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Ésta es la premisa de Red de mentiras, la nueva película de Ridley Scott (Gladiador), protagonizada por Russell Crowe y Leonardo DiCaprio. Estampas conversó con ellos.

Por Efraín Castillo. Los Ángeles

fotos: cortesía Warner Bros. Pictures. fotomontaje: javier pino

En una localidad de Inglaterra, un equipo policial de acciones especiales rodea un edificio cualquiera en una calle cualquiera. Dentro de uno de los apartamentos, varios hombres escuchan atentamente un mensaje enviado vía Internet en el que un líder árabe convoca a atacar al mundo occidental en nombre de Dios y en venganza por la "profanación bélica de la tierra santa". Inmediatamente, el equipo policial comienza a entrar en la edificación con total sigilo. Suben unas escaleras con sus armas largas, sus capuchas y el severo negro en sus chalecos, cascos y uniformes. Dentro, los hombres escuchan el ruido y despiertan al que duerme. Los oficiales de policía están por irrumpir en el apartamento. Los que están dentro simplemente rezan y cierran los ojos mientras uno de ellos aprieta un botón de su teléfono celular. Acto seguido, todo el edificio explota. Nadie sobrevive. "Nosotros hemos sangrado. Ahora ellos sangrarán y sangrarán… hasta desangrarse", se le oye decir al hombre mayor y de aspecto apacible en el mensaje enviado por Internet, mientras en pantalla sólo se observa fuego, ruido y destrucción.

Con esta intensidad comienza Red de mentiras (Body of Lies es su título original), la más reciente película de Ridley Scott, el mismo director que contó las peripecias de dos mujeres fugitivas en Thelma y Louise, hizo temblar a la audiencia con su engendro extraterrestre llamado Alien y capturó la vida del narcotraficante negro más importante de Estados Unidos en American Gangster con un realismo pasmoso. Por no hablar de Blade Runner, ya todo un clásico de la cinematografía contemporánea. Es precisamente ese mismo realismo el principal (aunque no único) atractivo de su nueva cinta, con la que desnuda todo el intrincado mundo de los servicios de inteligencia y los procedimientos poco ortodoxos que usan muchos de sus oficiales bajo el argumento de "proteger vidas inocentes" de las amenazas terroristas. Todo con una óptica en la que no hay héroes ni villanos.

Dos son los protagonistas de esta historia: Roger Ferris (interpretado por Leonardo DiCaprio) y Ed Hoffman (encarnado por Russell Crowe), agentes de la CIA que trabajan juntos para intentar desmantelar una red con sede en el Medio Oriente que está planificando atentados en Europa y Estados Unidos; sin embargo, ambos ejecutan sus acciones con métodos diferentes. Ferris consigue toda la información que requiere infiltrándose en los grupos irregulares y arriesgando su propia vida en misiones cuerpo a cuerpo en Irak, Jordania o Turquía. Hoffman, por su parte, dirige sus operaciones, incluyendo las misiones de Ferris, vía telefonía celular y desde salas de guerra con visión satelital que funcionan en territorio estadounidense. Además, mientras el personaje de DiCaprio trabaja duro para ganarse la confianza de aliados en el mundo árabe e intenta protegerlos a través del compromiso moral de la palabra empeñada, el rol interpretado por Crowe es el de un hombre capaz de delatar a sus informantes o traicionarlos, todo "a control remoto", mientras se sirve un café en la cocina de su casa, lleva a su hija al colegio o besa a su esposa.

"Esta es una gran película de espías -dice Scott-, en la que nada es secreto. Los agentes de inteligencia tienen acceso a toda la información, gracias a la tecnología. Los satélites que se ven en la película existen y son capaces de identificar la información de una persona desde el celular que tiene en su bolsillo. ¿Recuerdan el Google Map que tienen en su casa y que permite ver claramente cada dirección de cualquier país? Eso es real y es una muestra de lo que puede hacerse actualmente".
Sin embargo, lejos de querer denunciar políticamente una realidad, el director del filme sólo espera que la gente conozca la visión de la vida que hay detrás de los personajes. "La película no fue hecha con la intención de mostrar cuál es la realidad política del mundo de hoy. Es más acerca de lo que viven los personajes y de todas las decisiones que tienen que tomar en situaciones extremas. Es una historia que confronta los límites de la moralidad personal. Todo esto combinado con la paranoia que existe en el ser humano hacia lo que no conoce del otro lado del mundo, una paranoia que puede llevar a cometer errores y que, muchas veces, tienes que utilizar para obtener tus objetivos e, incluso, sobrevivir". Quizás por eso Ridley Scott resume el filme en una sola frase: "Traición y seducción, acciones profundamente humanas, más allá de cualquier guerra o cualquier tecnología. "¿Qué harías tú si estuvieras en una situación extrema y tuvieras que protegerte a ti mismo o a tu familia? Hasta dónde serías capaz de llegar?", preguntó Scott a uno de los periodistas. "En esos momentos es cuando muchos toman decisiones más allá de la moral", agrega.

