| Los
placeres de Isaac
El fundador de la hoy famosa fábrica
de máquinas de coser estuvo en el ojo del huracán
y no precisamente como “costurero”.
Max Haines
ISAAC MERRIT SINGER es recordado por dos actividades
diferentes. Fue el fundador de la compañía Singer
Sewing Machine, el emporio mundial de las máquinas de coser,
y también uno de los más grandes sementales de todos
los tiempos. Dejaremos al lector que se forme su propia opinión
acerca de él.
Isaac nació en 1811 en el pueblo de
Pittstown, en Nueva York, hijo de pura cepa alemana. De joven se
distinguió como maquinista y actor un poco mejor que el promedio.
Cuando su trabajo como maquinista se lo permitía, solía
irse de gira con espectáculos rodantes a lo largo de la costa
noreste de Estados Unidos. En los tiempos libres perseguía
chicas, y muy a menudo las convertía en mujeres deshonestas.
Fue en su ultima cacería, mientras
actuaba en Palmyra, Nueva York, cuando le echó el ojo a una
adolescente de 16 años, Catherine Haley. Catherine se había
desarrollado tempranamente. Tenía una lujuriosa cabellera
rubia, ojos azules y varios atributos más.
Isaac se presentó. Catherine miró
al hombre de casi dos metros, de cuerpo torneado, hoyuelos en las
mejillas y voz cautivante. Le podría haber ido peor. Antes
de que cantara un gallo, Isaac y Catherine se veían regularmente.
Una noche, cuando la luna se posaba sobre Palmyra, ellos se encontraban
haciendo eso que hacen los enamorados desde que Adán y Eva
eran pareja. Entonces entró el padre de Catherine. Al día
siguiente, la joven se convirtió en la señora de Isaac
Singer. Con apenas su apariencia y personalidad, Isaac llevó
a su mujer a Nueva York, en donde rentaron un apartamento en la
Tercera avenida. Dentro de los siguientes dos años, la pareja
fue bendecida con la llegada de dos pequeños Singer.
Para llegar a fin de mes, Isaac se largaba
a la ruta, usando el nombre artístico de Isaac Merrit. En
Baltimore se quedó con una familia de nombre Sponsler. ¿Fue
simplemente una casualidad que el señor Sponsler tuviera
una hija increíblemente bella? Así es, Mary Ann, de
18 años.
Isaac sugirió que él y Mary
Ann se conocieran de una manera más personal, pero Mary Ann
tenía sus principios. Ella jamás se asociaría
con un hombre casado. Bueno, pero qué afortunada, exclamó
Isaac. Le dijo a Mary Ann que era soltero, sin compromisos, libre
como un pájaro. Isaac Merrit y Mary Ann Sponsler saltaron
a la cama. Cuando el espectáculo en el que Isaac estaba trabajando
se fue de Baltimore, él besó y se despidió
de Mary Ann compungido. Eso tendría que haber sido todo.
Poco después de un mes, Mary Ann hizo un descubrimiento sorprendente.
Le escribió a Isaac, comunicándole que estaba embarazada.
¿Qué se supone que el compañero
debía hacer? Isaac le dijo a Mary que fuera a Nueva York.
Una vez que llegó allí, con sueños de campanas
de boda bailando en su cabeza, Isaac confesó. Era casado
y no se había molestado en obtener el divorcio. Pobre Mary
Ann. Esta era una complicación para la que no estaba preparada.
¿Tenía Isaac alguna sugerencia?
Nuestro muchacho sugirió un lindo apartamento
en la Tercera avenida. Mary Ann aceptó. Y así fue
como Isaac tuvo dos esposas viviendo en la misma calle, sin que
ninguna supiera de la existencia de la otra.
Pasó el tiempo y Catherine, cansada
de vivir en la pobreza, se quejaba constantemente. Isaac ya no soportaba
más la situación. Se mudó, pero no demasiado
lejos... a la vereda opuesta para vivir con la expectante Mary Ann.
Durante los años siguientes, Isaac se las arregló
para vivir de sus actuaciones. Devolvió el apartamento y
viajó con Mary Ann. Este loco arreglo resultó en el
nacimiento de otros cuatro hijos ilegítimos. En 1848, volvió
a Nueva York y se asentó nuevamente en un apartamento en
la Tercera avenida.
Sólo por divertimento, cayó
por sorpresa en casa de su abandonada esposa, Catherine, luego de
una ausencia de varios años. Debemos decir en favor de Isaac
que logró llevar a su largamente sufrida esposa a la habitación.
Fue justo como en las viejas épocas. Isaac retomó
donde había dejado las cosas años atrás. Una
vez más, tenía a dos familias completas viviendo en
la Tercera avenida. Un día, mientras caminaba por las calles
de Boston, Isaac vio una máquina de coser en la vidriera
de una tienda. Sus instintos de viejo maquinista se sintieron excitados.
