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Batman, Superman, El Fantasma, Mickey Mouse, Snoopy, el Hombre Araña, Pokemon y unos cuantos más se apilan en los "altares" de héroes o antihéroes de historieta arraigados en el imaginario colectivo y que han sido devorados (y adorados) por varias generaciones de lectores en el mundo, incluyendo Venezuela. ¿Cuántos de esos personajes de "ficción ilustrada" puede identificar usted como venezolanos o latinoamericanos? No se sorprenda si su respuesta es "ninguno", porque, para bien o para mal, ésa es la realidad. Y es que, más allá de excepciones como Mafalda y Ramona (personajes creados en Argentina) o Condorito (oriundo de Chile), son pocas las caricaturas que Latinoamérica ha aportado a las que millones de personas consumen día a día a través de suplementos, periódicos, revistas y libros especializados. En Venezuela está haciéndose esfuerzos por abrir espacio a figuras criollas en ese universo de colores y viñetas. Eso sí, sin pretender sustituir a esos "ídolos" globalizados de tinta y papel.

La organización Cómics Mitos Urbanos busca convocar a ilustradores nacionales para que creen historias basadas en personajes reales o imaginarios vinculados al país

De "venerables" merideños a "Frankesteins" del Ávila
¿Sabía usted que en Mérida vivió un hombre apodado "Machera", considerado un "Robin Hood" de barrio y venerado después de su muerte? ¿Conoce usted al doctor Gottfried Knoche, alemán que vivió en el siglo XIX, practicó la momificación y hasta construyó un mausoleo en El Ávila para sus experimentos? Sin duda, sus vidas bien podrían servir de fuente para crear historias de alto nivel imaginativo. Y es precisamente esto lo que, desde el año 2005, viene intentando Cómics Mitos Urbanos, organización que trabaja por la promoción en el mundo de las caricaturas de personajes reales o imaginarios de alguna región del país. "Lo que queremos -señala Carolina Rodríguez, su directora-, es vincular al cómic, que es un medio artístico con una fuerza comunicacional súper grande para atraer a niños, jóvenes o adultos, con el contexto social y el imaginario colectivo nacional, a través de la investigación documental de personajes que tienen una dualidad realidad-ficción y cabalgan entre el mundo de los mitos y las leyendas locales".

"Machera" fue el primero que investigaron y hace tres años convocaron a ilustradores del occidente del país a una primera exposición. ¿El resultado?: una revista que incluyó historietas, poemas, investigación histórica y reflexiones de este "santo malandro" (como se le conoce) y su influencia en la cultura popular. El producto, en principio de difusión underground, llegó a colocarse en algunas librerías como VDL Books y Nacho. En 2008, Cómics Mitos Urbanos realizó una segunda convocatoria, pero para construir historietas basadas en el doctor Knoche. La iniciativa logró convocar a más de 14 ilustradores nacionales e internacionales, produjo una exposición en el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez de Caracas y una revista compilatoria que fue colocada nuevamente en las librerías. "La idea es ir por toda Venezuela buscando personajes que sean susceptibles de ser llevados al cómic y tengan una carga de realidad o que partan de un mito, pero que, en todo caso, formen parte del imaginario colectivo nacional y con los cuales la gente pueda vincularse, bien por las experiencias propias vividas con esos personajes o porque les llame la atención".

Rodríguez está convencida de que la historieta puede ser un instrumento para fortalecer la identidad nacional. "La intención final es lograr que el cómic contribuya con el rescate de la memoria y la cultura venezolanas. El cómic ha sido utilizado en diversos países con esa finalidad. Hay personajes súper conocidos como Condorito que se vinculaban con la identidad del chileno del momento, porque este medio puede utilizar un lenguaje local y no sólo imitativo del 'manga' japonés o de los europeos o estadounidenses. El Doctor Knoche es el propio Frankenstein venezolano, al mejor estilo del cuento de Mary Shelley, la inglesa que escribió esta novela. Acá tenemos miles de personajes como éste y si los supiéramos explotar, podríamos darles vigencia y lograr que el lector se involucre con ellos. Con cada proyecto, nosotros intentamos incentivar el conocimiento de la gente sobre su entorno, sus tradiciones, sus personajes".

