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| Puro
halago |
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La Mona Lisa es, casi con seguridad, la
obra de arte más reproducida y reinventada del mundo.
Su imagen no sólo ha adornado afiches, tarjetas, calendarios,
agendas y cuanto soporte moderno se haya inventado, sino que
ha estado en la mente de cientos de autores que la han utilizado
tanto en el mundo de la publicidad como en el de la creación
artística. La mona manía, como algunos han denominado
ese caudal de fama que hasta Madonna envidiaría, parece
haber empezado en el siglo XVIII gracias al advenimiento de
la imprenta; motivo de poesía, canciones y obras durante
el siglo XIX, ganaría la atención mundial, justamente,
después de que fuera hurtada del Louvre. El evento
inspiró a muchos que querían rendirle su particular
homenaje. Desde entonces su imagen se ha multiplicado en las
más increíbles versiones. Famosa, entre muchas
otras, fue la del dadaísta Marcel Duchamp, quien se
burló de ella (y de todo lo que le parecía arte
tradicional, museológico y, en fin, lleno de polvo),
agregándole un mostacho y una barbita y llamándola
con las iniciales L.H.O.O.Q. (Elle a chaud au cul). Botero
la imaginó regordeta, a los trece años... No
hay que olvidar que la imitación (y muchas veces hasta
el insulto) es una forma de halago.
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La Mona Lisa cumple
500
años
Raúl Chacón Soto
Es, indiscutiblemente, la más famosa
pintura en toda la historia del arte. Ha sido admirada, hurtada,
descalificada, copiada, parodiada e intervenida, no una sino cientos
de veces. Con medio milenio sobre sus hombros le sobran motivos
para sonreír.
¿Cuáll es el secreto de su éxito?
¿Por qué este cuadro de modestas proporciones ha sido
objeto de admiración (y veneración casi hasta el exceso)
en todo el mundo? ¿Se merece tan buena reputación?
Una de las mejores explicaciones del porqué de la fama de
este retrato y su buena conexión con el público, la
da Vincent Pomaréde, justamente uno de los hombres que se
ha desempeñado como conservador del departamento de pintura
del Museo del Louvre, el sitio donde se deja ver la enigmática
damisela. La explicación de Pomaréde contempla cuatro
puntos a tomar en cuenta: "La personalidad marginal, caprichosa
y genial de su creador, Leonardo Da Vinci; la perfección
de su técnica pictórica; los misterios, que por cierto
aún no han sido resueltos, acerca de la identidad de la modelo
que posó para esta obra, y las repercusiones de su historia,
tan sorprendentes y numerosas, que podría tratarse de una
novela policial".
Lo mejor es ir por partes. De Leonardo Da Vinci se sabe a plenitud
lo extraordinario que fue su paso por este mundo (en el que hizo
de todo, y todo lo hizo de manera magistral), aunque, si no lo tiene
muy claro, puede leer el recuadro que se le dedica en este trabajo.
Vale la pena detenerse, eso sí, en el asunto de la técnica
empleada para retratar a la desconocida Lisa. Dice Pomaréde
que el pintor estaba obsesionado con la búsqueda de la perfección...
y no estaba exagerando. A todos ha sorprendido lo realista del modelado
del rostro, y lo sutil que es el tratamiento de la luz. El artista,
para lograr tales resultados, se empleó a fondo: Preparó
su tabla de madera de álamo con varias capas de enlucido,
luego dibujó su motivo, y después procedió
a pintar al óleo con los colores muy diluidos en aceite.
Lo magistral del asunto es que se permitió (gracias a la
levedad de sus colores, casi transparentes) aplicar innumerables
capas de pintura, llamadas veladuras, hasta conseguir que el rostro
luciese tal como ha sido apreciado por sus millones de admiradores.
