Fotos: Cortesía Sony Pictures |
007 Espía espiado
Por estos días finalizará en
los estudios Pinewood de Londres el rodaje
de Quantum of Solace, el film número 22
de la saga de James Bond
que aterrizará en las pantallas en noviembre. Tras haber presenciado parte de las
tomas en el desierto de Atacama en Chile, Estampas regala
a los fanáticos
todo
lo que hay que saber antes
del estreno
Por Enmar Pérez. Antofagasta. Enviada especial
Inhóspito, terroso, inclemente,
así se revela
ante el visitante
el desierto de Atacama en la provincia de Antofagasta, al norte de Chile.
No hay gota de duda: es uno de los lugares más secos del mundo. Desprovisto de todo verde, de todo rasgo de vida, su paisaje es
tan único como desolador. Justo allí, con tal fotografía de fondo, Daniel Craig, el actor británico de 40 años que le dará aliento -por segunda vez- al sexto James Bond, batalla, precisamente, con la respiración. Acaba de ensayar, cuatro veces, una veloz carrera sobre una plataforma de unos 30 metros, en cuyo borde se desliza una cámara que lo sigue en contrapicado de principio a fin. En la mano sostiene una muy creíble arma de utilería que acciona en tres oportunidades tras pegar un salto al final de la toma. Está persiguiendo a
su enemigo, lo tiene en la mira, pero no sabrá
si debe hacer blanco sobre su humanidad. ¿Cuánto de esto se verá en pantalla? Quizá,
20 o 40 segundos, que serán parte del desenlace de Quantum of Solace -algo así como Una cuota de consuelo-, el film número 22 de la saga del agente 007, que llegará a las salas del mundo el 7 de noviembre. El de la secuencia filmada en Atacama será un instante decisivo en la
vida del archifamoso agente de MI6. Pura adrenalina, pura acción.
 El director marc forster confiesa que le ha apasionado el proyecto y que le gusta la acción, aun cuando todos lo conocen como un realizador de corte intimista |
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
¡Corten! En el monitor de la cámara que está próximo a la plataforma, Bond debe haber lucido terriblemente solo y algo conflictuado al momento de disparar, pero a su alrededor hay unas 30 personas que forman parte del equipo de filmación, y que bromean con él apenas concluye la toma. El set en cuestión está montado en el techo de la residencia de los astrónomos que viven en el observatorio de Paranal, uno de los más avanzados del planeta, situado a 2.456 metros de altura en Atacama -los telescopios se encuentran a 2.635 metros-, la única construcción que hay en 120,7 kilómetros a la redonda. Si bien Craig no luce cansado -pocos 007 han estado en tan perfectas condiciones físicas-, cualquiera que hubiese intentado tal proeza gimnástica en ese lugar estaría a punto del colapso. "Es duro ser James Bond. Las escenas de acción están escritas para ser muy intensas y a mí me gusta involucrarme lo más posible", dirá más tarde el actor ante un grupo de periodistas de todo el planeta que se ha trasladado hasta allí para observar parte de las grabaciones que este mes de junio culminan en los estudios Pinewood de Londres, tras recorrer escenarios en Baja California, Panamá, Italia, Austria, y, por supuesto, Antofagasta. Esta última, por cierto, aparecerá como Bolivia en la cinta. Panamá, de su lado, fungirá como Haití. Cosas de la ficción que, no obstante, levantaron una polvareda en los predios de Evo Morales y más aún en los de la Bachelet. Pero tales manejos son moneda corriente en el cine, y los telescopios de Paranal -lo que verdaderamente identifica al lugar- no aparecerán en las secuencias. Entonces, ¿qué caso tenía hacer que 007 dejara el aliento por aquellos inhóspitos lares? "Una de las razones por las que quise filmar en Atacama es porque siento que es un marco ideal para reflejar el estado de aislamiento y soledad en el que se encuentra en ese momento Bond. Para mí, el paisaje es un personaje más", explica ante la prensa el director Marc Forster (Monsters Ball, El país de nunca jamás). "Recuerden que en Casino Royale la franquicia se tornó más psicológica, más emocional, mostraba una especie de lucha de Bond consigo mismo. Quantum of Solace continúa en esa dirección y he tratado de establecer una suerte de paralelismo. Cuando estás en el desierto puede que no salgas, y no sabemos si Bond será capaz de huir de allí, no sabemos si va a sobrevivir, y no sólo me refiero en el plano físico sino también en el psicológico: él tiene una pelea interna de la que necesita escapar".