Leonardo DiCaprio tuvo que aprender árabe para darle mayor credibilidad a su personaje

DOS TITANES JUNTOS
Rusell Crowe (Gladiador) y Leonardo DiCaprio (Titanic) están en la lista de súper estrellas de Hollywood no sólo porque atraen a millones de espectadores a las salas de cine sino porque sus actuaciones siempre son bien recibidas por los críticos. Crowe tiene un Oscar y otros 27 galardones en su haber, mientras DiCaprio ha sido nominado tres veces al Oscar y ha recibido otros 17 premios. Aunque ambos actores se conocen desde hace quince años y habían actuado juntos en un western de 1995 protagonizado por Gene Hackman y Sharon Stone (The Quick and the Dead), es la primera vez que comparten como protagonistas una súper producción, luego de que Ridley Scott los llamara para participar en Red de mentiras. Crowe es un actor constante en las historias de Scott. Con ésta ya son cuatro las películas en las que ambos trabajan (las anteriores fueron Gladiador, American Gangster y A Good Year) y recién comenzaron a rodar juntos una versión de Robin Hood llamada Nottingham que se estrenará en 2009. De hecho, para Scott, el actor neozelandés se ha vuelto casi un fetiche en sus elencos. "Rusell es uno de los mejores actores de su generación. Es raro encontrar a alguien capaz de hacer casi cualquier cosa con los personajes. Y él es uno de esos. Incluso, cuando hicimos A Good Year (2006), hizo un extraordinario papel como comediante, algo que estoy seguro la gente no esperaba de él, porque siempre se le ha visto en historias difíciles y duras".

El filme muestra
la realidad de la guerra
del siglo XXI, manejada
a distancia por satélite
El personaje
de Di Caprio
se infiltra en
las células terroristas
del Medio Oriente
La película intenta
acercar las culturas árabe
y occidental a través
de una relación de amor

Sobre DiCaprio, Ridley Scott también se explaya. "Leo es un comediante natural. Es un gran mimo, capaz de manejar la gestual con mucha habilidad y tiene muy buen sentido del humor. Lamentablemente en esta película tiene un papel muy serio (risas). Y lo hace muy bien. Leo es honestamente uno de los más interesantes actores con los que he trabajado, porque es muy divertido, fácil de dirigir, pero aún así está muy claro en lo que tiene que hacer".

A lo largo del filme, ambos actores muestran muy bien sus cualidades histriónicas: son varias las tomas en las que el personaje de DiCaprio se ve sometido a duras presiones psicológicas y hasta físicas, las cuales son desarrolladas por el actor con alta intensidad. Incluso, DiCaprio no utilizó dobles en la mayoría de las tomas de acción, lo que da una idea de su compromiso con el personaje. El propio DiCaprio reconoció que una de las escenas del filme le produjo severos conflictos emocionales, debido al realismo que debió imprimirle. "Lo que más me atrajo del personaje es que es un individuo que trata de operar en un mundo tan difícil como el de la guerra contra el terrorismo con un alto nivel de moralidad, tratando de ser honorable, aunque entre en conflicto con sus valores todo el tiempo. Por eso, la escena en la que soy capturado por los terroristas y sometido a tortura no me dejó dormir al menos por tres noches, porque sabía que teníamos que imprimirle realismo y el personaje debía ser muy visceral. Eso fue muy intenso para mí. Y muy interesante como actor".