Por cierto que la próxima figura que esperan incorporar al mundo del cómic será María Lionza, personaje mítico oriundo de Yaracuy. "Este año, queremos organizar una gran feria y establecer una red latinoamericana de caricaturistas, para lograr la difusión del trabajo local e intercambiar experiencias e información con ilustradores de varias partes del mundo. Nuestro trabajo no tiene nada que envidiarle a las caricaturas de Marvel", finaliza Rodríguez. En la página web www.comicmu.blogspot.com, hay más información disponible sobre esta iniciativa.

La movida juvenil: la caricatura urbana y el ciberespacio
"Me parece que el cómic es totalmente democrático. A través de sus imágenes y colores, puedes atraer a cualquier persona, desde una sin recursos que lee un Condorito usado hasta un millonario coleccionista que compra un ejemplar único firmado por el autor". Ésta es la idea principal por la que Sergio Almendro, diseñador gráfico y estudiante de arquitectura, se introdujo cuando era un adolescente en el mundo de los cómics, primero como fanático y luego como creador. Hoy es coordinador, junto con otros cuatro ilustradores, de Zuplemento, una de las pocas revistas de cómics existentes en el país, cuyo único número impreso salió y se distribuyó en librerías en 2005, pero que ahora encontró un espacio en Internet a través de la web, en www.zuplemento.com. "La idea de Zuplemento no sólo es hacer una publicación, sino promocionar la cultura del cómic en el país. Por eso, tratamos de mantener contacto con los institutos de diseño, hacer exposiciones, dictar charlas y crear una red de ilustradores. Además, en la página tenemos una publicación llamada "El Suplemento de Zuplemento", nuestra revista semanal on line, en la que publicamos historietas creadas por nuestros asociados o relacionados. Nació originalmente porque sentimos una disminución en la calidad de los cómics encartados en los periódicos, lo que nos pareció una falta de respeto para el público, y por eso decidimos sacar nuestro propio suplemento dominical con artistas venezolanos. Ya tenemos más de 50 números. Empezamos con cuatro artistas y queremos que cada vez se sumen más. Actualmente tenemos casi 20 artistas nacionales, que exponen sus trabajos a través de esta ventana".

Zuplemento nació como una revista de expresión de los jóvenes ilustradores. Actualmente circula en Internet, medio que, según sus creadores, puede masificar el cómic hecho en Venezuela

La temática de Zuplemento apunta fundamentalmente a la realidad que viven los jóvenes promedio en las ciudades del país. El tema político o ideológico no es muy importante, lo es más el asunto existencialista individual. El propio Almendro creó un personaje llamado Nuloman, que refleja muy bien este estilo de contenido. "Tiene mucho de autobiográfico, pero no totalmente. Nuloman es un aparente perdedor, alguien a quien por su propia personalidad o por las circunstancias a su alrededor, le fallan las cosas. Es un ejercicio de expresión sin interés político o social, pero termina reflejando lo que me afecta como persona, porque Nuloman expresa las inquietudes de una persona clase media con sus problemas en este mundo de hoy".

Sobre la posibilidad de que el cómic refuerce la identidad nacional, es cauteloso. "Sí contribuye porque se están haciendo y dando a conocer historias que forman parte de nuestra cultura urbana. Sin embargo, lo importante es que cada autor exprese sus ideas con libertad. Si quiere hacer ficción, que la haga, si prefiere hacer un trabajo documental, perfecto. Si desea crear superhéroes al estilo japonés o estadounidense, es perfecto. El cómic es un medio para expresarse y contar historias. La idea es que cada artista desarrolle sus propias inquietudes". De hecho, Almendro cree que no hay que dejar de lado las técnicas y estilos de las caricaturas extranjeras. "El 'manga' (estilo de ilustración japonés de líneas expresivas) está muy en boga en este momento. Incluso, la afición adolescente por el 'manga' está despertando la inquietud de muchos por convertirse en ilustradores. En Zuplemento nos gustan todos los estilos. Lo importante es que permita disfrutar de una excelente historia".

