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MAYTTE

La paciencia de tener paciencia

"Sólo una persona madura emocionalmente, consciente y equilibrada
puede hacer uso de una actitud paciente en el momento que considere necesario"

'En una aldea de África, un hombre y una mujer, ambos viudos, se enamoran y deciden formar una nueva familia. Pero el hombre tiene un hijo pequeño que no ha superado la muerte de su madre. A pesar de que la nueva esposa del hombre hace todo lo posible por consentirlo, preparándole platos especiales y siendo amable con él, el niño la rechaza y ni siquiera le dirige la palabra. Así que ella va a pedirle consejo al hombre más sabio de la aldea, a quien le pregunta: '¿Qué puedo hacer para que su hijo me acepte como su madre?'. 'Me has de conseguir tres pelos del bigote de un león', le dice el viejo sabio.

La mujer se va muy preocupada, pensando en cómo conseguirá acercarse al león sin que éste la muerda, pero por el bien de su nueva familia decide intentarlo. Cuando por fin encuentra al león, lo observa desde lejos durante un rato, con miedo de acercarse. Pasan los días y la espera se hace interminable. Hasta que un día, la mujer decide acercarse un poco y le deja un pedazo de carne. Así, diariamente hace lo mismo. El león se acostumbra a la presencia de la mujer hasta que ésta pasa a formar parte de su vida. Un día, cuando el león estaba dormido, le arrancó los tres pelos sin ningún problema. Entonces, cuando iba a llevárselos al sabio, de pronto se dio cuenta de que había resuelto su problema, al encontrar el valor de la paciencia y la perseverancia".

¿Cuántas veces nos sucede lo mismo que a la mujer de la historia, en diferentes situaciones o circunstancias? A todos nos gustaría que los resultados que buscamos se presentaran inmediatamente, que las personas se comportaran como nosotros queremos que lo hagan; que todos los eventos que vivimos, inclusive el tráfico, fluyeran rápidamente… pero lo cierto es que todo proceso se toma su tiempo, y si no somos lo suficientemente pacientes para aceptarlo, la frustración, el estrés y la ira se apoderarán de nosotros, alterando nuestra manera de ser y de afrontar la vida. La impaciencia nos llena de tensión, nos pone de malhumor y nos convierteen el obstáculo más difícil de vencer al momento de afrontar y solucionar una situación inesperada.

La paciencia es una virtud que algunas personas interpretan como debilidad, sobre todo si quien es paciente, permite y tolera el abuso por parte de los demás. No hay que confundir una actitud pacífica y tolerante con la pasividad, la sumisión y el temor. Sólo una persona madura emocionalmente, consciente y equilibrada puede hacer uso de una actitud paciente en el momento en que lo considere necesario.

¿Qué podemos hacer para resolver o manejar las situaciones que no salen como lo esperábamos o que se presentan de forma inesperada, en lugar de seguir pensando en lo que pudimos hacer para que no ocurrieran de esa manera? Es necesario un trabajo personal dirigido a balancear nuestras emociones y a relajar y soltar las tensiones y el estrés que nos producen las ocupaciones de la vida diaria.

Para ser más pacientes

Maneja tu reacción. Si en lugar de actuar con la mente fría, lo haces con la emoción del momento, seguramente que más tarde te arrepentirás de tu reacción. Toma unos segundos para pensar antes de actuar.

Ponte en el lugar de la otra persona. Conoce y acepta a las personas como son. Reconoce los aspectos positivos de su personalidad y ten en cuenta sus limitaciones, así sabrás qué puedes esperar de ellas.

Analiza la situación con objetividad. Considera todos los aspectos involucrados. Pregúntate qué puedes hacer para cambiarla. Si la respuesta es positiva, ponte a hacer lo necesario para mejorarla; pero si es negativa, trabaja la aceptación para que no te desequilibre.

Canaliza tu estrés. El ejercicio físico diario, la relajación, el ubicarnos en el presente, la respiración profunda, hacen que nuestro nivel de tolerancia sea más amplio y nuestra tensión sea menor, lo que evita la reacción inmediata a las situaciones difíciles.

