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¡Trabajar hasta QUEMARSE!

¿Su rendimiento laboral ha disminuido? ¿Siente que las demandas de las personas que debe atender en su trabajo son agobiantes? ¿Se ha convertido en un ser hostil? Si sus respuestas fueron afirmativas, ¡cuidado!, podría estar experimentando el Síndrome del Quemado o Burnout Por Annie Suárez

'Comencé a ser cada vez menos efectiva en mis relaciones con los pacientes. Mi hostilidad hacia ellos era insoportable. Empecé a visualizarlos como personas irritantes que hacían continuas demandas. Ellos lo sentían y tendían a alejarse de mí. Los pacientes agresivos comenzaron a gruñirme. Las notas de Miss F. sobre mi ineficacia eran cada vez más frecuentes y mi ira era personal e intensa. Las notas despreciativas de los pacientes me afectaban y yo tendía a mantenerme alejada de ellos", explicaba una enfermera estadounidense de apellido Jones, a principios de la década de los cincuenta, quien fue parte de una muestra de uno de los primeros estudios realizados acerca del fenómeno de "Baja Moral", que más de veinte años después sería definido como Burnout y que hoy sigue siendo un problema para profesionales de la salud y de otras áreas, que igualmente deben tener un trato cercano, continuo y entregado con el público. No obstante, ¿de qué se trata estar "quemado" exactamente? ¿Qué lo causa? ¿Es reversible este estado? Estas y otras interrogantes serán respondidas en las siguientes líneas.

PRIMERAS LUCES
La bibliografía especializada en psiquiatría registra la investigación realizada por los especialistas M. S. Schwartz y G. T. Will, en 1953, como uno de los primeros trabajos que arrojaron luces acerca del Burnout. Estos investigadores determinaron que, al cabo de un tiempo, las enfermeras de los hospitales psiquiátricos tendían a evidenciar un conjunto de síntomas, entre los que predominaban el agotamiento y la desmotivación. Ellos definieron esto como Baja Moral. Aunque este estudio ha sido considerado por el gremio médico como carente de rigor científico, no puede negarse que marcó un precedente sobre el tema.

Posteriormente, en 1974, el psiquiatra Herbert Freudenberg, que atendía drogodependientes en un hospital en Nueva York, comprobó que las personas que laboraban como trabajadores sociales manifestaban, justo al año, síntomas físicos y psicológicos particulares, similares a los registrados por Schwartz y Will.

No obstante, es en 1977 cuando la psicóloga social Christina Maslach le da nombre a este síndrome. Maslach, quien estudiaba la motivación de los trabajadores sociales, demostró nuevamente lo que Schwartz, Will y Freudenberg ya habían percibido anteriormente, pero al conversar con un abogado sobre sus hallazgos, éste le comentó que la sintomatología que ella había observado en su investigación concordaba con el estado al que llegaban, después de un período de tiempo, los juristas que ayudaban a las personas de escasos recursos y que dentro de este otro gremio ellos lo llamaban Burnout. Fue así como Maslach trasladó ese término al área psiquiátrica y hasta hoy se sigue utilizando.

Actualmente, son empleados los conceptos de Síndrome de Quemado, Síndrome de Desgaste Profesional o Síndrome de Estar Quemado por el Trabajo (SQT) como sinónimo de Burnout.

CONDENADOS A LA HOGUERA
En opinión del psiquiatra venezolano Robert Lespinasse, experimentar Burnout significa "padecer una serie de síntomas, que tienen como origen un estrés laboral crónico. Este estado puede hacer colapsar a un individuo tanto física como psicológicamente. Por lo general, se presenta en profesionales cuyo trabajo implica atender al público de manera directa, intensa y frecuente".

