Engaña al
TIEMPO
Lo natural no
siempre es lo
deseable. Es natural
tener arrugas,
pero si no nos gustan,
¿qué hacemos?
Por Belinda Santamaría
Disimularlas, porque las arrugas nunca han sido bellas. En un tejido denotan desidia y en un rostro indican vejez. Además, constatan la discriminación física entre hombres y mujeres (si él tiene arrugas es un maduro interesante, si ella las tiene, es una mujer mayor). Según un estudio hecho por la firma francesa Les Cosmetiques, en 2007, las arrugas encabezan el ranking de los signos de la edad que más molestan a las personas (14,7%), aunque para los hombres lo más preocupante es la alopecia y para las mujeres, las arrugas (21,5%).
Para enfrentarse a este paso del tiempo las mejores casas cosméticas cuentan con buenos productos y cada día lanzan al mercado nuevos hallazgos que ayudan a combatir las señales más evidentes del paso del tiempo. Hay que aclarar que no existen esencias milagrosas que borren las arrugas profundas. Pero sí es cierto que con un cuidado preventivo y el uso precoz de cosméticos antiedad, es posible retrasar la aparición de arrugas y atenuar las existentes
.
Prevenir es no ponerse al sol sin filtro de protección, seguir una dieta equilibrada en la que no falte agua, prescindir del cigarrillo y del alcohol, oxigenar los tejidos realizando ejercicio al aire libre y dormir, al menos, siete horas.
En cuanto a los tratamientos, conviene habituar a las adolescentes a limpiarse la piel a diario. A cualquier edad, hidratar la piel tanto si es seca como si es grasa. Y a partir de los 25-30 años, utilizar fórmulas más nutritivas y específicas contra las marcas de expresión. Tras su uso continuado, la piel se ve más luminosa y uniforme, la epidermis más hidratada y elástica y las arrugas minimizadas. No son la panacea, pero el rostro parece más joven.
© PRISACOM, S.A./HACHETTE FILIPACCHI.
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