Almendro cree que Internet puede potenciar la masificación del cómic local. "La gente debería interesarse por lo que aquí se hace en materia de cómic, pero también hace falta el esfuerzo de los propios ilustradores. Mucha gente se queja de que aquí no hay apoyo, pero el apoyo hay que buscarlo, hay que darse a conocer. Con Internet ahora es mucho más fácil. Además, al colocar las historias en la web se genera una interactividad que no tienes con la revista impresa, porque a través de un foro puedes comunicarte e intercambiar ideas con el autor, con fanáticos o con ilustradores de otros países".

Búsquedas independientes de temática y mercados
"El cómic tiene una gran ventaja sobre la pintura u otro tipo de artes plásticas, porque con un poco de tinta y papel, un autor puede desarrollar toda una epopeya. Además, es una herramienta que logra atraer la atención de los niños y jóvenes hacia la lectura, lo que puede servir de puente para que las nuevas generaciones se enganchen a la lectura". Ésta es la posición que asume Jesús Torrealba, ilustrador con varios años de experiencia en el mundo del cómic local y quien fue uno de los creadores que trabajó para El Camaleón, suplemento humorístico de caricaturas dirigido por Graterolacho en los años noventa. Actualmente, Torrealba desarrolla una línea temática independiente, dirigida principalmente al público adulto (humor picante y terror, acompañada de técnicas como la caricatura en tercera dimensión) y no necesariamente enlazada con el fomento consciente de la identidad nacional. "A mí me parece interesante que los autores propongan contenidos propios y se fijen en la cultura venezolana para crear. Sin embargo, en mi caso, soy fanático del lenguaje del cómic clásico norteamericano. Y aunque yo invento mis propias historias, los arquetipos de mis figuras son los del cómic tradicional estadounidense. Por eso creo que mi aporte como ilustrador al fortalecimiento de la identidad nacional está relacionado más con la incorporación de personajes que puedan verse en las calles y lograr identificación del lector a través de eso".

Ilustradores como Jesús Torrealba, conocido por sus trabajos en El Camaleón, se dirigen al público adulto y comercializan su obra por Internet

Jesús Torrealba cree que al ilustrador de cómic venezolano no le vendría mal trabajar en un mensaje universal, tomando en consideración la globalización y la exhibición de las historietas en otros mercados a través de Internet. De hecho, gracias a esa premisa, él mismo ha logrado vender sus trabajos en plazas como Estados Unidos o Europa, utilizando como plataforma de exhibición sus propia páginas, www.jesustorrealba.com y http://espanol.geocities.com/
layuleizi. "Con Internet se abre el mercado, pero también se incrementa la competencia, porque entras en un gran mundo en el que tienes que tener alta calidad para vender tu producto frente al de millones de personas. Por eso es importante mantenerse actualizado con las técnicas de dibujo y también trabajar duro para contar buenas historias".

Torrealba también recuerda a quienes deseen incursionar en este mundo, que la realidad del cómic nacional es precaria. "A lo mejor de aquí a diez años las cosas cambian, pero aquí no hay una industria desarrollada que te permita vivir del cómic como ilustrador. Por eso creo que la persona debe dedicarse a una profesión con la que pueda obtener sustento e ir desarrollando su carrera como ilustrador o argumentista a manera de hobbie. El cómic te da satisfacción personal y aprendizaje".