De acuerdo a la Guía sobre Síndrome de Quemado emitida por la Unión General de Trabajadores de España (UGT), organización para la que este padecimiento es un problema de salud del trabajador, de seguridad para la empresa y hasta social, señala que es común el diagnóstico de Burnout en personal sanitario, profesionales dedicados a la docencia y la asistencia social. "No obstante, la prevalencia de este riesgo puede encontrarse, igualmente, en otros profesionales, tales como policías, personal de justicia, personal de rescate, editorialistas, psiquiatras, psicólogos, personal de hostelería, directivos, asistentes, etcétera", indica el informe.

Por su parte, Lespinasse señala que, además de tratarse de personas que asumen la responsabilidad de ayudar, atender o colaborar con otros, es posible identificar una cierta tipología entre quienes padecen Burnout. "Comúnmente, puede ser un individuo muy nervioso, tenso, exigente consigo mismo, perfeccionista, que evidencia cierta obsesión por el trabajo. Es aquel que considera que debe vivir para trabajar, cuando en realidad debería trabajar para vivir. Por eso se dedica a su profesión en alma, vida y corazón. Es muy buen empleado, pero como jefe no funciona, porque se recarga de trabajo. No deriva, piensa que nadie más puede hacer su trabajo con los mismos niveles de calidad. Por esto tiende a recargarse. Pero cuando pierde el control, no haya como manejar la situación y se desespera. Es este tipo de persona el que es más susceptible a padecer este síndrome".

El expresidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría también menciona que entre los más propensos a sufrir de Burnout pueden encontrarse los profesionales jóvenes. "Muchas veces quienes recién salen de la universidad tienen muchas expectativas con el trabajo y no tienen claros los límites acerca de la cantidad de responsabilidades que deben asumir o se recargan porque piensan que esa es la manera de hacer las cosas".

El psiquiatra venezolano también menciona a las mujeres dentro del grupo de propensos a sufrir el Burnout. "Ellas pueden llegar a padecerlo, porque muchas veces deben asumir doble responsabilidad, la de la oficina y la de la casa. Esto puede generarles un estrés crónico y si ejercen una profesión que implica ayuda o servicio a otros y, además, son muy exigentes con ellas mismas, las condiciones están dadas para que se presente el Síndrome de Quemado".

EL VIA CRUCIS
El médico venezolano Daniel Sánchez, quien es especialista en gerencia de servicios de salud y ha dedicado parte de su tiempo a estudiar el Burnout, explica que este síndrome comienza con un estrés laboral crónico y evoluciona hasta llegar al estado de extenuación total. Sánchez enumera sus etapas de la siguiente manera:

Explican los especialistas que este síndrome comienza con un ESTRÉS laboral crónico y evoluciona hasta llegar al estado de EXTENUACIÓN

1. Reacción de alarma: Se produce el desequilibrio entre los recursos que posee el individuo y las demandas de trabajo.

2. Resistencia: El cuerpo se ajusta al estrés.

3. Agotamiento: El estrés se mantiene en el tiempo y el individuo no puede dar respuestas, lo cual produce cambios negativos de conducta.

En lo que respecta a los síntomas, ya en la década de los setenta, la psicóloga social Christina Maslach especificó los tres principales:

Agotamiento o cansancio emocional:
El individuo siente que las tareas sobrepasan su capacidad. Experimenta cansancio físico y emocional. Por lo general, es manifestada una sensación de no poder hacer nada por los demás y de estar completamente saturado.

Despersonalización o deshumanización: Expresada en el distanciamiento emocional hacia las demás personas.

Sentimientos de baja autoestima o falta de realización personal: Se manifiesta como desesperanza y pérdida de la motivación al logro en el trabajo. Es puesto en duda que la labor realizada sirva para algo positivo.

En el contenido de su guía sobre este tema, la UGT establece que el ritmo con el que son producidos los cambios degenerativos derivados del Burnout puede variar de una persona a otra. Sin embargo, en sus páginas son descritas cuatro formas de evolución de esta patología, que van acompañadas de manifestaciones especificas en el individuo:

Leve: Caracterizada por la presencia de síntomas físicos inespecíficos como cefaleas, dolores de espalda y lumbalgias. Bajan los niveles de operatividad. Además, resulta difícil levantarse en las mañanas para ir a trabajar o se experimenta un cansancio patológico.

