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Halle Berry
Saca las garras

La primera mujer negra en ganar un Oscar es, en la actualidad, una de las actrices más respetadas y ocupadas de Hollywood. Su agenda incluye roles de los serios y, también, de los muy comerciales, pues son éstos, como ella misma dice, los que hacen a los actores “globalmente famosos”. En uno que, sin duda, contribuirá a aumentar su fama, se le verá muy pronto, cuando haga suspirar al público enfundada en la piel de la seductora Gatúbela. Raúl Chacón Soto

Quien iba a imaginar que aquella bonita muchacha negra, ganadora del Miss Teen en su país y, más tarde, primera finalista en el Miss USA, tendría, al pasar de los años, esa extraordinaria capacidad, como actriz, de reflejar los distintos y complejos matices de difíciles personajes; de esos que hasta son una prueba de fuego para actores de gran trayectoria y de amplio rango de registros. Quién hubiera dado un dólar —pensando en una promisoria y sólida carrera de actuación—, por una jovencita de color que apenas dejado atrás el mundo de los certámenes de belleza, iniciara una carrera de modelo, siempre explotando ese don evidente que la naturaleza le dio y que no es otro que el extraordinario cuerpo y las perfectas facciones que siempre le han hecho destacar sobre los demás mortales. Quién iba a pensar, en fin, que Halle Berry, la misma que se perdiera entre tanto intrascendente papel como aquel de la secretaria sexy de nombre Sharon Stone en Los Picapiedras, terminaría por convertirse en la primera mujer negra en ganar un Oscar, y, con ello, pero no sólo por ello, en formar parte del selecto grupo de las grandes actrices en ese competitivo universo que es el cine de Estados Unidos.

Quienes seguramente sí pudieron imaginarse semejante ascenso de cotización fueron todos aquellos que, por distintas razones, fueron testigos de la pasión que Berry, desde los inicios, le ponía a todas sus interpretaciones, al punto de que, literalmente, vivía en la piel de sus personajes, a los que no abandonaba ni siquiera después del grito de ¡corten!. Así, dejaría de bañarse por unos días para dar con el realismo que le exigía una chica drogadicta en la película de Spike Lee, Jungle Fever, o aprendería los pasos de una stripper con tanta soltura que hasta convencería a un dueño de un club para que la contratase en tales roles, cuando ensayaba para The Last Boy Scout, al lado de Bruce Willis. El resultado siempre obtuvo crítica favorable, sólo que a esas excelentes actuaciones usualmente seguían participaciones en películas bastante flojas, que opacaban un tanto su llamativo desempeño. A pesar de ello, se las ingenió para llamar la atención, y no sólo por ese cuerpazo. En Losing Isaiah, por ejemplo, se lució al lado de Jessica Lange, al igual como lo hizo en Bulworth, la película de Warren Beatty donde se narra la historia de un senador que decide ser honesto con los votantes. No sería, sin embargo, hasta que le tocara interpretar en el cine la malograda vida de otra actriz negra, Dorothy Dandridge (quien por cierto fue la primera mujer de color en ser nominada a los premios de la Academia), que daría el gran salto frente a los ojos del público y de la crítica. Se llevó un Globo de Oro, y también un Emmy, pero lo más importante, confirmaría que estaba para cosas mayores... que no tardarían en llegar.

Sólo hicieron falta dos años para que Berry inscribiera su nombre en la historia del cine. La actriz, famosa por haber rechazado papeles que le hubieran puesto en la cresta de la ola mucho más temprano, como ocurrió en Speed, la película que le daría el pasaporte a la fama a Sandra Bullock, aceptaría el personaje de Leticia Musgrove en un film de bajo presupuesto llamado Monster’s Ball. La sufrida, airada, discriminada y luchadora Leticia, en un drama sobre el racismo y la intolerancia, le valió el mayor premio del cine estadounidense. Halle Berry se convertía, entonces, en la primera negra en llevarse el Oscar a casa. Ninguna lo había hecho en los 72 años del premio, lo que explicaba, sin duda, la emoción incontrolable al momento de recibir el trofeo: “Este momento es mucho más grande que yo. Este momento es por Dorothy Dandridge, Lena Horne, Diahann Carroll... Es por las mujeres que vienen detrás de mí, Jada Pinkett, Angela Bassett, Vivica Fox... y es por todas las mujeres de color, sin nombre y sin rostro, que ahora tienen una oportunidad, porque la puerta ha quedado abierta esta noche”.

En esta ocasión la suerte sí estuvo de su lado. Ni siquiera el director de la película la quería para el papel, pues la consideraba demasiado bella y no lo suficientemente negra. Afortunadamente, Berry pudo quitarse el estigma de “modelo convertida en actriz”, y conseguiría el papel que, como ella misma diría en una entrevista concedida al diario español El Mundo, tenía mucho de su propia vida, pues, la actriz, como hija de un hombre negro y una mujer blanca, había sufrido, en carne propia, el abuso, la discriminación y la violencia.

No es la intención contar cómo fueron los primeros años en la vida de Halle Berry. Que baste saber que a los cuatro años vivió la separación de sus padres. Que junto a su hermana quedó bajo la protección de su madre, quien poco pudo hacer para evitar la terrible discriminación que sufrieran por el color de su piel, una vez que tuvieron que mudarse a un barrio predominantemente blanco. Que las cosas tampoco fueron tan complicadas una vez empezaron a surgir oportunidades por su belleza y talento, y que ninguna de estas cualidades es un infalible seguro para mantener relaciones sólidas, sobre todo después de pasar por dos rupturas matrimoniales —estuvo casada con el pelotero David Justice y con el músico Eric Benet—, e incluso, haber sido objeto de maltrato físico, que le costaría la pérdida de un 80% de la audición en uno de sus oídos, a manos del también actor Wesley Snipes, durante una relación de juventud.

