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Lo
que sus manos revelan
¿Qué dicen sus manos sobre
su salud? Pues mucho. Podrían ofrecer señales sobre
las probabilidades de sufrir de hipertensión o cáncer
de mama, entre otras enfermedades. Joanna
Moorhead
Si alguna vez se ha preguntado cuán
saludable es o cuáles son sus perspectivas en términos
de salud para el futuro, la respuesta podría estar en sus
dedos, nudillos e incluso las uñas de sus manos.
No se trata de quiromancia. Investigaciones
realizadas en Canadá, por ejemplo, muestran que la longitud
de los dedos de un hombre puede revelar cuán agresivo es
físicamente. Otro estudio señala que el tamaño
del dedo anular de un muchacho puede proporcionar indicios de un
posible ataque cardíaco en una etapa posterior de su vida.
El profesor John Manning, de la University
of Central Lancashire y quien fue uno de los primeros profesionales
en relacionar la longitud de los dedos de una persona con algunos
rasgos en términos de salud, afirma que esta área
de la investigación cobrará mayor importancia en el
futuro.
Manning descubrió que existe
una asociación importante entre la relativa longitud de los
dedos anular e índice y la cantidad de testosterona a la
que un feto está expuesto al término del tercer mes
de gestación. “Sabemos que las hormonas sexuales influyen
significativamente en el desarrollo del cerebro, el sistema nervioso
y los músculos, y creemos que el tamaño de los dedos
es un indicador de la cantidad de hormonas sexuales a las que estuvo
expuesto un individuo mientras se formaba en el útero de
la madre”, indica.
La importancia de ello radica en que
es cada vez más probable que una variedad de enfermedades
como el cáncer, los trastornos cardiovasculares y el desorden
por déficit de atención e hiperactividad (DDAH) estén
relacionadas con el efecto de las hormonas sexuales en el feto.
Otro estudio, que según Manning necesita ser avalado por
nuevas investigaciones, concluyó que las mujeres que tienen
el dedo índice más largo que el anular poseen un mayor
riesgo de sufrir de cáncer de mama a temprana edad. La lógica
es que, si un dedo anular largo es una indicación de mayor
exposición a la testosterona, una mujer con un dedo índice
largo habría estado muy expuesta al efecto de los estrógenos,
lo que puede ser significativo en el desarrollo de cáncer
de mama.
Otras investigaciones indican que podría
existir una relación entre la longitud del dedo anular de
un hombre y la probabilidad de contraer cáncer de próstata
(cuanto más largo es el dedo anular en relación con
el índice tanto mayor es el riesgo), y también que
el tamaño de los dedos podría ayudar a identificar
a niños en edad preescolar con riesgo de sufrir de DDAH o
neurosis.
Hace algunos años, un equipo
médico de Southampton demostró que una persona cuya
palma de la mano fuese más larga que ancha podía tener
la tendencia a ser hipertensa. Según se desprende de un estudio
realizado en Lancashire, las personas que tienen un patrón
de remolino en una de las puntas de los dedos o más tenían
mayores probabilidades de sufrir de hipertensión en comparación
con aquellas cuyas yemas tuviesen la variedad de arco normal. En
opinión de los autores del estudio, la causa de ello podría
ser ciertas enfermedades sufridas en el útero.
Sin embargo, las manos no son sólo importantes en el sentido
de que ofrecen indicios sobre la predisposición a algunas
enfermedades. También son lugares visibles y fácilmente
accesibles donde pueden detectarse síntomas de algunos trastornos
físicos. Hay evidencias de que Hipócrates pudo haber
sido uno de los primeros médicos en darse cuenta de todo
lo que su profesión podía aprender mediante un sencillo
examen de las manos. “En el pasado, era más probable
que los doctores examinaran las manos de un paciente en busca de
indicios de la enfermedad que estaba padeciendo”, sostiene
el doctor Graham Archard, del UK Royal College of General Practitioners.
“En la actualidad, tendemos a
dirigirnos directamente al lugar donde el problema parece originarse.
Sin embargo, las manos aún pueden ser útiles cuando
el paciente no presenta una enfermedad específica”.
Las señales de las uñas
“Las manos pueden revelar un sinfín de cosas”,
agrega Archard. “Unas palmas rojas pueden ser una señal
de trastorno hepático. Nudillos muy huesudos pueden indicar
que la persona sufre de artritis reumatoide. Asimismo, el color
de las rayas de las palmas de las manos así como el de las
uñas pueden ser indicios de si una persona es anémica
o no.
Según varios tabloides británicos,
el príncipe Carlos –quien en una fotografía
que le tomaron recientemente aparece con los dedos hinchados–
sufre de eritema solar y artritis. ¿No sería acaso
por el ángulo de la cámara?
Todo parece indicar que las uñas
son una de las principales ventanas hacia el funcionamiento interno
de nuestro cuerpo. Según Archard, es común que las
uñas dejen de crecer ante un cuadro de enfermedad severo.
Pero cuando comienzan a crecer nuevamente, a menudo se observa una
lesión que marca el punto donde se detuvo el crecimiento,
la cual desaparece a medida que va creciendo la uña. “Ello
puede ser útil para calcular exactamente cuándo sucedió
algo”, señala.
Algunas lesiones en las uñas
pueden ser señales de enfermedades de la piel como la psoriasis.
Si bien se cree que esta enfermedad siempre es diagnosticada mediante
problemas visibles en la piel, a veces sólo ocasiona inflamación
en las articulaciones. De allí que las uñas proporcionen
importantes señales. En opinión de algunos expertos
en reflexología, las manos, al igual que los pies, proporcionan
un mapa de los órganos del cuerpo. Aunque los médicos
tienden a usar los pies para hacer sus diagnósticos y tratar
algunos desórdenes físicos, las manos son más
accesibles y fáciles de examinar. “Recomendamos estudiar
las manos, pues es más fácil trabajar con ellas”,
afirma Simon Duncan, director de la Association of Reflexologists
de Gran Bretaña.
“Practiquen el siguiente ejercicio:
junten las yemas de ambos pulgares y ejerzan presión de un
lado hacia el otro. ¿Sienten como pequeños pinchazos
de agujas? Esa es una señal de estrés, y hemos demostrado
que las personas que se masajean los pulgares pueden liberarse del
estrés acumulado. Otro ejercicio es frotarse la base del
dedo índice en la palma de una mano con el pulgar de la otra.
Esta área representa el centro emocional, y este ejercicio
es muy relajante”. l
THE GUARDIAN NEWS SERVICE. DERECHOS
DE EL UNIVERSAL.
TRADUCCION: SERGIO VILORIA.
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