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Caminos de fertilidad
En Venezuela, de cada 100 parejas en edad
reproductiva, entre los 20 y 35 años, 15 tienen dificultad
para concebir un bebé. He aquí los testimonios de
tres matrimonios que lograron la gestación de sus hijos por
distintas técnicas de fecundación.
Adriana Gibbs
Tres de cinco parejas logran “embarazarse”
en un lapso de seis meses, si están buscando bebé.
A una de cada cuatro le toma entre seis meses y un año. Para
el resto, si el proceso tarda más de un año, podría
haber un problema. “En el 80% de las parejas que no ha logrado
concebir hijos, hay una causa médica probada”, asegura
Luis Alberto Burgos, director de la Unidad de Ginecología
y Reproducción Humana Génesis.
¿Cuándo
una pareja debe de acudir al especialista de infertilidad?
l Si la pareja ha tenido relaciones
sexuales durante un año (después de seis meses en
mujeres mayores de 35 años), sin utilizar ningún método
de anticoncepción y no ha logrado concebir.
l Si la
mujer tiene antecedente de cirugía pélvica, a nivel
de trompas, útero y ovarios, y no logra el embarazo.
l Cuando
existen irregularidades menstruales o cuando la mujer sólo
presenta menstruación cada dos o tres meses.
l Si la
mujer que se ha realizado ligadura de trompas, ahora desea tener
un hijo.
l Los hombres con presencia
de várices testiculares.
l Los
hombres que tienen ausencia de eyaculación (salida de líquido
seminal durante la relación sexual).
l Se tiene
que considerar la edad de la pareja, especialmente la de la mujer,
ya que la tasa de embarazo en la población en general comienza
a disminuir después de los 35 años.
l Aquellos
hombres que han sido sometidos a cirugía por tumor o torsión
testicular.
Caso No 1
No produzco suficientes óvulos...
Trina Leal de Alegría, 46 años,
y Carlos Alegría, 43 años, son padres
de Trina, niña de cinco años
“Durante diez años visitamos varias
clínicas y ninguna daba con el problema. En un centro de
reproducción asistida me hicieron estudios para determinar
las causas; se advirtió que yo no producía suficientes
óvulos para poder quedar embarazada, por lo que se propuso
la fertilización in vitro. Mi esposo y yo estuvimos de acuerdo.
Y ahora estamos felices”.
Habla
el médico: Hay distintas causas de la infertilidad femenina;
entre ellas, trastornos hormonales y de ovulación, y daños
u obstrucción de las trompas de Falopio, lo que impide el
encuentro entre el óvulo y el espermatozoide. Trina no producía
suficientes óvulos que hiciesen posible la fecundación.
Esto la hacía candidata perfecta para la fecundación
in vitro (FIV), la técnica madre de los tratamientos
de reproducción asistida. Este método consiste en
la fertilización del óvulo por el espermatozoide,
la cual se produce en un medio artificial como es el laboratorio.
Se coloca un promedio de 200.000 espermatozoides alrededor del óvulo,
que es penetrado naturalmente por uno de ellos. Así se forman
los embriones que luego son transferidos a la cavidad uterina.
En el caso de Trina se procedió primero a estimular la producción
de óvulos, con ciertos medicamentos. Luego se extrajeron
por vía transvaginal. Una vez recuperados, se examinaron
en el laboratorio y se clasificaron según su madurez y calidad.
Ese mismo día, se procesó una muestra de semen de
su pareja con la idea de obtener los espermatozoides. Estos se incubaron
junto con los óvulos seleccionados. Una vez fertilizado el
óvulo por el espermatozoide, y tranformado en un embrión,
fue transferido al útero de Trina.
Catorce días después de la transferencia
no hubo menstruación, se le efectuó el análisis
de embarazo, y el resultado dio positivo. Tras sus nueve meses de
gestación nació una niña de 2.950 gramos y
con muy buena salud.
La fertilización in vitro fue
una técnica desarrollada inicialmente para el tratamiento
de la infertilidad causada por obstrucción de las trompas.
Sin embargo, a lo largo del tiempo y con los avances en este campo,
las indicaciones fueron ampliándose e incorporando a todos
aquellos casos en los que existe dificultad en el encuentro entre
el espermatozoide y el óvulo.
Caso No 2
Si no tengo espermatozoides...
¿podré ser papá?
Fernanda de Fernández, 36 años,
y Juan Fernández, 36 años, padres de dos niñas
una de tres años y otra de un mes
“Llevamos
11 años de casados, pero buscando bebé siete años.
Mi primera hija tiene tres años y la segunda acaba de nacer.
El mensaje que daría a las personas que se someten a estos
tratamientos es confiar en el médico y seguir las indicaciones
al pie de la letra. Las primeras veces, nosotros no tomábamos
muy en serio las indicaciones, pero cuando comenzamos a hacerlo
los resultados se vieron de inmediato. Es vital la buena comunicación
con la pareja, el darse apoyo mutuamente y el recibir apoyo desde
el punto de vista psicológico. Tener un hijo es lo más
grande que le puede suceder a alguien que ha sido diagnosticado
infértil”.
Habla el médico: En este caso
el problema básico era de Juan a quien se le diagnosticó
azoospermia, que es la ausencia de espermatozoides en el eyaculado.
Esto puede deberse a una obstrucción que puede estar en algún
nivel de las vías seminales o estar relacionada con un factor
congénito o alguna fibrosis quística o inflamatoria.
La técnica a utilizar en este escenario
recibe el nombre de ICSI (inyección espermática intracitoplasmática),
que ha traído buenas nuevas al problema de la infertilidad
masculina. Este procedimiento ha permitido que una elevada proporción
de pacientes, considerados como estériles en forma irreversible,
pueda gozar de la posibilidad de tener su propia descendencia. Se
aplica en esos casos en los que los espermatozoides no tienen la
capacidad de entrar al óvulo y fertilizarlo por sí
solo.
