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Aliméntese con sensatez
Comer de manera estratégica lo
ayudará a mantener la línea sin pasar hambre.
John Briffa
Por creer firmemente en la noción
de que la comida es algo que se debe saborear, no soy muy propenso
a recomendar restricciones en la dieta. Sin embargo, me alegra poder
comunicar algunas buenas noticias. Créalo o no, con algunas
sabias tácticas dietéticas es posible disfrutar de
los alimentos sin que perdamos la línea.
Tomar un desayuno decente es una buena forma de comenzar el día,
toda vez que la primera comida hace maravillas para reducir el riesgo
de comer demasiado más tarde. Lamentablemente, muchos de
nosotros podemos sentirnos tentados a saltarnos el desayuno en un
intento de compensar anticipadamente cualquier exceso en el almuerzo.
Sin embargo, esta suele ser una falsa economía, dado que
estar con la panza vacía desde temprano puede aumentar el
riesgo de comer después con glotonería.
Justamente, lo que comemos en el desayuno puede influir en nuestra
capacidad de calmar el hambre. Desayunos ricos en carbohidratos,
tales como cereales y pan tostado, pueden causar incrementos bruscos
en el azúcar sanguíneo que luego conducen a niveles
bajos de azúcar tres o cuatro horas más tarde. Esto
puede desencadenar un apetito voraz y la tendencia a comer alimentos
terribles, tales como palitos de queso o galletas de chocolate,
al final de la mañana.
Sugiero ingerir algo de proteína en la mañana, dado
que en general ayuda a sostener los niveles de azúcar en
la sangre y mantiene el hambre bajo control. Huevos sancochados
o revueltos son muy adecuados para esto, quizás acompañados
con pan de centeno y algunos tomates a la plancha. A algunos les
puede parecer que ingerir bocados entre las comidas puede reducir
el riesgo de comer en exceso en el almuerzo o la cena, por lo que
les puede resultar conveniente comerse una o dos mandarinas. Entre
otros alimentos saludables para ingerir entre las comidas se encuentran
las nueces, las aceitunas y los dátiles. Comer bocadillos
saludables también disminuye el riesgo de que recarguemos
de trabajo el sistema digestivo durante las comidas.
A fin de ayudar al proceso de la digestión, mastique muy
bien los alimentos y evite tomar demasiado líquido con las
comidas (los líquidos diluyen y tienden a entorpecer la función
de los jugos digestivos). Otra táctica útil consiste
en tomar lo que se conoce como enzimas digestivas (se encuentran
en las tiendas de productos naturales) después de las comidas.
Estas sustancias ayudan al organismo durante la digestión
y pueden reducir el riesgo de indigestión y la sensación
de pesadez después de las comidas. l
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