-¿Habías tenido novios celosos?
“Celópatas... Con Vicente me siento respetada como mujer y como actriz, en mi trabajo”.

¿Cuál es el secreto para ser una buena amante?
“Complacer a tu pareja”.

-¿Qué prenda de vestir no se pondría nunca?
“Un hilo dental en la playa. Creo que para ponerte un hilo dental tienes que tener el fundillo perfecto, impecable, durísimo, paradito... no me pondría un hilo dental”.

-¿Cómo le gustan los hombres?
“Que no sean flojos ni chismosos. Me gustan trabajadores, primero que nada, divertidos, con sentido del humor. En lo físico, no tengo un estereotipo de hombre, en verdad”.

-¿Cuál ha sido el antojo más caro que ha pagado?
“La cortina de mi cuarto. Todos los días me llaman para aumentar el presupuesto, y fue un antojo pues ya tenía cortina. Ha sido la más cara de la historia”.

-¿Qué le gustaría cambiar de usted?
“Lo poco tolerante que soy. Creo que perdí tolerancia en la cama, después de un año mirando el techo. Me gustaría ser más tolerante con la gente”.
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Ver también en Encuentros:
- Halle Berry: saca las garras
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