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BELLY DANCE
con Rania Bossonis
Exitosa bailarina de
origen griego y entrenadora certificada del AFAA,
ha incorporado las ventajas de la milenaria danza
al trabajo corporal, con
dos premiados videos
y un libro. En julio se presenta por primera vez entre nosotros y ofrecerá seminarios sobre danza
y fitness
Por Maritza Jiménez
Después de triunfar como una de las bailarinas más destacadas del Belly Dance Super Stars, Rania Bossonis revolucionó el mundo del fitness al incorporar las ventajas de la milenaria danza del vientre a una nueva forma de entrenamiento corporal.
"El bellydance es como una combinación de yoga y aeróbicos. No usa los movimientos del yoga, pero sus efectos son similares: desarrolla suavemente la flexibilidad y la fuerza, al mismo tiempo, y logra músculos más definidos", explica Rania, quien además es instructora certificada del Aerobics & Fitness Association of America (AFAA) y colaboradora permanente en diversas revistas sobre ejercicio y vida sana.
Esa propuesta podremos apreciarla en Venezuela en el mes de julio, cuando la bailarina estará por primera vez entre nosotros para cumplir una apretada agenda. Además del show Sueño de una noche árabe, donde veremos la belleza de su estilo interpretativo, ofrecerá un completo programa sobre la danza, que incluye ritmología, solo de derbake, danza turca, expresividad y trabajo de piso, entre otros aspectos. Luego dictará un seminario especial, Belly Dance for Fitness, sobre las técnicas para adelgazar y moldear el cuerpo con la danza, en el que las participantes interesadas podrán obtener el certificado Elite.
Entrenando con Belly Dance
Electa Belly Dance del Universo en dos oportunidades, Rania es dueña de un prestigioso estudio de danza en Los Ángeles, el Global Rhytms Dance Studio, y ha grabado 16 videos instruccionales y coreográficos. Entre ellos, Puro sudor, elegido por la revista Essence como uno de los cuatro más notables de 2003, y Bellydance para perder peso, que compartió lugares con los diez mejores de 2004, según el diario californiano St. Louis Post.
"Yo había sido instructora de fitness por muchos años -explica- así que el bellydance formó parte de mi enseñanza de manera natural, al estudiar sus movimientos, los músculos que trabaja y cómo nos beneficia. La gente en la calle solía preguntarme por mi rutina de entrenamiento, pensaban que levantaba pesas o trotaba. Pero lo único que practicaba era bellydance. En total, de seis a diez horas a la semana, entre mis shows y mis clases".
Igualmente es autora del libro Bellydance para adelgazar en el que trata desde la historia del bellydance y sus beneficios para la salud, hasta los pasos básicos, desplazamientos, trabajo de piso y velo, con explicación de los músculos usados en cada movimiento.
"Me encantó escribirlo -dice- y espero poder escribir otro pronto". Mientras tanto, sus artículos sobre dieta, ejercicios y vida sana, aparecen con regularidad en revistas como Forbes, Fitness, Oprah, Style, Women's Health and Fitness y Cosmopolitan.
El BDSS
Como bailarina, Rania, de origen griego, está especializada en los estilos turco y egipcio contemporáneo, y en su ejecución ha sido calificada por la crítica como "percusiva, graciosa, apasionada e hipnotizante".
Por algo ganó en dos ocasiones el concurso Bellydance del Universo. Primero en el año 2000 y luego en 2002, cuando recibió, además, la premiación del público y el galardón para Baile Egipcio. Ese último año se presentó a pesar de su espalda lesionada, y fue una suerte para ella, porque justamente en ese momento el conocido empresario Miles Copeland creaba el Belly Dance Super Stars.
Copeland, quien vivió en el Medio Oriente en su juventud, se encontraba realizando la producción de Rosa del desierto, fusión pop rock oriental para el cantante Sting, y se dio cuenta de la existencia de más de cien academias de bellydance en todo Estados Unidos. Una oportunidad que no iba a desperdiciar, a pesar de los recientes eventos del 11 de septiembre. Así surgió esta exitosa industria en el mundo del bellydance como espectáculo, con una notable producción de videos de aprendizaje y coreografías de todos los elementos que entran en esta danza.