Moderada: Aparece el insomnio, el déficit de atención y de concentración. Puede existir una tendencia a la automedicación. Afloran actitudes de distanciamiento, irritabilidad, cinismo, fatiga y aburrimiento. Surge una progresiva pérdida del idealismo. La persona puede sentirse exhausta emocionalmente, frustrada, incompetente y culpable. También cae la autoestima.

Grave: Aumenta el absentismo, la aversión por el trabajo y el cinismo. Puede manifestarse el abuso de alcohol y psicofármacos.
Extrema: Aislamiento, depresión crónica, crisis existencial y riesgo de suicidio.

SINGULAR INFIERNO
Los psiquiatras españoles Javier Alarcón, Francisco J. Vaz y Juan A. Guisado, establecen diferencias entre el Burnout con respecto a otras patologías:
No es lo mismo que el tedio: porque éste último se presenta en personas con otro tipo de ocupación, que no implica una relación de ayuda.

No es alienación laboral:
porque ésta tiene que ver con la falta de libertades para realizar tareas. El Burnout hace aparición cuando la persona tienen mucha libertad para enfrentarse a una tarea que le resulta imposible de abordar.

El burnout puede llevar a sufrir cuadros depresivos; merma del apetito, disminución del deseo sexual... en pocas palabras, a un abandono TOTAL

No se trata de insatisfacción laboral: en el Burnout también hay baja satisfacción por el trabajo, pero a esto se suma también la despersonalización, que no está presente en este otro padecimiento.

No es sólo fatiga: porque ésta no necesita de mucho tiempo para desaparecer y, por lo general, deja tras de sí sentimientos de satisfacción y logro. Por el contrario, el Burnout está acompañado por un profundo sentimiento de fracaso.

No es equivalente a una crisis existencial: porque ésta puede darse a la mitad de un ciclo de vida de una persona y significa una visión negativa de la situación en curso y del futuro profesional. El Burnout tiene mayor incidencia en los profesionales jóvenes. Quemarse tampoco significa afrontar una neurosis existencial, pues en este otro caso, el individuo siente que no tiene un motivo para vivir, y quienes están "quemados" empezaron por tener interés por su trabajo.

No es depresión: está relacionada con el Burnout, pero son procesos independientes. La primera puede ser ocasionada por factores más globales; el segundo tiene su origen en el ambiente laboral.

No es igual a la indefensión: aunque tienden a parecerse, el Burnout está relacionado directamente con el ámbito laboral. El concepto de indefensión es aplicable a otro tipo de situaciones.

No es una forma de estrés: es la etapa posterior o la consecuencia del estrés laboral crónico.

INVENTARIO ENTRE CENIZAS
Tanto Lespinasse como Sánchez coinciden en señalar que el Burnout tiene serias consecuencias en el individuo, porque puede llegar a paralizarlo al punto de llevarlo a perder su trabajo. "Por más que quiera realizar sus labores, le resultará imposible", señala Sánchez, mientras que el expresidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría indica: "También puede llevarlo a cuadros depresivos que le generan tristeza, apatía, desgano o llanto fácil; merma del apetito; disminución del deseo sexual; pérdida del gusto por las cosas que antes lo motivaban. En pocas palabras, puede llevarlo a un abandono total".

Las consecuencias del Burnout no sólo afectan a la persona que lo padece, sino también a quienes la rodean. Específicamente, en el ambiente laboral, un individuo "quemado" podría generar una suerte de onda expansiva negativa en el resto del personal. "Desde esta perspectiva, es obligatorio señalar la indicación de un buen número de estudios que evidencian el carácter 'contagioso' del SQT, de modo que, en un breve período de tiempo, la organización como ente puede caer en un desánimo generalizado", explica la Guía sobre Síndrome de Quemado emitida por UGT de España.

