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La crítica
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La segunda
película de Meirelles ha recibido halagos en todas
partes donde se ha exhibido. He aquí algunos de ellos:
"Esta es la última y una
de las más poderosas películas que nos recuerda
que la sociedad civilizada que tomamos como algo natural es,
realmente, un lujo".
The New York Times
"La imagen de un grupo de niños
muy pequeños -llevando y usando armas- es desalentadora,
un colapso de la perspectiva civilizada que recuerda a Los
Olvidados...".
The Village Voice
"Meirelles consigue un sorprendente
estilo visual utilizando tanto cine como video, efectos especiales,
cortes violentos y un seductivo diseño de sonido para
dar con una imagen indudablemente escalofriante de los jóvenes
que asesinan muy fácil y frecuentemente".
Film Journal International
"Es uno de esos raros filmes que
logran ser un entretenimiento seductivo sin comprometer su
autenticidad y poder".
The New York Post
Meirelles es un talento mundial que ilumina
cada cuadro de este fresco, furioso e indeleble film. Ciudad
de Dios tiene el aroma de un clásico".
Rolling Stone
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Los niños del Brasil

Una extraña sensación se acomoda
en el estómago del espectador desde la escena inicial; esa
que muestra la carrera desesperada de una gallina que pareciera
saber el destino que le aguarda. El ave termina a los pies de un
jovencito llamado Buscapé, quien de pronto se descubre justo
en el medio de un enfrentamiento entre malandros (sus compañeros
de barrio) y los policías. La escena se repite por lo menos
tres veces durante la película. El director, Fernando Meirelles,
retrocede en el tiempo (hasta tres décadas atrás)
para contarlo todo y no duda en volver una y otra vez a distintos
puntos de la historia para que todo se entienda a plenitud, para
cerrar círculos (aunque el de la violencia nunca termina).
La cinta se llama Ciudad de Dios, es brasileña, ha
ganado premios y, por sobre todo, viene precedida de una justa fama
sustentada en el entusiasta recibimiento que le ha dado la crítica
en Estados Unidos y Europa, en donde la han comparado con el cine
de Martin Scorsese, Sergio Leone y, por supuesto, con la película
Amores Perros de Alejandro González Iñárritu,
al punto de que la califican como la respuesta de Brasil a la propuesta
innovadora de los mexicanos. Al ver Ciudad de Dios, se entiende
por qué ha causado tanto revuelo: y es que a nadie deja indiferente
el retrato realista que logra el director de la violencia en el
barrio de Rio de Janeiro que lleva ese paradójico nombre.
Películas con este tema se han hecho muchas en América
Latina, pero pocas han logrado reflejar con semejante fidelidad
el horror de la pobreza y, al mismo tiempo, conferirle un tono épico
a la trama... y todo contado con un estilo visual extraordinario,
donde se echó mano a recursos que enriquecen lo contado,
como en la escena de la fiesta de despedida de Bené, otro
de los personajes, un ejemplo de la destreza del director. Momentos
impactantes sobran, y muchos sólo por su contenido, como
aquel en el que el temible Zé Pequeno, para darle una lección
a un niño de una banda, le dice que escoja entre recibir
un disparo en la mano o en el pie... el infortunado no tiene más
de ocho años, como tampoco los tienen los otros que ya andan
por esas calles de ¿Dios?, con un arma en la mano buscando
a quien descargarle el próximo tiro.
Ver también en Protagonistas:
- El
monitor se pasea por la música. La Cita: con desorden adulto.
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