El BDSS está formado por bailarinas de distintos orígenes radicadas en el país norteño, entre quienes destacan los nombres de Jillina, Ansuya, Amar Gamal, Rachel Bryce, Souhaila Sallimpour, Tamallin Dallal y las gemelas Veena y Neena, entre otras. "Un coctel cultural que mezcla el Persa y el Egipto Antiguo a la danza moderna y al jazz", como lo ha calificado la prensa. Con sus características, Rania fue obviamente una de las primeras en integrar esa nómina.
¿Qué significó llegar a ser una Bellydance Superstar?
"Fue un honor haber sido elegida como una de las primeras Superstars. Significó mucho para mí formar parte de ese grupo que estaba sacando la danza árabe de los pequeños clubes para llevarla a los grandes teatros".
Aunque nunca pensó que sería su carrera, Rania decidió tomar el camino de la danza a los ocho años, cuando vio por primera vez una bailarina del vientre. Desde entonces, trabajó fuertemente en su formación durante el bachillerato, cuando cursó estudios de danzas africana y moderna. Luego árabe y griega. Más tarde ballet y jazz, salsa y bailes de salón. En total fueron seis años de entrenamiento entre Estados Unidos y Egipto, antes de someterse a la prueba del público, porque la exigencia es uno de sus secretos. "Una bailarina debe formarse muy bien antes de enfrentarse al público", indica.
¿Cómo te preparaste para el Bellydance del Universo?
"Trabajé muy duro, practicando mis ritmos, mis crótalos y la danza turca. Y tuve suerte, pues cuando estuve viviendo en Nueva York bailé mucha música en vivo y eso me hizo sentirme a gusto improvisando. Y justamente las finales del concurso Bellydance del Universo son pura improvisación, con música que las bailarinas nunca han escuchado".
Pero Rania no es de las que se duermen en los laureles. Se considera estudiante permanente en una disciplina milenaria, en la que sostiene que hay mucho que aprender cada día. Ensaya sola dos horas diariamente, y una hora a la semana con su grupo. Además dicta clases de cinco a seis horas semanales, y tiene un promedio de cuatro shows a la semana.
Primero: sentir la música
Como bailarina y docente, se ha presentado en Singapur, Corea, México, Sudáfrica, Brasil, Chile y Egipto, y ha recorrido Estados Unidos. Y aunque le cuesta dar nombres, destaca entre sus bailarinas favoritas a las egipcias Soheir Zaky y Dina, y las americanas Zahra Zuhair, Sahra Saeeda y Eva Cernick.
¿Cómo ve el bellydance actualmente, en comparación con el estilo de las grandes estrellas egipcias de los 50?
"Creo que hemos alcanzado un mayor standard, ahora usamos coreografías más complejas y una técnica muy precisa. Pero todavía me gusta mucho ver bailar a Soheir Zaky".
Si es que existe alguna receta del éxito, en la de Rania hay ingredientes que no faltan. Por un lado, la exigencia y la disciplina. Por el otro, la humildad del aprendizaje permanente. "Estaré estudiando hasta que tenga 70 años", afirma. El cuarto elemento es la actitud positiva, que aflora cuando enfrenta situaciones difíciles, o le piden consejos las jóvenes aprendices, a quienes recomienda cambiar frecuentemente de maestra, porque siempre hay algo distinto que aprender en cada una de ellas, y filmarse para someterse al análisis de expertos.
"Pero el mejor consejo que puedo darles -subraya- es que aprendan también la música y la cultura árabes. Esta danza no se trata sólo de hacer bellos movimientos, sino también de interpretar la música. Si un bailarín o bailarina no entiende la canción que está bailando, su danza no tendrá sentido para una audiencia árabe.
Es necesario danzar con sentimiento e interpretar el ánimo y el mensaje
de las canciones".
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