A la izquierda: Mathieu Amalric (el maluco), Olga Kurylenko (la chica Bond) y Daniel Craig
A la derecha: Craig y Gemma Arterton (la otra chica) |
En otras palabras, al concluir el film, el personaje creado por Ian Fleming, en 1953, habrá de terminar deslastrándose de todo signo de debilidad, le será imperativo transformarse, finalmente, en "la bella máquina de matar" que todo el globo conocía antes de que los productores lo devolvieran con Casino... a sus orígenes.
Unos martinis más tarde
He ahí el detalle, esta película sería la primera secuela dentro
del repertorio cinematográfico
del espía. Entre el final de Casino Royale (2006) y el comienzo de Quantum of Solace (2008) tan sólo ha transcurrido una hora y el recién nombrado 007, como se recordará, todavía muestra rasgos de vulnerabilidad y acaba de perder al que, a la postre, terminará siendo el único amor de -tal cual su legendario martini- su agitada vida: Vesper Lynd, la agente de MI6 que parece haberlo traicionado. De allí que el espía del servicio secreto británico comenzará una intensa búsqueda de los cabecillas de la organización que chantajeó a Vesper hasta conducirla a su muerte. "Bond está en el film sediento de venganza. Tiene el corazón roto y no quedó bien, necesita respuestas y sale a buscarlas", dice Daniel Craig. En tal estado, lógicamente, será poca la disposición que tendrá el seductor James a engancharse en uno de los clásicos affairs con la chica de rigor... ¿Mala suerte para la guapa ucraniana de 28 años Olga Kurylenko, quien se mete en la bronceada piel de Camille, la nueva Chica Bond?
"Sí, no habrá necesariamente besos entre nosotros", dice Kurylenko riéndose -aunque, para tranquilidad de los fanáticos masculinos de Bond, existirá un encuentro pasajero entre sábanas con la otra chica: la agente Fields (Gemma Arterton). "A Camille la mueve, como a Bond, un deseo de venganza, algo de su pasado que está tratando de resolver", señala la actriz. El personaje de la ucraniana es una agente mitad boliviana, mitad rusa que "no está buscando enamorarse, su único objetivo es la revancha", agrega Kurylenko. Es justo en ese punto donde coincidirá con 007: todos los caminos los conducirán a ambos hasta los cuarteles de Dominic Greene (Mathieu Amalric), uno de los villanos más prometedores de la saga.
"Esta vez será un malvado sin ningún tipo de artificios, todo estará en sus ojos. Es muy interesante, la manera en que actúa es sutil, es más peligroso para mí", advierte Forster. "Si quieres hacer un buen villano tienes que profundizar, más bien, en las debilidades que lo mueven. Cuando veo a los políticos, por ejemplo, me pregunto qué los moviliza, cuál es su pasión", comenta el actor francés que asume a Dominic Greene. Recientemente alabado por la crítica por su papel en la película La escafandra y la mariposa, de Julian Schnabel, Amalric ha declarado a la prensa que para crear a su personaje se ha fijado en gestos del ex primer ministro británico Tony Blair y del actual presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, "el peor villano que jamás tuvimos (en el país galo)", ha comentado. "Greene se esconde tras una fachada de ecologista, pero, realmente, quiere apoderarse del control de un recurso natural (el agua) fundamental en un país de América del sur (Bolivia)", señala el productor Michael G. Wilson, quien junto a su media hermana Barbara Broccoli han dado continuidad, por más de 12 años, a la franquicia.
Las secuencias rodadas en Atacama son parte del desenlace de Quantum of Solace |
Eco-Bond
La ecología, cómo no, es un tema para el Bond de estos tiempos. De hecho, la residencia de los astrónomos de Paranal, todo un oasis en medio de Atacama que posee en su entrada una piscina rodeada de una pequeña jungla, será en Quantum... un eco-hotel, propiedad y centro de acción del perverso Dominic. "El equipo de producción la encontró en una revista de arquitectura e inmediatamente pedí ir a verla pues me parecía una locación ideal", señala Marc Forster, cuya escogencia como director del film sorprendió a más de uno, en vista de que es un realizador de corte intimista, más acostumbrado a proyectos de mediano presupuesto y, ciertamente, no identificado
con argumentos de acción. Para muestra, sus últimas creaciones: Más extraño
que la ficción y Cometas en el cielo.
