VESTIDAS
pero de corto
Primero
que nada,
no le tengan
miedo a los vestiditos cortos. Aunque cueste creerlo pueden
ser favorecedores, frescos y muy
versátiles.
La principal instrucción
de uso es saber combinarlos
con las piezas adecuadas
y nunca lucirlos
si no se está convencida de lo
bien que pueden sentar. Todas las marcas, tiendas
y diseñadores tienen una versión, así que pruebe
y decida cual es la mejor opción. Los estampados lucen bien con jeans por debajo o con leggins negros, preferiblemente con tacones muy altos;
los de tonos neutros y tejidos naturales son ideales combinados con toreritas o sandalias planas.
Los que tienen bordados o toques de brillo se pueden usar de día o de noche, todo depende
de los accesorios que complementen el look.
El secreto con esta pieza de indumentaria
es movilizar los recursos disponibles para salir airosas del compromiso. Las gorditas deben
preferir los unicolores, a las bajitas les recomiendo que los usen con tacones
altísimos, a las de curvas pronunciadas que los seleccionen de su talla —nunca
más pequeños— y a las altas que prueben combinarlos con cholitas havaianas.
Sean valientes y ganen terreno con el corto metraje, no se arrepentirán.

Otras COQUETERÍAS |
Adornarse la cabeza no es una novedad, hacerlo con cintillos, bandas, cintas o con los increíbles turbantes de Prada, sí. Esta temporada las damas lucen
más sofisticadas
y glamorosas que nunca. Maquilladas
de forma impecable y vestidas con los vestidos más seductores de la historia reciente, las mujeres pueden —y deben— jugar a ser divas de otra época, espías irresistibles, grandes damas que
se adornan como si fueran a protagonizar una película nostálgica. Muchachas, ¡atrevánse!,
es divertido, bonito y totalmente inofensivo.
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PÚRPURA,
FUCSIA,
morado obispo, malva, uva de playa... muchos son los adjetivos para nombrar al tono mágico de la temporada, un color de reyes lleno de historia y mucha tradición. El morado ha sido siempre un color aristocrático, clásico, conservador y para muchas hasta aburrido, pero eso era hasta hoy que, moda mediante, se ha transformado en el último básico de todo guardarropa femenino que se respete. Zapatos, carteras, lentes, turbantes, pulseras y todo tipo de accesorios se tiñen de la tonalidad reina. La única salida: apuntarse al berenjena.
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