"Estas veladuras, sabiamente trabajadas, al darle valor a los
efectos de luz y de sombra sobre el rostro, constituyen lo que Leonardo
llama el 'sfumato'". La Mona Lisa aparece, entonces, perfecta,
sumida en la semi oscuridad... quienes la han visto, como el primer
biógrafo de Leonardo, el pintor Vasari, dicen que parece
estar viva: "Sus ojos límpidos tienen el resplandor
de la vida: orlados de matices rojizos y plomados, estaban bordeados
de pestañas cuyo resultado supone la mayor delicadeza...
en el hueco del cuello, el espectador atento percibía el
latir de las venas". El perfeccionista de seguro debió
haberse sentido satisfecho con su obra pero...
¿Y cómo es ella? O mejor dicho, cómo fue. Se
está hablando de la identidad de la modelo, por supuesto.
El propio Vasari ha dado la versión más aceptada cuando
ha dicho que se trataba de Lisa Gherardini, la esposa de un comerciante
florentino quien encargó la pintura al maestro... otros sostienen
diferentes teorías, algunas descabelladas. Pomaréde
las enumera: que si Isabella d'Este, que reinaba en Mantua cuando
Leonardo pasó por allí; una amante de Julián
de Médicis o del mismo Leonardo; una mujer ideal e, incluso,
un adolescente vestido de mujer o un autorretrato. Lo cierto es
que no hay nada definitivo. Ni siquiera la versión de Vasari
se ha comprobado, pues poco se conoce de la vida de Lisa Gherardini
y son muchas las interrogantes que se plantean, cuestiones a las
que no les falta la razón: ¿Por qué si se trataba
de un encargo, el retrato nunca le fue entregado al marido de la
señora? (Leonardo lo mantuvo consigo hasta su muerte cuando
lo vendió a Francisco I). ¿Por qué el pintor,
en su búsqueda de realismo, prescinde de cualquier elemento
que sirva de identificación, de fidelidad con la modelo,
y termina por presentar una descripción si se quiere abstracta
de la figura humana? Hay muchos cabos sueltos por lo que el enigma
continúa.
A estas particularidades de la obra y del autor, se une una historia
que parece libreto de novela policial y que termina por impulsar
a la Mona Lisa al estrellato. Una vez en manos de Francisco I, el
cuadro permaneció en las colecciones reales hasta la creación
del Museo Central de las Artes en el Louvre en 1793. Una existencia
tranquila que se vio perturbada el 21 de agosto de 1911, cuando
fue hurtado por un tal Vincenzo Peruggia, quien lo quería
devolver a Italia. El mundo se estremeció. La policía
buscaba la Mona Lisa por todas partes, se sospechó de todos,
incluyendo de los cubistas y del poeta Apollinaire... A los dos
años la encontraron, sonriendo, en el fondo de un baúl.
A su regreso fue tratada con honores de jefe de estado. Su rostro
había aparecido en las primeras planas de todos los periódicos
de este planeta... si había alguien que no sabía de
ella, pues hasta allí. Quizás por eso, cuando salió
de gira a Estados Unidos y a Japón, las multitudes hacían
fila para verla. Todavía hoy, allí, en su sala del
Louvre, es la más visitada, la más requerida, la más
recordada, a pesar de ilustres vecinos como la Venus de Milo, quienes
han tenido que resignarse ante los encantos de esta inquietante
señora. l
rchacon@eluniversal.com
| Se ha quedado solita |
| Más de seis millones
de personas acuden anualmente al Louvre para observar sus tesoros.
Casi ninguna quiere abandonar el museo sin por lo menos echarle
una miradita a la más famosa de las pinturas. Buscar
un lugar entre los cientos de japoneses (turistas, perdón)
que se agolpan diariamente frente al excepcional rostro es ya
un clásico del turismo de aventura... por todo ello,
y porque no todos los días se cumplen 500 años,
las autoridades del museo han decidido remodelar la Sala de
los Estados (dedicada al renacimiento veneciano) para exhibirla,
a finales del próximo año, solita, en un espacio
de 200 metros cuadrados. El reacomodo ha significado un desembolso
de tres millones y medio de dólares, que han provenido
(y no podía ser de otra manera) de la red de televisión
japonesa Nippon Television Corp (NTV), la misma que también
ha dado millón y medio para redecorar la galería
que alberga a la Venus de Milo, la segunda gran atracción
del museo. Semejante espacio -otras 60 obras tendrán
que compartir el resto de la sala de 700 metros cuadrados-,
es para darle cabida a los numerosos curiosos, claro está,
porque la pintura no es lo que se dice de grandes proporciones.