No le importó mucho cuando descubrió que Elias Howe
tenía la patente de la máquina. Isaac desarmó
la máquina y mejoró varios aspectos, dándole
una apariencia universal. Hizo mucha publicidad y contrató
vendedores para ofrecerla de puerta en puerta. En ese mismo año,
el dinero fluía en la Singer Sewing Machine Co.
Nunca fue una persona que dejara que el placer
se mezclara con los negocios. Isaac se estableció con Mary
Eastwood Walters. Se presentaba como Isaac Robbins, vendedor viajante.
Pronto, él y Mary estaban haciendo lo que se acostumbra a
hacer entre las sábanas. Isaac instaló a su nueva
amiga en un cómodo apartamento en la Tercera Avenida, no
muy lejos de las esposas número 1 y número 2. Nueve
meses más tarde, Mary Walters dio a luz a una saludable niña.
Tres meses luego de que su última hija
ilegítima naciera, Isaac conoció a Mary McGongial,
una apasionada chica irlandesa que tenía mucha experiencia.
Usando el nombre de Isaac Matthews y posando como vendedor, pronto
estaba durmiendo con su tercera Mary. Como era la costumbre de las
amigas de Isaac, Mary McGongial quedó embarazada.
Hagamos una rápida revisión.
Isaac estaba casado legítimamente con Catherine. Tenía
de amantes a Mary Ann Sponsler y Mary Walters quienes vivían
cerca la una de la otra en la Tercera Avenida. Además, Mary
McGonigal vivía a una corta caminata de distancia de la calle
Christopher. Las mujeres lo conocían como Singer, Merritt,
Robbins y Matthews. Seguían teniendo bebés, pero ninguna
sabía de la existencia de las otras.
El negocio de Isaac seguía creciendo,
proveyéndole de la excusa de tener que viajar. Mientras que
Isaac repartía alegría en la habitación, sus
máquinas de coser seguían traqueteando. Isaac se convirtió
en multimillonario. Cuando Elias Howe lo demandó, Isaac tenía
suficiente dinero como para dejar a todo el mundo satisfecho.
Para ser justos con Isaac, debe señalarse
que cuidaba muy bien a todas sus mujeres mientras crecía
su riqueza. Ahora vivían en buenas casas y tenían
pensiones liberales. Por supuesto, algo tenía que pasar.
Un día, mientras manejaba un carruaje abierto con Mary Ann
Sponsler (Sra. Merritt) fue visto por Catherine, la legítima
Sra. Singer. La bobina se zafó. Catherine hizo una escena
luego de enterarse por Mary Ann que ella había dado a luz
a 10 hijos de Isaac.
Hubo tal griterío en la calle que los
periódicos olieron la historia. La Police Gazette fue la
primera publicación en exponer al jugoso multimillonario
Isaac Singer, quien mantenía a una esposa y tres amantes.
Isaac trató de reparar las cosas. A
Mary McGonigal y Mary Walters no parecía molestarles mucho
la decepción. Mary Ann Sponsler fue toda otra historia. Con
10 niños, ella sentía que debía tener algún
tipo de derecho. Ella quería que Isaac se divorciara de Catherine
y le diera legitimidad a sus 10 hijos.
Catherine no quería saber nada, pero
Isaac tenía un plan. Encontró a un caballero, que
por un precio, diría que tenía una relación
adúltera con Catherine. De esta forma, Isaac podría
divorciarse de Catherine y vivir con Mary Ann Sponlsler. El se negaba
rotundamente a casarse con la madre de sus 10 hijos.
Isaac decidió entonces alejarse de
la vida de las corridas comerciales y vivir la vida del multimillonario
sin todos los problemas. A la edad de 51 años, se estableció
en Europa.
Allí conoció a Pamela Lockwood
Boyer, y a su hermosa hija de 20 años, Eugenie. Isaac se
encamó con la madre y la hija, en ese orden. Usaba un seudónimo,
pero cuando Eugenie quedó embarazada, Pamela le informó
que ella sabía que él era el multimillonario americano,
Isaac Singer. Lo amenazó con un escándalo internacional
si no se casaba con la preñada Eugenie.
Isaac
y Eugenie se casaron en Nueva York. El compró una mansión
sobre el Hudson para su nueva esposa. Un mes luego de su casamiento,
nació el pequeño Mortimer. Diez meses más tarde,
Eugenie dio a luz a su segundo niño, un año más
tarde, al tercero. Eugenie tuvo seis hijos en menos de siete años.
Los Singer se mudaron a París y luego a Inglaterra.
En 1875, a la edad de 64 años, el viejo
galán se fue a la cama y murió por causas naturales.
En un enjambre de esposas, amantes, hijos legítimos e ilegítimos,
había especulaciones sobre su testamento. Alrededor de la
mitad de su fortuna la dejó para su viuda y sus seis hijos.
El resto se dividió entre las otras cuatro mujeres de su
vida y sus hijos.
Después de todo, Isaac Singer, quien
nos diera la máquina de coser, también nos dio 24
niños, hijos de dos madres legítimas y tres amantes.
l
Ilustraciones: David Márquez
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