Cosas de Leo y Rusell
Russell Crowe y Leonardo DiCaprio se conocen desde el año 1993, cuando ambos comenzaban sus carreras como actores en Estados Unidos y se hicieron amigos. "Habíamos hecho un par de películas -dijo Crowe a USA Today, y no éramos parte de ningún club de súper estrellas. Entonces forjamos una amistad y creamos nuestro propio club". Tres lustros después, ambos destacan en el mundo del cine y aprovecharon la rueda de prensa para dejar sentadas sus impresiones personales y profesionales sobre cada uno.

"Siempre nos llevamos bien -apunta Crowe sobre DiCaprio. Reímos mucho y compartimos mucho tiempo social. Es obvio que en 15 años han pasado muchas cosas en su vida y en la mía. Pero es muy importante para mí ver que el jovencito que conocí está aquí, trabajando conmigo. Y es muy emocionante celebrar sus triunfos comerciales y su evolución. Pero lo mejor es que nada de eso lo ha cambiado. Es todavía un tipo agradable, es un gran actor, tiene instintos maravillosos a la hora de encarnar sus personajes y nos divertimos mucho".

"Es uno de los grandes actores -agrega DiCaprio sobre su homólogo. Lo conocí cuando yo era muy joven. Y después de decenas de filmes, es bueno ver que es el mismo ser humano. Tiene un gran sentido del humor, es un compañero agradable con el cual compartir, pero lo mejor es que toma su trabajo muy en serio. ¿Qué más puede pedirse?".

Por su parte, Crowe tuvo que aumentar cerca de 40 kilos para asumir las características físicas del hombre barrigón, de mediana edad y aspecto común y corriente que es el veterano agente de la CIA que interpreta. Además, entró en contacto con varios ex agentes de inteligencia para construir el personaje. Sin embargo, dejó claro lo que fundamentalmente le atrajo de su rol. "La película ciertamente alude al mundo en el que vivimos hoy día, pero creo que lo que dice en el fondo es que en el mundo real no hay tipos buenos y tipos malos. Que esa realidad de blanco o negro que se ve en muchas películas no existe. Mi personaje puede parecerle cruel e inhumano a muchos, pero en realidad es un funcionario que está luchando por lo que cree es su trabajo, y que toma decisiones en función de eso. Los tipos como Ed Hoffman, que son los que aprietan los botones, tienen familia, llevan a sus hijos al mercado y no son monstruos extraños, sino que están concentrados en lo que hacen. Eso creo que es el aporte de este filme".

Contrario a lo que muchos puedan pensar, Crowe no se enamoró del personaje. "Siempre le digo a los jóvenes actores que si te enamoras de tu personaje pierdes la objetividad con la que debes mirarlo y no puedes conocerlo en su justa dimensión. Cuando haces un personaje tienes que ser el titiritero y no el títere. Yo estudié este personaje, me preparé para hacerlo creíble, pero no desaparecí en él. No perdí noches de sueño por él. Eso sí, tengan por seguro que hice todo lo que había que hacer física e intelectualmente para que fuera creíble".

Sobre la película y su director, el actor ganador del Oscar es contundente. "Lo que amo de trabajar con Ridley es que cuando terminas el día sientes que hiciste el trabajo que había que hacer. La razón por la cual le dije que sí cuando llamó para ofrecerme el personaje es porque sé que con él mi experiencia en el set sería eficiente, compleja y sacaría todo lo que tiene que sacarme emocionalmente. Realmente disfruto su manera de hacer películas".

Para DiCaprio, el mayor valor de Red de mentiras es el realismo con el que son tratadas las situaciones personales y políticas. "Definitivamente toca temas de la política exterior de Estados Unidos: el terrorismo, la idea de moralidad y las nociones del bien y del mal en situaciones de guerra. Me encanta que esta película está muy actualizada en lo que se está haciendo en las operaciones de inteligencia tanto del lado de la CIA como del Medio Oriente y es muy creíble en ese sentido. Pero creo que lo mejor del filme es que no toma partido hacia ningún lado, lo que lo hace más intrigante. Esta película sólo cuenta una historia y presenta los distintos puntos de vista de esta guerra a la audiencia para que sea ella la que los pondere. La película no le dice a la gente cómo pensar o sentir, sino que, simplemente, la pone a pensar con los distintos ángulos de una realidad. Además, los personajes sólo son seres humanos a los que les toca tomar decisiones, como cualquier otro".

