- Renée a la tercera. El Click: Ciencia-ficción. El Flash: Aprendiendo a vivir
- ¿Quién mató a Alejandro?. La Cita: Sorpresa en Puerto Cabello. El Dato: Caracas sonora.

 CRONICA
- La historia propia
- Alejandro Sanz. En aguas transparentes
- Imprescindibles
de Carnaval
- Museo natural
SALUD
- La píldora que no aumenta de peso
BELLEZA
- Adelantos para realzar su belleza
TENDENCIAS
- Atención
a los esteroides
NUTRICION
- Aliméntese
con sensatez
COCINA
- El laurel
MASCOTAS
- Combatir
el aburrimiento
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Desafiando la justicia
Max Haines

Si alguna vez se libra de ser juzgado por asesinato,
no es muy sabio intentar hacerlo una segunda vez. Louis Van Wyk lo hizo

Louis, el hijo de un granjero holandés, creció en la granja de su padre en Sudáfrica. Nadie se hubiese referido a Louis como un niño agradable. Tenía la mala costumbre de dar latigazos a los gatos y de atar pájaros a las ramas de los árboles. Disfrutaba observándoles morir en agonía.
Ya hecho un joven, Louis abandonó la granja, se casó y se embarcó en una vida de crímenes menores. Entre personajes deshonestos, trabajaba en el negocio de la construcción. Ocasionalmente sus negocios derivaban en asuntos fraudulentos. Fue una de las ganancias de estos fraudes lo que metió a Louis en una especie de problema.
En enero de 1929, Louis sabía que la policía estaba a punto de detenerle. Contactó a su sobrino de 28 años, Johan Moller, y le entregó 850 libras para que las guardara. Louis le ordenó a su sobrino que le diera parte del dinero a su esposa y enterrara el resto hasta que se clarificara todo. Louis fue arrestado en Bloemfontein por una acusación de fraude. Su juicio se celebró en Johannesburgo, fue condenado y sentenciado a 18 meses en prisión. Mientras estaba tras las rejas, Louis recibió noticias desconcertantes que no le agradaron en absoluto. Moller tan sólo le había dado a su esposa tres libras. Louis incluso llegó a escuchar que su adorado sobrino fue responsable de que él acabara en prisión. Johan había informado a la policía de los asuntos fraudulentos del tío Louis. Johan, que era administrador de profesión, no ganaba mucho dinero. Estaba chupando de la fortuna que le había entregado su tío. Cuando Louis descubrió que Johan estaba gastando mucho más de lo que ganaba, estuvo a punto de intentar escapar, pero no le quedaba más remedio que cumplir su condena.
Tras su liberación, Louis buscó a su sobrino. El 12 de julio de1930, los dos hombres salieron en el auto de Johan. Ese día, Louis fue visto por la señora C.J. Hoffman, quien vivía en una granja cercana a la del padre de Louis. Louis había despertado a la señora Hoffman en medio de la noche para pedirle prestada una linterna. Ella le dijo que no tenía tal cosa en la casa. Louis se marchó.
Días más tarde, se denunció la desaparición de Johan. La policía rastreó sus últimos movimientos conocidos. Se le había visto manejando con Louis hacia la granja del padre de este último. Los detectives, conociendo perfectamente el historial de Louis, buscaron marcas frescas en el terreno. La policía encontró el cuerpo de Johan, enterrado dos metros bajo tierra, totalmente vestido y con una herida en la espalda hecha con un instrumento no muy afilado que había atravesado su abrigo hasta llegarle a una pulgada de profundidad. El cráneo de Johan también tenía fracturas.
Cuando la policía descubrió la relación financiera de Louis con su sobrino y su presencia en la zona la misma noche del asesinato, inmediatamente se convirtió en el primer sospechoso.
Los detectives presupusieron que Louis y Johan habían estado excavando buscando el dinero que había enterrado Johan. Louis había golpeado a su sobrino en la espalda y en la cabeza, matándole en el acto. Johan cayó dentro del agujero que habían hecho. Antes de cubrir a su víctima con tierra, Louis quería asegurarse de que estuviera muerta. Pinchó a Johan con un pico en la espalda, penetrando su abrigo y su cuerpo. La herida de la espalda no había sido la causante de la muerte.
El auto de Johan había desaparecido. No había signos de lucha cerca de la zona donde se encontró el cadáver. A una corta distancia, la policía fue capaz de reconstruir, con yeso, unas marcas de pisadas, que más tarden coincidirían exactamente con las botas de Louis. Las huellas estaban cerca de un pequeño lago, de donde la policía recuperó una pala y un pico.
Los periódicos publicaron la descripción del hombre que buscaban. Louis vio su propia fotografía en el Johannesburg Star y se entregó. El 21 de octubre de 1930, se celebró el juicio de Louis Van Wyk por el asesinato de su sobrino, Johan Moller.
