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POR PABLO BLANCO- FOTOS: EFRÉN HERNÁNDEZ
foto:www.shutterstock.com/mathieu vienney

Cada diciembre ayudan al Niño Jesús a cumplir su labor de llevarles dicha a quienes se la soliciten. Y es que por alguna u otra razón, tres de estos cuatro caballeros se convirtieron en Santa Claus, el esperado e internacional personaje decembrino cuyo origen suele asociarse -y, a la vez, desligarse- a San Nicolás de Bari, obispo en vida y venerado después de su muerte gracias a su inspiradora existencia. Pero más allá del origen histórico del personaje, se trata, en este caso, de tres señores de diversos oficios que, más allá del estruendoso "¡Jo, jo, jo!", se ocupan de otorgarle al simpático y gordito barbudo matices localistas (comentan sobre política, se montan en el Metro de Caracas, se deleitan con la belleza de las beldades criollas y se afeitan la barba en enero, entre otras cotidianidades). En cuanto al cuarto personaje de esta galería, de Santa quizás lo único que tiene es el clásico traje rojo y blanco, que, en medio de su desempeño como actor y bailarín de un conocido musical que ha recorrido todo el país, suele arrancar de su piel. Helos aquí, prestos a hablar de las anécdotas que les ha traído eso de ser -aunque sea sólo por una vez al año- una figura pública navideña, y también dispuestos a colocar, debajo del arbolito, un regalo para Venezuela.

Gustavo Ortega, el Santa rockero, en plena interpretación junto a Luis Rincones, ex guitasrrista de Los Impala

LA BARBA QUE CANTA
Dicen que el mismísimo Elvis se sacude en su cripta cuando este barbudo se sube a la tarima. Y es que este robusto personaje lleva el rock en las venas. ¡Cuídate Axl Rose! ¡Atento Lenny Kravitz! ¡Prevenidos miembros de Metallica! Porque existe el… ¡Santa rockero! Aunque no es el clásico adepto al género heavy metal. Cuando hace su entrada triunfal lo que suena de fondo es un melodioso aguinaldo con punteos de guitarra eléctrica. Suele estar ataviado de una braga azul que sustituye, eventualmente, el tradicional traje rojo y blanco. "Es que ando de incógnita para que no me reconozcan", explica a los presentes que siguen sus versátiles hazañas que, además del canto, se pasean por el equilibrismo y una suerte de duelo de chistes con El Grinch de la Navidad (interpretado por el actor y director de teatro Mario Sudano). La banda que lo acompaña, En Popsitivo, cuenta en sus filas con vocalistas como Betriks Medina, hija del reconocido cantautor marabino Betulio Medina, así como con el guitarrista Luis Enrique Rincones, alias Cotufa, ex integrante de Los Impala. Y precisamente el recordado repertorio de estos últimos conforma gran parte del show que incluye temas como La vi parada ahí y La Plaga. Se suman versiones actualizadas de clásicos de los sesenta y setenta como El Limonero, de Henry Stephen, El Matrimonio, de Los tres tristes tigres y La fiesta de Blas, de la banda española Fórmula V, entre muchos otros. "Les tengo una noticia no tan buena", anuncia al principio de su monólogo. "Perdí mi pasaporte y estoy sufriendo las consecuencias. Me resulta muy difícil conseguir una cita a través de la página de la Onidex. Así que mientras tanto estoy matando tigres con esta banda para reunir para el pasaje de vuelta al Polo Norte". Habla Gustavo Ortega, de 47 años, el hombre detrás del disfraz del bonachón personaje, ex integrante de la extinta agrupación musical humorística venezolana Alpargata Cantorum y bajo la tutela de los bochincheros más serios del país como lo son Emilio Lovera y Laureano Márquez, con quien Ortega tomó un postgrado en Humor en la Universidad Católica Andrés Bello. Antes de dedicarse al oficio de actor obtuvo un título como analista de sistemas y, actualmente, trabaja en el sector construcción, específicamente en remodelaciones de espacios interiores. También comercializa productos para spas. "Con tanto trabajo no sé cómo no he rebajado y eso que mi socia me dice que use las cremas adelgazantes que promocionamos", apunta mientras explica que su voluminoso abdomen es natural, así como su barba, que rasura en enero y que se empieza a dejar crecer en mayo de cada año. "Este look me dura, prácticamente, todo el año, así que te imaginarás cuántas veces me aborda la gente en la calle. Si estoy en el banco, los niños me preguntan: 'Santa, ¿qué haces aquí?', y les respondo: 'Depositando el dinero para luego comprar sus regalos'. Los más astutos me dicen: 'Pero dámelo en efectivo y salimos de eso' (risas). Si me ven en el Metro, los más echadores de broma me abordan con frases como: '¡Epa!, ¿y dónde dejaste el trineo?'. Menos mal que no tomo licor y que no fumo, porque imagínate lo que podrían inventar quienes me vieran llevando a cabo esas acciones". Ortega -quien también es el Santa Claus de la operadora telefónica Movistar- comenta que le impresiona la influencia del personaje que interpreta no sólo en niños sino en adultos. "En una oportunidad, estando en una fiesta corporativa, se me acercó un muchacho, me dio un abrazó llorando y me rogó: 'Ayúdame, que estoy enfermo'. A él y a muchos otros que se me han acercado con peticiones similares les digo que 'lo más importante es la fe'". Aparte de presentarse en los espacios abiertos de malls como Galerías El Recreo y el Centro San Ignacio, este Santa podrá ser visto, próximamente, en un show para adultos que se presentará en el Bar 205, del mismo CSI.