Con esta jugada, también se busca darle el verdadero
valor a la obra que, a decir verdad, decepcionaba a muchos cuando
la veían, todavía más empequeñe-
cida, al lado de otras de mayor tamaño. Si nunca la ha
visto (por ahora se encuentra en otra sala), recomiendan acercarse
sin expectativas... se llevará una muy buena sorpresa. |

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9: RITA GREER
10: RICK MEYERWITZ
11: HALLMARK
12: MONA DALI |
| Crímenes contra
la Mona |
El más sonado
hurto en la historia del arte fue cometido en 1911. Un carpintero
del museo salió de lo más tranquilo con la Mona
Lisa debajo del brazo (en realidad, de su bata de trabajo).
El responsable, Vincenzo Peruggia, convencido de que gran parte
de la enorme cantidad de pinturas italianas presentes en la
colección francesa había sido tomada por Napoleón,
decidió devolver a su patria, por lo menos, una, la que
consideraba la más hermosa de todas. Peruggia no estaba
más que haciéndole un mandadito a Eduardo de Valfierno,
un argentino que, ni corto ni perezoso, contrató a un
falsificador para que le hiciera seis buenas copias por las
que obtuvieron una suma considerable (tan considerable que hoy
en día equivaldría a unos 67 millones de dólares).
La original estuvo escondida en el falso fondo de un baúl
hasta que vio la luz en 1913, cuando Peruggia, ingenuamente,
trató de venderla a Alfredo Geri, un anticuario de Florencia.
Las autoridades lo atraparon con las manos en la Mona.
En 1956, un 30 de diciembre para ser exactos, un boliviano llamado
Ugo Ungaza Villegas (los latinoamericanos parecen sentir cierta
debilidad por esta obra), se detuvo ante la obra y, después
de pensarlo un rato, decidió meter la mano en el bolsillo
y sacar un roca que fue a parar justo a un lado del codo derecho
de la dama, causándole daños a un trocito de pigmento.
Desde entonces la señora no se expone al ojo público
sin llevar encima un formidable vidrio antibalas.
Dicen en un informe del Departamento Británico de Acciones
Especiales que, durante la II Guerra Mundial, la pintura fue
nuevamente tomada sin permiso por los nazis. A un tal Albrecht
Gaiswinkler (quien tenía por tarea devolver a sus dueños
los tesoros que habían ido a parar a manos de Hitler)
se le atribuye el rescate. El Louvre nunca ha admitido la veracidad
de los hechos. Según sus directivos, los alemanes se
llevaron una copia que estuvo escondida en una mina de sal en
Austria. Como se diría en buen venezolano: "están
salaos"... |

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13: LILIAN SCHWART
14: ANONIMO. (ANUNCIO PUBLICTARIO DE PC)
15: ROBERT TINNEYB. (PORTADA DE LA REVISTA BYTE)
16: ANONIMO. (ANUNCIO PUBLICTARIO DE COMPAQ)
17: BOTERO
18. GARY LARSON
19: ANDY WARHOL
20. SHARON HOUSEN. (BOTICELLI Y LEONARDO) |
| Una palomita para Leonardo |
¿Qué
se puede decir de este hombre que no suene a maravilla? Es sabido
que tenía la muy rara cualidad de abordar con talento
todas las disciplinas. Fue así pintor, ingeniero, inventor,
matemático, astrónomo, filósofo (lo que
se llama un hombre del Renacimiento)... estudió sin cansancio
todos los fenómenos naturales, la perspectiva, la geometría,
la anatomía y, en general, todas las ciencias de la observación;
buscó respuestas a todas las preguntas imaginables. Como
dice Vincent Pomaréde en el site oficial del Louvre,
el artista, en una carta al duque de Milán, un verdadero
vitae, revela todas sus ambiciones: "yo puedo construir
puentes muy livianos, sólidos y robustos, fácilmente
transportables... tengo los medios para hacer bombardas que
lanzan grava casi como la tempestad... en tiempos de paz, creo
poder dar una satisfacción tan completa como cualquiera,
sea en arquitectura, en la construcción de edificios
públicos y privados o bien para conducir el agua de un
lugar a otro". Por lo visto, tal variedad de asuntos (en
su época fue más célebre como ingeniero
hidráulico) no le impedía dedicar tiempo a la
pintura, con los resultados que desde hace siglos se conocen.