Afortunadamente, los tiempos son otros. Ocho veces en la lista de los más bellos de la revista People (es, junto a Julia Roberts, quien más ha aparecido en ella) y actual imagen de la firma de cosméticos Revlon, es, con seguridad, una de las mujeres más sexys y, por ende, más deseadas del planeta. Recientemente sorprendió a todos al asegurar que nunca más se volverá a casar, pero, para alivio de sus admiradores, no niega que todavía su intención es consolidar una relación sólida con un hombre... algo que seguramente no tardará en llegar. Mientras tanto, sigue ocupadísima con su trabajo. Siempre fiel a su inclinación por papeles tanto serios como comerciales, casi inmediatamente después de Monster’s Ball se le vería como una de las más atractivas chicas Bond de que se tenga memoria. También como la mutante Storm, en las dos entregas de los X-Men, y ya su nombre aparece en venideras producciones de muy distinto calibre, como Nappily Ever After, The Set-Up, Tulia, The Guide y el remake de Foxy Brown. Pero es Gatúbela, la famosa archirrival de Batman, quien la tiene hoy en las portadas de las revista de todo el mundo (ha cobrado 14 millones de dólares por hacer el papel, y es la única actriz en prestarse para llevar a la gran pantalla dos populares heroínas de cómics de distintas compañías). El famoso y ambiguo personaje se ha ganado su propia película como protagonista, si bien en esta ocasión, se trata de una gata... negra.

Más allá del bien y del mal
“Me he dado cuenta de que los proyectos que aparecen en mi camino siempre son los que más me sirven en mi vida real. Necesitaba ser Gatúbela. Necesitaba tomar control de mi vida. Meterme en ese disfraz hizo que todo fuera muchísimo más fácil. Me sentí poderosa, fuerte y sexy; pude conectarme conmigo misma como mujer”. Así se ha expresado Halle Berry sobre esta nueva oportunidad en su carrera. Los productores buscaban a una actriz atractiva y sexy, pero, al mismo tiempo, muy buena intérprete, pues la naturaleza del personaje exigía una rápida evolución de la mujer insegura de sí misma que es al principio de la película, hasta la heroína ¿o villana? poderosa y sensual en que termina convirtiéndose. “Ella es la mujer que todas quisieran ser y con la que a todo hombre le gustaría estar”, ha dicho la actriz, para luego agregar: “Yo no la definiría exactamente como un modelo a imitar porque ella hace algunas travesuras”... y es que Gatúbela no es una heroína convencional. Muchas de sus acciones obedecen a sus objetivos particulares y no lo piensa mucho para traspasar la delgada línea de la legalidad cuando lo considera necesario. La película ha generado mucha expectativa no sólo por la presencia de Berry —quien tuvo que someterse a una severa dieta para poder lucir en todo su esplendor el revelador traje que le fuera diseñado—, sino por la del realizador Pitof, el francés que trabajara con cineastas como Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet (los de Delicatessen). También la inclusión en el reparto de Sharon Stone (la malvada es la rubia, en esta ocasión), y, por consiguiente, la previsible “cat fight” (así llaman los estadounidenses a las peleas entre mujeres que tanto les fascinan) que ambas protagonizarán, ha despertado el morbo en más de uno. Por lo que se puede ver, hay suficientes elementos para suponer una feliz adaptación al cine, aunque ya las primeras reseñas no le han sido muy favorables. Como siempre, el público tendrá la última palabra. l

rchacon@eluniversal.com

No me vengas con ese cuento
Sharon Stone
Lambert Wilson

Han dicho los productores de Gatúbela que han procurado mantener la esencia del popular personaje aunque volviéndolo más contemporáneo. Los amantes de la seductora felina verán, entonces, cómo una diseñadora gráfica insegura, sumisa, de nombre Patience Philips (Halle Berry), un mal día se tropieza con una alarmante verdad en su lugar de trabajo —la compañía de cosméticos Hedare Beauty—.

Frances Conroy
Benjamin Bratt

El nuevo tratamiento antienvejecimiento que la empresa piensa lanzar con bombos y platillos podría hacer desaparecer no sólo las arrugas entre quienes finalmente lo utilicen. La inesperada revelación le costará la vida a la pobre Patience, quien, sorpresivamente, resucita ayudada por fuerzas extrañas. Su nueva oportunidad en la Tierra no la piensa desaprovechar, mucho menos si ahora cuenta con los atributos propios de un gato (agilidad, fuerza, sentidos ultraagudizados) que le permitirán convertirse en una nueva mujer. Siempre transitando por la delgada línea que separa el bien del mal, Gatúbela buscará vengarse de los ambiciosos dueños de la empresa, George Hedare (Lambert Wilson) y su esposa, Laurel (Sharon Stone), una supermodelo venida a menos. La heroína-villana (Gatúbela, por supuesto), tendrá que ingeniárselas, también, para sortear el cerco que le tiende su propio novio —el joven policía Tom Lone (Benjamin Bratt)—, quien no sabe que su compañera es la misma persona que anda persiguiendo. Otra figura importante del elenco es la actriz Frances Conroy (Ruth en Six Feet Under), quien tiene a su cargo el papel de Ophelia, “la dama de los gatos”, quien funge de guía y mentora de Patience.

 

Ver también en Encuentros:
- Caminos de fertilidad
- Ana Karina

 
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