Lozada recibiendo las peticiones de los niños de este nuevo milenio: celulares y computadoras, entre otros "juguetes"

UN JOVEN
DE 840 AÑOS

"Tuve que llevarle el trineo al mecánico. Según él, lo que tiene dañado son los inyectores", comenta Ramón Lozada, de 84 años. "En realidad son 840, acuérdate que, por cada año, Santa cumple 10", explica este jovial Papá Noel, cuyo oficio es posar junto a sus fanáticos en el estudio fotográfico Hoyos, ubicado en el C.C.C.T. y también en el Tolón Fashion Mall, donde se ha retratado con políticos como Carlos Ocariz, Antonio Ledezma y figuras de la farándula como la cantante Karina y las hermanas Morillo: Liliana y Lilibeth. Lozada fue descubierto como Santa gracias a un casting al que convocara la entidad bancaria Banesco, hace ya 15 años. Desde entonces usa el conocido disfraz a partir de noviembre. "¡Disfraz no!, ¡traje! Eso es como cuando mis amigos me dicen: 'Ya estás dejándote crecer la chiva. Les digo: chiva no, barba.Exijo respeto para el señor Claus", aclara Ramón, quien, además de actor, es arquitecto; de hecho, le tocó asistir, en su juventud, al laureado urbanista criollo Carlos Raúl Villanueva. Eso sin mencionar que, comenzando la década de los cincuenta daba clases de Dibujo Técnico y que tomó clases de actuación con personalidades emblemáticas como Juana Sujo y Alberto de Paz y Mateos, entre otros consagrados. "Pero todo eso forma parte del pasado y ya lo dije en una entrevista que me hicieron para El Universal, hace ya cuatro años. No me quiero repetir, Santa no puede permitirse ser aburrido. Prefiero hablarte del presente, de las cosas que me piden los niños de esta época. Imagínate que los más pequeños me solicitan carros, computadoras y celulares. Algo que me marcó fue una vez que un par de hermanitos me rogaron, junto a su madre, que su padre, quien había abandonado el hogar, volviera a casa". Ya son 55 años de matrimonio junto a la "señora Claus", con quien este Santa tuvo cuatro hijos. Uno de ellos, Carlos Henrique Lozada, de 52 años, siguió sus pasos y ahora es el santa del Centro Comercial Manzanares. "En mi familia, a la que adoro, mi mayor apoyo es mi esposa y mi mayor ilusión es mi sobrino Raúl Eduardo, de cuatro años y medio, quien jura a todo el mundo ser el sobrino de Santa Claus. Y es que siempre se pone a la orden para trabajar conmigo como duendecito para repartir los regalos".

SANTA TODO TERRENO
Siempre dice que fue Dios quien le puso su empleo de Santa Claus en el camino. Vive en el 23 de Enero, donde ya le conocen simplemente como "Santa". Se dice "todero"; es decir, digno practicante de múltiples oficios para la supervivencia económica. Trabajando como taxista, la Providencia a la que hace referencia le hizo un llamado. "Fue hace nueve años. Yo estaba entrando a una bomba de gasolina que queda cerca de Chacaíto y una señora no dejaba de verme detenidamente. Al principio pensé que se trataba de otra cosa, lo cual no vi con malos ojos. Pero a los pocos segundos me inquirió: 'Disculpe, ¿a usted no le gustaría ser Santa Claus?'. Y yo le respondí ingenuamente:'¿Y usted cree que yo sirva para eso?'. Me dio su tarjeta y me dijo que fuera a un casting. Yo ni sabía lo que era un casting. Total que terminé siendo el Santa de una cuña de Coca-Cola que se llamaba El Regalo. Fue mi primera experiencia frente a las cámaras. Sudé como un venado con esos dos faros frente a mí por tantas horas, pero me traje muy buenos recuerdos y pude mejorar mi situación económica y pensar, finalmente, en el retiro". Además de taxista, Álvaro González, de 68 años, fue personal de seguridad del Hospital de Los Magallanes de Catia y fiscal de zona del terminal del Nuevo Circo, entre otras labores.