Nacido en 1452 en un pueblo llamado Vinci, de allí su
nombre, era hijo ilegítimo del notario y de una de sus
sirvientas, Catarina Vacca. No hay certeza sobre cómo
era su físico y su personalidad. Algunos lo describen
como un hombre muy fuerte, amante de los ejercicios físicos
y los deportes violentos, y otros, como un joven adolescente
afeminado y soñador, que tocaba la lira y cantaba a la
perfección. Lo cierto es que resulta difícil imaginar
al primero, asistiendo, ya a los 14 años, al taller del
pintor y escultor florentino Andrea del Verrochio, donde tenía
por compañeros a Boticelli y Perugino. La Mona Lisa no
fue su única obra maestra, allí están también
La virgen de las rocas, La Ultima Cena, y Santa Ana, la Virgen
y el Niño Jesús. En el Louvre han decidido exhibir,
hasta el 14 de julio, más de 130 dibujos, tres pinturas,
12 manuscritos y algunos inventos del artista. Vale la pena
el viajecito. |
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21: ROBERT A. BARON
22: ANDY WARHOL
23: ANONIMO. (TRAJE DE BAÑO DE MONA LISA)
24: ANONIMO. (SOMBRILLA)
25: ERIC HARSHBARGER. (LEGO) |
| La Gioconda en diez respuestas |
1 ¿Quién
era ella?
Nadie está seguro, pero se cree que fue Lisa Gherardini,
la flamante esposa de un comerciante florentino de nombre Francesco
Di Bartolomeo di Zanobi del Giocondo, quien se estima tenía
24 años de edad y ya era madre de dos niños para
el momento cuando posó para el retrato. Hay quienes no
están de acuerdo y han lanzado otras versiones: una cortesana,
una tal Gioconda, un joven trasvestido, el propio pintor...
2 ¿Por
qué se llama Mona Lisa?
Al parecer es una contracción de Madonna Lisa. De Madonna
paso a Monna, y, con los años, a Mona. Lo de Lisa ya
debe estar claro.
3 ¿Cuánto
tiempo se tomó Leonardo para pintarla?
Se estima que cuatro años. Las obras maestras requieren
dedicación. Al parecer, el pintor la llevaba consigo
a donde fuese a trabajar.
4 ¿Dónde
está la firma?
No tiene ni firma ni fecha.
5 ¿Dónde
se puede ver?
La han dejado colgada en el Museo del Louvre, en París,
desde 1797. Sólo ha salido de sus aposentos cuando
se fue de gira por Estados Unidos en 1963, donde la vieron
millón y medio de personas; y algunos años más
tarde, en 1974, cuando permaneció en el Museo Nacional
de Tokio el tiempo suficiente para que la vieran casi dos
millones de japoneses (un récord todavía imbatible).
Los visitantes le dieron un recibimiento de estrella de cine
y le dejaban poemas y flores. Claro, sin contar los dos años
que permaneció en el baúl de Peruggia, el italiano
que se la llevó sin permiso del museo.
6 ¿De qué
tamaño es?
Mide 77 cms de alto y 53 cms de ancho.
7 ¿Sobre
qué soporte está pintada?
Un panel de madera de álamo.
8 ¿Cuánto
vale?
Hay cosas en la vida que no tienen precio. Esta es una de
ellas. Por esta razón no está asegurada.
9 ¿Por
qué no tiene cejas?
Pudieron ser removidas accidentalmente en una mala restauración.
10 ¿Por qué sonríe?
Y, ¿todavía no lo sabe?
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Ver también en Encuentros:
- Rudy en instantáneas
- Estrellas que odian
la fama
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