De igual forma, la UGT habla en su guía acerca del tema de que un individuo con este síndrome puede incurrir en infracciones de normas, tener un rendimiento disminuido, generar pérdidas en la calidad de los procesos, incurrir en el absentismo y provocar accidentes, todo lo cual también es traducido en pérdidas económicas para la empresa a la que pertenece.

Conscientes de las consecuencias que puede representar a nivel psicológico, social y económico el Burnout, en la Unión Europea, organizaciones como la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo se han dado a la tarea de estudiar el tema de cerca. Esto les ha permitido ya manejar un promedio del padecimiento de este síndrome, según el cual uno de cada cuatro trabajadores europeos está "quemado".

"Acorde a este incremento de profesionales se ha producido un crecimiento significativo de la inversión económica, realizada por países desarrollados, destinada a cubrir esas áreas", apuntan Alarcón, Vaz y Guisado con respecto a la posición europea ante este problema. Sin embargo, en este lado del mundo la situación es diferente. "En Venezuela hay pocos especialistas dados a la tarea de impartir orientaciones a las empresas con respecto a este tema. En general, es algo que todavía es manejado individualmente y sólo en los consultorios psiquiátricos. Bueno, tal vez algunas transnacionales en el país están considerando esto, pero no es lo común", explica el doctor Sánchez.

"El trabajo es un medio para obtener una mejor calidad de vida, no es un fin ni es el CENTRO de todas las cosas. Debe empezarse por REEDUCAR a las personas obsesionadas con el trabajo"

LA REDENCIÓN
¿Tiene solución el Burnout? En opinión del doctor Lespinasse, es preciso que el individuo entre en tratamiento tan pronto como comienza a evidenciarlo. "Hay que empezar por tratar de disminuir los síntomas. En ocasiones, el cuadro es tan intenso que requiere de medicación, porque la persona ya no puede manejar su estado emocional. En ese caso deben usarse ansiolíticos. Si presenta depresión, también es necesario acudir a los antidepresivos. Al mismo tiempo, debe hacerse un proceso psicoterapéutico. Es muy importante, porque es necesario que la persona entienda cómo está viviendo, cómo esta manejando su vida laboral, cómo esto le hace daño. Debe reconocer sus rasgos obsesivos, para que empiece a identificarlos y para poder corregirlos. A veces es necesario sacar a la persona del ámbito laboral y obligarla a tomarse un reposo para separarla del problema".

Lespinasse recuerda lo importante que resulta entender que "la vida es para vivirla, no para sufrirla. El trabajo es un medio para obtener una mejor calidad de vida, no es un fin ni es el centro de todas las cosas. Debe empezarse por reeducar a las personas obsesionadas con el trabajo".

Por su parte, el doctor Sánchez recomienda incluir pequeños momentos de relax dentro de la jornada laboral, para bajar los niveles de estrés cotidiano. "Es bueno tomarse unos minutos para reír y para hablar".

Tanto el expresidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría como el especialista en gerencia de servicios de salud hacen hincapié en la importancia de un rol más activo por parte de las empresas a escala nacional en la lucha contra el estrés crónico y sus consecuencias. "Un ambiente menos estresante es más sano para las personas y siempre permite mayores niveles de productividad en los trabajadores", asegura Sánchez.

Test para medir el burnout
A principios de los ochenta, la psicóloga social Christina Maslach y sus colaboradores crearon un instrumento que plantea a las personas una serie de enunciados sobre pensamientos y emociones con respecto al trabajo. Compuesto de 22 ítems, el llamado Maslach Burnout Inventory (MBI), sigue siendo la herramienta de medición más utilizada (en su totalidad o en su versión revisada) por los especialistas para determinar qué tan "quemada" puede estar una persona. A modo de cuestionario, permite establecer el grado de los principales síntomas del Burnout; es decir, el agotamiento emocional, la despersonalización y la falta de realización personal.

 

 
 
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