Antes de convertirse en Santa, González trabajaba como taxista. Helo aquí con la señora Claus en el Centro Sambil

"Es impresionante la euforia que sienten los niños cuando lo ven a uno llegar con su traje. Inmediatamente comienzan a pedir cosas: 'Una bicicleta, un balón de fútbol…'. Siempre les aclaro que esos regalos se los envía el Niño Jesús, quien revisa sus historias de vida. Si se portaron bien durante el año yo se los traigo. Algunos me halan la barba para ver si es auténtica, y sí lo es. No dejan de asombrarme quienes, a sus cortas edades, me piden laptops y cónsolas de videojuego". Actualmente, Álvaro trabaja como el Santa Claus del Centro Sambil donde los visitantes -grandes y chicos- no escatiman en peticiones. "El año pasado estuvimos, incluso, hasta el 31 de diciembre, para atender a quienes quedaron rezagados. A veces aquellas 'guapuras' de mujer que frecuentan el lugar me lanzan besitos, mientras mi otro yo me dice: 'Contrólate, quédate tranquilo', cosa que no es fácil frente a la belleza de la venezolana. La mayoría de ellas me piden un novio nuevo, eso no falla. Mi esposa siempre me dice que tengo que ser cuidadoso con mi imagen. Por ejemplo, si voy a tomarme un trago, tiene que ser en la casa. Y con los niños siempre tengo que ser amoroso, pero eso no es algo que me cueste para nada" .

Al Santa Claus Andrés Navarro muchas le quieren decir su lista de regalos al oido


ENTALLANDO A PAPÁ NOEL
No tiene el abdomen abultado, tampoco se dejó crecer la barba ni lleva a cuestas su bolsa de regalos. Como ya se mencionara anteriormente, lo único que lo identifica como Santa Claus es el traje, que, evidentemente, en este caso, es unas cuantas tallas más grande que la suya. No en vano se despoja del mismo sobre las tablas del Teatro Luisela Díaz. Se trata de Andrés Navarro, modelo y actor de 24 años, quien forma parte del elenco de Sólo para ellas, una obra de teatro dirigida por José Manuel Ascensao y escrita por Gennys Pérez, la misma autora de la controversial pieza Yo soy Carlos Marx, ganadora, en 2006, del primer premio del Concurso Nacional de Creación Contemporánea y Dramaturgia Innovadora. El argumento de este montaje que, como su nombre lo indica, está dirigido especialmente al público femenino, cuenta lo que ocurre en la despedida de soltero de un personaje llamado Carlos, quien, junto a sus cuatro amigos, deberá tomar la decisión de "lanzarse al agua" o no. Navarro hace las veces de Gabo, "el cuñado", quien, como hermano de la novia, hará lo imposible para que el protagonista se atreva a dejar la soltería. Ajá, ¿y qué tiene que ver todo esto con la Navidad? Pues que, dadas las peticiones de las féminas que han sido asiduas asistentes a las presentaciones de esta tercera temporada del espectáculo, que había culminado el pasado 30 de octubre, los productores decidieron extenderla transformándola en "navideña", con coreografías alusivas a estas fechas y vestuarios como el que puede verse en esta gráfica, así como de ángeles y pastorcitos, entre otras figuras. "Muchas me gritan que me quieren decir al oído su lista de regalos", comenta un comedido Andrés entre risas, mientras aclara que "esto no es un show de strippers sino una obra de teatro con una puesta en escena que apuesta a la sensualidad, no a la sexualidad. En las coreografías hacemos desnudos parciales que son artísticos. No nos manejamos con la vulgaridad, más bien con lo jocoso, pero desde la elegancia, lo cual no quiere decir que la respuesta del público no haya sido eufórica. Por eso acepté desnudarme. Cuando me lo propusieron me dije: ¿Por qué no? Para algo me parto el lomo en un gimnasio de lunes a viernes, no tengo nada que ocultar". Ya se anunció la segunda parte del montaje, a estrenarse en 2009, titulado El divorcio de Carlos, sin villancicos de por medio.

De Santa Claus para Venezuela
Entre la lista de regalos que Gustavo Ortega, el Santa rockero, le obsequiaría al país destaca: "La unión. Una vez me llamaron 'el Santa oligarca' y me cayó muy mal. Extraño la época en que los venezolanos éramos más unidos, creo que a los que vivimos en este país nos toca regalarnos de nuevo la hermandad". Ramón Lozada, el emblemático Santa jovial, comenta al respecto: "Hace cinco años, un analista político me dijo que Venezuela necesitaba, aproximadamente, 200 años para recuperarse económicamente. Así que yo como Santa Claus le pediría a la Providencia que el inicio de esa recuperación financiera no tenga colores políticos y que se dé en el menor tiempo posible. Sobre todo porque no voy a poder esperar 200 años para ver cumplido ese anhelo". Álvaro González resume las dádivas para la nación en "una mayor seguridad personal para los venezolanos, mucha salud y todas las cosas que siempre queremos que Dios nos envíe". Andrés Navarro, el Santa fornido, dice que "en estos momentos lo mejor que se le puede obsequiar al país es paz. ¿A las venezolanas? Todo mi cariño, tengo que retribuirles el apoyo que me han dado. Es que, como Santa, soy cariñoso por naturaleza".

AGRADECIMIENTOS
• Gustavo Ortega
Tlf.: 0414 267.6116 gaop61@gmail.com

• Ramón Lozada
Tlf.: 959.1137 (Hoyos Estudio Fotográfico)

• Álvaro González Teléfono: 0412 736.1456

pblanco@eluniversal.com


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