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Foto: www.shutterstock.com / Serg Zastavkin

Efecto VIUDEZ

La enfermedad de una persona casada implica el deterioro
de la salud de su cónyuge

Por Karen Pallarito

Se le conoce como el "efecto viudez" y hace tiempo que la comunidad médica está familiarizada con este fenómeno curioso aunque real: cuando muere un hombre casado o una mujer casada aumentan las probabilidades de que su cónyuge fallezca poco después.

Actualmente, los investigadores comprenden mejor cuáles son los factores que interactúan en este fenómeno y se han dado cuenta de que este deterioro de la salud comienza a menudo con la hospitalización de uno de los cónyuges.

Los nuevos hallazgos indican que el hecho de que uno de los esposos sea hospitalizado debido a una enfermedad grave conlleva un gran riesgo para la salud de su pareja. ¿Cuál es la causa? El estrés y el estado de agitación constante al que está sometida la persona mientras sobrelleva el proceso de hospitalización de su esposa o esposo.

"No es que por arte de magia la enfermedad que aqueja a nuestra pareja provoque el deterioro repentino de nuestra salud", explica el doctor Nicholas A. Christakis, profesor de sociología médica del Departamento de Políticas de Atención Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. "Creemos que supone algún tipo de carga".

A fin de descubrir cuál es la relación, Christakis y Paul D. Allison, un estadista de la Universidad de Pensylvania, examinaron los historiales médicos de más de medio millón de parejas que estaban afiliadas a Medicare, el programa de seguro social que el gobierno de Estados Unidos ofrece a las personas mayores de 65 años o que cumplen con otros criterios especiales, entre 1993 y 2001. Los hallazgos, que se publicaron en la revista médica New England Journal of Medicine, demuestran el efecto dominó que tuvo la hospitalización de uno de los cónyuges, a causa de diversas enfermedades, en la salud de su compañero o compañera.

"Mediante este trabajo de investigación comprobamos que la enfermedad de una persona, en este caso casada, puede afectar el estado de salud e incrementar el riesgo de morir de su pareja", explicó Christakis. "Y esto, a su vez, significa que brindar mejores cuidados a un enfermo no sólo beneficia a la persona enferma sino también a otros, como su cónyuge".


Foto: www.stock.xchng.com

Depende de la enfermedad
Al menos 44 millones de adultos en Estados Unidos cuidan a un ser querido, según cálculos suministrados por la National Alliance for Caregiving, una sociedad de organizaciones nacionales sin fines de lucro que se centra en temas relacionados con la asistencia médica familiar. No obstante, de acuerdo con Family Caregiver Alliance, un centro nacional de distribución de información para cuidadores, pocos de ellos están preparados para lidiar con los rigores de tener que cuidar a un enfermo o soportar la carga que ello acarrea para su salud.

En líneas generales, el estudio demostró que cuando una mujer casada es hospitalizada, el riesgo de que el esposo muera al cabo de un tiempo aumenta 22%. En cambio, cuando un hombre casado es hospitalizado, la esposa tiene 16% más de probabilidades de fallecer poco después.

Algunas enfermedades representan una carga más pesada que otras. Por ejemplo, cuando una mujer era internada en un hospital a causa de un accidente cerebrovascular (ACV), insuficiencia cardiaca congestiva o fractura de las caderas, el riesgo de morir del cónyuge se incrementaba en 6%, 12% y 15%, respectivamente. En cambio, el hecho de que un hombre casado fuese hospitalizado por cáncer de colon no influyó significativamente en las probabilidades de fallecer de la esposa, aunque otras enfermedades sí ejercieron un efecto considerable.

Cuando uno de los cónyuges era internado por demencia, la situación era más estresante y el riesgo de morir del otro aumentaba 22% en los hombres y 28% en las mujeres, señaló Christakis. "De hecho, el que uno de los dos estuviese demente era tan deprimente como si estuviese muerto".

Otras enfermedades son mortales, pero no son una carga tan pesada para los cuidadores, sea física, sicológica, financieramente o una combinación de las tres, acotó.

La investigación también demostró que hay ciertos períodos cuando los cuidadores son particularmente vulnerables: inmediatamente después de hospitalizar a su cónyuge y de nuevo a los tres o seis meses de estar lidiando con su enfermedad.
Suzanne Mintz, presidenta y una de las fundadoras de National Family Caregivers Association, una asociación que ayuda a mejorar el nivel de vida de más de 50 millones de estadounidenses que deben cuidar a un ser querido que está gravemente enfermo o incapacitado o de edad avanzada, indicó que el estudio representa una prueba más de que el estrés que genera cuidar a un familiar enfermo puede tener consecuencias nocivas para la salud de la persona encargada de atenderlo.

"Los hallazgos no deberían atemorizar a quienes tienen que atender a un pariente enfermo", precisó. "Lo más importante es que los ayuden a priorizar sus necesidades en términos de salud".

El riesgo que tienen las personas que atienden a su cónyuge enfermo de caer en la depresión es seis veces mayor en comparación con los que no cargan con el peso de esta responsabilidad, acotó Mintz. Además, son menos propensos a pedir ayuda. A fin de proteger su salud, Mintz los insta a que compartan la carga de tan pesado trabajo.

"Cuidar a un enfermo es una labor que requiere la ayuda de más de una persona, particularmente si la persona enferma y quien la cuida son de la tercera edad", agregó. "Con frecuencia, el esposo o la esposa que debe cuidar a su cónyuge enfermo se niega a pedir o aceptar la ayuda de sus hijos, si bien es precisamente lo primero que deberían hacer".


Traducción: Servio Viloria. healthday The New York Times Syndication. Derechos de El Universal

 
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