A nuestro Louis se le ocurrió una magnífica historia. Le contó al tribunal que Johan y él habían manejado hasta la granja para desenterrar el dinero. Louis estaba dentro del agujero excavando con el pico. Johan estaba al borde del agujero. Los dos hombres estaban espalda contra espalda . Louis levantó el pico sobre su cabeza, intentándolo llevar hacia delante dentro de la tierra. En vez de eso, el pico golpeó la espalda de Johan. Johan perdió el equilibrio, se dio media vuelta y cayó de cara en el agujero. Louis se dio cuenta inmediatamente de lo que había pasado. Dejó el pico. Johan cayó y se golpeó la cabeza contra el mismo pico. Fue este último impacto el que lo mató. Los doctores enseñaron fotografías mostrando las heridas, y la posición del cuerpo coincidía con la historia de Louis. Podría haber sucedido exactamente según lo que describió. Había escapado, pero se le presentó un problema con el auto a poca distancia de la escena del crimen. Entonces fue cuando había despertado a la señora Hoffman pidiéndole una linterna.
Louis fue absuelto y salió de los tribunales como un hombre libre, profesando fe al género humano y al Todopoderoso.
Seis meses más tarde, Louis se hizo amigo de Cyril Tucker, un inglés que poseía una granja llamada Appeldoorn.
Tucker quería vender la granja y retornar a Inglaterra. Su esposa había vuelto a casa unos meses antes, dejando a Tucker solo hasta que pudiera vender la granja y unirse a ella.
Louis se presentó como un comprador potencial. Tucker le presentó a Robert Stewart, quien criaba parte de su ganado en Appeldoorn. Louis llegó a tener serias negociaciones con Tucker para la compra de la granja. Llegaron a un acuerdo. Los dos hombres decidieron cerrar los asuntos legales en Pretoria el 4 de febrero.
Durante la noche del 3 al 4 de febrero, Tucker se retiró a sus aposentos. Louis, que era un invitado permanente en Appeldoorn, golpeó al dormido Tucker en la cabeza repetidamente con un martillo hasta dejar su cráneo totalmente destrozado. Después enterró el cuerpo en un campo cercano que estaba sembrado y tiró el arma del delito en un granero.
A la mañana siguiente, uno de los criados llegó a la casa principal con café. Louis le dijo que Tucker estaba en Pretoria. Louis Van Wyk se autofelicitó. Se iba a librar una vez más de ser declarado culpable de asesinato.
El 7 de febrero, él se fue a Pretoria y dejó saber que se había encontrado con Tucker. Había comprado la granja, el ganado y todo. El trato se había cerrado con dinero en efectivo. Robert Stewart, el hombre cuyo ganado estaba en la granja de Appeldoorn, le preguntó si Tucker había mencionado sobre pagarle a él. Ni una palabra, dijo Louis. Tal vez estaba pensando compensar a Stewart del mismo dinero que Louis le había pagado a él por la granja. No había que preocuparse por el asunto, Louis iba a encontrarse con Tucker en Pretoria el 13 de febrero, y entonces le podría mencionar la preocupación de Stewart.
Mientras tanto, Louis comenzó a vender ganado, lo que levantó algunas sospechas. Pero no fueron estas transacciones las que causaron preocupación. Antes del engaño de la granja, Louis había pasado algunas monedas falsas. Se expidió una orden de búsqueda y captura para él. Louis sabía que si alguien investigaba su falsa compra de la granja, saldrían a la luz sus altercados asesinos.
Louis volvió a presentar otra de sus historias patentadas. Le contó al magistrado que Tucker le hizo un avance poco apropiado cuando era un invitado en Appeldoorn. El rechazó a Tucker, quien se puso furioso y le intentó disparar con un rifle. Para poder salvar su propio pellejo, Louis golpeó a Tucker en la cabeza con un trozo de cañería. Tucker cayó al suelo. Louis salió afuera y tiró la cañería. Volvió sin saber si Tucker estaba aún vivo o muerto. Una vez que estuvo seguro, enterró el cuerpo en un campo sembrado.
Por segunda vez, Louis era juzgado por asesinato. Esta vez no tuvo tanta suerte. Fue sentenciado por su premeditado asesinato.
Mientras esperaba su sentencia de muerte, Louis confesó el asesinato de Johan Moller. Había perseguido a Johan por el dinero que le había dado antes de ir a prisión. Finalmente, Johan no tenía más excusas. Llevó a Louis donde supuestamente se encontraba el dinero enterrado.
Cuando Louis se dio cuenta de que no había dinero, de que Johan se lo había gastado todo, decidió matarle. No había sucedido ningún accidente, así como tampoco había habido ningún avance impropio por parte de Tucker.
A las 7 de la mañana del 12 de junio de 1931, Louis Van Wyk fue ejecutado. l

Ilustraciones: David Marquez

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso