- Los niños del Brasil.
- El monitor se pasea por la música. La Cita: con desorden adulto.

 CRONICA
- Rifa
ESTAMPAS
50 AÑOS
- La Mona Lisa cumple 500 años
- Rudy en instantáneas
- Estrellas que odian la fama
FAMILIA
- Los misterios del alfabeto
NUTRICION
- Remedios caseros (II)
BELLEZA
- Abre los ojos
MODA
- En la cumbre
COCINA
- Moldes de queso para papá
MASCOTAS
- Vamos a aprender
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 
La crítica

La segunda película de Meirelles ha recibido halagos en todas partes donde se ha exhibido. He aquí algunos de ellos:

"Esta es la última y una de las más poderosas películas que nos recuerda que la sociedad civilizada que tomamos como algo natural es, realmente, un lujo".
The New York Times

"La imagen de un grupo de niños muy pequeños -llevando y usando armas- es desalentadora, un colapso de la perspectiva civilizada que recuerda a Los Olvidados...".
The Village Voice

"Meirelles consigue un sorprendente estilo visual utilizando tanto cine como video, efectos especiales, cortes violentos y un seductivo diseño de sonido para dar con una imagen indudablemente escalofriante de los jóvenes que asesinan muy fácil y frecuentemente".
Film Journal International

"Es uno de esos raros filmes que logran ser un entretenimiento seductivo sin comprometer su autenticidad y poder".
The New York Post

Meirelles es un talento mundial que ilumina cada cuadro de este fresco, furioso e indeleble film. Ciudad de Dios tiene el aroma de un clásico".
Rolling Stone

Los niños del Brasil

Una extraña sensación se acomoda en el estómago del espectador desde la escena inicial; esa que muestra la carrera desesperada de una gallina que pareciera saber el destino que le aguarda. El ave termina a los pies de un jovencito llamado Buscapé, quien de pronto se descubre justo en el medio de un enfrentamiento entre malandros (sus compañeros de barrio) y los policías. La escena se repite por lo menos tres veces durante la película. El director, Fernando Meirelles, retrocede en el tiempo (hasta tres décadas atrás) para contarlo todo y no duda en volver una y otra vez a distintos puntos de la historia para que todo se entienda a plenitud, para cerrar círculos (aunque el de la violencia nunca termina). La cinta se llama Ciudad de Dios, es brasileña, ha ganado premios y, por sobre todo, viene precedida de una justa fama sustentada en el entusiasta recibimiento que le ha dado la crítica en Estados Unidos y Europa, en donde la han comparado con el cine de Martin Scorsese, Sergio Leone y, por supuesto, con la película Amores Perros de Alejandro González Iñárritu, al punto de que la califican como la respuesta de Brasil a la propuesta innovadora de los mexicanos. Al ver Ciudad de Dios, se entiende por qué ha causado tanto revuelo: y es que a nadie deja indiferente el retrato realista que logra el director de la violencia en el barrio de Rio de Janeiro que lleva ese paradójico nombre. Películas con este tema se han hecho muchas en América Latina, pero pocas han logrado reflejar con semejante fidelidad el horror de la pobreza y, al mismo tiempo, conferirle un tono épico a la trama... y todo contado con un estilo visual extraordinario, donde se echó mano a recursos que enriquecen lo contado, como en la escena de la fiesta de despedida de Bené, otro de los personajes, un ejemplo de la destreza del director. Momentos impactantes sobran, y muchos sólo por su contenido, como aquel en el que el temible Zé Pequeno, para darle una lección a un niño de una banda, le dice que escoja entre recibir un disparo en la mano o en el pie... el infortunado no tiene más de ocho años, como tampoco los tienen los otros que ya andan por esas calles de ¿Dios?, con un arma en la mano buscando a quien descargarle el próximo tiro.

Ver también en Protagonistas:
- El monitor se pasea por la música. La Cita: con desorden adulto.

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso