Adictos al
correo electónico
Revisar
compulsivamente
la bandeja
de entrada
del e-mail puede
volverle loco
Por Katie Gilbert
El personaje de tiras cómicas Dilbert está familiarizado con los peligros de la adicción.
"Soy adicto al e-mail. Mi endorfina se activa cuando recibo un mensaje y, cuando no hay mensajes, la soledad y desesperación me abruman".
Aunque melodramáticas, las quejas de Dilbert son muy comunes. De acuerdo con una encuesta realizada por America Online, en países como Estados Unidos 41% de los adultos salta de la cama para revisar los correos electrónicos antes de cepillarse los dientes cada mañana. Además, una de cada cuatro personas cree que es impensable estar más de dos o tres días sin mirar el correo. Estados Unidos es un país con un problema de dependencia en lo que al correo electrónico se refiere.
Al comparar la adicción al correo electrónico con la adicción a las drogas, se podría decir que una no está muy lejos de la otra. John Ratey, psiquiatra y profesor asociado de la Universidad de Harvard, observó que el conectarse al sistema de correo, en efecto, se asemeja al camino que las drogas recorren hasta llegar al cerebro. Como resultado, todos los síntomas de la adicción están presentes: hay un incremento de la dopamina con el sonido de alerta que indica que ha llegado un mensaje nuevo y está también el nerviosismo de la abstinencia cuando no se puede ver el correo durante las vacaciones familiares.
Estos signos de adicción no son los únicos síntomas
que sufrimos porque necesitamos estar conectados, también la atención disminuye en otras actividades.
No es una sorpresa considerando todas las tareas apresuradas que hacemos con la esperanza de lograr
una productividad cada vez mayor. Sin embargo,
todo este esfuerzo sacrifica algo importante:
la productividad.
David Meyer, profesor de psicología de la Universidad
de Michigan, encontró que las personas que ponían
su atención en dos actividades (como escribir un e-mail
y leer un informe, por ejemplo) se tardaban 50% más
del tiempo que hubiesen pasado realizando una
actividad primero y luego, con la debida dedicación,
la segunda. Resultado: si quiere incrementar la productividad, trate de evitar la tendencia de hacer
varias cosas a la vez, y deje de revisar una y otra
vez su e-mail en medio de todas las tareas
que tiene a su cargo.
Contrólese
Cualquiera que haya alguna vez experimentado la batalla entre la voluntad y el servicio de correo virtual sabe que la voluntad no siempre gana.
Pero hay soluciones para rehabilitarse a corto plazo. A continuación algunas recomendaciones para perder la manía de apretar de botón de "actualizar" a cada momento.
1 Trabaje con su correo electrónico, no en contra de él. Algunos programas, como Outlook, permiten revisar el correo solamente cada 15 minutos o cada media hora.
2 Desactive la señal de alerta que anuncia la llegada de nuevos mensajes.
3 Envíe algunos mensajes, como notas de agradecimiento o tarjetas de cumpleaños,
por el servicio postal tradicional.
4 Establezca un inquebrantable margen de tiempo para revisar los correos,
y dígase a sí mismo que no se permiten los e-mails antes o después de ese lapso.
5 Nunca establezca como una rutina el verificar los correos electrónicos a primera hora de la mañana o como la última cosa que haga en la noche.
6 Si todas estas cosas fallan, trate de no utilizar el correo por algunos días. Descubrirá que la enredada red mundial en la que se mueve puede, de hecho, existir sin la web.
Foto: www.sxc.hu/
Fuente: Psychology Today.
Servicio de El Universal.
Traducción: Julia Castillo
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