ACEPTAR A LOS DEMÁS COMO SON
"Si nuestros hijos ya son adultos, lo mejor que podemos hacer es conversar con ellos y explicarles las posibles consecuencias de sus elecciones y de qué manera éstas los afectarán a ellos directamente"
¿Cuántas veces hemos querido cambiar el comportamiento, la actitud o las decisiones de otra persona..? Sepan que no es posible hacerlo. Y ello porque cada uno de nosotros es una especie de contenedor cerrado que sólo puede abrirse desde adentro y haciendo uso de nuestra voluntad y deseo. Por lo tanto, insistir en cambiar a tu pareja, a tus hijos adultos o a tus amigos, así sea con la intención de que sus vidas sean más exitosas y plenas, puede ser una batalla perdida desde el comienzo.
Lo que sí podemos hacer es compartir con ellos nuestras ideas y experiencias, brindándoles la oportunidad de reflexionar y de considerar la posibilidad de tomar en cuenta nuestra propuesta, aun cuando la decisión final siempre sea de ellos.
Hasta que nuestros hijos son adolescentes podemos influenciarlos si acompañamos nuestros comentarios con un buen ejemplo y mantenemos una buena comunicación con ellos. Pero si ya son adultos, lo mejor que podemos hacer es conversar con ellos y explicarles las posibles consecuencias de sus elecciones y de qué manera éstas los afectarán a ellos directamente.
Tenemos que confiar en que dentro de ellos se encuentran los valores y las herramientas que les hemos sembrado. En la mayoría de los casos, insistir en que acepten nuestros argumentos o sugerencias puede ser la causa de que ellos cierren la puerta de la comunicación. Lo más importante será hacerles saber que siempre podrán contar con nosotros, aun cuando terminen haciendo algo equivocado.
Cuando nos referimos a la pareja, tendríamos que preguntarnos si nos gustaría vivir con alguien que constantemente nos juzga o critica aunque tenga la intención de ayudarnos a ser felices… Muchas veces, sin darnos cuenta y motivados por la mejor de las intenciones, nos convertimos en personas sermoneadoras. Constantemente le decimos a nuestra pareja o hijos lo que deben hacer o cambiar para tener una vida mejor y en ese intento se nos olvida reconocer todas las actitudes positivas que también tienen.
Vamos, suelta el control y comienza a reconocer todos los esfuerzos que también hacen para agradarte y ser buenas personas. Este es un buen momento para recordar que no somos perfectos, que todos tenemos una serie de cualidades que necesitamos valorar y proyectar, y unas limitaciones que tenemos que aprender a aceptar y a superar.
Podemos ciertamente compartir con ellos nuestras observaciones y sugerencias, pero igualmente tendremos que aceptar el hecho de que sólo cambiarán cuando estén listos esencialmente para hacerlo.
"Todos los procesos de cambio son individuales y sólo podemos hacerlos a través de nuestra voluntad y trabajo personal."
CLAVES PARA APOYAR A OTROS
Comparte tus sugerencias. Acércate y explícale de qué manera sus actitudes o su comportamiento están afectando negativamente su vida. Deja claro que no tienes ningún interés personal en ello.
Expresa tu apoyo incondicional. Dile que quieres que sepa que puede contar contigo; que cuando te necesite, te llame. "No quiero que te sientas presionado. Tómate tu tiempo".
Comparte tu experiencia personal. Hablar de una situación parecida en la que estuviste hará que se abran a la comunicación. Contarles qué te impulso a cambiar y en qué herramientas te apoyaste puede ser positivo.

EL AMOR protector
El problema
Hola, Querida Maytte. Después de leer por tanto tiempo tus columnas, me parece que eres una vieja amiga. Te cuento que hace poco me estrené como abuela, antes del tiempo en que pensaba que iba a serlo. Esto me ha llevado a asumir la responsabilidad de mi nieta y de mi hija… Pero ella me ha expresado varias veces que quiere que la deje sola, que ellos juntos pueden cuidar y educar a la bebé muy bien. Hace unos días discutimos y estamos un poco distanciadas. ¿Qué puedo hacer para darle el espacio que me pide sin sentirme angustiada por ellas? Siempre hemos sido muy unidas. R. T.
La solución
La mayoría de las veces, el amor protector nos lleva a pensar que nuestros hijos todavía son pequeños y que debemos protegerlos aun en contra de su voluntad. Esto hace que muchas veces terminemos interfiriendo en sus decisiones, que constantemente los evaluemos haciéndolos caer en cuenta de los errores que cometen, tratando de mostrar que tenemos más experiencia y conocimiento que ellos y que, por lo tanto, deberían escucharnos, porque, además, se lo decimos por su bien.
Deberíamos recordar lo que sentimos y pensamos cuando estuvimos en esa situación… y esta reflexión nos ayudaría seguramente a suavizar nuestro carácter y comportamiento hacia ellos.
Te sugiero que dejes de preocuparte. Recuerda que ninguno de nosotros nace con el conocimiento perfecto para ser el mejor padre o la mejor madre, pero que el amor, el sentido común y el contacto diario estimulan en nosotros esa sabiduría innata que nos permite ir aprendiendo junto a ellos.
Es bueno que puedas reconocer sus logros, sin juzgarla o criticar sus métodos. Con amor, mucho tacto y respeto puedes compartir tus sugerencias con ella de manera que se sienta más dispuesta a tomarlas en cuenta y a incorporarlas.
Disfruta esta nueva etapa en tu vida, estás ahí para apoyarlos, para consentir a esa bebé, sin presionarlos o querer intervenir en su dinámica familiar, aun cuando te mueva la mejor intención.
Acércate a ella, pídele disculpas por cualquier cosa que hayas hecho o dicho para molestarla, y cuéntale, con tus propias palabras, que estás nerviosa, que no quieres entrometerte, que quisieras ayudarla y suavizarles la vida de alguna manera. Dile que sabes que ellos son excelentes papás, que quieren mucho a esa bebé y que tienen una familia muy linda. Exprésales tu reconocimiento y orgullo por la manera en la que han manejado ese cambio de vida, pregúntale de qué forma puedes apoyarlos… y así, será mucho más sencillo iniciar una nueva etapa en la relación familiar.
No podemos esperar a que ellos se comporten o actúen como nosotros lo hicimos o como lo haríamos en esa situacion, recordemos que cada uno tiene capacidades y limitaciones diferentes que lo convierten en un ser único y especial.
Una comunicación sana es el puente que nos permite acercarnos a ellos para conocer sus pensamientos y sentimientos en cada etapa de la vida. Aprendamos a escuchar con atención, amor y respeto sus comentarios, porque esto hará que ellos sepan que siempre encontrarán en nosotros un espacio a salvo donde refugiarse y apoyarse.
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