Ajusta tu nivel de expectativa. Muchas veces esperas más de lo que los demás te pueden dar, lo que hace correr el riesgo de dañar tus relaciones con ellos. Otras veces te exiges a ti mismo demasiado. Sé paciente y toma el tiempo para descansar y recuperar la energía y la claridad que necesitas. Saber soltar a tiempo es señal de inteligencia y equilibrio.


maytte@maytte.com

Hola Maytte. Desde pequeño he sido muy aventurero y arriesgado, he conseguido muchas cosas, pero también he perdido. Ahora tengo treinta y ocho años, y me he puesto a mirar la vida de mis hermanos y amigos, tratando de hacer un balance de mi vida. He sacado en conclusión que la mayoría de las personas tiene una vida tranquila, más fácil. Siempre están en un mismo trabajo, en el cual van ascendiendo poco a poco, además nunca se mudan de ciudad y así siempre están acompañados de su familia, más tranquilos y sin sobresaltos. En cambio, yo he recorrido el mundo en busca de mejores oportunidades, he sido maltratado, rechazado, he pasado por el fracaso; no he tenido el apoyo de mi familia, pues siempre he vivido lejos de ella. A mis amigos de la juventud los perdí con el tiempo y la distancia. A pesar de que tengo una situación buena, envidio la seguridad y la tranquilidad que mis hermanos tuvieron. R.L.

Me parece que no tienes porqué arrepentirte, pues tu escogiste la vida que viviste. No es el momento para preguntarte si te equivocaste al momento de hacer tu elección, recuerda que eras diferente en esa época y que la madurez que has alcanzado te permite ahora evaluar y hacer una reflexión acerca de tu vida. No tiene sentido usar a los demás como un punto de referencia para decidir cuán felices somos o cuán plena es nuestra vida, el único elemento que puedes usar para esto eres tú mismo, al preguntarte cómo te sientes. Si respondes afirmativamente, sintiéndote bien, maduro, lleno y satisfecho, significará que cada riesgo, esfuerzo, fracaso y logro conseguido o experimentado valió la pena. Eres un guerrero, asumiste el riesgo de ir en pos de tus sueños y de tu autonomía, venciste miedos, dudas e inseguridades, convertiste en conocido todo lo desconocido que enfrentaste y saliste airoso de todo ese proceso. Es tiempo de celebrar y de disfrutar de la persona en la que te has convertido. Estás en el umbral de un nuevo comienzo, puedes elegir una vez más cómo vas a vivir el resto… Elige un camino más sencillo, recordando que el balance y la madurez nos permiten disfrutar mucho más de la vida y de la relación con las personas que amamos.

¡Hola!, Maytte. Estoy en una situación desesperante, me casé hace tres años, pero mi vida se ha convertido en un infierno. Trabajo 12 horas al día, mi compañía me exige más y más, pues la competencia es dura; mi esposa está cansada, pues nunca puedo compartir con ella, tampoco tengo tiempo para mi bebé. Estoy luchando porque tengan una vida cómoda, pero tengo tanto estrés que a veces creo que me voy a enfermar. ¿Tienes alguna palabra que me dé luz en esta difícil situación? M.R.

Dice un proverbio chino: "Cuando se pierde dinero, en realidad no se ha perdido nada; cuando se pierde la salud, se pierde algo; cuando se pierde la paz, se pierde todo". Lo primero que tienes que hacer es trazar una raya gruesa y fuerte para separar el trabajo de todos tus asuntos pendientes y de tus responsabilidades personales. Tú eres el único que puede recuperar el balance para darle a tu vida, y a la de los tuyos, más calidad. Puedes convertirte en una persona exitosa profesionalmente, pero si por el estrés y el exceso de responsabilidades y compromisos pierdes la calidad del espacio familiar, tendrás que preguntarte si vale la pena semejante esfuerzo. Vivimos en una época donde la búsqueda de nuevos retos, la competitividad, el culto al éxito y el consumismo se exaltan en todos los terrenos, por eso tenemos que buscar el equilibrio, tener metas más realistas y posibles, porque lo importante es que podamos experimentar satisfacción y paz al darle más calidad a nuestra vida. Te sugiero, que organices mejor tu trabajo, para que puedas reducir el tiempo que pasas ocupado; evita llevarte a casa las preocupaciones y los asuntos pendientes; programa un rato a la semana para que puedas compartir alguna actividad divertida y relajante con tu familia; aprende a decir que no de vez en cuando para que no asumas más compromisos de los que en realidad puedes cumplir; camina al aire libre, el ejercicio hecho con disciplina y constancia nos ayuda a liberar el estrés y las tensiones; cambia tu actitud y en lugar de fijarte en todo lo que tienes pendiente, observa y resalta todos los aspectos positivos que también tiene tu vida. Prepárate para encontrar el momento oportuno de comenzar a disfrutar del verdadero éxito y bienestar.

maytte@maytte.com

 

 
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