Es difícil no odiar al personaje interpretado
por Crowe, un jefe de la CIA que maneja
la guerra con frialdad. Fuera de pantalla,
el actor tampoco es
muy simpático
y se muestra distante con la prensa

Uno de los diálogos entre Crowe y DiCaprio podría resumir fielmente el espíritu de este filme, más allá de todos sus efectos especiales, persecuciones de acción, explosiones y referencias a la lucha antiterrorista:
"No tienes palabra", le dice molesto Roger Ferris (Leonardo DiCaprio) a Ed Hoffman (Crowe) durante una discusión acalorada sobre los daños que causó a un informante aliado.
"Nadie es inocente en esto", le responde Hoffman, en un tono irrefutable.

Lo que dijo la crítica
Ridley Scott es un director respetado en la industria cinematográfica mundial. Nominado en tres oportunidades al premio Oscar, sus películas siempre generan expectación en la crítica, y la audiencia ha recibido sus filmes con los brazos abiertos. Blade Runner (1982) es un clásico de la ciencia ficción, American Gangster (2006) obtuvo ingresos por 130 millones de dólares, Gladiador (ganadora de cinco Oscar, incluyendo Mejor Película) recaudó 187 millones de dólares, mientras su Alien dejó en taquilla más de 203 dólares por allá en 1979. Sin embargo, Red de mentiras fue recibida tibiamente por la crítica especializada de los medios estadounidenses, luego de su estreno en octubre pasado. Éstas son algunas de las opiniones:

• "Puede que no sea tan divertida como las antiguas películas de espías protagonizadas por Cary Grant o como la reciente Juego de espías, dirigida por el hermano de Ridley. Pero Red de mentiras se siente muy precisa". The Hollywood Reporter.

• "Una aproximación formulista que se vuelve decepcionante a medida que el nudo de la historia va desatándose". Variety.

• "Con su contexto post 11 de septiembre y su muy repetida violencia brutal, esta película pudiera no verse como un elegante thriller político. Sin embargo, sí lo es". The Washington Post.

• Es crispante, pero a medida que va desarrollándose, se vuelve poco convincente y convencional para mantener la atención". Los Angeles Times.

Curiosidades
• Rusell Crowe pesaba 80 kilos antes de iniciar el rodaje de Red de mentiras. Para adaptarse al papel del hombre barrigón de mediana edad que representa en la película tuvo que llegar a 117 kilos.

• Leonardo DiCaprio tuvo que aprender árabe para realizar algunas de sus escenas. Además, debió dejarse la barba y hacer modificaciones en su look para que el personaje (un hombre que se infiltra en las células terroristas del Medio Oriente) fuera creíble.

• Aunque la película se sitúa en escenarios como Irak, Turquía, Dubai y Jordania, la filmación se hizo entre Estados Unidos y Marruecos. Aún así, las locaciones, en pantalla, lucen absolutamente creíbles.

• Por lo general, las películas se hacen con una o dos cámaras, pero, para ésta, el director utilizó hasta cinco al mismo tiempo en algunas escenas, para lograr los distintos ángulos, sobre todo en aquellas secuencias de acción que implicaban efectos especiales y gran movilización de recursos.

• El escritor de esta película, William Monahan, fue galardonado en 2007 con un Oscar al Mejor Guión Adaptado por su trabajo en la película Los Infiltrados, del director Martin Scorsese.

• En el filme, uno de los diálogos que impacta por el realismo que implica la guerra del siglo XXI es el que se produce entre el personaje de Leonardo DiCaprio y uno de sus informantes en Irak. En él, DiCaprio le dice al iraquí: "Vente con nosotros. Queremos protegerte". A lo que el informante le responde muy angustiado: "Ustedes no pueden protegerse ni a sí mismos".

• Durante la rueda de prensa, el director de la película, Ridley Scott, anunció su deseo de volver a trabajar en el género de la ciencia ficción, donde ha obtenido grandes éxitos como Alien y Blade Runner. Scott también habló de la posibilidad de llevar al cine el juego Monopolio.

• "¿Cuáles son los personajes que te gusta interpretar?", le preguntaron a Russell Crowe durante la rueda de prensa. "Los que estén bien escritos. Muchas gracias", respondió.

fcastillo@eluniversal.com

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