Más que dibujos, lo importante es la historia
Seguramente muchos se preguntarán cuál es el camino que deben seguir los creadores venezolanos de cómics en los próximos años. Iván Santiago, licenciado en diseño gráfico de la Universidad de Los Andes, está iniciando su camino en estas lides y aunque aboga por la utilización de personajes y fuentes locales, piensa que los nuevos ilustradores deben ceñirse a sus necesidades artísticas. "El cómic es un medio de expresión y como ilustrador te permite manifestar tus inquietudes, ideas, sentimientos e incluso la forma en que aprecias el mundo".

Sin embargo, cree que los ilustradores deben desarrollar y fortalecer sus habilidades como narradores. "La mayoría de los dibujantes de cómic empezamos en esta actividad por una necesidad de contar historias. Por eso, hay que ajustar los recursos de la ilustración a la idea narrativa. Las sombras, las composiciones, los colores y los planos deben ser herramientas para contar algo. En el cómic es muy importante el guión. El dibujo no está allí para demostrar una habilidad técnica, sino para expresar algo".

No aislarse en su propio mundo creativo es otra de sus recomendaciones. "El ilustrador que quiere darse a conocer debe estar muy receptivo a las exposiciones, tener contactos con las facultades de arte, las escuelas de ilustración y los institutos de diseño. Creo que es importante hacer un círculo, una red que te permita intercambiar ideas y experiencia".

Santiago concluye que el objetivo final siempre deberá ser imbuir al lector en un mundo imaginario fascinante. "A través de esa narración gráfica el lector entra en un mundo fantástico que es prácticamente ilimitado. El cómic estimula la fantasía".

¿El cómic salva?
Hay quienes dicen que el arte puede salvar al mundo, gracias al cambio que puede generar en el pensamiento humano. Partiendo de esta premisa, ¿Qué tanto podría hacer el cómic por los venezolanos y su cultura?

"El ser humano siempre está buscando un salvador -señala Carolina Rodríguez, directora de Cómics Mitos Urbanos-, y el cómic puede crear muchos salvadores, por lo menos para recrearnos cuando estamos en una situación difícil. El cómic puede crear, de forma sencilla, asequible e íntima, ese tipo de historias que te salvan de tu situación cotidiana. Y si las historias son cercanas, pues hace mucho más por ti". "Nosotros tenemos un eslogan en Zuplemento: 'La salvación ha llegado' -dice Sergio Almendro. El cómic puede transmitir ideales, cultura, conciencia. Ahora, se aprovecha o no. Puede ser algo bueno, pero también un cuchillo".

Jesús Torrealba es mucho más cauteloso. "El cómic es un reflejo de nosotros mismos. Por ende, nos salvará en la medida en que nosotros estemos reflejando un cambio y nos hará daño en la medida en que nosotros lo convirtamos en herramienta de destrucción. Es un medio de expresión y como tal no tiene valor intrínseco. Es la gente que está detrás lo que determina su resultado".

Algunas iniciativas




•La revista humorística Fantoches, fundada en 1923 por el periodista Leoncio Martínez, es pionera en el mundo del cómic local. También destacan otros intentos como El morrocoy azul (1941), El gallo pelón (1953) y El Camaleón (Años noventa).

•Durante los ochenta, un personaje llamado El Náufrago, creado por el ilustrador Jorge Blanco y publicado en El Diario de Caracas, fue tan popular que se lanzaron libros con sus aventuras y protagonizó campañas publicitarias.


•La página web www.donprudencio.com ofrece historietas orientadas a la formación ciudadana, a través de los consejos de un abuelito de liqui-liqui, llamado Don Prudencio. El website pertenece a la fundación homónima y busca "contrarrestar males sociales como la apatía, la negligencia, la agresividad, el ausentismo laboral, el alcoholismo y la drogadicción", entre otros. La fundación es niciativa de Carlos Galindo "Sancho", ilustrador con más de 50 años de trayectoria. Su instituto, Estudio Sancho (www.estudiosancho.com) ofrece desde hace 44 años
cursos de ilustración.


efcastillo@eluniversal.com

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