"Al principio no quería hacerlo, tenía dudas acerca de que fuera lo correcto, pero cuando me reuní con los productores entendí que ellos me darían libertad para plantear mi visión y entonces me apasioné con la idea. Me involucré desde el comienzo, al igual que Daniel (Craig), y entre todos contribuimos con el guión que apenas estaba en sus inicios", explica el realizador suizo. "Una vez leí una entrevista con Orson Welles donde él decía que de lo único que se arrepentía en su vida era de no haber hecho una película comercial, que esa es una experiencia que se debía vivir alguna vez. Y, digo yo, ¿qué es más comercial que Bond?", argumenta el creador, y añade: "Vi algunas de las viejas producciones (de 007) que realmente me gustaron -sus preferidas son Dr. No y Goldfinger- y pensé que podía retornar, en algunos detalles, a esos filmes tempranos, pero haciéndolos como un thriller con un giro moderno". En cuanto a la acción, el director señala que habrá mucha y que "nunca es demasiado. Me gusta". De su lado, Daniel Craig, tras mostrar un dedo pulgar amoratado, relataba: "La semana pasada hicimos unas secuencias de lucha que se rodaron en dos días, muy intensas, fueron geniales".

Este año se celebra el centenario del nacimiento de Ian Fleming, creador de James Bond |
Así las cosas, también en los legendarios estudios Pinewood de Londres corrió la adrenalina en el rodaje de Quantum of Solace: la residencia del villano, originalmente parte del observatorio Paranal, voló por los aires en pedazos. Para ello se construyeron enormes maquetas y se espera que esa sea una de las secuencias visualmente más impactantes, tal como lo fuera el realista derrumbe de un edifico en Venecia en Casino Royale.
Eso sí, por mucha acción que haya y por muy contemporáneo que sea el toque mágico de Marc Foster, todavía no es tiempo de aparatitos geniales para Bond. "Mmmmm, no, no habrá gadgets en Quantum... Recuerden que este sigue siendo 007 en sus orígenes", comenta Broccoli, quien agrega que así era en la historia original de Fleming, cuyo centenario de nacimiento, por cierto, acaba de celebrarse el 28 de mayo.
De haber estado vivo, pues, el creador de James Bond estaría apagando las 100 velitas, de allí que los londinenses hayan bautizado a 2008 como "el año Fleming". Para celebrarlo, entre otros eventos, ya ha sido presentado, con el auspicio de sus herederos, el libro La esencia del mal (Devil May Care, en inglés), del escritor británico Sebastian Faulks (Charlotte Gray), que daría continuidad a los relatos del famoso espía. No resultaría extraño, pues, que esa historia se convierta en la próxima trama que los productores lleven a la pantalla, aunque el asunto pasa por poseer los derechos de filmación. De ser así, Daniel Craig la protagonizaría, pues ha firmado un contrato que garantiza que hará, al menos, dos cintas más de la saga. No era como para sorprenderse: Casino Royale batió todos los records de taquilla de la franquicia de 007, recaudando 595 millones de dólares alrededor del mundo, 150 millones más que Die Another Day, con Pierce Brosnan, que hasta entonces había sido la película más exitosa. Asimismo, no fueron pocos los críticos que se refirieron al rubio actor como "el mejor Bond de todos los tiempos", a despecho de los seguidores del casi imbatible Sean Connery o del también muy celebrado Brosnan.
"Yo le dije a Barbara: 'si me involucras desde temprano en el film, puedo entender su mecánica y puedo sentirme confiado en ser James Bond. Con eso, y con un equipo a tu alrededor que te apoya al ciento por ciento, tienes todo acerca de lo que significa esta profesión, que es hacer películas que sean un buen entretenimiento". Palabra de 007.
| Una cuota de información |
•Quantum of Solace. El título de la cinta proviene de un cuento corto de Ian Fleming que narra la historia de un romance fallido
y que nada tiene que ver con Bond. Michael G. Wilson explica
que era adecuado por dos razones: "La organización del villano se llama Quantum, y, además, eso es lo que está buscando
007 en el film: una cuota de consuelo".
•Tremendo carro. En las secuencias iniciales de la película,
un Bond impregnado de la onda ecológica aparecerá
manejando un Ford Ka, vehículo menos contaminante -y muchísimo más económico- que su inseparable Aston Martin.
•El otro Ford. Después de haber lucido trajes de la firma italiana Brioni desde que se hiciera Goldfinger (1995), James Bond cambió de sastre: Tom Ford se encargó del vestuario de 007
en Quantum... En Atacama, Daniel Craig vestía en los ensayos
de la toma una franela negra que a la hora de filmar sustituyó por una impecable chaqueta -también negra y ajustada al cuerpo- de cuello semialto con rayas blancas a lo largo de los brazos.
•De última hora. La marca de relojes Omega ya presentó su nueva versión del Seamaster diver 300m, el reloj que ha acompañado a Bond desde Goldfinger, un imperdible para coleccionistas y fanáticos. Esta es la edición más lujosa que se ha concebido, y sólo 10.007 piezas serán producidas. Craig lo exhibía en su muñeca durante las tomas en Antofagasta. |
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