La técnica consiste en la inyección de un único
espermatozoide en el óvulo. Para realizar esto se efectúa
un procedimiento idéntico al de la fecundación
in vitro con una única variante en la etapa de fertilización:
en lugar de incubar los espermatozoides con el óvulo, en
éste es inyectado un espermatozoide. En este caso, se hizo
con óvulos de Fernanda y espermatozoides de Juan.
ICSI ha abierto una importante posibilidad
terapéutica, especialmente para la esterilidad conyugal de
origen masculino; hombres que hasta hace pocos años tenían
como únicas alternativas la adopción, la inseminación
con semen de banco o la resignación, hoy tienen la posibilidad
de un embarazo.
En el caso de Fernanda y Juan, este procedimiento
se ha llevado a cabo en dos oportunidades de una manera exitosa,
lográndose el nacimiento de dos niñas.
Caso No
3
¿Quién
será el que no puede tener hijos?, ¿él o yo?
May Vilacha, 32 años, y Roberto Kerch,
36 años
“Mi esposo y yo veíamos que pasaba
el tiempo y no llegaba el bebé. Después de seis meses
de casados se tomó la decisión y visitamos la primera
unidad de fertilidad. El primer diagnóstico se centró
en mi esposo, quien tenía un problema de bajo conteo de espermatozoides.
Fue remitido al urólogo y se le aplicó tratamiento,
sin insistir mucho en mí, a pesar de haberme realizado varios
exámenes. Pasaba el tiempo y no prosperaba nuestro deseo
de tener un hijo. En un centro de fertilidad advirtieron que tenía
adherencias en las trompas, producidas por una cirugía abdominal
realizada hacía mucho tiempo. Al mes y medio del tratamiento
salí embarazada, pero tuve un aborto después. Luego
volví a salir embarazada, y ya tengo seis meses de gestación.
Estamos felices. Mi esposo quiere dos hijos más —el
viene de una familia numerosa— pero yo quisiera sólo
uno más... ya veremos”.
Habla el médico: Las adherencias
en las trompas de Falopio eran el principal motivo por el cual esta
pareja no lograba un embarazo. A este diagnóstico le corresponde
como salida una cirugía laparoscópica. Esta es una
opción quirúrgica que se hace en el abdomen para detectar
anomalías uterinas o en las trompas. En el caso de May se
realizó para la sección y liberación de las
adherencias que impedían que las trompas uterinas cumplieran
su función.
La
laparoscopia es el procedimiento intraabdominal más común
realizado en el mundo. Tiene como finalidad poder ver directamente
los órganos reproductores y reparar las anomalías
descubiertas. Es una operación de cirugía que requiere
una invasión mínima, debido a las pequeñas
incisiones requeridas para los telescopios e instrumentos usados
en la operación. El aparato utilizado es el laparoscopio,
un catéter hueco equipado con una pequeña cámara,
lentes y una fuente de luz de fibra óptica. El mismo se inserta
en la incisión umbilical. En este procedimiento, la paciente
acude normalmente al hospital el mismo día de la cirugía
y se le da de alta dos horas después de que haya terminado
la operación. Los riesgos son mínimos y la herida
en sí es mínimamente dolorosa. l
Médico consultado: Luis
Alberto Burgos, director de la Unidad de Ginecología y Reproducción
Humana Génesis, ubicada en el Centro Comercial Santa Fe.
Telfs.: 975.1216/4356
Otros centros de reproducción asistida:
Fertilab: Clínica Avila. Telf.: 276.1632
Embrios: Hospital de Clínicas Caracas. Telf.: 577.8201
Unifertes: Telf.: 276.1561
Labofecla: Telf.: 907.2963
| Asistencia psicológica |
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Dalia
Ojeda, psicólogo clínico en Génesis,
brinda asesoría a las parejas que están en un
tratamiento de reproducción asistida. “En consulta
se busca conocer cuáles son sus necesidades y dependiendo
de ello se enfoca la terapia. Todas las parejas tendrán
una sesión donde se les informa sobre el tratamiento
y la técnica a utilizar en su caso, el procedimiento
médico, así como los pro y los contra. También
se les dan sugerencias acerca de cómo hacer con la
espera médica y el reposo postratamiento, entre otros
asuntos”.
Después de identificar los miedos
prioritarios con relación a la maternidad, la reproducción
o a la futura crianza, se trabajarán desde el punto
de vista cognitivo-conductual, con técnicas de relajación.
“Es importante conversar con la paciente sobre cómo
va a manejar el reposo, pues una vez que se le hace la transferencia
de embriones, se les prescriben cinco días de reposo
en cama y, luego de esto, hay 14 días de espera en
los cuales no se saben los resultados. Estos son los días
más críticos y, por ello, les damos recomendaciones
para manejar el estrés. El momento de conocer los resultados
también es crucial. Si es positivo, inmediatamente
se le hace una consulta de psicología prenatal en donde
se les brinda orientación de cómo se van a manejar
ahora los nuevos temores. En el caso de que no se haya logrado
el embarazo se enseña a manejar el fracaso, que ya
previamente se ha manejado en consulta, pues lamentablemente
estos tratamientos tienen un significativo porcentaje de fracaso.
Lo que debe tomarse en cuenta es que si la pareja no queda
embarazada en el primer intento, esto no significa que nunca
más lo logrará. Es importantísimo que
cualquier pareja que se enfrenta a un pronóstico de
infertilidad sea asistida, desde el punto de vista psicológico”.
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